viernes, 23 de noviembre de 2018

CONTRADICCIONES ARGENTINAS


¿Serán la Argentina y los argentinos todos falsos a fuerza de contradictorios? Se espera que no sea así. 

Por Malú Kikuchi

Entre las *Analectas de Confucio, hay una particularmente educativa, “le preguntaron al maestro que sería lo primero que haría si fuese gobernante y respondió: me pondría de acuerdo sobre el significado de las palabras, porque si todos no entendiéramos lo mismo al decir una palabra, sería imposible gobernar”. La Analecta es más precisa y mucho más poética, pero el sentido es sobre lo que significan las palabras.

Siguiendo el consejo de Confucio, el diccionario dice que contradicción viene del latín, “contaradicere”, contra = oposición, dicere = decir, o sea oponerse a lo que se dic
e. Y la Argentina y los argentinos practican con asiduidad las contradicciones, en todos los ordenes y a todo nivel.

Es posible que los más expertos en contradicciones sean los políticos, pero también lo hacen los ciudadanos de a pie. Es casi un emblema nacional. La Argentina es un país muy rico, se lo enseñan a los chicos desde preescolar. Pero resulta que ese país tan rico, tiene un 28% de pobres.

La Argentina puede darle de comer a 400 millones de personas, quizás a 600 millones, pero aparentemente no puede alimentar a los 40 o 44 millones que la habitan. Los comedores públicos y los escolares se multiplican. Así como los subsidios a los que no trabajan y protestan.

Los subsidiados protestan haciendo piquetes. Estos impiden que aquellos que trabajan y con sus impuestos les pagan los subsidios, no puedan llegar a sus trabajos. Contradicciones demenciales y casi diarias. De lunes a viernes, el fin de semana los que trabajan de piqueros, descansan.

La legislatura porteña, sobre un proyecto de ley de la ministra de educación de la ciudad, Soledad Acuña, promueve una universidad para docentes. Los trabajadores de la educación se oponen. Alguien que enseña se opone a aprender más. Tener un título universitario es más.

Prefieren los 29 centros de estudio que ya existen. Contradictorio. Y tonto. Los manifestantes, que no eran docentes sino los violentos de siempre, como llovía, ellos que odian a los EEUU, usaban como capuchas para defenderse del agua, plásticos con la publicidad de Coca Cola.

En la Argentina del siglo XXI hay anarquistas, los revolucionarios previos a la guerra de 1914. En el mundo de los teléfonos inteligentes y del GPS, no usan la inteligencia y no saben hacia donde van. Triste. Y peligroso. Está llegando el G20 a Buenos Aires con los líderes del mundo.

La contracumbre es casi una reacción natural. Empezó el lunes 19/11, en el micro estadio de Ferro, todos los disertantes latinoamericanos, la mayoría desplazados del poder por el voto popular, y el infaltable ex juez Baltazar Garzón. Y Eugenio Zaffaroni. Y Hugo Yasky.

Habló la ex presidente CFK, todos los males del sub continente son culpa del “neo” liberalismo, algo que parece practican los miembros del G20. ¿Putin, Xi Jing Ping? Todos ellos gente muy mala y Cris no es mentirosa. Pero asistió a varias reuniones del G20 mientras fue presidente.

El Foro del “Pensamiento crítico” le dedicó en su 1º día de alocuciones, un sentido homenaje a los 60 años de la revolución cubana, con la presencia de 4 cubanos llegados desde la isla, dos de ellos héroes de la mítica y fracasada revolución. En presencia de Dilma Rousseff, Estela de Carlotto, Fernando Haddad (el que perdió con Bolsonaro), el vice presidente de Bolivia, Álvaro García Linera, Taty Almeida (Madres de Plaza de Mayo línea Fundadora), sólo faltaba mamá Hebe.

Hasta ahora, esta contra cumbre es mucho más civilizada que la que le hicieron a Bush (h) en Mar del Plata, 2005, en tiempos de Néstor, liderada por Hugo Chávez, Maradona y Luis D’ Elía. Mientras, el gobierno de Macri cree que competir en 2019 con CFK, le conviene. Puede que sea cierto.

El tema aterroriza a los posibles inversores (necesarios, imprescindibles), ante la sola idea de que Cris pudiese ganar. 

Contradicciones. Aristóteles sostenía que una contradicción implicaba “ser y no ser”. Por lo tanto, ser contradictorio es ser falso, y ya se sabe que lo que es falso, no es verdad.
Serán la Argentina y los argentinos todos falsos a fuerza de contradictorios? Se espera que no sea así. Basta de filosofar sobre hechos “intrascendentes”, que lo único que de verdad importa es el partido del sábado Boca/River. Los nombres están puestos por orden alfabético. No importa quien gane, importa que la Copa se queda en la Argentina. ¿O no?

*Analectas: charlas entre Confucio y sus discípulos cuya traducción literal del chino es, “el significado de las palabras”. Confucio, filósofo y maestro chino, 551 a C/ 479 a C


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