viernes, 30 de septiembre de 2016

¿POBRES Y CÓMPLICES DE LA MALA POLÍTICA?

Algo no está bien hace muchos años y no veo que los dirigentes políticos piensen ponerse los pantalones largos de una vez para comenzar un camino que nos lleve algún día a ser un continente rico con gente menos pobre. 

Por Ricardo Bustos

A esta altura de los acontecimientos, no se si soy pobre, indigente, abandonado por la mala política o simplemente... argentino. Claro está que no pretendo se tome como una ofensa lo de "argentino", sino como una forma más de disfrazar la hipocresía de quienes creemos ser los "mejores" en un país de "peores".

Es obvio que si 1 de cada 3 ciudadanos estamos en o debajo de la línea de pobreza, no seré yo la excepción y es hora de reconocer que aún aquellos que tienen su casita o auto de modelo antiguo, ya no pueden darse el lujo de pintar las viejas paredes o parar en un surtidor y llenar el tanque como lo hacíamos hace muchos años.

Para todo siempre tenemos una excusa. Si Carlos Tévez o Maradona hacen algo fuera de lugar, empleando un vocabulario grosero, agrediendo e insultando, anteponemos el ídolo al hombre que debe respetar las normas, pero también, al olvidarnos que provienen de un mundo excluido social, cultural y económicamente queremos exigirle una conducta que les será difícil poder desarrollar. 

Tenemos eso los argentinos... millonarios sin cultura que en el exterior nos representan como si fuéramos todos iguales y la última década generó muchos casos similares de mujeres y hombres que sin haber terminado sus estudios ocuparon lugares de importancia política y económica conduciendo los destinos de un país.

Hace años venimos observando las colas de hermanos ciudadanos frente a los Bancos o el Correo Argentino, todos los meses y a la misma hora, con el agravante que cada mes son más extensas porque se agiganta la masa de personas con graves problemas de subsistencias.

No está mal que el INDEC diga la verdad, esa que muchos no quieren aceptar por pertenencia política ideológica, aunque lejos está el sueño de millones de argentinos de poder llegar algún día a ver satisfechas sus necesidades básicas.

Anoche en un noticiero de TV, escuché a un especialista decir que "nos va a llevar 40 años volver a ubicarnos en un mundo cuyo modo de vida es diez veces superior al nuestro".

América Latina es un inmenso terreno en donde todos hemos sembrado la semilla de la miseria. Ya no hay un Brasil poderoso, una Venezuela con reservas económicas por su petróleo y gas, un Chile con la minería y así podemos seguir enumerando muchas más economías brillantes que fueron desapareciendo.

Como una burla, nos muestran desde la pantalla cada semana un programa que titulan "Esta es mi villa" y allí el conductor, con la mejor buena voluntad, intenta justificar aquello que todos sabemos no existe dentro de un asentamiento y es precisamente una vida sana, de armonía y con futuro.

Los ni-ni cada día son más y conforman un cóctel peligroso al que pocos dirigentes políticos toman en cuenta. La mano de obra desocupada no conduce a ningún lugar y si lo hace no es al mejor o el más deseado y prueba de ello es la gran preocupación que existe por estos días en Colombia y los países vecinos por el futuro de los miembros masculinos y femeninos de aquellos que formaron el brazo armado de las FARC aunque se haya firmado el alto el fuego y el tratado de paz.

Tenemos 1 de cada 3 pobres, pero además debemos sumarle los analfabetos, algo imposible de creer en este siglo XXI (aunque aún no sabemos la cifra), los indocumentados, los extranjeros que vinieron a pasear un día y se quedaron para siempre sin que haya una autoridad de aplicación que controle seriamente la permanencia de los mismos, a que se dedican, quien les da protección a la hora de justificar su estadía y muchos temas más que tienen que ver con todo lo que estamos transitando en Argentina, porque si no alcanzan los hospitales o las Escuelas también es porque somos muchos más de lo que nos dicen y no existe planificación demográfica para brindar atención necesaria a todos por igual.

Quizá haya llegado la hora en la que todos los presidentes de los países que integran esta América del Sur, se sienten a la misma mesa, dejando de lado las ideologías y comiencen a desarrollar tareas conducentes a retener en sus respectivos territorios brindando una vida digna a sus conciudadanos y terminar con esta sangría de gente entre fronteras. Solamente en España, hay 300.000 ecuatorianos, mientras el presidente Correa se pavonea con discursos de barricada criticando a todo aquel que se anime a criticar su gestión. Casi dos millones y medio de bolivianos debieron partir de su altiplano querido, otros dos millones de paraguayos trasladaron sus vidas a diferentes continentes y así con la mayoría de las familias de todos nuestros países hermanos.

Algo no está bien hace muchos años y no veo que los dirigentes políticos piensen ponerse los pantalones largos de una vez para comenzar un camino que nos lleve algún día a ser un continente rico con gente menos pobre. De las futuras generaciones depende, los que hoy somos veteranos no lo vamos a ver pero quizá nuestros nietos empiecen a vivir de otra manera, en una tierra que ha prometido todo y no ha dado nada porque quienes estaban encargados de cumplir con lo que se escribió en las Constituciones de todas las naciones latinoamericanas a la hora de iniciar sus vidas institucionales, se dedicaron a robarle al pueblo, tanto le han robado que hoy somos todos iguales... pobres, indigentes o abandonados... da lo mismo si de resultados políticos se trata.

Así como fueron pasando por la historia los Hitler, Mussolini, Franco, Stroesner, Marcos y tantos otros, hoy tenemos a nuestros contemporáneos caminando entre nosotros, entonces, bueno sería no llegar a verlos en una foto como algo que ocurrió y no hicimos nada. Solo nosotros seremos culpables si ello ocurre.

"Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza " 
Alfred Tennyson (1809-1892) poeta inglés


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