miércoles, 3 de junio de 2009

Nos merecemos que sigan ellos


La sociedad argentina no tiene la menor idea de cómo parir oposiciones. Carece por completo de la capacidad ingénita e instintiva para proveerse de los anticuerpos más elementales para sostener su organización gregaria.

Por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse

Si acaso fuésemos un animal del campo, andaríamos heridos, seguramente arrastrándonos… con alguna laceración irreversible, agusanados.

En el contexto de la cruel e implacable biología política, no hemos adquirido todavía en dos siglos, el derecho elemental a sobrevivir entre los avatares de esta vida… esos, que se nos han dado, como reglas de juego en nuestro planeta.

Hemos generado, inversamente, un sistema progresivo y escalonado, hacia el raquitismo institucional, el que caracteriza a los tullidos sociales y a los postergados vocacionales.

Ignoramos, antes bien, que cosa es - y para que sirve - un contrapoder.
Casi se diría que execramos a quien ose encarnar esa función augusta.

Por protestatario, por reaccionario, por objetor, por escéptico o por cualquier otra cosa políticamente incorrecta, vamos fusilando, uno por uno, todos los atisbos de la más simple naturalidad esencial del equilibrio republicano.
El escenario que queda… no es otra cosa que nuestra realidad plena.

Pero no lo que merecemos, ni el resultado de una inveterada mala suerte… nada de eso… Es sólo “nuestra” realidad plena… tan orgullosa de su imbécil precariedad, como fatalmente ignorante de su destino.

Para nosotros, esa realidad, tan frágil e indeseada, se llama “kirchnerismo”, algo que ya nos envuelve y nos rodea totalmente…casi como clima social… algo que, con una paciencia infinita, se diría que nos lo hemos ido labrando hasta situarnos a su sombra…en esta vía crucis, que hoy vivimos.

Unos pocos, casi ninguno… preguntándonos, como es posible que el “régimen del mal”, tenga - hoy por hoy - tan enormes chances de sobrevivir.

Preguntándonos, como puede ser que no se avizore más fácil y con absoluta seguridad, después de tanto exceso desplegado, una natural e inevitable derrota de cualquier expresión totalitaria.

Como rayos puede ser que hayamos dejado crecer esto internamente… como un tumor… sin hacer nada.

Pues quizá por dejarnos estar, o por nuestra desidia social, o por nuestra indolencia cívica inadmisible o también por nuestro desdén republicano… que hasta nos desagrega del perfil social mínimo para constituir un Estado, por todo eso, tal parece pues que… lo que nos merecemos :

Es que sigan ellos.

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