miércoles, 24 de octubre de 2018

DEMOCRACIA O VIOLENCIA KIRCHNERISTA




La buena noticia es que ayer la democracia ganó una batalla. La mala noticia es que el kirchnerismo violento y chavista no se rinde y va a insistir con este ataque a las instituciones republicanas.


Por Alfrefo Leuco


La buena noticia es que la Cámara de Diputados, como representantes del pueblo, pudo cumplir su trabajo. Debatieron y le dieron media sanción al Presupuesto para el 2019. El resultado fue bastante contundente: 138 votos afirmativos, 103 negativos y 8 abstenciones.

La mala noticia es que Cristina, Moyano y sus hijos, Máximo y Pablo, tienen un único objetivo: destituir al gobierno elegido por el voto popular y ratificado en las urnas hace apenas un año. Está claro que utilizan una gran variedad de mecanismos autoritarios para llevar todos los conflictos al extremo y no dudan en utilizar fuerzas de choque con las caras tapadas que arrojan piedras, bombas molotov, hondas que disparan bujías o bolitas de acero y morteros caseros como parte de un arsenal interminable.

La buena noticia es que la inmensa mayoría de los ciudadanos ya se dio cuenta de esta actitud “pre insurreccional”, como la caracterizó esta mañana el senador peronista Miguel Ángel Pichetto. Hay una gran reserva moral en la Argentina que aprendió dolorosamente que no se puede convivir ni tolerar a los corruptos ni a los golpistas. Muchos se preguntan qué hubiera pasado si ayer, hubiese triunfado el Frente para la Victoria de la Violencia.

Millones se preguntan qué hubiera pasado si Daniel Scioli y Carlos Zannini hubiesen ganando en la Nación y Aníbal Fernández en la provincia. La mala noticia es que la justicia es demasiado lenta y complaciente con esos ladrones y esos vándalos destituyentes. En pocas horas fueron liberados los salvajes que intentaron tomar el Congreso de la Nación, uno de los pilares constitucionales de la patria. Y eso define su fascismo disfrazado de bolivariano.

La buena noticia es que el mecanismo perverso que utilizan quedó muy desnudo ante la televisión y la mirada de la gente. Ya no pueden engañar a nadie. Es un círculo vicioso que se retroalimenta. Funciona así: primero un grupo de lúmpenes pagos van a la movilización con nafta en botellas, martillos para romper todo y fabricar cascotes, armas caseras y máscaras anti gas como se vió a Hebe Bonafini.

Atacan y provocan a la policía hasta que logran una reacción. Las fuerzas de seguridad, salen a restablecer el orden de la manera más cuidadosa posible pero con firmeza: no utilizan armas letales para evitar la tragedia de una muerte y apelan a la disuasión con elementos como el agua arrojada con presión por los carros hidrantes. Ahí se sacan la careta los jefes de esa asociación ilícita que tiene dos patas, una afuera y otra adentro del Congreso.

Andrés Larroque (a) El Cuervo y otros integrantes del estado mayor camporista salen a frenar el accionar de la policía y denuncian la represión feroz del gobierno derechista de Macri. Simultáneamente, en un operativo coordinado, los diputados cristinistas también se suman a la provocación en el recinto con Leopoldo Moreau a la cabeza. Generan caos adentro y afuera. Insultan, reparten banderas de los Estados Unidos y exigen que se levante la sesión para que se frene la represión que ellos provocaron.

Elisa Carrió con mucho criterio dice: “No hubo represión, hubo destrucción”. Hieren a 9 policías, destruyen la Plaza los Dos Congreso, incendian 9 motocicletas. Atentan contra la autoridad y contra la democracia y por eso se producen cerca de 30 detenciones. Agustín Rossi con la cara dura de siempre se deschava y dice: “Así no se puede sesionar”. Roberto Baradel busca los móviles de televisión y exige: “Deben quedar en libertad y en forma inmediata todos nuestros compañeros. No hay ningún motivo para que sigan detenidos”. Todo coordinado y organizado para voltear la sesión y si pueden, voltear al gobierno.

Los desespera la sola idea de que Cristina, Moyano y sus hijos Máximo y Pablo vayan presos por las causas de corrupción más graves de la historia democrática. Y ese es el motivo principal que los mueve: evitar que los delincuentes de estado vayan a la cárcel.

Tanto el senador Pichetto como los ministros Rogelio Frigerio y Patricia Bullrich plantearon que los cuatro extranjeros que fueron detenidos en los graves incidentes, deben ser deportados a sus países. Se trata de dos venezolanos, un turco y un paraguayo para los que se pide un juicio abreviado y su consecuente expulsión de nuestro país.

La buena noticia es que falta apenas un año para que los argentinos podamos elegir entre la democracia y la mafia o entre la democracia imperfecta y la violencia kirchnerista.

La buena noticia es que Mauricio Macri, les guste más o menos, cometa más o menos errores, no es Fernando de la Rúa y tiene el timón del país con la suficiente capacidad como para no prenderse en las provocaciones ni aflojar ante las extorsiones.

La mala noticia es que los K vienen sembrando veneno y odio hace mucho tiempo. Cristina dice vamos por todo, en claro sincericidio totalitario, Moyano dice que hay que erradicar a este gobierno, Bonafini plantea todo el tiempo un alegre y peligroso respaldo a los escrachadores y no tiene vergüenza en fomentar que el gobierno no finalice con su mandato.

Varios actores K compiten a ver quién grita más fuerte que Macri se vaya lo antes posible. Intendentes fanáticos de Cristina se cuelgan de sus polleras, van a bancar la movilización destructiva y van por la reelección en sus distritos.

Las vallas alrededor del edificio del Congreso tienen como misión la de proteger a los legisladores para que puedan producir leyes sin amenazas de los que intentaron incendiar ese palacio, emblema del sistema menos malo que se conoce. Que estos delincuentes tiren las vallas es también un símbolo. No aceptan ningún límite para sus irracionalidades.

Los grupos que fogonearon la batalla campal son muy minoritarios. Mientras más sectarios son menos representativos y más violentos. Sebastián Romero, el gordo Mortero como se lo bautizó popularmente todavía está prófugo, dicen que en Brasil disfrutando de las playas. Ayer tuvo varios imitadores. Uno diseñó un arma tumbera que tiraba bombas de estruendo a repetición.

Cristina tiene 5 procesamientos, dos prisiones preventivas, un pedido de desafuero y cuatro juicios orales en marcha, uno de los cuales empieza en 4 meses. Moyano tiene 8 causas en la justicia donde lo acusan de lo mismo siempre: dejar vacías las arcas de Independiente, el gremio y la obra social de camioneros pero enriquecer a las empresas de su familia al tenerlos como únicos proveedores.

La mala noticia es que ni Cristina, ni Moyano ni sus hijos Máximo o Pablo han repudiado la intolerancia agresiva y destructiva de un grupito de esos manifestantes.

La buena noticia es que el peronismo que gobierna a través de diez gobernadores aportó más de 30 votos para que obtuviera media sanción la ley de leyes. Frigerio dijo que el presupuesto con equilibrio fiscal es inédito y que eso nos robustece y hace menos vulnerable a la Argentina.

Ahora viene el Senado. Ojalá no se repita la película de terror que ayer provocaron adentro y afuera del Parlamento. Ya está claro quién juega a favor de la democracia y quien conspira para instalar la violencia kirchnerista. Espero que el pueblo sepa votar…

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