viernes, 11 de diciembre de 2009

Voces del enemigo: Un dinosaurio que se pone el guardapolvo escolar

Las opiniones del diplomático sobre la última dictadura, los jóvenes y los gremios provocaron una marcha de protesta y una rueda de prensa para exigirle a Macri que desista de nombrarlo.

Por Werner Pertot - Página 12

Los gremios docentes le exigieron a Mauricio Macri que Abel Posse no asuma y marcharon para protestar por su elección. El futuro ministro de Educación porteño abogó por encarcelar a los “jóvenes asesinos”, despreció “la prevención educativa” de los delincuentes, contra los que hay que dar la “batalla central” (consideró “delincuentes” a los que manifiestan). Además, cuestionó los juicios a los represores y llamó “residuo de subversivos” a los ex detenidos desaparecidos que recibieron una indemnización del Estado. En columnas anteriores, había defendido al vicario castrense Antonio Baseotto y se había pronunciado contra el reparto de preservativos entre adolescentes. Las declaraciones del ex cónsul durante las dos últimas dictaduras fueron repudiadas por docentes, organismos de derechos humanos y por toda la oposición porteña. Hasta el ministro saliente, Mariano Narodowski, tomó distancia públicamente.

“Se busca mantener ilegítimamente encarcelados a los militares que lograron el cometido de aniquilar la guerrilla.” La frase de Abel Posse es de octubre de 2006, no de ayer, por lo que en la gestión PRO no podrán alegar desconocimiento. En la mesa chica del gobierno porteño, sin embargo, hubo un intenso malestar por la polémica que levantaron las declaraciones de Posse: incluso se evaluó pedirle que dé un paso al costado. Finalmente, los macristas consideraron que no podían dar marcha atrás de un día para el otro y que echarlo a pocos días de sacar la Policía Metropolitana podía minar su base electoral. Así las cosas, Macri lo confirmó en el cargo: jurará hoy a las 15 en el Palacio de Gobierno, junto al tercer jefe de la Metropolitana, Eugenio Burzaco, y el ministro de Espacio Público, Diego Santilli. De todas formas, el jefe de Gobierno le pidió a Posse que baje la cantidad (y calidad) de declaraciones.

El pez por la boca

El miércoles, Página/12 informó que Posse fue designado cónsul en Venecia por la dictadura de Agustín Alejandro Lanusse y fue confirmado en el cargo en 1976. En 1981 asumió frente al Centro de Cultura de París, en donde estuvo hasta 1985. Durante el menemismo fue designado embajador en Perú, en donde recibió un llamado de atención por su defensa del gobierno de Alberto Fujimori. Como embajador en España, cuestionó al juez Baltasar Garzón por los juicios que abrió contra los represores argentinos. El raid mediático de ayer ratificó esa línea de pensamiento.

El futuro ministro publicó una columna en el diario La Nación en la que dio su visión sobre la educación y la seguridad. “En la desnaturalización idiomática que viven los argentinos, los mismos dirigentes de la oposición hablan a media lengua y se fugan hacia la prevención educativa (...) rehuyendo la batalla central.” Los cuestionó porque “omiten hablar de armas y medios de acción inmediato”. “Todos los días nos revuelve la noticia del comerciante, padre, estudiante, baleado a mansalva por el asesino-joven (no el niño-asesino, porque cuando se asesina disparando sobre alguien indefenso, a los 14 o 16 años, no hay niño que valga, la entidad ‘asesino’ prevalece sobre la entidad biológica)”, filosofó.

Posse advirtió que “reprimir es obligación del Estado” y que “en nuestro país el gatillo fácil lo tienen los delincuentes”. Acusó al gobierno nacional de imponer “una visión trotskoleninista (sic) de demoler las instituciones militares y la policía, como vengándose de los años setenta, cuando una minoría se alzó contra el Estado para imponer una revolución socialguevarista, ajena y aislada de la inmensa mayoría. Los jóvenes que no vivieron los hechos recibieron una visión torcida”, escribió, entre otras frases para la posteridad (ver página 4).

“¿Qué cantidad de poder tendrá que tener el futuro gobierno democrático después de la demolición institucional de los K y la anarquización, desjerarquización e indisciplina que van de la misma familia, al colegio, a la universidad?”, se preguntó el futuro ministro de Educación.

No es la primera vez que Posse da a conocer su pensamiento: en columnas anteriores, cuestionó los juicios a los represores por ser “un exceso de justicia”, abogó por una “gran amnistía nacional” y citó otros casos en defensa de los represores: “En Nürenberg fueron condenadas 38 personas. Por Hiroshima, ninguna”. También defendió al obispo castrense Antonio Baseotto y consideró que repartir preservativos a los adolescentes “preserva el cuerpo y sigue enfermando el alma juvenil”.

En una entrevista con el diario Clarín, aseguró que “padeció la dictadura”, porque “me tuvo siete meses sin confirmarme en el cargo”. “La pasé mal”, afirmó, sin sonrojarse. En una reedición de la teoría de los dos demonios, dijo que no estaba “a favor de ninguno de los dos tipos de asesinatos que se cometieron, ni el público ni el privado”, algo que sus columnas desmienten. Sobre los conflictos docentes, dejó un símil polémico: “El gremio negocia sobre los chicos y es como ponerle un revolver en la cabeza”.

Rechazo unánime

Los gremios docentes porteños marcharon e hicieron una conferencia de prensa para exigir que no asuma Posse. “Tendría que responder por qué fue diplomático en la dictadura militar. Es un hombre con espíritu de confrontación, un cavernícola”, lo definió el secretario general de Ademys, Manuel Gutiérrez, que planteó que “es injusto que al maestro con vocación, que está día a día con los alumnos, se lo trate de terrorista”. “Macri se sacó la careta y pasó de designar a un tecnócrata neoliberal como Narodowski a un intelectual del fascismo como Posse, que estuvo con la dictadura”, consideró el secretario de prensa de Ademys, Claudio Oroz.

El titular de UTE-Ctera, Eduardo López, planteó que, además, le va a exigir a Posse que le pida disculpas por sus declaraciones misóginas (en Cancillería había solicitado un secretario administrativo “que no fuera mujer, por sus obvias limitaciones”) al colectivo de docentes, que en un 90 por ciento está compuesto por mujeres. “Es un personaje nefasto que no puede estar al frente de un sistema educativo”, cuestionó el legislador kirchnerista Francisco “Tito” Nenna, que aseguró que “Mussolini y Hitler son un poroto al lado de este personaje. Lo que está haciendo es apología del delito”. “No conoce el sistema educativo de la ciudad. ¿Qué política educativa va a llevar?”, se preguntó Nenna.

Los legisladores de Proyecto Sur, que compartieron su conferencia de prensa con los docentes, también pidieron que no asuma. “Denunciamos a Posse porque no tiene ningún respeto por los derechos humanos y de los niños y repudiamos su defensa de la represión”, sostuvo Fabio Basteiro, jefe del novel bloque de Proyecto Sur en la Legislatura. “Posse no debe asumir. Nuestros pibes no deben ser educados con estos conceptos antidemocráticos y que refieren a épocas nefastas de nuestra historia”, advirtió. “La Ciudad necesita una educación igualitaria e igualadora y no un gabinete de famosos”, consideró Martín Hourest.

Los legisladores de la UCR titularon su comunicado “Mauricio, estás a tiempo”. “Echar mano a un apologista de la última dictadura para administrar la educación porteña es un insulto a la democracia y a la memoria de Raúl Alfonsín”, consideró Claudio Presman. “Comparar la legitimidad del derecho de huelga con un revólver en la sien de un niño es una muestra de la nula vocación de diálogo”, estimó. “Es una figura que genera irritación por sus dichos y posturas autoritarias”, dijo Adrián Pérez, de la Coalición Cívica. “Posse expresa un pensamiento autoritario al negar el terrorismo de Estado y al colocar como principal objetivo la confrontación con los gremios docentes”, planteó el legislador de Diálogo por Buenos Aires Aníbal Ibarra. El peronista Diego Kravetz cuestionó que se designe “a un ex embajador que lo único que quiere es meter presos a los chicos”. “La designación de funcionarios que hace Macri es impresentable: a Narodowski, que escondía espías en su cartera y tuvo record de paros, le sigue Posse, un intolerante que defiende la dictadura y que pide mayor represión”, cuestionó el jefe del bloque kirchnerista, Juan Cabandié, que dejó un pronóstico: “Por los conflictos que va a desatar Posse, Macri lo va a tener que sacar en menos de un año”.

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