lunes, 15 de junio de 2009

Marketing electoral ¿Se puede caer tan bajo?

Argentina votó a favor del regreso de Cuba a la OEA ¿alguien puede imaginar cual fue una de las “monedas de cambio”? La doctora Molina, sin duda alguna.

Por Marcela Lentini

Sorprendió a todos este fin de semana largo la llegada de la Dra. Hilda Molina a la Argentina; tras un largo proceso de peticiones de salida de su Cuba natal y las sucesivas negativas de un tozudo (y testarudo) Fidel Castro que aún a las puertas de la muerte se niega a levantar lo que el mismo Silvio Rodríguez; no solo cantante sino diputado de la Asamblea Legislativa de Cuba, ha calificado como “excesivas y estúpidas prohibiciones”.

Sin duda la llegada de la Dra. Molina es motivo de alegría porque se ha reparado una tremenda injusticia Esta señora lleva décadas sin ver a su único hijo, sin conocer personalmente a su nuera y sus nietos.

Pero ¿tenía que ser en este preciso momento? ¿Cuándo se acordó la salida de la Dra. Molina? A nadie escapa el detalle que Cristina Fernández hizo una visita de estado a la república de Cuba en los primeros meses del corriente año, llevando entre otras propuestas la intención de traer a la querida doctora en un regreso triunfal y así obtener un rédito político mas que nada en el plano internacional.

El regreso triunfal no pudo ser porque según dijeron calificadas fuentes, el malogrado Fidel se negó de plano a que se le concediera el permiso de salida a la destacada profesional; con el trillado y absurdo argumento de que “su sabiduría y su cerebro son patrimonio de la revolución cubana”. Como si un ser humano por derecho natural no fuese dueño de hacer con su vida lo que mejor le parezca, siempre y cuando no sea delito ni ocasione daños a terceros.

De todas maneras las negociaciones siguieron, se prometió ayuda a los Castro en la OEA e intercesión ante el gobierno de los Estados Unidos para que ablande su postura frente a la isla; a cambio de que se dieran algunas señales de apertura y gestos de buena voluntad. Argentina votó a favor del regreso de Cuba a la OEA ¿alguien puede imaginar cual fue una de las “monedas de cambio”? La doctora Molina, sin duda alguna. Y no sería extraño que hasta se hubiese pactado la fecha de llegada convenientemente ante la inminencia de las elecciones parlamentarias.

En cuestión de marketing electoral toda estrategia LIMPIA es válida pero ¿es válido y es ético usar la desgracia de esta pobre mujer como una estrategia electoral? ¿Es válido y es limpio que una horrenda injusticia como las fronteras cerradas de un país, sea utilizados como herramienta marketinera de campaña?

Sin dudas, NO.

La llegada de la Dra. Molina debe alegrarnos a todos porque se puso fin a una situación aberrante y oprobiosa como el impedir que una mujer mayor se reencuentre con la única familia que le queda en el mundo. Pero en modo alguno se debe aceptar que es mérito de los Kirchner ni que por ello se intenten entronizar en paladines de los derechos humanos y de la libertad.
¿O valen solo los derechos humanos de los que a ellos les interesan para hacerse una imagen de estadistas y demócratas de la que carecen por naturaleza?

¿Y los derechos humanos de los miles que han muerto, civiles y policías, a manos del hampa en los últimos siete años? ¿Y los derechos humanos de los que fueron brutalmente golpeados y expulsados de la Plaza de Mayo por los matones de D’Elía, solamente por hacer sonar cacerolas y protestar, todo con evidente anuencia del gobierno? ¿Y los derechos humanos de los jubilados a los que se les está literalmente ROBANDO su fondo jubilatorio para gastarlo en maniobras de campaña, pagar clientelismo y “disciplinar” gobernadores, legisladores y empresarios mediante el acceso a recursos económicos? ¿y los derechos humanos de los niños que están desnutridos, mueren por enfermedades curables y tienen que llevarlos a hospitales mugrosos antes que salga el sol para poder atenderlos? ¿y los derechos humanos de los aborígenes del Chaco y Formosa, no solo enfermos y desnutridos sino amenazados por los caciques políticos de cerrarles las redes de agua si no los votan? ¿y los derechos humanos de los inundados de Tartagal que recibieron visitas, promesas, unas pocas donaciones y se olvidaron de ellos?

Mientras tanto, el señor Kirchner estudia nuevas estratagemas como si se tratase de una guerra en lugar de unas elecciones parlamentarias y en vez de debatir en un programa político abierto, estudia como ir al programa de Tinelli a payasear, con barrita de aplaudidores incluida porque su personalidad descontrolada no le permite aceptar que siempre habrá gente que no lo quiera ni es obligación estar en un todo de acuerdo.

El caso de la Dra. Molina sin duda es motivo de alegría, por ella y por su familia. Pero que la locura por el poder no les haga caer tan bajo de usar la desgracia de una pobre señora bajo un régimen injusto, con fines electorales.

Al fin y al cabo, que la Dra. Molina esté entre nosotros no soluciona los problemas de violencia, clientelismo, extorsión, autoritarismo, inseguridad, inflación, recesión y ausencia de república que padecemos. De eso no se habla, no se debate ni se soluciona.

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1 comentario:

  1. Si el precio que se pagó por la libertad de la doctora Molina fue el voto argentino a favor de reintegrar Cuba a la OEA, creo que nuestro país hizo un excelente negocio y debemos felicitar a nuestro gobierno. De todas maneras fue un voto sin resultado práctico: fue una resolución unánime de la OEA y, por si eso fuera poco, Cuba adelantó que no volverá.
    Respetuosamente discrepo con la señora Lentini: se puede -y se debe- criticar al actual gobierno argentino por muchas cosas pero no por su conducta en el caso Molina, una verdadera defensa de los derechos humanos.

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