domingo, 14 de junio de 2009

Ese hombre que nunca paró de hacer

A los seis meses de haber asumido la Presidencia de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento se encontró con un panorama desolador.

Por Juan Carlos Lynch

El censo que había encargado como una de sus primeras medidas de gobierno, mostraba que Argentina, cuya población era de 1.830.000 habitantes, tenía un índice de analfabetismo del 71%.

Apenas 500.000 personas sabían leer y escribir en todo el país.

Como era un hombre de acción, Sarmiento convocó a su Gabinete de Ministros y les comunicó que había definido su primera política de estado, la cual esperaba "que durara no menos de 100 años".

Esa política era bien simple: "Escuelas, escuelas y más escuelas".

Y cumplió.

Durante sus seis años de mandato, se construyeron en el país 1.117 escuelas, lo que representa una nueva escuela cada dos días, contando los días sábado y los días domingo.

¡Un resultado impresionante!.

Y no hablamos de "escuelas rancho".

Entre las escuelas creadas están, por ejemplo, los Colegios Nacionales de la Rioja, Santa Fe, San Luis, Jujuy, Santiago del Estero, Corrientes y Rosario.

Este hombre, cuya visión convirtió a Argentina en ese país educado y culto que supo ser, terminó su mandato y tuvo que mudar sus cosas de la residencia presidencial a la casa de su hija, Faustina Sarminento, ya que no tenía una vivienda propia ni recursos para comprar una.

Mucha tinta ha corrido sobre Sarmiento.

Mucho se ha discutido sobre sus obras y, fundamentalmente, sobre sus dichos.

Se lo acusó incluso de "vendepatria".

Fueron aquellos que nunca lograron comprender que el amor de Sarmiento por su país, podía traducirse en durísimos desafíos a los gobiernos que no hacían correctamente su trabajo, en notas realmente agresivas en los diarios que dirigía, o en soberanas rabietas que lo llevaban a decir cualquier cosa con tal de agredir y hasta humillar a su interlocutor.

Personalmente creo que, de lo único que ha sido culpable, es de ser un hombre de pasiones sin límites.

Un hombre de esos que hoy ya no tenemos...

Pero Sarmiento no sólo hizo escuelas.

En sus seis años de gestión como Presidente de la Nación, creó el Jardín Zoológico, el Jardín Botánico, el Museo de Historia Natural, el Observatorio Astronómico, la Escuela de Minería y Agronomía, y la Facultad de Ciencias Exactas, Física y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Trajo maestros de la ciudad de Boston, en los Estados Unidos, para poder atender el crecimiento de la estructura educativa, lo que todavía al día de hoy constituye una experiencia única en el mundo.

Creó los puertos de Zárate y de San Pedro.

Creó la Escuela Naval, el Colegio Militar y compró la primera flota de mar de Argentina, sentando así las bases de nuestras Fuerzas Armadas.

Quería un país fuertemente armado, capaz de defenderse de cualquier agresión extranjera.

Si realmente fue un "vendepatria", fue un "vendepatria" muy "sui generis"...

Llenó el país de líneas férreas, estableciendo una red troncal auténticamente federal, cuyo itinerario base era Buenos Aires, Córdoba, Río Cuarto, Villa María, Tucumán, Mercedes, Concordia, Campana.

Los rieles tendidos durante su gestión superaron en longitud a la suma de todos los rieles de todos los países de América.

Sus obras en este campo, facilitaron en todo sentido la comunicación de una Nación que se estaba formando.

Facilitaron la circulación de las personas, del correo, de las noticias.

Pero además impulsaron el comercio, llevando parte de la riqueza que se manejaba en Buenos Aires, al resto de las provincias argentinas.

Creó el telégrafo, conectando la Capital con el interior, conectando a nuestro país con Chile y sentando las bases para el sistema de comunicaciones que se establecería años más tarde.

Creó el Banco Nacional.

Sancionó el Código Civil, cuya redacción encargó a su Ministro del Interior, Dalmacio Vélez Sarfield.

Hasta estableció principios que aún rigen el derecho internacional, como el de "La victoria no da derechos", acuñado luego de vencer a caudillo Francisco Solano López, en la Guerra contra el Paraguay.

Sarmiento fue un hombre de una visión única.

Durante la sesión inaugural de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, otra de las obras de su gobierno, no se se sintió a gusto con lo que veía, y lo demostró en su corto pero contundente y premonitorio discurso: "Señores. Veo que en este salón de grados repleto, no hay ninguna mujer que nos acompañe. Yo les auguro que, dentro de no más de un siglo, la Argentina tendrá en sus Universidades más mujeres que hombres. Muchas gracias.".

No sé si es exactamente así, pero no debe haberse equivocado por mucho.

Mi madre, que suele encontrar datos bien interesantes, me mandó hace poco un email con mucha de la información de este post.

Mi abuelo me transmitió siempre admiración y respecto por Sarmiento.

Me enganché con "Facundo" y adoré "Recuerdos de Provincia", del cual todavía hoy puedo recitar de memoria páginas y páginas.

Y me pareció que era un buen momento para recordarlo y homenajearlo.
Es uno de esos hombres a los que debemos rendir cada día un homenaje.

¿Tenemos en claro el importantísimo rol de Sarmiento en la vida del país?.

¿Tenemos claro lo que la obra de Sarmiento le representa a cada uno hoy, a casi 150 años de su gestión?.

¡Qué diferente sería Argentina con hombre como ese!.

Me sumo a las palabras de Carlos Pellegrini, el día del entierro de ese gran sanjuanino: "Fue el cerebro más poderoso de América"

Que te Parece?

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1 comentario:

  1. Estimado periodista: Realmente me motivo su nota, tantas son las versiones sobre Sarmiento, que al fin he decidido verlo por mi mismo.Ayudaría mucho a nuestro país mirar la historia de los grandes hombres, ud. lo coloca allí, para poder tener substancia para debatir, para poder tener minimos conocimientos para dialogar, ver lo bueno y ponerlo como ejemplo, sería interesante comenzar una seminario sobre Sarmiento y su ideas de la Argentina, para poder ver al hombre concreto y real y dejar atras los fantasmas que anulan la potencialidad del arquetipo para servir de ejemplo a las generaciones actuales, espero se anime y de algún modo lo ponga en obras, gracias.

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