sábado, 23 de octubre de 2010

17 DE OCTUBRE: PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA LEALTAD A PERÓN

Con la esperanza puesta en un nuevo renacimiento argentino.


Un envío de Arnaldo Salvini


SONETO AL 17 DE OCTUBRE

Era el pueblo de Mayo quien sufría
no ya el rigor de un odio forastero,
sino la vergonzosa tiranía
del olvido, la incuria y el dinero.
El mismo pueblo que ganara un día
su libertad al filo del acero
tanteaba el porvenir; en su agonía
le hablaba sólo el Río y el Pampero.
De pronto alzó la frente y se hizo rayo
(¡Era en octubre y parecía Mayo!)
y conquistó sus nuevas primaveras.
El mismo pueblo fue y otra victoria y, como ayer, enamoró a la Gloria.
¡Y Juan y Eva Perón fueron bandera!

Leopoldo Marechal

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17 DE OCTUBRE: PASADO, PRESENTE Y FUTURO
En la misma ciudad que hace cincuenta y siete años protagonizó el 17 de Octubre, un ejército de cartoneros noche a noche hurga en bolsas buscando su cena, convirtiendo a la calle en un fast food de la indigencia.

Según las cifras oficiales, los desocupados y subocupados ya son seis millones, la misma cifra de judíos asesinados por los nazis. Una nueva variante de genocidio silencioso ejecutado con formas democráticas.

Claro, aquí no hay cámaras de gas ni se toman el trabajo de eliminarlos, por lo que ni siquiera se puede hablar de “la solución final”. Simplemente se los condena a la desocupación eterna, a la degradación, a la humillación.

Los burgueses hastiados, los que viven agachados, los que tienen algo que perder, los que aceptan la injusticia ajena como una fatalidad donada por el destino en el altar de las propias comodidades y beneficios, los analfabetos ilustrados de nuestra época, los anormales y los demasiado normales, todas estas categorías fluctuantes e inseguras que constituyen el jardín zoológico de la clientela política contemporánea, no se han enterado de lo que verdaderamente sucede en la Argentina.

Todos estos cerebros sin neuronas se tapan los oídos con unos celulares que enarbolan con orgullo. O encuentran la falsa contrapartida que justifique el costo de vidas inmoladas en su presunta “vida protegida”. Hasta el ciudadano común mira a esta Armada Brancaleone del hambre con una mezcla de incredulidad y culpa.
Estas personas que se alimentan de la basura, que viven de los residuos, que vuelven útil y apetecible lo que en el séptimo B era inútil y desechable, no son una fuerza exterior invasora, sino una de las expresiones más rotundas y expresivas de la crisis argentina. Son los excluidos del mercado, las estadísticas de pobreza y marginación hechas personas de carne y hueso, con sueños y pasado, con pelos y señales. Esta patética fotografía tiene millones de protagonistas que no estuvieron ni están invitados a la fiesta de banqueros, privatizadas y acreedores. Haber insertado escenas africanas en el otrora país más desarrollado de América Latina ha demandado un cuarto de siglo. Pero cuidado porque parece que no ha sido suficiente. Y vienen por otros veinticinco años.

Aún en esta Argentina disminuida, tener desnutrición y anemia, chicos con panzas hinchadas por la consuetudinaria falta de ingestión de comida en el primer país productor de alimentos por habitante no es una hazaña menor. Aún esta Argentina disminuida es el quinto productor mundial de trigo y de harina de trigo, primer productor y exportador de aceite de girasol, primer exportador de aceite y harina de soja, primer exportador mundial de peras, primer productor de limones, segundo exportador mundial de maíz y primero de miel, tercer productor de jugos concentrados de pomelo y manzana, cuarto exportador de carne bovina, segundo exportador de sorgo granífero, cuarto productor de vinos, tercer productor de miel.

En fin, lo cierto es que Argentina transformó un sueño mayoritario en una pesadilla alucinada. Gobiernos genocidas y una democracia vacía han reducido al nuestro en un país irreconocible, un verdadero modelo de rapiña, saqueo y concentración desusada.

Todos los protagonistas nacionales parecen pequeñas figuras de reparto ante la potencia del libreto que bosqueja la crisis, que diseña la usura apátrida y que supervisa el Fondo Monetario Internacional. La diferencia de peso y envergadura de los contendientes y la magnitud del escenario convierte a los protagonistas locales en liliputienses personajes que se achican indefinidamente.

Y son tan imbéciles que no distinguen el discurso externo del interno del Imperio. Ninguno de estos enanitos aprendices de Gunga Din -el perfecto cipayo- dicen que en sus admiradísimos Estados Unidos, en los últimos dieciocho meses la emisión realizada equivale al cincuenta por ciento de la masa monetaria total, que el déficit del Presupuesto nacional es de ciento sesenta y cinco mil millones de dólares –mucho más que toda la deuda pública argentina- que el correo estatal tiene un déficit de mil setecientos millones pero que no hay propuestas privatizadoras, que los ferrocarriles estatales arrojan un déficit de más de mil millones de dólares pero que los legisladores provenientes de las regiones de los ramales que dan pérdida defienden el carácter social de los mismos, que se protege desmesuradamente todo aquello que los de afuera producen a menor costo y que los escandalosos subsidios agrícolas se incrementaron para el próximo lustro.

No. Haciendo referencia a estos babosos chupamedias de todos los tiempos y lugares, Pedro Albizú Campos, el patriota portorriqueño que luchó contra la idea del Estado asociado que aquí proponen algunos, sostenía con precisión: “Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca nada, porque empieza por despreciarse a sí mismo”.

Como Julio César, en la Argentina hemos pasado el Rubicón. Sólo que en nuestro caso es el de la degradación y de la decadencia. Nunca hay un piso en la caída histórica.

Hay quienes ante este festín macabro de la decadencia sólo atinan a disputar los desabridos restos del banquete sucio de una noche crapulosa en medio de la atmósfera turbia y estéril del fin de fiesta de un régimen en agonía terminal.

Este régimen oprobioso, esta no-sociedad, está destinado a hundirse irremediablemente, y por todas las grietas y rendijas del disgregado entorno está filtrándose ya el soplo de tal hundimiento. El que el proceso de hundimiento se efectúe de a poco y sin ruido o el que se produzca a la manera de una catástrofe es una diferencia que afecta a la forma, no a la sustancia.

Debemos curarnos de la misteriosa enfermedad de los ojos que nos empaña la visión y el horizonte, y con unos ojos nuevos, ver las mismas cosas de siempre pero bajo una luz nueva. Debemos reconocer que esa enfermedad de los ojos es en realidad la misma enfermedad de la sociedad argentina, una enfermedad del alma que consiste en la pérdida del sentido de la vida. Con esa nueva luz y los ojos curados podremos apreciar distinto las mismas cosas de siempre, encontrándoles un sentido nuevo.

Así fue con la Redención del 45.

El 17 de Octubre de 1945, el General Perón no sólo pudo captar los acontecimientos en su forma plural y antitética, sino también saludarlos, no obstante su peligrosidad, descubriendo la fuente ígnea de un sentimiento vital nuevo. Vislumbró bajo el caos de la situación esencial la anatomía secreta del instante, el perfil de la realidad sustantiva en un momento de confusión pavorosa.
Hoy, igual que en la Década Infame, Argentina necesita una revolución. Digamos que, más que una revolución, lo que los argentinos en realidad necesitamos es una “devolución”: una devolución de nuestro patrimonio, de nuestra riqueza, de nuestra justicia, de nuestra esperanza, de nuestro presente y también de nuestro futuro.

Igual que en la Década Infame, los argentinos necesitamos la devolución de todo cuanto nos han quitado.

Con unos nuevos ojos, podremos ver que la marcha de los argentinos, y también de toda la humanidad, nos está haciendo atravesar unas zonas en que la patria, los valores y la noción de la grandeza están en penumbra, y las ruinas de la sociedad burguesa aparecen dotadas de más significado que el albergue fugaz que se abandona cada mañana.

Los valores y creencias, y también la grandeza, están recluidos en la estricta intimidad de cada uno y se borran todas las expresiones públicas en que éstos se manifiestan, creando un cuerpo histórico. Brota entonces una sociedad sin alma y sin normas, con miembros fragmentados en islas sin un agua común que las religue y fecunde sus raíces.

Se cae así en el servilismo alienador o en el maquiavelismo inmisericorde, impera el trabajo sin alegría, el placer sin risa, la virtud sin gracia, la niñez sin privilegio, la juventud sin mística, el amor sin misterio, el arte sin irradiación.
Todos andamos como hombres aturdidos que no saben lo que pasa en la ciudad, o como ovejas sin pastor que no saben dónde están los pastos que de veras apacientan; las generaciones vivientes se hablan en lenguas extrañas y se miran con ojos extraños; los adultos creemos tener que aprender fuera lo que bien sabíamos en nuestro fuero interior pero lo hemos olvidado y ahora deformamos; las conciencias parecen oscurecerse volcadas exclusivamente a un plato de lentejas.

Todo es cultura sin culto, obras sin fe, medios sin fin, acción sin contemplación, es decir, cuerpo sin alma.

Cada día se nos quiebran las evidencias que tras larga búsqueda habíamos acumulado y necesitamos salir de nuevo como don Quijote a la conquista de nuestra humanidad verdadera, si no queremos quedar anegados en el aturdimiento, la insensatez o la desesperación de nuestra aldea. Proliferan los psicoterapeutas, los gurúes y los políticos frívolos; las gentes vagan desorientadas en medio de terapias en competencia, se sumen en cualquier aquelarre, o alternativamente, se refugian en un aislamiento patológico, convencidas de que la realidad es absurda, demente o insensata.

Y sobre el trasfondo de conmoción profunda de las conciencias, se levantan en oleaje, a veces calmo y a veces violento, las cuestiones primordiales de la existencia humana, la relación entre los valores últimos y las tareas inmediatas de cada día, entre el pensamiento y la acción, entre persona y comunidad, entre mística y política.

Corre el “runrún” de que ya no rigen los mandamientos de la ley de Dios, ni los del hombre civilizado, ni las lecciones de la historia, que ningún imperativo mantiene vigencia, que las gentes ya no deben estar metidas en su destino y en su quicio, sino en su mera extravagancia; que suele ser vagancia, vida vacía, desolación.
Ahora bien, hay instantes en la vida de los pueblos, como en la de las personas, en que logran levantarse por encima de sí mismos, instantes absolutos, casi divinos, instantes de éxtasis, cuando la esperanza se actualiza y se desata. No a todas las personas les es dado vivir uno de ellos, de la misma forma que en la vida de los pueblos tampoco le es dado a todas las generaciones vivirlos. Los pueblos son la realidad humana anónima que en general padecen, más que hacen la historia, pero que intervienen radicalmente en esos momentos extraordinarios —durante esa especie de éxtasis histórico—, que luego resultan ser, ¡Oh paradoja!, los momentos más “históricos”. Sin duda, el 17 de Octubre de 1945 fue uno de esos “momentos históricos”.

Pero en el mientras tanto en los pueblos hay una especie de padecer el tiempo que pasa lentamente, pudiendo incluso soportar el no existir, recogidos en sí mismos.

En la intimidad de sus entrañas prosigue su vida con el ritmo del corazón que no cesa, ni aun en sueños. Y como en sueños, trabaja, padece como envuelto en sí mismo, llevado en una órbita, en un dormir-velar entre la esperanza y la resignación. Pues sólo los individuos aislados, las clases privilegiadas o las minorías selectas se libran a la esperanza extrema —lo que les lleva a la desesperación cuando aquélla queda abolida— o se hunden en la resignación extrema, que es el anonadamiento. Y en él mientras tanto son esclavos de la angustia. Por el contrario los pueblos viven en una mezcla, en un ritmo, en una especie de vaivén entre esperanza y desesperación que raramente llega al extremo.

La esperanza de los pueblos es también hambre de siglos y hambre de todo, de pan —en casi todos los pueblos del planeta— pero también de vivir en forma más activa, plena y personal; hambre de toda clase de bienes. Y el hambre y la esperanza son los motores más activos de la vida humana.

Sin embargo, las multitudes, si son empujadas al punto máximo de la desesperación por la miseria y el hambre, dejan de percibir la Providencia y pueden ser arrastradas a las peores negaciones y anarquías. Por eso enseña el Evangelio (Mt 24, 12): “...Y por la extensión de la iniquidad, desaparecerá la caridad de muchos”.

Pero cada tanto, llegando de remotas lejanías, el sonido de aquellos tiempos de éxtasis histórico parece penetrar de algún modo misterioso en el silencio que rodea sus derribados símbolos, de la misma manera en que el rumor del mar se conserva en los caracoles arrojados por las olas a las playas. Y entonces esos momentos vuelven a manifestarse en plenitud.

Digamos también que para los que hemos sido las víctimas y no los beneficiarios de este régimen que se acaba, se abre una perspectiva particularmente grave pero esperanzadora.

Como decíamos, en realidad, la diferencia entre el ocaso y la aurora es únicamente una diferencia de perspectiva: todo ha estado ahí desde siempre y todo es nuevo desde una manera decisiva, pero es menester disponer de unos ojos nuevos.

¿Quién será capaz de vivir los dolores de la agonía como dolores de parto?
El primer presupuesto de cualquier construcción orgánica popular, el primer presupuesto de cualquier intento de refundación del movimiento nacional es que terminen de ser consumidos por el fuego los conceptos, las reglas de juego, el orden, las instituciones de este injusto mundo burgués agónico. Otros períodos similares de la historia argentina, como la Década Infame que pintó Berni, anidaban las vísperas de sus horas más gloriosas. Saludemos entonces también nosotros esta muerte, aunque reconociendo los peligros.

Hay un pasado duro en morir, cuya agonía de gigante otorga a nuestro tiempo la dramática fisonomía de un ocaso decadente. Un cielo de tormenta se extiende sobre nosotros, invisible para los que viven mirando concienzudamente la punta de sus zapatos; visible, en cambio, para todos aquellos que saben mirar hacia lo alto.

Pero es un cielo de tormenta que encierra un enigma, porque detrás de los truenos agónicos de todo un sistema, ya se puede escuchar el soplo jadeante del esfuerzo para hacer sobrevivir los valores elementales de la condición humana.

Por detrás de la tormenta está la claridad.

Se está esbozando una nueva categoría de hombre argentino.

Está gestándose, todavía misteriosamente, una nueva expresión del movimiento nacional. No tiene nombre aún, pero no es difícil descubrir su figura, su vago perfil proyectado sobre el cielo de este crepúsculo dramático.

Desde las profundidades del ser argentino brotarán y se alzarán, cada vez más claras y mejor definidas, las antiguas defensas, los mitos originarios, los secretos ancestrales que han hecho posible la vida y la evolución de nuestro pueblo. Es menester hincar muy hondo las raíces, perforando un suelo reseco, para alcanzar los manantiales donde se halla emplazado ese núcleo, el más íntimo de todos, que determina el sentido, la riqueza, el poder y la plenitud de la vida de un pueblo.

Decía un viejo General que así como no nace el hombre que escape a su destino, tampoco debería nacer quien no tenga una causa noble por la cual luchar, justificando así su paso por la vida. Por entre la maraña de los porcentajes de encuestas electorales y del oportunismo tan idolatrado por la politiquería reinante, ¿sabremos ver ahora la oportunidad verdadera ante la que nos puso la Providencia?
También digamos que en una trama con sectores populares movilizados, con la inseguridad acumulando cansancio para reclamar orden, con los representantes políticos desautorizados y repudiados, con los partidos vaciados, con la pobreza invadiendo todo, cualquier cosa puede suceder. Cualquier cosa. Desde la fragmentación territorial y la disgregación nacional hasta el surgimiento social y político de algo nuevo, el futuro tiene muchas puertas y escasas certezas.

Tal vez los argentinos que tomamos conciencia de haber compartido las migajas de la fiesta de entrega y enajenación del futuro mientras millones eran lanzados al infierno de la miseria, descubramos ahora que cuando la fiesta terminó hay que pagar los platos rotos, y que ese precio no lo pagan los que se enriquecieron, sino por el contrario lo pagamos todos con más miseria, exclusión, inseguridad, pérdida de la dignidad... Tal vez ante lo inexorable de tamaña perversión nos rebelemos, digamos basta y terminemos con el síndrome del rehén para poner las cosas en su lugar.

Una misión a la que deberemos acudir ligeros de equipaje.

Quien no tiene un yo que vencer y sacrificar no debiera hablar de fidelidad a un jefe y a una causa: no hace sino correr detrás de alguien sobre el que ha echado la responsabilidad. En todo caso, lo difícil de la hora alejará a los timoratos, asustará a los especuladores y anulará a los incapaces. La jornada que se inicia nos pone ante la decisión del primer día, nos remite a la antigua fe, a la misma entrega, a la mística que nunca debimos olvidar. Llegó la hora que no tiene lugar para almas delicadas ni para espíritus endebles.

En un país despoblado y generoso donde está casi todo por hacerse, millones de hombres y mujeres dispuestos y decididos, en cuyo seno están libres por doquier las fuerzas de la fe y de la voluntad: ¿podremos ver en ellos, como lo hizo Perón en 1945, a “lo mejor que tenemos”, una riqueza inconmensurable, un enorme capital, un gran ejército de reserva?

Este tiempo de miércoles de ceniza, luego de que caiga del cielo la tormenta de la pasión, desembocará en una resurrección del movimiento nacional de siempre, bajo misteriosas formas nuevas y originales.

Y viviremos entonces un nuevo 17 de Octubre.

Que así sea.

Al margen de lo dicho, el 17 de octubre sigue operando como aquel un faro

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EL INSTINTO DE LAS MULTITUDES.....

“...Aquellas multitudes que salvaron a Perón del cautiverio…, eran las mismas multitudes que asistieron recogidas por el dolor al entierro de Hipólito Irigoyen…
Son las mismas multitudes argentinas armadas de un poderoso instinto de orientación político e histórico que desde 1810 obran inspiradas por los más nobles ideales cuando confían en el conductor que las guía…
Escuche las conversaciones de varios criollos y las arengas de oradores improvisados. No encontré a nadie que se acordara de sus problemas personales. Eran hombres sin necesidades: inmunes al cansancio, al hambre y a la sed… Él [Perón] intérprete fiel y libre de ataduras y compromisos…
Estaban dispuestos a luchar por él y por los ideales propios que él simbolizaba y resumía… Por allí, alguien, un sencillo magnífico, gritó con voz estentórea: -
¡Aquí comienza la rebelión de los pueblos oprimidos!
Yo regué con una lágrima viril esas palabras para que no se marchitaran nunca.”

RAÚL SCALABRINI ORTIZ

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LA DEMOCRACIA DE MASAS
Por José Antonio Riesco

La conmemoración del 17 de octubre de 1945 se realizó obviando algunas de sus incógnitas principales, acaso apañando el hecho decisivo de que poco y nada queda de aquella fibra revolucionaria (o al menos transformadora) con que sus actores lo plantaron.
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No hay dudas de que el Peronismo, y su condición de opción mayoritaria cada vez que, unificado, participa de las pruebas electorales, es una realidad pese al paso del tiempo. Como también lo es que, de modo manifiesto, se reconvirtió en una fuerza conservadora que, luego de ejercer reiteradamente el gobierno, deja todo (lo fundamental de la estructura nacional) como estaba. Y a eso aún no pudo disimularlo el verbalismo proto izquierdista de algunas infiltraciones, ni los afanes presidencialistas del estanciero que preside la CGT. Pese a lo cual nada debe descartarse, por aquello de que donde hubo fuego cenizas quedan.

Al margen de lo dicho, el 17 de octubre sigue operando como aquel un faro que, casi a la mitad del siglo XX, encandiló con nueva luz el panorama de la vida social y política de la Argentina. Para bien o para mal, desde esa fecha, por lo menos, la vieja y anémica democracia republicana, inaugurada por los constituyentes de 1853, que nunca pudo funcionar sino a medias, tuvo su reemplazo por una democracia de masas sobre cuyas formas y contenidos aún seguimos reflexionando y polemizando. La república del comité y del fraude cerró su ciclo cuando el proceso de industrialización, acelerado desde la década del 30, y una intensa concentración urbana, dejando atrás las virtudes y los vicios de “los doctores”, colocó en el escenario argentino a millones de hombres y mujeres de las bases sociales y de la clase media, ante todo.

Los “partidos de masas” fue una de las categorías que, por entonces, Maurice Duverger puso en la vidriera de la Sociología Política. Su obra “Los partidos políticos” se editó en 1950. Y si bien Angelo Panebianco (“Partidos Políticos”, 2004) estima que dichas formaciones han sido sustituidas por las agrupaciones “profesionales” bajo control de una élite técnico-financiera, las masas siguen vigentes aunque la mayor parte de las veces adhieran mediante los modernos instrumentos informáticos, ante todo el televisor. Hoy nadie logra democráticamente el gobierno sin que se exprese dicha “voluntad soberana”.
Para asombro de la mentalidad tradicional, al nuevo liderazgo “peronista”, altamente popular y transformador, lo asumió, no un caudillo con ideologías extremistas y foráneas, sino un coronel del ejército de Roca, Ricchieri, Justo, Rodríguez y Molina, hábilmente montado en lo que fue, en esos días, la mejor tribuna para una convocatoria exitosa: la secretaría de trabajo y previsión. A la justicia social agregó un notorio afán industrialista y un claro rechazo al control del país por los intereses extranjeros, con un ambicioso plan de obras públicas y promoción de la educación, sobre todo la técnica. Sin olvidar que esa fue una revolución “nacional” y no una importada.

Lo enfrentó la “clase política” autodefinida democrática, con oradores brillantes, de trayectoria honorable y notoria valentía personal; pero voceros legítimos de un sistema históricamente agotado. Alfredo Palacios, Amadeo Sabatini, Ernesto Sanmartino, Miguel Ángel Zavala Ortiz, Nicolás Repetto, José Aguirre Cámara, Arturo Frondizi, y muchos otros. Se congregaron en la Unión Democrática, con el apoyo directo y militante de la Federación Universitaria y el embajador Spuille Braden. Perdieron frente a Perón aunque con buenas cifras propias, algo que no se repitió en lo sucesivo.

Con semejante emergencia de la democracia de masas, sin la pulcritud del laborismo inglés pero sí arraigada en las mayorías y sin renegar de la trayectoria en muchos respectos de la Argentina, Perón no tuvo éxito en la recepción que le prodigaron sus competidores. Es que fue, de modo incuestionable, una “democracia autoritaria”, esa fórmula que en otro ámbito político-cultural en 1932 había acuñado el alemán Hermann Heller, eminente teórico del Estado. Pero la suya nunca fue una autocracia demagógica como la que hoy soportamos.

La oposición se llenó de estupor ante el nuevo régimen. No lo entendió en lo fundamental y acaso por ello no pudo soportarlo ni siquiera en sus aciertos. “¡Esto es un fascismo...!” sentenció Victorio Codovilla, hombre de Moscú y gran arzobispo del Partido Comunista. Y a esa revelación casi mística se aferraron golosamente las inteligencias de la vieja partidocracia. A lo más lanzaron eso del “aluvión zoológico”.

No fue simplemente un error, sino que así, automáticamente, se legitimó el juego permanente de las conspiraciones. Y con ello se abrió una dialéctica altamente costosa entre ambos bandos, algo que hemos pagado largamente y muy caro.

Todo lo que se hizo posteriormente, una vez expulsado Perón del poder, tiene esa marca, la de un desencuentro infantil con la realidad y sus nuevas tendencias de parte de los opositores. Abrazados al dictum del jerarca moscovita lo hicieron estrategia de poder luego de 1955 y concentraron el pos-peronismo en las proscripciones e incluso los fusilamientos, y cuyo efecto en el largo plazo ha sido la consolidación no de lo mejor de ese “movimiento” sino lo más criticable. Los democráticos sólo atinaron al desquite y al castigo, también a la compra-venta; y el pato de la boda fue derecho a la cuenta del país.

La audaz apertura de los “regímenes de participación social y política” que desde el 17 de octubre se puso en marcha constituye una diferencia esencial con el fascismo; éste había sido un freno y no la promoción de un cambio estructural. ¿De dónde el fascismo hizo de los trabajadores una fuerza fundamental en el sistema político? ¿Cómo llamarle fascismo a la ley 13.010/47 que incorporó a la mujer al cuerpo electoral en igualdad de derechos? Elementos estos que no pueden borrar los errores de los “democráticos” ni tampoco los del peronismo que los tuvo.

Con el bombo propio de la autocracia demagógica en la cancha de River se acaba de enarbolar la bandera de La Lealtad. Pero si eso no implica mera sumisión al reparto de dinero del Estado y sobre todo de los jubilados, la sociedad en su conjunto está esperando, desde hace años, que el peronismo sea auténticamente leal al espíritu del 17 de octubre.

Es decir, que se decida a realizar una enérgica autocrítica y a promover una dirigencia que, además de conquistar cargos públicos, se decida a reconvertir la mera masificación en una verdadera formación de avanzada en la institucionalización y en la construcción del país que necesitamos. Ser la mayoría es un compromiso con la Nación y no un privilegio espurio. De otro modo a la aspiración presidencial de Moyano nadie podrá objetarla.

José Antonio Riesco
Instituto de Teoría del Estado

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17 DE OCTUBRE: LA LEALTAD PERONISTA Y SU LÍDER
Un nuevo día peronista. Un nuevo 17 de octubre. Un nuevo día de la Lealtad Popular. Un 17 de octubre, en un día como hoy -pero de 1945-, el Pueblo se volcó a las calles para exigir la libertad de su Líder, el entonces Coronel Juan Domingo Perón quien, desde su puesto en la Secretaria de Trabajo en 1943, hacía renacer la esperanza de la clase trabajadora argentina.
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Evita, la Leal Compañera, fue determinante para que el reclamo se hiciera efectivo, y para que el Líder diera inicio a ese extendido abrazo con sus “cabecitas negras”.
Se trató de la mayor demostración de lealtad de parte de todo un pueblo hacia un hombre, a quien luego elegiría como Presidente de la Nación. Para transformarse, finalmente, en el más Grande Presidente de la historia argentina.
La Lealtad había sido el arma poderosa. Utilizada por los descamisados para dar vuelta la página de historia y así hacer transitar a los argentinos por el renovado sendero de los esplendorosos triunfos populares.
Esos tiempos fueron testigo del nacimiento de los derechos de los trabajadores, de los derechos de la ancianidad, de los derechos de los niños, del derecho de la mujer al voto. Atestiguaron la gran obra pública, la ejemplar política de salud, de vivienda, de turismo. Fueron épocas de una política internacional ejecutada con seriedad, de un enaltecido desarrollo científico-tecnológico, del crecimiento del transporte público, del establecimiento de los ferrocarriles, etc. Estos son tan sólo algunos de los ejemplos que hoy tenemos a disposición y que podemos recordar.
Ellos dieron origen a la Argentina del respeto, tanto en el plano local como en el internacional.
La Lealtad de un pueblo, junto con la Conducción del General Perón y su inseparable Evita, forjaron una Nación distinta, sobre la base de la indisolubilidad entre la Lealtad y su Líder.
Estuvimos entre las naciones más encumbradas del mundo, convirtiéndonos en un ejemplo a imitar por Latinoamérica.
A mediados del siglo anterior -en 1950- y alejados de la rimbombancia del “bicentenario”, los argentinos supimos fabricar aeronaves supersónicas.
Desarrollábamos portentosas naves de ultramar. Y alimentábamos todo tipo de industrias vinculadas al desarrollo estratégico, característico de una Nación poderosa. Aún más: habíamos desarrollado y dominado la tecnología del agua pesada (químicamente denominada tritio), elemento esencial para la energía atómica y sus más variados usos. Ya sea que se destinaran para fines pacíficos o bélicos. Es decir que, hace sesenta años, la Argentina se hallaba en condiciones de proponérselo. Podía continuar sin límites su desarrollo en el avance nuclear y el poder que este adelanto significaba.
Pasaron los años. Y -junto con los años- la historia.
Evita fue lapidada. El General -a los efectos de evitar derramamiento de sangre entre argentinos- debió exiliarse.
Su inmensa e incuestionable humanidad fue difamada.
Su honra, arrojada a los perros durante interminables años.
Su investidura de Soldado de la Patria, ultrajada.
Su nombre y “derivados” fueron prohibidos y proscriptos.
Pero sólo el tiempo -juez supremo e inapelable- hizo que la inmensa mayoría de los argentinos comprendieran la necesidad de su presencia en el país.
Volvió, pues, para exhalar sus últimas bocanadas de aire. Para morir por su Patria.
No sin antes poner las cosas “en caja”.
Algunos se enojaron. Nació, entonces, la deslealtad.
Otros se olvidaron. Creció esa deslealtad.
Muchos otros se equivocaron. Murió la Militancia.
Otros tantos se abusaron. Nació la “maletancia”.
Los que quedaron, se aprovecharon. Se difundió la “maletancia”.
El Peronismo es un sentimiento. Y los sentimientos no mueren, aún cuando se los quiera matar.
La Militancia se encuentra subyacente en el espíritu de cada uno de nosotros. Jamás permitamos que muera.
La gran enemiga de la Militancia es la “maletancia”.
La Militancia está llamada a perdurar ante el desafío de los tiempos, pues es puro sentimiento.
La “maletancia” se agota y languidece en el precio de los hombres.
Los Peronistas de Evita y Perón no tenemos precio: ¡no existe “maletero” que nos pueda pagar!
¡Compañeros: hagamos reverdecer un Peronismo que languidece!
Hoy, 17 de octubre, Día de la Lealtad Popular, es el día indicado para que, no lejos, recuperemos la Lealtad y a su Líder.
La Patria, el Movimiento y los Hombres nos lo agradecerán.

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Alberto Lestelle
Diputado Nacional (MC) - Ex Secretario Político PJ Pcia. Bs. As. - Ex Consejero Nacional PJ
Ex Congresal Provincial PJ Bs. As. - Ex Congresal Nacional PJ - Ex Presidente PJ Olavarría
Ex Secretario de Estado de la Nación



lunes, 4 de octubre de 2010

Mientras Hebe despotrica, relevan a profesor del Normal 3 de La Plata por "reivindicar a la dictadura"


Mientras doña Hebe insulta y amenaza frente a los Tribunales, un profesor de Historia del ex Normal 3 de La Plata es relevado de su cargo por la dirección de Educación bonaerense por enseñar a sus alumnos la historia que no está permitida contar. ¿Libertad de expresión solo para Bonafini?

La denuncia formal fue radicada hace veinte días en la Jefatura Regional. “Nos preocupó muchísimo el tema, por lo cual de inmediato iniciamos las actuaciones específicas para conocer lo sucedido”, explicó la directora de Educación Secundaria de la Provincia, Claudia Bracchi.

La funcionaria explicó que se siguió el procedimiento que contempla para estos casos el estatuto del docente.

En tal sentido detalló que “primero se establece que un inspector a cargo lleve adelante una investigación simple, que consiste en recabar testimonios para saber lo que ocurrió”.

Al cabo de esa instancia, el inspector decide si existen elementos para pasar a una fase más profunda de investigación.

Bracchi confirmó que “la investigación simple concluyó y el funcionario consideró que existen motivos para iniciar el presumario. Para llevarlo adelante, antes se releva al docente de su cargo”.

La investigación presumariante la realiza otro funcionario -abogado de profesión-, "demanda bastante tiempo e implica un estudio en profundidad sobre los hechos denunciados".

“Se toman testimonios a alumnos, padres, demás miembros de la comunidad escolar y al propio docente”, describió la directora provincial.

“Estamos construyendo la nueva escuela secundaria en base a la formación democrática de los jóvenes para fortalecer el sistema. Mantenemos una política que impulsa la participación, los valores democráticos, la construcción de ciudadanía”, enumeró Claudia Bracchi, para enfatizar que “temas como éste nos preocupan profundamente; son cuestiones que deben atenderse y seguirse con detenimiento”.

¿Qué dijo el docente?

Un profesor de historia -cuyo nombre no fue revelado- integrante del plantel de docentes de la Escuela Media Nº 34 (ex Normal 3) habría realizado en el aula, según denunció un grupo de padres, “manifestaciones en favor de la última dictadura militar”.

Según contaron Daniel Petriz y María Laura Eduardo, dos de los padres denunciantes, la historia se remonta a la semana del 24 de marzo, cuando en el establecimiento no se realizó el acto conmemorativo dispuesto por ley.

“Queremos denunciar y exigir que se hagan responsables de los hechos ocurridos en la escuela media Nº34 (ex Normal 3) de la Plata”, dice la nota firmada a la que se sumaron organizaciones de derechos humanos, fuerzas políticas y centros de estudiantes de distintos colegios y facultades.

La denuncia se hace eco de lo que algunos alumnos dicen haber escuchado en el aula. Esas frases están anexadas a la presentación con formato de textuales. Algunas de ellas, incluso, se desprenden de una grabación en una clase.

Algunas de las frases que los adolescentes atribuyen a su profesor de historia son las siguientes:

“Fue una guerra entre dos bandos culpables por igual, 50 y 50%. Se debería juzgar a los montoneros igual que a los militares. Hay uno en España que no es juzgado, aunque él mismo dice haberle disparado a un militar”.


“Los desaparecidos eran todos guerrilleros”.


“Los militares sufrieron mucho, hay muchos que murieron en esta guerra, y la vida de un soldado vale más que la de los civiles”.


“La memoria es como un pozo de porquería, cuanto más te metés, más porquerías sacás, por eso no debería haber un día de la memoria, simplemente deberíamos honrar a los caídos”.


“Los hijos de desaparecidos nunca deberían saber su identidad, ya que las familias que los adoptaron los criaron de buena fe. Los chicos que se enteran terminan peor que si no supieran. Padre es aquél que los cría”.

Los padres sostienen en el final de la presentación realizada ante Educación que “porque creemos firmemente que es fundamental no sólo tener memoria, sino también actuar en consecuencia, es que exigimos que se tomen las medidas pertinentes para que estos hechos no vuelvan a repetirse en dicha escuela ni en ninguna otra”.

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martes, 14 de septiembre de 2010

Más allá de las palabras…

Que cada uno saque sus conclusiones, y se sincere a sí mismo cuando observa los acontecimientos de un presente casi inaudito donde los colegios están tomados, y no sólo por falencias en sus instalaciones o abandono del Estado.


Por Gabriela Pousa

Por circunstancias que no tiene mucho sentido detallar en estas líneas, he tenido la suerte de poder viajar bastante. No sólo lo he hecho como turista sino también gracias a invitaciones de gobiernos extranjeros, entidades diplomáticas y organizaciones de diversa índole que me convocaron por el “devenir” de mi carrera profesional.

Cada país me mostró características diferentes. Eso es quizás el elemento más enriquecedor: observar, en vivo y en directo, la convivencia armónica de idiosincrasias disímiles, que en vez de chocar por sus diferencias, se amalgaman en una geografía capaz de transformar a una Europa dividida durante muchos años, en aquello que hoy se denomina: la Comunidad Económica Europea; con sus pro y sus contra pero unida en esencia. Pretender que no existan diferencias es inútil porque las mismas son, en definitiva, inherentes a la vida.

Dirigentes y ciudadanía supieron que la soberanía de sus países no estaba en la moneda. De más está aclarar que tras unas pocas horas de tren o en minutos de avión, uno puede pasar de una nación a otra sin burocracia “progresista”. Obsoletas quedaron las visas. La grandeza de los países desarrollados, a su vez, encuentra un punto de comunión en una palabra clave: Educación.

En esas travesías, hubo un dato no menor a tener en consideración. El primer lugar que figuraba en la agenda al iniciar la visita– como una señal de bienvenida – eran las universidades públicas. El orgullo por sus claustros, por mostrar la cuna de su cultura, y su proyección futura salta a la vista. En esos salones, ellos logran una síntesis perfecta para que se sepa quiénes son, dónde están, y qué les espera.

En esas estructuras edilicias se puede hallar silencios elocuentes en demasía: sin temor al absurdo me atrevo a decir que caminando esos pasillos, y entrando en esas aulas, se huele sabiduría, historia sin distorsiones antojadizas, respeto, hidalguía.

Los profesores eran y son una especie de culto para los alumnos. No porque haya una aceptación ciega de todo cuánto les enseñan, sino porque si están allí es gracias a probadas muestras de sapiencia y disciplina. El respeto es sana rutina.

Lejos estoy de discriminar entre el “allí” y el “acá”. No hay falsos pedestales ni hay jóvenes que disten de diferenciarse en apariencia de aquellos que podemos encontrar en cualquier facultad de las nuestras. Sigo convencida, en consecuencia, que el que quiere estudiar lo hace más allá de la escenografía. Hay una formación previa que lo determina y una voluntad expresa de quién desea.

En la Argentina hay talento de sobra y estudiantes que se destacan a pesar de los escollos ideológicos, las carencias estructurales, la manipulación política y la desidia. Cada uno tiene sus rasgos distintivos como es natural y hasta esencial que suceda. Uniformarlos para crear autómatas en serie que repitan consignas a esta altura harto vacías, es la peor combinación que puede hacer un gobierno con su patrimonio mayor: las generaciones venideras.

Las facultades en el mundo civilizado se erigen como exaltación de algo superior. No importa si datan de esta década o arrastran cientos de años. No es la antigüedad lo que da el dato, ni es excusa para ampararse en necesidades o promesas incumplidas.

Entre un espectro inconmensurable de razas y etnias, hay una igualdad exquisita: la sed de aprender y aprehender tanto que hay acumulado bajo esos techos que acunaron un sinfín de desvelos.

Los estudiantes hacen de esas paredes sus prolongaciones más adustas: cuadros de honor, nombres que se inmortalizan, fragmentos de historia vivida. Estudian y no sacan sólo savia académica sino también de vida. La experiencia se valora tanto como el manual de biblioteca o el libro de una lista.

No hace falta ir siquiera caminar los pasillos de Cambridge, Oxford o Harvard que siempre encabezan los estudios dónde se determina adónde anida la excelencia. Vayamos a países limítrofes o a aquellos que están lejos de ser una panacea, y comparemos una toma al azar que da evidencia y triste realidad a estas líneas:

Un pasillo de una facultad estatal chilena y otro de la facultad estatal de México

Los otros días pensé, ante la llegada de una amiga extranjera, si también yo podía llevarla como homenaje y bienvenida a mostrarle la cuna de nuestra educación, el recinto donde se forman quienes serán los dirigentes y profesionales de nuestra Argentina…

Las imágenes que registré previo a concretar la idea, me brindaron las armas suficientes para saber por qué en esta geografía el futuro está hipotecado, y se halla en los albores del 2010 reviviendo “revoluciones” románticas viciadas de revisionismos anacrónicos que frenan cualquier análisis cuando la foto lo dice todo:

Un pasillo de una facultad de la Universidad de Buenos Aires “tomada”


Una clase en la UBA dictada por miembros de un centro de “estudiantes”…

Para “muestra basta un botón” y “una imagen vale más que mil palabras”. Hete aquí pues una postal del interior de aquella que fuera una de las facultades de la gran Universidad de Buenos Aires, hoy ocupando un puesto tristísimo en el ranking de calidad educativa. De estar entre las primeras pasó a estar bajo unas doscientas. Y esta apatía no habla sólo de mantenimiento o de estructuras edilicias añejas, retrata toda una filosofía. De los contenidos nadie dice un ápice, encima…

Que cada uno saque sus conclusiones, y se sincere a sí mismo cuando observa los acontecimientos de un presente casi inaudito donde los colegios están tomados, y no sólo por falencias en sus instalaciones o abandono del Estado.

Hay un detrás de toda esta escena maniquea que se está escapando peligrosamente de las manos. Sin eufemismos, de aquello que adolece el país es de jerarquías y autoridades esenciales para su desarrollo y crecimiento en este ámbito donde la “democracia” es entendida como libertinaje.


Los “premios y castigos” discriminan, los docentes son casi un desecho, y a los jóvenes sólo se les habla de derechos. La responsabilidad y los deberes se ausentan por conveniencia o demagogia progresista obsoleta.

Dos postales a pocos kilómetros de diferencia hablan más que las letras:
Argentina, 2010

Un colegio estatal en Montevideo, cruzando el charco apenas…

Tres años llevó a Uruguay instrumentar un plan para intentar que las oportunidades se iguales. No hubo demasiada propaganda. Tabaré Vázquez lo hizo, y se fue sin pedir rédito por ello. Mujica lo sigue sin oratorias pomposas. Acá siguen las promesas.

“Nosotros lanzamos una meta que era destinar para 2010 el 6 por ciento del PBI a educación, y hoy estamos en 6,47% del PBI”, sostuvo días atrás Cristina Fernández de Kirchner. Más allá de la veracidad o la mentira, ¿a quién y para qué le sirve esa cifra? Está visto que a la educación no le llega.

En este contexto -y teniendo en cuenta los “imponderables” de todo tipo que surgen en el camino, y hoy más que nunca saltan a la vista-, ¿tiene sentido detenerse en las imágenes positivas o negativas de los aspirantes a administrar dentro de un año a la Argentina? ¿O conviene hacer un ejercicio de introspección para evaluar de qué manera se lavaron los cerebros a punto tal que “orden”, “autoridad”, o “disciplina” hayan pasado a ser falsos sinónimos de dictaduras o tiranías?

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sábado, 11 de septiembre de 2010

Domingo 12 de Septiembre: Acto Homenaje a Policías asesinados en Rosario

Con motivo de cumplirse el 34º aniversario de "La Masacre de Rosario" donde fueron asesinados nueve policías, se invita al Acto Homenaje que se celebrará el Domingo 12 de Setiembre a las 09:00 hrs. en la Jefatura de Policía. Posteriormente se colocará una ofrenda floral en el monumento que los recuerda.
Al cumplirse el 34º aniversario de "La Masacre de Rosario" dónde fueron asesinados por la organización terrorista "Montoneros", nueve jóvenes policías del Cuerpo Guardia Infantería de la U.R. II- Rosario, Provincia de Santa Fe, y un matrimonio que circulaba circunstancialmente por el lugar, familiares, camaradas y amigos invitan al Acto Oficial de Homenaje que se celebrará en reconocimiento a la memoria de los muertos el día Domingo 12 de Septiembre a las 09:00 horas en la Jefatura de Policía sita en Avenida Francia 5200.

Finalizado el Acto, se invita a trasladarse al lugar del atentado terrorista sito en calles Junín y Rawson a los efectos de colocar una ofrenda floral en el Monumento que los recuerda.

Matrimonio de civiles:
OSCAR WALTER LEDESMA
IRENE ANGELA DIP

Comisario Inspector (R) Héctor Orlando Santana, Presidente
Oficial Hugo Gargarella (R) Vicepresidente y Víctima
Suboficial Mayor (R) Ángel Dionisio Senatore, Secretario
Comisión Permanente de Homenaje a Policías de Rosario Asesinados por organizaciones terroristas

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lunes, 23 de agosto de 2010

Presentación del nuevo libro de CELTYV en Tucumán

CELTYV invita a la presentación del Libro “Los llaman… Jóvenes Idealistas” de Victoria Villarruel el día 1 de Setiembre a las 19:30 horas en el Salón Le Parc (Garden Park Hotel & Eventos) A. Soldati 330 – Tucumán.

Invita CELTYV (Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas)

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martes, 13 de julio de 2010

Un ex soldado conscripto con más dignidad que un oficial


La Boina Colorada es internacionalmente el emblema y el orgullo de los Paracaidistas Militares y no un birrete de payaso para que ningún “gato” la use para ridiculizarnos.
Por el Ex s/c 59 Ricardo Raúl Weiß

G A Parac 4


Nombre del Jefe: Teniente Coronel de Artillería MARTÍN LLUCH

Dirección postal:
Camino a la Calera Km. 9,5 - 5023 CÓRDOBA
Teléfono:
(0351) 433-7254
e-mail: gparac4@ejercito.mil.ar

Córdoba, 9 de Julio de 2010.
Señor Jefe
Grupo de Artillería Paracaidista 4
Tcnel Martín Lluch

S / D

Como Infante Paracaidista tengo el enorme desagrado de dirigirme a Ud. a fin de poner en su conocimiento el gran disgusto que me provocó ver en un noticiero televisivo local a la Sra. Presidente de la Nación, durante los actos de festejo por el Día de la Independencia, payaseando con una Boina Colorada de Paracaidista sobre su cabeza. Estoy seguro que esa boina pertenece a personal de su unidad, ya que en el emblema el paracaídas está flanqueado por dos cañones.

Los Paracaidistas Militares Argentinos no nos merecemos semejante humillación. La Boina Colorada es internacionalmente el emblema y el orgullo de los Paracaidistas Militares y no un birrete de payaso para que ningún “gato” (en la acepción que le damos los Paracaidistas Militares, porque no es mi costumbre ofender a las señoras) la use para ridiculizarnos.

Los Camaradas Paracaidistas del glorioso Grupo de Artillería Aerotransportado 4 (como se llamaba entonces), que dieron su sangre defendiendo nuestras Islas Malvinas, deben estar haciendo salto rana en sus tumbas ubicadas en esa tierra irredenta que ellos murieron por defender, de ver que Ud. permite semejante afrenta a todos los Paracaidistas Militares. Tampoco creo que les haya caído bien a sus familiares, que aún los lloran.

Si es su intención alegar la “obediencia debida” porque la Presidente de la Nación es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, le recuerdo que para lucir la Boina Colorada no basta ninguno de esos títulos, sino que hay que haberse jugado el cuero saltando de un avión en vuelo “CON EL CUERPO CONFIADO EN LA TELA, PUESTA EL ALMA EN LAS MANOS DE DIOS”, y esa señora seguramente nunca saltó de un avión en vuelo ni mucho menos entiende lo que es poner el alma en las manos de Dios.

En otra época, Ud. hubiera recibido esta carta de manos de mis padrinos. Por ahora me conformaría con enterarme de la noticia de su renuncia al comando de tan heroica unidad de combate, por haber permitido semejante afrenta para los Paracaidistas Militares Argentinos.


Ex s/c 59 Ricardo Raúl Weiß
Infante Paracaidista
RIAerot14
D.N.I. 12.766.249

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miércoles, 23 de junio de 2010

NO FIRMO porque NO SE LO MERECEN, esta es la VERDAD

No, no lo firmo porque NO se lo merecen.
Mienten y es malo MENTIR, malo para la historia y no permite que se reencuentre el país.
Por Luis Quiroga
BONAFINI: (dejada por su marido, según decía, ella es INCAPAZ de AMAR…).
Cuando se encontró con Astiz (está grabado este encuentro, donde ella no pronuncio palabra, en las parodias de los juicios), ella le dijo que las armas, material de propaganda y todo lo que se encuentre es de sus hijos, ella NO tienen nada que ver.

CARLOTTO: desconocía lo que hacía su hija (guerrillera)?, reconocía que NO estaba embarazada…

Hoy, tal como lo que son, GRITAN PIDIENDO VENGANZA.

Una cosa es JUSTICIA, otra es VENGANZA.
Venganza en la que quieren que todo el pueblo (ciudadanos y no ciudadanos) se inmiscuya y participe, una forma de hacernos creer que su lucha es la de todos y, NO ES ASI. En algún momento llegara el reconocimiento del PUEBLO a las FFAA que lucharon contra los TERRORISTAS (jóvenes idealistas que empuñaban ARMAS para matar, sean de las FFAA, o civiles, entre ellos a NIÑOS)

Bonafini, apoya al TERRORISMO de las FARC, ETA y cuanta sublevación TERRORISTA se pergeñó o se está pergeñando.
Las Abuelas…
Apoyan el (mal llamado) matrimonio (MONOMIO) del mismo género.
Apoyan el ABORTO.

Que existan abuelas que:
Que necesiten saber donde están sus hijos, estoy de acuerdo.
Que necesiten saber que pasó, estoy de acuerdo.
Que se cometieron abusos, podría estar de acuerdo. (En una GUERRA…)
Que algunas quieren justicia, no venganza. Estoy de acuerdo, pero había un estadio de GUERRA, y así debe actuar la JUSTICIA.
Recordando que ellos (sus hijos) se levantaron en armas contra un GOBIERNO CONSTITUCIONAL (J. D. PERON) y que este dio la ORDEN de aniquilar a los SUBVERSIVOS, mediante radiograma a TODAS LAS UNIDADES y las FFAA actuaron en concordancia con esta ORDEN del entonces presidente Juan Domingo PERON
Para esto ya habían matado a muchos militares y civiles. Solo recordemos a RUCCI, el P. Mujica,…
No, no estoy de acuerdo con esta PROPUESTA y disto mucho de estarlo…

Luis Quiroga – Megabaires


PD, esta es una de las razones por la cual NO ME SIENTO REPRESENTADO POR ESTA SELECCIÓN DE FUTBOL…
No puedo, es más fuerte que yo, ver a MARADONA y CARLOTTO…
Lo que se dice de SENTIMIENTOS ENCONTRADOS, por un lado querer que gane la SELECCIÓN y por otro, no saber cómo digerirlos…
Hay ABUELAS y abuelas. Estas son las abuelas del ODIO y la VENGANZA

PORQUE NO ESTOY DE ACUERDO:
No son merecedoras de tan alto HONOR, sus hijos se levantaron en armas contra un gobierno CONSTITUCIONAL (J. D. Perón), asesinaron a integrantes de las FFAA y CIVILES (mujeres y niños), entre otros a RUCCI, el P. Mujica, Cristina (hija del Cap. Viola a este) 3 años y…

http://www.petitiononline.com/mod_perl/petition-sign.cgi?celtyv1a

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domingo, 13 de junio de 2010

Contra la ley y el orden

El régimen kirchnerista juega su juego: el de la intolerancia. Por otra parte, la violencia también se verifica en otros órdenes de nuestra vida en sociedad, los violentos están en todos lados: en las canchas de futbol, en las calles, a través de la delincuencia imparable; violencia que se lleva vidas humanas.


Por Jorge Omar Alonso

“Siempre habrá bárbaros y sinvergüenzas que fomenten la intolerancia”, dijo- Voltaire.

Existe un orden que se impone a los hombres, a su voluntad y a sus preferencias, e incluso están sometidos a lo largo de su vida, a las leyes que definen el orden en la sociedad. No obstante esta aseveración, hay quienes hacen de la revuelta contra la ley y el orden una forma consuetudinaria de proceder, obrando de este modo en los bordes sociales y políticos, bajo el pretexto de reivindicaciones y derechos. Existen agrupamientos políticos, piqueteriles, sindicales que exhiben muestras de su intolerancia política y cerril dogmatismo propio de quienes prefieren el choque violento al intercambio crítico de ideas.

Esos intercambios son más fructíferos cuando los individuos, sean del color partidario que sean, se definen libremente en el contexto de un intercambio de ideas y no de violencia.

Dadas las características de la conformación del régimen, que hace de la descalificación del adversario una forma más de su basamento doctrinario, no es dable pensar que se lleven a cabo las reglas de una discusión democrática a un nivel institucional.

Ese basamento doctrinario es el aportado por la visión expuesta por la profesora de Teoría política Chantal Mouffe, en cuanto a que como lo sostiene en su obra “En torno a lo político”: “concebir el objetivo de la política democrática en términos de consenso y reconciliación no solo es conceptualmente erróneo, sino que también implica riesgos políticos”.

De este modo el régimen kirchnerista juega su juego: el de la intolerancia. Por otra parte, la violencia también se verifica en otros órdenes de nuestra vida en sociedad, los violentos están en todos lados: en las canchas de futbol, en las calles, a través de la delincuencia imparable; violencia que se lleva vidas humanas. Violencia política que desciende desde los más altos estamentos del poder desprestigiando y enlodando al que no piensa igual.

Ni siquiera la celebración del 25 de Mayo ha servido para exhibir algo de contemporización en las maneras. La comunidad política desperdigada. Pero lo más importante fue la muestra acabada de unidad, al menos ante la celebración, que mostró el pueblo, el gran protagonista del Bicentenario, cobijado bajo una sola bandera: la azul y blanca y con única consigna: la Patria.

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NO SE PUEDE


¿Por qué en lugar de 'fútbol para todos' no se promueve la consigna 'educación para todos'?


Por Alberto Asseff*

No podemos. Es la sensación que nos embarga como colectivo nacional. ¿Nacional...?

Enumerando sin un orden de prioridades, no se puede gozar de seguridad, de institucionalidad, de perspectivas de progreso social, de reducción de las adicciones, de mejoras en la educación - ¿por qué en lugar de 'fútbol para todos' no se promueve la consigna 'educación para todos'?. No se puede rehabilitar los ferrocarriles, descentralizar y refederalizar el país, estimular la libre iniciativa de los argentinos, imprimirle celeridad a los procesos judiciales, equipar tecnológicamente a nuestra defensa - aérea, terrestre y marítima -, explorar los yacimientos polimetálicos submarinos, limitar el pandemonium del tránsito por saturadas avenidas y por callejuelas apenas preparadas para los carruajes del s.XIX. No se puede tener un Servicio de Inteligencia profesional que vele por la seguridad e intereses nacionales, establecer una carrera administrativa que inhume al acomodo, cuidar la buena nutrición - ¡cuántas enfermedades prevendríamos! - pensar y planear a largo plazo. No se puede transformar la cultura de la trampa a la ley por su respeto, ni actuar con seriedad y credibilidad, organizar ni una vacunación masiva. No se puede preservar a nuestros próceres del vendaval profanador - ¿idolatrar a los padres fundadores es un escarnio?.

Antes de empezar cualquier faena ya está a flor de labio y de piel la derrumbante idea de que no podemos.

No se puede levantar el debate para que las gentes de nuestro país tonifiquen el ánimo. ¿Qué es lo que se agita cotidianamente? Si una afamada animadora de almuerzos puede usar el Colón para uno de sus encuentros, si es posible fijar horarios para las cargas y descargas en el macrocentro, si los contendientes de la interna partidaria en el primer Estado argentino son más o menos hijos del ex presidente Alfonsín - no se conoce una sola propuesta de esos candidatos - y tantísimos otros temas que nos bajan la voluntad y la esperanza hasta el zócalo.

Hace ya bastante tiempo que lo único que se analiza en materia de educación es si las escuelas tienen o no gas. Parece muy pequeño. En salud pública ni siquiera se menta el asunto de los turnos que muchas veces se difieren por meses. En el agro la cuestión ya no se centra en una estrategia para acrecentar y diversificar la producción, sino sobre el rol de la ONCCA, es decir más regulacionismo y, de la mano de su ineficaz intervención, más corrupción.

Salvo el ex Secretario de Transporte y los sorprendentemente prósperos jóvenes ex secretarios privados de los presidentes Kirchner, la colosal corrupción que putrefacciona y empobrece en todos los planos, comenzando por el moral, parece imparable, inabordable. La impunidad va ganando no por goleada, sino por paliza. No se puede en este asunto vertebral.

No se puede reformar la política, las obras sociales, el régimen de cooperativas y mutuales. No se puede domeñar a la violencia en el fútbol ni establecer un sistema responsable de libertad vigilada post-condena.

La reforma política sancionada en diciembre fue una hipócrita caricatura de la auténtica e indispensable. Tipo embudo para lograr imponer una candidatura re-re, en vez de un saneamiento verdadero del sistema apuntando a la mayor representatividad y participación cívica.

Las obras sociales son más pus que servicio. Pululan, pero eso no significa que los afiliados dispongan de más y mejores prestaciones. Con el gasto actual se podría disfrutar de una calidad tres veces superior.

Las cooperativas y mutuales son grandiosas ideas que podrían resolver centenas de problemas sociales, laborales y productivos. Empero, se las viene bastardeando de modo que hasta causa vergüenza ajena. Es más la falsificación en ese ámbito que la genuina organización en aras de facilitar el crédito, la producción y los servicios. Con un papel y una lapicera se 'arman' cooperativas en las mesas de cafés y se obtienen subsidios del Ministerio de Acción Social. El clientelismo es un cáncer que va carcomiendo la cultura del trabajo.

Lo del fútbol no tiene ni perdón ni excusas. Han vuelto espurio al primer deporte, ese que convoca multitudes. El peligro que esto apareja es proporcional a su popularidad. No se puede impedir el viaje a Sudáfrica de los violentos. El resultado, el papelón de que los deporten.

Lo inconcebible hace unos años se está dando. Ahora la Argentina hasta está acechada por la ingobernabilidad. No se trata de malas administraciones, sino de la imposibilidad de gobernar en un océano de conflictos. Nuestro país tenía una integración social casi perfecta. No es que todo fuese armónico e ideal, pero por lo menos disfrutábamos de la ausencia de diferendos religiosos y étnicos. En el terreno de las clases sociales, si bien se estimuló desde siempre la lucha, el país maduró a pesar de sus malos apóstoles y casi licuó la pugna clasista. El peón y el patrón comiendo juntos el asado quizás sea un emblema del aserto.

Hoy resucitan todos los rencores y resentimientos, Los que estaban sepultados en el quinto infierno ahora reaparecen. Desde la 'nación mapuche' hasta la 'oligarquía vacuna' pasando por civiles o militares, agro o industria, estado o privados y decenas de falsos dilemas que dividen y debilitan anacrónicamente. No se puede comprender cómo se deleitan con revivir algo que por ventura habíamos enterrado.

No se puede custodiar el mar, nuestra 'pampa mojada'. Por eso está diezmada la merluza y desaprovechado el petróleo que atesora su sublecho. No se puede tener radares. Ni siquiera tenemos buques polares no obstante ejercer jurisdicción soberana sobre un millón de tierras blancas y otro tanto de aguas heladas.

No puede gastar bien ni tornar funcional a la inmensa burocracia. Plata abunda, pero servicios e infraestructura escasean. Exuberante cantidad de oficinas llenas de empleados, pero los habitantes siguen flagelados por todas las necesidades insatisfechas.

Quizás, el máximo contraste lo provean los organismos dedicados al Menor y la Familia. Escritorios hay muchísimos, pero la familia cada día está más triturada y astillada y muchos menores atrapados por el amenazante ocio cuando no por el alcohol, la droga y el delito. No todos los chicos, por supuesto, pero sí un preocupante número de ellos. ¿No se puede dejar los escritorios e ir a la calle en busca del problema y al encuentro de la solución?

No se puede buscar excelencia en la universidad, protestar sin cortes ni piquetes, ni vivir en armonía con los valores morales.

La Argentina - poderosa en perspectivas teóricas - está exhausta. Por eso esta paradoja que nos peculiariza de ser altaneros, pero subestimarnos. Lo peor de lo peor. Necesitamos un nuevo amanecer. No se trata de refundar otra cosa que la confianza en nosotros mismos. Así, la ecuación es simple: Se puede todo lo que hoy no se puede. Se puede porque es ineludible. Hay que torcerle el brazo a esta sombría idea de que aquí el futuro no tiene porvenir.

*Dirigente del PNC UNIR
Unión para la Integración y el Resurgimiento
pncunir@yahoo.com.ar