sábado, 5 de marzo de 2011

DERECHOS HUMANOS: EMPLEO POLÍTICO CONTRA LAS FFAA

Temas desarrollados: Organismos de planificación y de ejecución para afectar los DDHH de las FFAA. Los organismos nacionales. La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN). La Secretaria de DDHH de la Nación. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)

El  4to Pilar: comienzo de la historia

Cuando a mediados de 1974 el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) comenzaba a sufrir los embates de las fuerzas legales, Mario Roberto Santucho, jefe máximo del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y Comandante del ERP, pergeñó la estrategia del “4to Pilar” sobre el que debía asentarse la actividad revolucionaria: La Solidaridad Internacional (1er Pilar: El Partido, 2do: el Ejército del Partido, 3ro: El Frente de Liberación- nunca logrado).

Así designó a Rodolfo Mattarollo (1) a cargo de un grupo de integrantes y colaboradores de su organización para encarar un ambicioso Plan de Propaganda en Europa, con la finalidad de desacreditar al gobierno argentino y presentar a las organizaciones subversivas terroristas actuantes en el país como entidades integradas por “jóvenes idealistas” que se oponían a un gobierno que calificaban de autoritario (el de María Estela Martínez de Perón) sucedido por un gobierno de facto (Proceso Militar) y que luchaban por democratizar a la Argentina.
La idea surgió de lo observado en la población de los EEUU durante el conflicto con Vietnam del Norte donde, lo que las tropas ganaban en la línea de combate se desmoronaba en el frente interno, ante los durísimos cuestionamientos contra la guerra formulados por la sociedad desde Washington y Nueva York.

Mattarollo se instaló en París como representante de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR), a la que se fueron anexando aliados importantes entre los numerosos exiliados o escapados de la Argentina a partir de 1974 (por amenazas de la triple A) y también posteriormente, al hacer uso de la opción de salir del país que brindaba el gobierno de facto desde 1976. Entre ellos citamos: Eduardo Luis Duhalde (marxista leninista, hoy Secretario de DDHH de la Nación. Ver SDDHH-Las ideas, Lucio Garzón Maceda y Gustavo Roca Deheza (históricos del PC), Lili Massaferro (FAR- Montoneros), Roberto Guevara (hermano del Che), Manuel Gaggero (PRT-ERP), Juan Gelman (Montonero) y Miguel Bonasso (Montonero, hoy diputado nacional).

Estos activistas estaban radicados en París, Roma o Madrid aunque dos veces al año se reunían en Ginebra (Suiza) para presentarse ante los organismos internacionales y difundir a la opinión pública las supuestas violaciones a los DDHH sufridas por la sociedad argentina, con la idea precisa de instalar en los gobiernos europeos y en la “mass media” la analogía del caso argentino con el genocidio nazi. (¿?)

En un terreno como el europeo, sensibilizado hasta la crispación por los horrores cometidos por el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial, esta siembra obtuvo resultados notables y la mayor parte de sus gobiernos, en manos de la Social Democracia, apoyó y financió la creación de numerosas ONG con idénticos objetivos que, naturalmente, dieron cobijo a integrantes de las organizaciones terroristas. Así nacieron: La Comisión Argentina por los DDHH (CADHU) en Francia y España; la Comisión de Solidaridad  de presos, muertos y desaparecidos en Argentina (COSOFAM) en Bélgica, España, Francia, Holanda, Italia, Inglaterra y México; el Comité Argentino de Solidaridad (CAS) en Bélgica; El Comité Argentino de Información y Solidaridad (CAIS) en Francia.  España, Francia, Italia, Alemania y Portugal fueron los países que adhirieron con mayor fervor a esta temática.

Por su parte Suecia constituyó un caso paradigmático, dado que se convirtió en un real santuario del terrorismo internacional, hasta que en abril de 1975 al producirse el fracasado intento de secuestro y asesinato de la Ministra Ana Greta Leison (del ex gobierno de Olaf Palme) (2)  y el también frustrado intento de voladura de la embajada alemana en Estocolmo por el grupo subversivo alemán “2 de Julio”, cambió radicalmente su actitud y posteriormente decretó la expulsión de cientos de extranjeros al descubrir los planes de la “Operación Europa”,  plan maestro para desestabilizar al continente europeo mediante la constitución de una  brigada de 1500 terroristas latinoamericanos competentes, dispuestos a crear un ambiente de pánico en el continente: liberar prisioneros y acumular dinero mediante secuestros y asaltos a bancos.

Simultáneamente corría la “Operación Leo”, destinada a reclutar efectivos para reinstalarlos en Tucumán. Las autoridades suecas comprobaron que en ambos casos las directivas emanaban de la JCR.

En cuanto al 4to Pilar, estaba claro que objetivo fundamental de la campaña emprendida consistía en lograr que el gobierno argentino suspendiera el empleo del poder militar sobre las actividades terroristas y utilizara las leyes de tiempo de paz para juzgar a sus miembros capturados  (tal como había sucedido en Alemania, España e Italia), sin considerar  las enormes diferencias cuantitativas y cualitativas de las organizaciones argentinas respecto de las europeas, que nunca habían constituido un grave peligro para sus Estados como sí lo era en el caso argentino.

Al resultarles impracticable obtener ese objetivo orientaron su actividad a profundizar su acción psicológica para desprestigiar al gobierno argentino, mientras planificaban detalladamente, a mediano y largo plazo, un cuidadoso desarrollo del empleo politizado y unilateral de los DDHH.

Asumieron como premisa básica negar la existencia de una guerra interna, hecho que les permitía ocultar su responsabilidad como parte agresora, establecer su condición de víctimas políticas, opositoras al gobierno y preparar el terreno para plasmar el gran negocio de las indemnizaciones resarcitorias, que aún a la fecha siguen percibiendo, además de prever la venganza jurídica a desarrollar con el slogan de “terrorismo de estado” para presionar a los gobiernos constitucionales próximos y completar el circuito de la victoria política sobre las FFAA.

Organismos de planificación y de ejecución para afectar los DDHH de las FFAA (Los identificaremos como: las “Usinas o Fábricas” y los “Obreros”)
         
Planteado ya este método exitoso de explotar un principio tan preciado como el de los DDHH con  aviesos fines políticos, es necesario dejar explícito que esta modalidad netamente distorsiva de la realidad histórica deriva de un minucioso trabajo compartido entre quienes tienen la capacidad para pergeñar las directrices ideológicas del plan y aquellos que simplemente las motorizan poniéndolas en ejecución.
    
Desde luego que esta división no es categórica, pero sirve para entender cómo se produjo este ataque sistemático y prolongado durante los últimos 35 años. De tal forma vamos a delinear esas categorías previas para mayor claridad de nuestros lectores y sin que ello implique una diferencia total entre ambas. Así tenemos:

Las “usinas o fábricas” que generan planes de explotación de los DDHH con fines políticos e ideológicos:
   
Las potencias internacionales o países  rectores.

Los organismos nacionales.

·   La Corte Suprema de Justicia de la Nación
·   La Secretaría de DDHH de la Nación
·   El Centro de Estudios Legales y Sociales

Los “obreros”, difusores y multiplicadores de las consignas recibidas y agentes activos de  hostilidades sobre los marcados como “violadores de DDHH”

Sólo  organismos nacionales
·  El Consejo de la Magistratura
·  Los Jueces Federales
·  Las ONG de derechos humanos “tuertos”

Las potencias internacionales o países rectores:

Cuando  James Earl Carter asumió como presidente de los EE.UU. (1977) lanzó su política exterior de defensa de los DDHH  netamente dirigida a limitar las capacidades de sus principales enemigos (Rusia y China) durante la plena vigencia de la Guerra Fría. En esa época la mayor parte de los países latinoamericanos todavía luchaba contra la agresión comunista a sus territorios bajo la forma de Guerra Revolucionaria, alentada por Cuba (satélite de la URSS) con particular virulencia a partir de La Tricontinental de la Habana (1966) y la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS 1967).

Los EEUU habían intervenido en forma activa en esa guerra (doctrinaria y logísticamente) en apoyo de los países de su continente porque consideraban, con buen sentido, que dicho intento de su principal contendiente tenía por finalidad “invadir su patio trasero”, es decir dominar  un área que consideraban de su directa influencia.

Sin embargo, a medida que transcurría el tiempo y el peligro de la Guerra Revolucionaria fue declinando, la gestión Carter (en particular la funcionaria Patricia Derían) comenzó a presionar a los gobiernos que desde años atrás venía alentando (muchos de ellos conducidos por regímenes militares de facto) instándolos a finalizar la guerra (buscando una suerte de rápido exterminio o acuerdo con las fuerzas guerrilleras) y a instalar regímenes democráticos en la región.

Otro caso paradigmático en este sentido lo constituyen los países de clara tradición colonialista: Gran Bretaña, España, Portugal, Holanda, Francia, Italia, Alemania, quienes luego de haber sometido a servidumbre a los pueblos originarios de los 5 continentes y cometido abusos inhumanos de toda índole, entre los que se destaca la trata de esclavos a nivel mundial, asumen los roles de países rectores en materia de DDHH , como si el tiempo transcurrido hubiera borrado sus crímenes y la defensa de esos derechos debiera computarse a partir del momento en que se han normalizado sus conductas ¡He aquí un notable ejemplo práctico de la irretroactividad de la ley! (con la salvedad que ese principio se les niega a sus perseguidos)

Otra muestra de esta naturaleza la constituye el discurso de la Secretaria de Estado de los EEUU, Hillary Clinton, sobre la “Agenda de DDHH de la Administración Obama”, dado en la Universidad de Georgetown el 14 de diciembre de 2009.  Allí destacó los elementos  fundamentales del Plan de Acción de la Administración Obama de la siguiente forma: “Hacer que todos los países rindan cuentas conforme a las normas universales de derechos humanos es una prioridad. Estados Unidos evaluará su propio desempeño, al participar en la Revisión Periódica Universal de su propio historial en materia de derechos humanos con las Naciones Unidas”. “Al responsabilizarnos a nosotros mismos, reforzamos nuestra autoridad moral para exigir que todos los gobiernos se adhieran a las obligaciones conforme al derecho internacional”.                             
        
Expresiones que a primera vista aparecen como loables pero , a poco que escarbemos surgen falsas e hipócritas, dado que los EEUU ni siquiera han suscripto El Pacto de San José  de Costa Rica ni el Estatuto de Roma (1988 Corte Penal Internacional) .                                                                           

El Imperio exhibe el “garrote” de los DDHH para disciplinar a Estados menos poderosos.

Los organismos nacionales 

La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN)

En el análisis de los dos casos que citamos a continuación   el Tribunal Superior del país dejó establecida  jurisprudencia de suma gravedad para el tratamiento futuro de delitos de “lesa humanidad”.
  
La  CSJN expresó taxativamente que los casos Arancibia Clavel y Lariz Iriondo eran diferentes. Sin embargo, al no considerar en sus fallos las particulares similitudes existentes entre ellos referente a que ambos tenían la misma naturaleza por ser delitos de carácter político, entró en auto contradicción .

Arancibia Clavel, ciudadano chileno, miembro de una institución oficial de su país (DINA) formó parte del grupo que asesinó al general chileno Prats y su señora esposa en la República Argentina durante 1974. Fue sometido a proceso en 1996.
Lariz Iriondo, ciudadano español, miembro de la organización terrorista vasca ETA, autor de numerosos atentados con explosivos en el territorio de su país entre 1982 y 1985, con pedido de captura internacional y por el cual el Reino de España requirió su extradición al conocer su presencia en la Argentina en el año 2002.
       
Al tiempo de iniciárseles proceso habían transcurrido 22 y 17 años respectivamente de las fechas de comisión de sus delitos; es decir que en los dos casos habían vencido los plazos de prescripción de la acción penal, de acuerdo con la legislación argentina. También  en ambos casos los instrumentos legales que configuraban sus delitos como de Lesa Humanidad (Estatuto de Roma-2004 y/o Tratado de Extradición con el Reino de España- 1989) tuvieron vigencia varios años después de cometidos aquellos crímenes, por lo tanto resultaban inaplicables.
       
Como consecuencia de lo expuesto, tanto Arancibia Clavel como Lariz Iriondo debieron haber quedado en libertad, o tal vez deberían haber sido los dos procesados y condenados en el supuesto de aplicarse el concepto del Derecho Internacional Consuetudinario (ius cogens). No fue así, se emplearon principios jurídicos esencialmente diferenciados en cada caso. Si bien los detalles y circunstancias hacían a estos casos distintos entre sí, no era menos cierto que guardaban ciertas características análogas, tales como la prescripción de la acción penal y la inaplicabilidad de los Estatutos o Tratados cuya vigencia fuese posterior a la comisión de los delitos. Tales similitudes imponían un tratamiento que respetara esas instituciones del Derecho en los dos casos.
       
En la diferencia existente entre estos dos fallos se proyecta la sombra de nuestra Guerra Revolucionaria y de la consecuente postura gubernamental. Mediante la sistemática  alteración de los principios básicos del Derecho se pretende mantener una persecución judicial “sine die” sobre los miembros de las FFAA y subordinadas que combatieron militarmente a la subversión terrorista. Simultáneamente se exonera, utilizando similares prácticas, a la totalidad de los integrantes de las Organizaciones Político Militares que desencadenaron el conflicto terrorista en el país.
       
En suma, puede concluirse que mediante estos controvertidos fallos la CSJN sentó jurisprudencia anómala y por lo tanto “bajó líneas” a los tribunales inferiores señalándoles, en base a estos claros ejemplos, que en adelante las sentencias a dictarse dependerían del “tenor ideológico” del encausado, más allá de analogías de los ilícitos cometidos.
                   
Aunque ha sido tratada con anterioridad en este trabajo, no puede dejar  de mencionarse como “usina de violación de los DDHH” a la convalidación por parte la CSJN de la inconstitucional anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida por parte del Poder Legislativo Nacional, a pesar de haber sido ratificada su constitucionalidad en más de diez oportunidades anteriores por el mismo Tribunal Supremo.
       
Fue una apertura del “cofre de Pandora”, que arrasó con instituciones tan preciadas como “la continuidad del Estado” y las imprescindibles seguridad y garantía jurídicas para los ciudadanos.
        
La Secretaria de DDHH de la Nación

La designación en este cargo específico de un personaje con los antecedentes pro terroristas de Eduardo Luis Duhalde (3) constituyó una inconfundible definición del gobierno de Néstor Kirchner. Su presencia a cargo de este organismo oficial constituye una injuria grave a los DDHH de todos los ciudadanos argentinos que lucharon- desde cualquier puesto y nivel – contra la agresión terrorista a la Nación, sus instituciones y la sociedad en general.                                            
Desde luego que los deudos y parientes de las 17 mil víctimas del terrorismo en la Argentina censadas por el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV), deben tener un juicio de valor sobre aquella designación más duro  y desesperanzado del que enunciamos nosotros.                                                                                                                                             
Esto es así porque el personaje de marras (Duhalde) homologó ampliamente sus frondosos antecedentes:
·         Al mantener alterada la real cifra de personas “desaparecidas” mezclándolas con los muertos en enfrentamientos (incluso en ataques a unidades militares) e insistir en el mendaz latiguillo de los “30 mil desaparecidos”, cuando él dispone de la cifra real.
·         Al ocultar celosamente la identificación de los beneficiarios de la Ley 24.411 (resarcimiento monetario a familiares de terroristas desaparecidos o muertos durante la guerra revolucionaria) alegando “razones de seguridad” que encubren el destino de hasta 4 mil millones de dólares, beneficio que por otra parte se niega a las reales víctimas del terrorismo. 
·         Al colaborar en la instrumentación de leyes y procedimientos (contrarios a nuestra Constitución, al Derecho y a Tratados Internacionales) que permiten la interminable persecución en sede judicial a miembros de las FFAA y subordinadas que los combatieron durante los 70 .
·         Al presentarse como “querellante” en cuanto juicio por crímenes de “lesa humanidad” se inicia (desde luego, sólo a integrantes de las FFAA, SS y PP), en los que su presencia ejerce una indisimulada presión sobre jueces y fiscales.

En suma: el peor enemigo en el puesto con mayor capacidad de daño.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)

A fines de los años 70 el padre de una joven desaparecida resolvió ponerse a la cabeza de una organización que pretendía obtener respuestas a las tragedias vividas. Se trataba de Emilio Fermín Mignone, católico militante y rector de la Universidad de Luján, quien logró la colaboración de su amigo y también padre de desaparecido, Augusto Conte MC Donell, asimismo católico militante aunque con desviación hacia una izquierda radicalizada. Entre ambos lograron que la Fundación Ford aportara los fondos necesarios para iniciar su cometido.
        
En abril de 1979 se constituyó el CELS. Básicamente estableció como objetivo principal intervenir dentro y fuera del país en todo lo atinente a “derechos humanos” que, para ese entonces no habían adquirido la dimensión política con que hoy se los maneja. Fue una de las primeras organizaciones para la politización de este tema en la Argentina.
       
Los fines eran precisos: recibir y seleccionar denuncias sobre desaparecidos, hechos violentos ocurridos durante la Guerra Revolucionaria, relacionar sospechas y acusaciones con estos sucesos y – aunque no estaba expresado en esos términos- encontrar elementos que pudieran involucrar a militares, miembros de fuerzas de seguridad y policías, para imputarles diversos delitos. En los hechos ésa era su finalidad excluyente y marcó el rumbo que seguiría a partir de entonces.

A inicios de la década del 80 el tema de los DDHH todavía no era tan usado por sus deformaciones políticas  e ideológicas, pero comenzaba a introducirse en el mundo político y en el de los intereses materiales. Para profundizar ese tratamiento se emplearon dos vocablos de profundo contenido emocional: represión y genocidio.

Represión y genocidio pasaron a expresar algo así como “persecución indiscriminada” y “asesinatos masivos” con ánimo de establecer una analogía (totalmente falsa, que no resiste ninguna comparación) entre los crímenes del nazismo y nuestra guerra contrarrevolucionaria y, si bien esos significados no se ajustaban en absoluto a lo ocurrido  en la Argentina durante los años 70, un adecuado manejo de los medios periodísticos dio sus frutos y afirmó conceptos unilaterales para juzgar y nominar a ese período de nuestra historia contemporánea.- En poco tiempo el CELS los usó con creciente intensidad y así instaló un nuevo lenguaje que se utiliza hasta la fecha , sobre todo cuando se desea poner en tela de juicio a ciertas personas o sectores de la sociedad.
        
Hacia mediados de 1982 el CELS ingresó a una red internacional. El salto se produjo cuando Mignone firmó un contrato con la Human Rights Internet, empresa creada en EEUU para operar como nexo entre las organizaciones y recopilar el material que se le entregara para su posterior comercialización. Se trató de un avance significativo, pues ese tráfico informativo convertía al sistema en una base de datos de amplia y variada naturaleza, sobre todo en el caso del CELS cuyo archivo  ya había alcanzado cierta dimensión que años después se incrementaría en forma notable con los aportes personales de Horacio Verbitsky como agente de inteligencia en la Central General de Trabajadores de la Argentina (CGTA) y más aún como miembro activo de la Inteligencia de Montoneros, con cuyo archivo se quedó a modo de “bien ganancial”
       
Después de la muerte de Mignone y con la titularidad de Verbitsky el CELS se expandió notablemente. Su estrecha conexión con la Organización de Estados Americanos (OEA) le abrió a su vez numerosos contactos en  cadena que convirtieron a la entidad en una de las más influyentes en su campo: los DDHH, temática a la que a partir de 2003 se agregó una intervención que parece decisiva en el tratamiento de problemas básicos del Estado y gobierno argentino, como son  la Justicia, las Organizaciones Políticas, el comportamiento del Poder Legislativo y la Defensa.
        
Sus contactos externos son motivo de cuidadosa atención, ya que le permiten ejercer el rol de principal referente latinoamericano en la materia. Entre estas vinculaciones no puede ignorarse su relación directa con Diálogo Interamericano, la ONG estadounidense creada por el propio patrón de la “TC” (Trilateral Comission, David Rockefeller) como organismo de planeamiento político para nuestra región, desde luego tal como lo entiende su fundador
        
Los importantísimos recursos financieros que maneja Verbitsky a partir de los aportes de la Fundación Ford (íntimamente ligada a Diálogo Interamericano y con serios contactos con la CIA) y otra similares como Foreign and Commonwealt office y la embajada Británica en Buenos Aires, hicieron que el CELS se transformara en un apetecible punto de referencia para todos aquellos que se mueven en el difícil mundo de las influencias. Posee delegados, representantes especiales y el propio Verbitsky asume las políticas  que seguirá la organización que preside ante:

·         la Comisión Interamericana de DDHH (CIDH).
·         la Comisión de DDHH de las Naciones Unidas.
·         el Secretariado Internacional de Anmesty Internacional.
·         la gravitante ONG Human Rights Watch (HRW) cuyo directorio integra; por citar únicamente algunas de las activas relaciones con instituciones similares en el orden mundial.

El CELS fue aceptado como filial oficial de la “International League for Human Rights” y consecuentemente, desde mediados de los años 80, conquistó una imagen de entidad “semioficial” en esta clase de asuntos. Sus definiciones son tenidas en cuenta, llega a los más altos estrados del poder político y judicial y, según las circunstancias, orienta campañas  contra determinadas personas o instituciones valiéndose de las posibilidades que le brinda su posición de “periodista estrella” del periódico oficialista “Página 12”.

De hecho, actúa para  bloquear posibles nombramientos en los cargos más importantes del Estado o bien influye para colocar personas afines a su ideología o posibles colaboradores. Tanto la red de conexiones que logró establecer el CELS como la importante cantidad de dinero que maneja producto de las donaciones y aportes que recibe (4) – en primer lugar de la Fundación  Ford- la convirtieron en una ONG de significativa importancia , hecho que no pasó inadvertido para el matrimonio Kirchner que a partir del 2003 adoptó a Horacio Verbitsky como relevante asesor extraoficial,  medida a través de la cual logró que el periódico “Página 12 se convirtiera en un disciplinado medio de apoyo a la política gubernamental y virtual vocero oficial de la misma ( mérito por el cual recibe el mayor porcentaje de la propaganda oficial). Puede  afirmarse que desde el comienzo de la gestión Kirchner, Verbitsky se ha convertido en el verdadero mentor de la política de Defensa y junto a la gestión de la ministra Garré, han llevado a las FFAA a un nivel de desarticulación y reducción que la ubican a la cola de los países de la región y colocan a la Argentina en un estado de indefensión ante ataques armados en, o a su territorio.

Un hecho destacable por lo inédito en tal sentido lo constituye la intromisión de este personaje en el delicado tema del Personal Militar. El CELS, a través de Verbitsky, revisa los legajos del personal militar (que son trasladados a sus oficinas, sin que se hayan producido oposiciones ni protestas de los respectivos Jefes de Estados Mayores), los compara con su base de datos y dictamina quién sí y quién no continúa en funciones o es ascendido, de acuerdo a su mayor o menor actuación durante la Guerra Contrarrevolucionaria, así se trate de la conducta de los mismos calificados como la seguida por  sus padres en el pasado(eliminación por  portación de apellido). Es decir que el CELS dispone de la “bolilla negra”.
        
Con repasar someramente el curriculum de Verbitsky cabría recordar aquel dicho que expone los riesgos de… “poner al zorro al cuidado del gallinero”.

¡Ah! Nos olvidábamos de algo fundamental para destacar la ecuanimidad del CELS en el tratamiento de estos asuntos: Jamás hizo oír su voz de repudio o pedido de justicia ante los miles de muertes y secuestros perpetrados por las organizaciones subversivas terroristas, pese a que el primer objetivo que expresa esta ONG en su presentación oficial dice: “Denunciar violaciones a los derechos humanos”.[1]


(1) Nacido en 1939, Abogado , durante la década del 70 se desempeñó como defensor de terroristas- Como periodista militante dirigió el semanario “Nuevo Hombre “- Miembro del PRT-ERP y hombre de confianza de Santucho, fue comisionado por éste para iniciar  una campaña en Europa a favor de las organizaciones guerrilleras.- Salió del país en 1974 y fundó en Francia la “Comisión Argentina por los Derechos Humanos” (CADHU)  donde permaneció hasta 1983 haciendo presentaciones en organismos internacionales en las que formulaba denuncias contra el gobierno argentino.-Después de esa fecha participó en numerosas misiones internacionales como asesor en DDHH (África ,El Salvador, Etiopía, Bolivia, Sierra Leona). En julio 2003 nombrado Jefe de Gabinete de la Secretaria DDHH de la Nación y a partir del 30 de junio de 2005 pasó al cargo de Subsecretario de la gestión de Eduardo Luis Duhalde.- El 15 de noviembre de 2003 reivindicó la acción armada del PRT-ERP durante los gobiernos de Perón y Ma. Estela Martínez (testimonio ante el Archivo Oral de Memoria Abierta). Ocurrida la “Masacre de Pando” (Bolivia – Sep. 2008) gestada por el vicepresidente García Linera para inculpar y encarcelar a los alcaldes autonomistas (Prefecto Fernández), Unasur lo designó para levantar un informe sobre lo ocurrido en el cual vertió datos falsos para inculpar a los opositores de Evo Morales y exonerar a éste de toda responsabilidad que le cabía. La Unión de Organizaciones Democráticas de América (UNOAMERICA) envió representantes propios a Bolivia que constataron la falsedad del informe de Mattarollo, y su complicidad con el régimen boliviano, más tarde presentó denuncia pública contra el gobierno de Evo Morales por delitos de lesa humanidad, que luego oficializó ante la OEA (marzo de 2009) Ese fracaso de Mattarollo, sumado a las denuncias de ex miembros de las FARC que relataron sus estrechas relaciones con el alto mando de la organización terrorista colombiana (“Manos para la Paz” diciembre 2008), más la confirmación de esos datos al analizarse el contenido de las computadoras de Raúl Reyes, determinaron que presentara su renuncia como Subsecretario de DDHH. No obstante se lo mantiene como “asesor permanente” de dicho organismo. En septiembre de 2010 Néstor Kirchner, como Secretario de Unasur, lo designó a cargo de la Secretaría Permanente de Unasur en Haití.

(2)Para esa fecha (en Argentina regía el gobierno de Ma. Estela Martínez de Perón y la triple A estaba en su apogeo) se habían radicado en Suecia gracias a la ingenua generosidad de Olaf Palme: 400 desertores del Ejército USA (entre ellos 23 de Vietnam) 4410 argentinos, 397  Bolivianos, 492 Brasileños, 2411 Chilenos, 344 Colombianos, 214 Peruanos y 732 Uruguayos. Fuente: Terrorismo, La Red Internacional, Claire Sterling- Ed. Lasser Press.
  
 (3)Abogado. En 1968, su estudio de la calle Rodríguez Peña al 200 era “un polo nacionalista revolucionario” (libro “Galimberti” de Larraquy y Caballero).A principios de los 70, Santucho lo contrató para defender al erp porque, le expresó que se iba a iniciar una guerra donde había que preparar los defensores (libro “Todo o nada” de María Seoane). En 1972 recibió en Chile a los terroristas escapados de Rawson. Como director de la revista “Militancia”, junto con Ortega Peña  –asesinado por la “Triple A”- instigaba y hacía apología de las acciones terroristas, incluyendo dichos como:”sólo la guerra del pueblo salvará al pueblo”, “eliminar de esta tierra  la raza de los explotadores”, etc. En 1976 se exilió a España y fue uno de los principales dirigentes que organizó las denuncias internacionales contra el país estructurando y coordinando una gran cantidad de organismos de denuncia de DDHH en Europa. Volvió al país en 1983 para seguir activando política e ideológicamente y comenzó a organizar junto con el CELS de Verbitsky toda la estructura jurídica-política para eliminar las leyes de “Punto final” y Obediencia debida” a fin de poder juzgar y condenar a todos los niveles de cuadros de las FFAA, de Seguridad y Policiales. En 1986, participó en Managua junto con Gorriarán Merlo del lanzamiento del Movimiento Todos por la Patria(MTP) que será quien ataque al RI Mec.de la Tablada.(libro “Memorias” de Gorriarán Merlo).Fue profesor  de la UBA y hasta 2003 fue juez de Cámara de los Tribunales Orales, cargo al que renunció para participar de la campaña de Kirchner. .

(4)Según su propia página de Internet, el CELS señala la evaluación de su financiamiento en los últimos 10 años que parte de 521.839 dólares anuales para el 2001 y se remonta a 1.245.973 dólares anuales para el ejercicio  2010.Es interesante observar que el abultadísimo porcentaje de ese monto   proviene de Estados Extranjeros (agencias y embajadas), Fundaciones extranjeras y Organismos Internacionales.
Ver. www.cels.org.ar
Presentación, Recursos, Apoyan al CELS, Finanzas, Alianzas y redes, etc.

(5)Fuente: Carlos Manuel Acuña, “Verbitsky,  de la Habana a la Fundación Ford”, Ed.  Del Pórtico.          

Argentina Inedita


lunes, 14 de febrero de 2011

CHE, SI TE PONES LA CAMISETA, DEBERÍAS SABER QUIEN FUE


El kirchnerismo propone a las escuelas un libro sobre el Che Guevara

Por Fabián Ferrante

El Ministerio de Educación de la Nación ha preaprobado para integrar a las bibliotecas de las escuelas primarias, estudiar y analizar, un libro sobre la vida de Ernesto Guevara llamado Che, la estrella de un revolucionario.

"Decidimos sacar una colección infantil sobre libros de personajes de la historia. Y qué mejor que empezar con el Che", manifestó Guido Indij, fundador de la editorial.

Vale decir que para este señor Indij, el Che Guevara es “el mejor” personaje de la historia para iniciar una colección. Gandhi, Luther King, Jesucristo, Borges y La Madre Teresa: agradecidos… Favaloro también, ¿para qué molestarse, no? Probablemente los próximos sean Stalin, Mao, Pol Pot... vaya uno a saber.

En palabras de sus autores el libro intenta reflejar "la aventura de un hombre que descubre su propia estrella. Esta estrella simboliza los valores que guiaron el largo camino del Che: valentía, compromiso, dedicación y lucha contra las injusticias".

Una sutileza que pretende maquillar que se trata de la estrella comunista, en nombre de la cual fueron asesinadas más de cien millones de personas en el mundo. ¿Se lo dirán a los chicos?

El gobierno pareciera pretender llevar a nuestros niños en forma de simpático personaje aventurero ingenuamente ilustrado, a uno de los íconos de un sistema que, a la luz de su salvajismo, hace aparecer al mismísimo nazismo de Adolfo Hitler como un divertido grupo de simpáticos borrachines.

Continúa diciendo su autor, "es un personaje polémico y su vida es compleja. Hemos procurado rescatar aquí sus aspectos más humanistas e idealistas. Los valores que cualquier padre progre quiere transmitirles a sus hijos".

Y aquí debemos suponer entonces que los "padres progres" desean transmitirles a sus hijos la conveniencia de asesinar personalmente o mandar a asesinar a un par de miles de personas por pensar distinto, o por ser cristianos... o por gusto, incluso.

Desde lo personal no conozco a ningún padre "progre" que le inculque a sus hijos las bondades del odio y el crimen en palabras del "ilustre" Che Guevara: "Odio como elemento de lucha; odio inquebrantable por el enemigo, el cual empuja al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una efectiva, violenta, selectiva y despiadada máquina asesina.” ¿Usted sí? No lo denuncie por las dudas… por ahí termina preso usted.

Muchos se preguntan,"¿y qué hizo el Che Guevara por la Argentina"? Y antes de la rápida y lógica respuesta: "nada", hay que destacar que sí hizo algo. Lo que hizo fue mandar una avanzada guerrillera al norte del país en 1963, para iniciar la guerra revolucionaria en la Argentina durante el gobierno constitucional del presidente Dr. Arturo Humberto Illia.

Desde luego fracasaron: se fusilaron entre ellos, algunos se entregaron a las autoridades y otros murieron de hambre.

Pero no solamente su armada Brancaleone se autoextinguió en el norte argentino, sino que él mismo fue a luchar al Congo, fracasando estrepitosamente y debiendo huir, y más tarde partió a la selva boliviana con su asma a cuestas, donde sencillamente sucedió lo que era lógico que ocurriera: lo mataron. Porque, hay que decirlo, Guevara era un enfermizo amante de la muerte pero también un pésimo militar.

Guevara fue quien durante la crisis de los misiles de 1962 le propuso a Fidel Castro tomar el control de los misiles que la URSS había instalado y custodiaba en Cuba, y dispararlos contra las principales ciudades de los Estados Unidos.

No sólo era un asesino impiadoso, sino que además estaba rotundamente loco y deseaba desatar la tercera guerra mundial. ¿Explicarán también esto en el librito?

En esta Argentina donde las escuelas primarias continúan enseñando la historia de manera referencial sin detenerse demasiado en "los valores y los ideales" de José de San Martín, Mariano Moreno o Manuel Belgrano, el gobierno kirchnerista se viste de “padre progre” y trata de inculcar a nuestros chicos los ideales de un asesino demente que nada hizo por este país.

¿Cuál es el próximo paso? ¿Acaso uniformarlos y premiarlos por delatar padres opositores...? (Periodico Tribuna)

Contacto: politicaydesarrollo@gmail.com


sábado, 12 de febrero de 2011

Los peligros de falsificar el pasado


Demasiados desafíos nos acucian como para seguir revolviendo cenizas. Un pueblo que no sabe perdonar se arriesga a repetir su pasado.
 
Por Julio María Sanguinetti


No hace mucho tiempo, el ex presidente Duhalde, nuestro amigo, puso como ejemplo en un discurso político la moderación de los presidentes Bachelet, Lula da Silva y Pepe Mujica, afirmando del mandatario uruguayo que había padecido años de prisión "por luchar por la democracia".

Más allá de cualquier análisis político o ideológico, se trata de un claro error. El hoy presidente Mujica se sumó a la guerrilla tupamara en los años 60, fue capturado y herido en un episodio violento, participó -entre otras acciones terroristas- del asalto a la ciudad de Pando y se fugó de la cárcel dos veces, la última en septiembre de 1971, cuando con un centenar de sus compañeros construyeron un túnel bajo el muro de la vieja cárcel de Punta Carretas y dejaron al país enmudecido, a sesenta días de la elección presidencial.

Fue aquel un momento trágico para el país y para el propio movimiento subversivo porque el hecho es que la policía, en ocho años de sacrificada lucha, había logrado aprehender a toda la dirigencia tupamara, pero al producirse la fuga masiva, en un momento político tan peculiar, el gobierno no tuvo otro camino que movilizar a las Fuerzas Armadas.

Hasta entonces, el presidente Pacheco Areco había evitado la intervención militar, consciente de su eficacia tanto como de sus riesgos. Ambas cosas quedaron rápidamente en evidencia, a partir de marzo de 1972, en que pasada la elección e instalado el nuevo gobierno, las Fuerzas Armadas derrotaron en siete meses al movimiento subversivo y llevaron a prisión a todos los miembros que no huyeron del país. A esa eficacia militar le siguió su desafuero político, la embriaguez que llevó a esas Fuerzas Armadas, victoriosas dentro de la democracia, a desbordar el sistema y a partir de junio de 1973 instaurar una regresiva dictadura militar.

O sea que nuestro hoy presidente estaba preso cuando irrumpió la dictadura y en esa situación sobrevivió 11 años, hasta su liberación, en marzo de 1985, beneficiado de la amnistía que inauguró el retorno democrático que tuvimos el honor de presidir.

Queda claro, entonces, que él nunca se alzó en armas contra la dictadura y que su lucha fue, como la de todos los movimientos guerrilleros de la época, un intento por llevar adelante una revolución a la cubana en toda América latina. El propio presidente Mujica ha dicho públicamente que cuando vino el golpe "no estaba en la calle para pelear con el pueblo uruguayo, y de eso me voy a arrepentir toda la vida" (Clarín, 27 de mayo de 2007).

Bueno es reconocer -nobleza obliga- que, recuperadas las instituciones, el movimiento guerrillero se fue incorporando a la vida política, creció paso a paso y encontró finalmente en Mujica un líder que añadió, a una actitud moderada, la excepcionalísima capacidad de comunicación que lo llevó al poder. Por cierto, ello merece respeto y aunque se pueda discrepar con muchos de sus actos y dichos, no hay duda de que ha enterrado definitivamente aquella ideología leninista que apuntaba hacia el totalitarismo. Todo el respeto, entonces, a quien es presidente en buena lid democrática. No obstante, como dijera Platón, amigo de Sócrates, pero más amigo de la verdad, el mismo respeto se impone para una historia que nos habla de dos décadas sangrientas de lucha contra una democracia a la que se despreció por "burguesa" y unos derechos humanos que se ignoraron por "formales".

Reiterando ese error que se ha difundido peligrosamente, otro viejo amigo, el presidente peruano Alan García, al recibir la visita de nuestro mandatario, aludió estos días a sus "14 años de prisión por su ilusión en pro de la justicia, por su lucha en pro de la democracia y de la libertad". O sea que se vuelve a confundir la acción guerrillera contra la democracia con una lucha antidictatorial que no existió, porque el golpe de Estado ya lo encontró en la cárcel, juzgado por los tribunales de la democracia.

Es con pesar que formulamos estas aclaraciones. Demasiados desafíos nos acucian como para seguir revolviendo cenizas. Un pueblo que no sabe perdonar se arriesga a repetir su pasado. Como entidad nacional, lo ha sabido hacer Uruguay, que incluso ha ratificado con su voto, por dos veces, la amnistía a los militares. Desgraciadamente, hay demasiada gente empeñada en tergiversar la historia y hasta, como va dicho, han llevado la confusión nada menos que hasta a presidentes. Lo peor es que esta falsificación no queda librada al debate histórico, sino que es el fundamento de actitudes revanchistas que continúan no sólo en Uruguay sino en otros países (no en Brasil, donde Lula ha tenido la sabiduría de desalentar todo intento revisionista). Es más, el propio presidente Mujica ha sido enfático en condenar el sentimiento de revancha pero, desgraciadamente, él mismo sigue inspirando a muchos miembros de su gobierno y a algunos magistrados influidos por ese microclima enfermizo que confunde justicia con venganza.

El autor fue presidente de Uruguay

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La perinola del futbol: Todos ganan menos el policía

Hace pocos días ha finalizado en Mar del Plata la última edición de la llamada “Copa de Verano”, del fútbol argentino, según se comenta con amplia adhesión de público y el favor del clima que posibilitó la masiva concurrencia.

Por Miguel Ángel Reynoso (*)

Nadie ignora que en el montaje de dicho espectáculo comúnmente comercial enmascarado como “deportivo”, intervienen distintos sectores que se benefician con amplitud en lo económico, porque en el mismo se mueven cifras más que millonarias y en definitiva podría decirse que allí existen quienes ganan mucho pero mucho dinero.

Es más, podría alguien llegar a pensar que con tanta bonanza lograría existir la certeza de que todos los actores obtuvieran sus buenas ganancias medianamente en relación al esfuerzo e importancia del papel desempeñado en la puesta en escena.

Sin embargo nada más lejano a la realidad, ya que como siempre y a pesar de jugar en el reparto uno de los papeles más importantes para que pueda llevarse a cabo sin complicaciones, pudiéndose asegurar que inclusive sin su presencia lejos estaría la posibilidad siquiera de ponerlo en marcha, los trabajadores policiales que deben cubrir las necesidades de seguridad se encuentran obligados a hacerlo mediante una más que mezquina retribución que no alcanza a compensar el esfuerzo al que es sometido.

No es desconocido que el avance del espectáculo futbolero o mejor dicho sus suculentas ganancias, dan para que se armen campeonatos de todo pelo y laya con partidos todos los días de la semana, a cualquier hora, que demandan por supuesto el barato servicio de seguridad policial según parecer o capricho de sus millonarios dirigentes a los que el maná les cae del cielo, lo que ha llevado a las autoridades de la provincia de Buenos Aires a echar mano de personal policial de destinos muy alejados del lugar donde se llevan a cabo los encuentros, viajando cientos de kilómetros de ida y regreso, en incómodos transportes y cobrando una miserable compensación que mas que beneficio parece una burla ante tanto dinero en juego, mas todavía teniendo en cuenta las responsabilidades que caben a los funcionarios policiales y que ante cualquier eventualidad propia del mismo manejo institucional de las barras bravas y demás, es natural que deban pagar lo que periodísticamente no tiene otra alternativa que “exceso de represión”, o “pasividad policial”, con el consecuente resultado de imputación en lo penal y/o administrativo.

El hecho de que por ejemplo para cubrir a los partidos de la “Copa de Verano” se trasladara personal de infantería de La Plata (350 kilómetros), que debió presentarse en su destino a las 09,00 hs del día en que por la noche se realizaba el encuentro, que como todos sabemos finaliza después de la medianoche, siéndoles pagadas las horas de adicional solamente hasta ese momento y sin tener en cuenta que restaban por lo menos otras cinco o seis horas para regresar a su destino y de allí a sus domicilios si es que no entraban de servicio, resulta una verdadera vergüenza de abuso al trabajador. Ningún sindicato en ninguna circunstancia lo permitiría, como tampoco lo permiten las leyes laborales vigentes en nuestro país, sin embargo esto que ya resulta común escapa a la misma vista de las autoridades trabajo nacionales y provinciales que publicitan sus actuaciones en la misma zona.

Estos abusos, al igual que los miserables viáticos sin compensación por desarraigo, que se abona a los camaradas asignados al Operativo Sol, que no alcanza a compensar los gastos mínimos de alojamiento y comida en zonas turísticas deberían hacer abrir los ojos a quienes todavía dudan de la necesidad de que el derecho sindical previsto por la Constitución Nacional de los argentinos, para todos los habitantes del país, sea una realidad también para los policías, no solamente porque les corresponde sino también, sin ninguna duda, porque todo ello redundará en una mejora en la calidad de la prestación del servicio, como ya a esta altura debería advertirlo la sociedad.

(*) Secretario General APROPOBA

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400 abogados argentinos exigen liberación de Peña Esclusa

La Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia escribió ayer una carta abierta al Gobierno de la Venezuela mediante la cual exige "la inmediata libertad de Alejandro Peña Esclusa, ex candidato presidencial y presidente de UnoAmérica, quien está injustamente detenido desde el 12 de julio de 2010".
La Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia escribió ayer una carta abierta al Gobierno de la Venezuela mediante la cual exige "la inmediata libertad de Alejandro Peña Esclusa, ex candidato presidencial y presidente de UnoAmérica, quien está injustamente detenido en los calabozos de la Policía Política (SEBIN) desde el 12 de julio de 2010".

La asociación -compuesta por más de cuatrocientos juristas argentinos- dice en su carta que "la detención de Peña Esclusa y el proceso judicial en su contra presentan serias irregularidades que lesionan sus derechos y garantías constitucionales".

Los abogados acusan al gobierno de Chávez de intervenir indebidamente "en favor de las FARC, en la lucha que mantienen el pueblo y Gobierno de Colombia contra esa banda terrorista"; y añaden "tenemos sobradas razones para temer que el proceso contra Peña Esclusa no sea más que un pretexto para acallar a un opositor que denuncia verdades incómodas".

Los juristas argentinos concluyen que "la falta de garantías para Peña Esclusa y para todos quienes se atrevan a denunciar la política de apoyo a la subversión del Presidente Chávez, invalidan el juicio que se está siguiendo en su contra e imponen su inmediata libertad".

Entre las irregularidades detectadas por los abogados se encuentran las siguientes: Peña Esclusa fue inculpado por un testigo inasequible (Chávez Abarca), puesto que fue enviado a Cuba; el presunto testimonio de dicho testigo no aparece en el expediente; se impidió la asistencia del abogado defensor durante el allanamiento al hogar de Peña Esclusa; en dicho allanamiento participaron funcionarios policiales no autorizados, quienes además portaban bolsos tipo "koala", en los cuales pudieron esconder la evidencia que fue sembrada en el escritorio de la hija de Peña Esclusa; el expediente fue asignado a dedo para que cayera en manos de un juez chavista; y altos funcionarios del gobierno, incluyendo al propio Chávez, participaron una campaña de calumnias para criminalizar al acusado, mucho antes de ser detenido.

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La Cuba de Raúl Castro: lo peor de ambos mundos

Con el Sexto Congreso del Partido Comunista cubano a la vuelta de la esquina, Raúl Castro parece incapaz de explicar a los marxistas ortodoxos el sentido de sus muy acotadas reformas económicas.


Por Carlos Alberto Montaner

La Revolución, nos dice Montaner, ha perdido coherencia y revela más que nunca el absurdo de sus presupuestos. Raúl Castro ha convocado al Sexto Congreso del Partido Comunista cubano. Ya se siente firmemente en control para manejarlo a sus anchas. En Cuba no hay más poder que el suyo y, por delegación, el de la media docena de generales con los que controla la autoridad, toda la autoridad, auxiliado por su hijo Alejandro Castro Espín, un coronel de los servicios de inteligencia formado en la desaparecida Unión Soviética y presunto heredero de esta dinastía de militares.

Eso fue verdad en el pasado, pero ya no es así. Es una tragedia que les suele ocurrir a los ancianos cuando se deterioran ostensiblemente. Los que ayer se les subordinaban solícitos, dejan de hacerles caso. Periódicamente, sin embargo, Fidel suele reunirse con Hugo Chávez para aleccionarlo sobre técnicas de supervivencia política y para planear la conquista del planeta, como si fueran dos siniestros personajes escapados de un cómic de Batman. Chávez, al contrario de Raúl, mantiene su deslumbrada admiración por el comandante y se considera su hijo putativo y su heredero moral.

¿Y Fidel? Fidel solo conserva un rol simbólico y se entretiene jugando al gran estadista internacional, preocupado por el estallido de una guerra nuclear desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán, o por el asesinato inminente de algún amiguete del socialismo del siglo XXI perpetrado por la cia. Convertido en una especie de Casandra caribeña, profetiza todas las catástrofes. Nadie le hace caso, pero se preocupa tiernamente por el bienestar de sus hijos revolucionarios. Raúl, mientras tanto, simula que lo obedece y, obsequiosamente, repite como un mantra que sus iniciativas, en realidad, son todas de Fidel, algo que, sin duda, es falso.
En todo caso, el Sexto Congreso se reunirá en la segunda quincena de abril de 2011. Su función será legitimar la voluntad de Raúl. Ya era hora. El Quinto se celebró hace 13 años, en 1997. El Cuarto transcurrió en 1991. De acuerdo con el reglamento del partido, esos congresos generales deben realizarse cada cinco años, pero los hermanos Castro los reúnen cuando les parece útil. ¿Qué va a suceder en el próximo? Es importante describir lo que ocurrió en los dos congresos previos para poder predecir qué sucederá en el siguiente. Al fin y al cabo, los actores y el guión son casi los mismos.

Los congresos previos

El congreso de 1991 coincidió con la debacle del marxismo-leninismo. Fue una ceremonia ritual contra la perestroika dedicada a ajustar el régimen cubano a la nueva realidad. En 1989 los alemanes habían derribado el muro de Berlín, mientras se resquebrajaba todo el mundo comunista surgido tras la Segunda Guerra Mundial. En ese congreso, celebrado hace dos décadas, Fidel Castro, tras declarar lo que desde entonces se llama Periodo Especial, enfrentado al callado criterio de la clase dirigente y de casi todo el país, ratificó su adhesión al comunismo ortodoxo y aseguró que Cuba “se hundiría en el mar” antes que abandonar esta ideología. Con la fiereza que lo caracteriza, al final del congreso dio los gritos rituales en favor del marxismo-leninismo, de la patria y de la muerte.

No obstante, el fin del subsidio soviético, entonces calculado en unos 5 mil millones de dólares anuales, obligaba al gobierno a hacer ciertas concesiones ante la crisis que atravesaba la isla: el colectivismo había demostrado ser desastroso y el nivel productivo del país era tremendamente bajo. ¿Qué se podía hacer? Decidieron aceptar ciertas inversiones capitalistas foráneas, pero en sociedad con el gobierno cubano. Si algún inversionista extranjero quería beneficiarse de la mano de obra cubana o de ese mercado cautivo, tendría que asociarse al Estado comunista para explotarlos conjuntamente. Con el objeto de premiar a sus partidarios más leales, y por su habitual paranoia política, el gobierno colocó como sus representantes en estas empresas mixtas a numerosos militares jubilados de los servicios de inteligencia.

En esa oportunidad, Fidel Castro aseguró que bajo su dirección la sociedad cubana no tardaría en recuperar los índices de consumo que le permitían sus privilegiadas relaciones con la Unión Soviética. Como entonces se acentuaba la falta de comida hasta el punto del hambre y la desnutrición, lo que provocó que unas 60,000 personas contrajeran neuritis óptica o neuritis periférica, y muchas quedaran ciegas, el comandante se puso personalmente al frente de un llamado “plan alimentario” que supuestamente solucionaría el gravísimo problema de la comida en apenas dos años. Entonces aseguraban que en un quinquenio Cuba habría superado la crisis y el país quedaba como reserva ideológica comunista para cuando el planeta recobrara el camino del socialismo. Fue entonces cuando la oposición describió el experimento como la creación de “un parque jurásico del marxismo-leninismo”.

Por lo demás, las líneas maestras del plan de desarrollo pasaban por potenciar la industria azucarera, explotar intensamente el níquel, crear una gran infraestructura hotelera para recibir millones de turistas (a lo que se habían opuesto durante décadas para evitar la contaminación moral) y exportar masivamente productos de alta tecnología médica creados en los laboratorios del Estado. Al mismo tiempo, fomentarían el envío de remesas desde el exterior, para lo cual despenalizaron la tenencia de dólares y facilitaron las visitas de los emigrantes que hasta ese momento habían sido considerados traidores.

Fue el parto de los montes. La industria azucarera cayó en picado, las exportaciones de níquel, concesionadas a una empresa canadiense, dependían del oscilante precio de ese mineral y no generaban los ingresos esperados, las ventas de productos biotecnológicos fueron decepcionantes, y el turismo, aunque creció gradualmente, no le dejaba grandes ganancias al país porque casi todos los insumos debían adquirirlos en el exterior con moneda dura. A veces, tenían que importar azúcar, bananos y otras frutas de República Dominicana, dado que la agricultura cubana ni siquiera podía servir esos productos tradicionales.

Simultáneamente, la falta de mantenimiento, los huracanes frecuentes y la incuria de unos funcionarios a los que parecía no importarles el deterioro creciente de las ciudades y el campo, iban demoliendo paulatinamente el paisaje nacional al extremo de que los viajeros solían hablar de “un país bombardeado en el que no había ocurrido ninguna guerra”. Un ensayista y narrador cubano, Antonio José Ponte, escribió un magnífico texto llamado Un arte de hacer ruinas que luego sirvió de idea central de un laureado documental sobre la destrucción progresiva del país. En 1997, cuando se celebró el Quinto Congreso, ya era evidente que la fórmula castrista para sostener el marxismo-leninismo no había dado resultados materiales. Seis años después del fin del subsidio soviético y de las nuevas directrices económicas, Cuba seguía empantanada en la miseria, aunque logró detener la caída de la ínfima calidad de vida que experimentaba la sociedad. Así que, poco antes de que se celebrase la reunión, el gobierno les pidió a los militantes que expresaran sus quejas, en lo que parecía ser un ejercicio del “centralismo democrático de abajo hacia arriba” que supuestamente norma las relaciones dentro del partido. Decenas de miles de militantes se atrevieron a dar sus opiniones, descalificando el capitalismo del Estado y pidiendo libertades para crear empresas o para salir y entrar del país sin necesidad de una autorización del gobierno. Si los extranjeros podían tener empresas en la isla, aunque estuvieran asociados al gobierno, ¿por qué ellos no podían hacer lo mismo?

Todo fue inútil. El Quinto Congreso del partido reiteró la línea ortodoxa, Fidel Castro insistió en que el país no se apartaría un milímetro del marxismo-leninismo, separó del poder a los militantes que habían exhibido tendencias reformistas con demasiada vehemencia, y vaticinó el próximo fin de las sociedades capitalistas como consecuencia de sus contradicciones internas. Ni siquiera se tomó el trabajo de explicar por qué había fracasado el plan alimentario, por qué se estaba hundiendo la industria azucarera y, en definitiva, qué había pasado con aquellas promesas de recuperación económica forjadas en 1991. La sociedad cubana en su conjunto y miles de militantes comunistas en particular se sintieron decepcionados y, en muchos casos, traicionados. Escapar del país de cualquier forma se convirtió en el objetivo principal de millones de jóvenes.

En el verano de 2006, Fidel Castro enfermó severamente y le entregó el poder con carácter provisional a su hermano Raúl, heredero designado desde 1959, segundo secretario del partido y eterno ministro de Defensa. Dos años más tarde, tras una zigzagueante agonía que lo colocó varias veces al borde de la muerte, Fidel aceptó que no podía retornar al poder y renunció a la presidencia, mas, supuestamente, mantendría una gran influencia en las grandes decisiones estratégicas del país.
Aparentemente, Raúl se ocuparía de administrar la dictadura, pero la definición ideológica seguiría siendo la que Fidel concibiera, algo que casi enseguida comenzó a desmentirse con la discreta persecución de algunos connotados fidelistas. Tres de los más importantes funcionarios del gobierno –Carlos Lage, segundo vicepresidente del Consejo de Estado, Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores, y Fernando Remírez de Estenoz, su viceministro, los dos primeros del entorno íntimo de Fidel– fueron separados de sus cargos y humillados. A los tres, como trascendió públicamente, se les imputaban actitudes reformistas contrarias a las directrices del gobierno y comportamientos corruptos. En realidad, Raúl Castro quería manejar todos los hilos del poder con sus hombres de confianza: un puñado de militares de alta graduación que lo acompañaban desde hacía décadas. Los fidelistas eran un obstáculo para sus planes.

El congreso que viene

Y llegamos a la víspera del Sexto Congreso. ¿Qué va a pasar? Probablemente, nada significativo, pese a la alharaca desatada. Los mismos líderes con las mismas ideas producen siempre los mismos o parecidos resultados. Ya el gobierno ha hecho circular un documento de 32 páginas en el que describe los nuevos planes económicos, y en el que deja muy claramente fijada su posición con relación al modelo comunista: la esencia del sistema seguirá siendo el colectivismo, la propiedad estatal de los medios de producción, y la planificación centralizada por parte de los burócratas del partido. Explícitamente, ratifican la vieja estrategia enemiga de las libertades económicas. Ni siquiera se dignan mencionar las civiles y políticas.

Se permitirá, eso sí, el trabajo por cuenta propia, siempre que se ajuste a las 178 modalidades en las que tal cosa es posible: alquilar vestidos de novia, actuar como payaso de fiestas infantiles, reparar ruedas de autos, forrar botones y un largo y extraño etcétera. También se podrá montar ciertas microempresas familiares o con pocos trabajadores contratados, dado que el objetivo no es que crezcan y obtengan beneficios, sino que absorban la mano de obra desempleada que el gobierno planea echar próximamente de sus puestos de trabajo.

En los próximos meses, 500,000 trabajadores serán despedidos, pero en menos de tres años Raúl Castro planea aumentar ese número a 1,300,000, el 25 por ciento de la fuerza laboral. El general y sus seguidores alegan que las plantillas están sobredimensionadas con empleados innecesarios que obstaculizan la labor de las empresas, mientras la sociedad padece el “síndrome del pichón” y espera del papá Estado la solución a todos sus problemas, una acusación sorprendente tras medio siglo de implacable persecución a cualquier iniciativa individual. En definitiva, quiere que la economía sea productiva liberándola del peso muerto de estos obreros prescindibles.

Naturalmente, la idea de que en una sociedad aplastada por medio siglo de colectivismo, sin capital, sin insumos, sin experiencia, mediante un decreto presidencial, se puede crear súbitamente una franja importante de trabajadores por cuenta propia o adscritos a microempresas –todos sujetos a una severa presión fiscal y a limitaciones en el crecimiento para que no acumulen excedentes–, no tiene pies ni cabeza, pero forma parte de las nuevas fantasías revolucionarias de un señor que tiene una idea muy vaga sobre cómo se crea la riqueza, cómo se malgasta o cómo se conserva.

¿Qué se propone, en definitiva, Raúl Castro? El general presidente tiene dos objetivos fundamentales que están íntimamente ligados entre sí. El primero es asegurar la sucesión dentro del sistema y con su propia gente. Es falsa la idea de que a los Castro no les interesa el futuro de Cuba una vez que ellos hayan muerto. Los Castro tienen un claro sentido de la historia personal y del país. Han concebido una fantástica narración en la que vinculan la guerra de independencia de fines del siglo XIX con la aventura de la Sierra Maestra. Fidel se percibe como el único heredero de Martí y Raúl se ve como el único heredero de Fidel. Quieren que el gobierno revolucionario perdure. Pretenden que la generación de los hijos de los dirigentes recoja el bastón de mando y continúe la obra revolucionaria.

Pero, para lograr ese objetivo, Raúl cree que el gobierno tiene que lograr que la sociedad cubana sea más productiva y competitiva. Raúl no ignora que la situación económica del país es terrible, circunstancia que ha producido un absoluto distanciamiento entre la inmensa mayoría de la isla, la cúpula dirigente y la mitología revolucionaria. En su primer discurso como jefe del Estado, se preguntó enojado por qué la leche era tan poca que los niños cubanos solo podían tomarla hasta los siete años. Pero esa pregunta podía extenderla a los otros aspectos básicos de la convivencia civilizada en un país moderno: por qué son tan escasas y de tan baja calidad la alimentación, el agua potable, la ropa y el calzado, la vivienda, el transporte, el suministro de electricidad y las comunicaciones. Raúl teme, y con razón, que, muertos Fidel y él, nadie podrá evitar que quienes les sucedan en el poder, por las buenas o por las malas, echen abajo “la obra revolucionaria” como consecuencia de la miseria generalizada que padece la población.

¿Cómo se soluciona o alivia el inmenso inconveniente del fracaso material del país? Es obvio: con un sistema económico más productivo. Hasta Raúl Castro, tras medio siglo de absurdas chácharas revolucionarias, entiende que las sociedades desarrolladas y prósperas, dotadas de un buen nivel de vida, han alcanzado ese perfil como consecuencia de su aparato productivo. Viven mejor porque producen más y porque lo hacen a precios competitivos. El problema, pues, desde la perspectiva de Raúl y sus camaradas íntimos, consiste en hacer más eficiente el sistema comunista de manera que la sociedad cubana admita de buen grado la sucesión dentro de la revolución cuando haya desaparecido totalmente la generación de los padres fundadores.

El fracaso de la reforma

Pero eso es pedirle peras al olmo. El comunismo es improductivo por su propia naturaleza. La planificación centralizada, la propiedad estatal de los medios de producción, el control de los precios y la ausencia de libertades individuales para crear y acumular riqueza, inevitablemente conducen a la improductividad y la pobreza.

Además, el pacto social entre los gobiernos comunistas y las sociedades no está basado en la promesa de una gestión pública eficaz y resultados materiales apreciables, sino en una distribución igualitaria de los poquísimos bienes y servicios que se producen y en la condena y escarnio del que descuelle y posea mejores formas de vida. Sin duda es lamentable, pero el comunismo real es eso.

Cuando Fidel gobernaba, el país vivía miserablemente, mas la defensa retórica de su gestión administrativa contaba con tres ejes: todo el mundo tenía un trabajo, acceso a la educación y a los servicios de salud. A Fidel no le importaba que las empresas perdieran dinero y la producción y la productividad fueran mínimas, sino que todos los cubanos tuvieran un puesto de trabajo y recibieran un salario, aunque fuera casi simbólico. Tampoco le importaba que el sistema de salud se hundiera en hospitales sin anestesia o sin hilos de sutura, o que el educativo careciera de buenos maestros y útiles escolares. Los servicios podían ser pésimos, pero estaban ahí y él se ufanaba de esa presencia constantemente. La legitimidad de la dictadura dependía de ese discurso, convertido en un incesante instrumento propagandístico.

Por otra parte, en vista de que el tejido productivo era irremediablemente raquítico, había dos maneras de justificar esa forma abominable de vivir: el embargo económico de Estados Unidos y, paradójicamente, las bondades de la austeridad revolucionaria. ¿Para qué quería más bienes materiales un buen revolucionario? El consumismo dejaba de ser una aspiración legítima de los trabajadores y se convertía en un pecado propio de la pervertida codicia capitalista instigado por el imperialismo, las multinacionales y otros monstruos de parecido pelaje. Los consumidores, o quienes aspiraban a serlo, eran calificados como amantes de la pacotilla (“pacotilleros”) atontados por el capitalismo corruptor.

La propuesta de Fidel era cruel, pero al menos se sustentaba sobre un sofisma poseedor de una cierta coherencia. La de Raúl es un puro absurdo: quiere que una parte sustancial de los cubanos produzcan como capitalistas, dentro de un sistema esencialmente comunista, abandonando, de hecho, el pacto social entre el Estado y los individuos preconizado por la retórica marxista, mientras renuncia al igualitarismo y acepta el surgimiento de la desigualdad y el consumismo en la manera de vivir de los cubanos.

¿Para qué y por qué defender un modelo de Estado comunista si la forma de gobernar se aleja totalmente de los supuestos marxistas-leninistas? El comunismo tiene una lógica interna: el partido va a construir una espléndida sociedad, el paraíso del proletariado, en la que los medios de producción serán colectivos y las personas, cuando se logre, como profetiza Marx en la Crítica del programa de Gotha, “[trabajarán] cada cual, según sus capacidades, [y recibirán] cada cual según sus necesidades”. Para llegar a ese punto, naturalmente, hay que atravesar la incómoda fase de la “dictadura del proletariado”, hasta arrancar del corazón de las personas los malditos hábitos y costumbres arraigados en ellas tras varios siglos de feudalismo y capitalismo.

Nada de eso queda en pie con las reformas de Raúl. Según su razonamiento, tras renunciar al “síndrome del pichón”, muchos cubanos se ocuparán de ganarse la vida según su talento, suerte y recursos, al margen del Estado, y obtendrán por ello los mejores resultados que puedan, aunque su desempeño económico los aleje del modo de vida general de la nación.

La pregunta obligada que se desprende de todo esto es inocultable: si ya los objetivos no son edificar una sociedad comunista de acuerdo con los postulados de la secta, ¿para qué se conserva el modelo de Estado de partido único y dictadura del proletariado prescritos por el marxismo-leninismo como fórmula de construir ese modelo de convivencia?

No creo que en el Sexto Congreso del Partido Comunista Cubano nadie formule esas incómodas preguntas. Como hicieron en el Cuarto y en el Quinto, los delegados aplaudirán, repetirán consignas y respaldarán sin chistar lo que Raúl Castro decida que se debe aprobar, pero entre los asistentes y entre la sociedad cubana quedará muy claro que la revolución comunista fracasó totalmente y que será imposible mantenerla a flote de manera permanente tras la extinción de la generación de quienes la pusieron en marcha en 1959.

Con razón, los pocos comunistas ortodoxos que quedan en Cuba se sentirán traicionados por Raúl Castro, mientras la inmensa mayoría del pueblo pensará, también con razón, que el hermano de Fidel les ha venido a traer lo peor de ambos mundos: un comunismo sin dádivas clientelistas y un capitalismo maniatado que no permite, realmente, el desarrollo individual y colectivo. No hay un pueblo latinoamericano más desesperanzado y con menos ilusiones que el cubano. Eso es triste.

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El volver a vivir de los argentinos

  
Los problemas de Argentina de comienzos del Siglo XXI son similares a los que vivió la esperanza de nación a mediados del Siglo XIX, ello significa que poco se aprendió en los pasados 200 años, pero, al mismo tiempo, proporciona la experiencia de cómo se los soluciono en aquel entonces, es decir posibilita repetirlo, que llevara al éxito para bien del futuro de la Patria.
 
Por el Tcnl. José Javier de la Cuesta Ávila (*)
 
El gobierno patrio que nacía en aquel mayo de 1810 encontró como problema inicial determinar una forma de gobierno bajo la exigencia de la continuidad de un pasado y la necesidad de formular un futuro a un país que quería ser nación. El poder soberano, que había estado en el Rey de España, tenía que encontrar quien lo detentaría por derecho y sucesión natural. Las ideas que sustentaban la “democracia”, que asignaba el poder al “pueblo” (población), eran todavía germen que no contenía la certeza de su valor y se lo sentía como un cambio casi impensado. Los “cabildos” fueron, así, por su natural existencia, la raíz del poder, y, desde ellos comenzó a formarse la organización que configuraría los gobiernos patrios. Ese fue el principio rector, originado por el vinculo de la gente, que determino el como para aquellos que ejercerían su representación y gobierno.

Cuatro décadas de desencuentros marcaron el proceso, para dejar de ser “americanos” (españoles en América) y sabernos “argentinos”, como resultante de la unión de los “pueblos” (localidades) que contenían primariamente a salteños, puntanos, tucumanos, cuyanos, cochabambinos, orientales o porteños. Cuando la fuerza fue reemplazada por la razón, se llego al acuerdo, que sería la base de la nación. Argentina nació del consenso de los pueblos (provincias), que así lo decidieron, libre y lógicamente, en cumplimiento de los “pactos preexistentes” y por su expresa “voluntad”. Esa es la esencia medular que nos hizo Nación.

La libertad y el trabajo, se asociaron, sin barreras o condicionamientos, abriendo al Mundo, la posibilidad sincera y honesta de la realización individual, como su fruto. Esa es la característica que el país impuso a la Nación.. Pero, el mismo 25 de mayo de 1810, seguramente, sin que se lo percibiera en aquel entonces, comenzó una puja desconcertante, pero materialmente real: la prevalencia del Estado ante la sociedad. Los gobernantes usaron al Estado, primero en la elemental forma institucional y, más tarde, como la organización de la administración pública, comenzaron a competir, con su acción, sobre el destino de la riqueza, que una tierra poderosa brindaba, como respuesta a una sociedad dedicada. El habitante, que hacía, producía y ganaba, tenía que compartir su éxito con los funcionarios que actuaban, algunas veces sanamente y otras no, era los que diseñaban el bien común. Los políticos, actuando como gobernantes, convirtieron al Estado, no tan solo el competidor de la sociedad, sino, también, lamentablemente, en su rector, al dominarlo con la ley, conforme la finalidad de los objetivos que sus ideas o intereses les señalaban.

Para tener una idea del traslado de riqueza de la sociedad al estado, entre los muchos índices que se podrían utilizar, parece interesante, medirlo en relación al “valor de la moneda”, teniendo en cuenta que en cuatro oportunidades se emitió nuevos billetes, que significaban determinadas proporciones de los en curso en cada momento. Si se compara el “peso moneda nacional” (año 1881) con la moneda actual (año 2011) existe una relación de diez billones o sea que en esta cantidad equivale el inicialmente citado. La inflación, y su consecuente emisión, han marcado a lo largo del siglo XX, el proceso de empobrecimiento de la sociedad, trasladando capacidad financiera al estado, que ha sido dispuesta por los gobernantes, conforme sus ideologías, en extraños procesos de “redistribución”, bajo la cobertura de la “democracia” y con el justificativo de terminar con la pobreza.

Debemos recordar que, en nuestro proceso de estructuración como nación, privo siempre la idea de democracia, dado que:” La culminación del desarrollo de la libertad en la esfera política lo constituye el Estado democrático moderno, fundado sobre la igualdad de derechos de todos los ciudadanos para participar en el gobierno por medio de representantes libremente elegidos” (1) Pero hemos de saber que la democracia, tal como debe ser en su esencia, “puede subsistir solamente si se logra un fortalecimiento y una expansión de la personalidad de los individuos, que los haga dueños de una voluntad y un pensamiento autentico” (1) “Hoy el votante se ve frente a partidos políticos enormes, tan grandiosos y lejanos como las gigantescas organizaciones industriales. Los problemas políticos, complicados ya por su naturaleza, se vuelven aun mas inextricables debido a la intervención de toda clase de recursos que tienden a oscurecerlos” (1) “Los métodos de propaganda política tienen sobre el votante el mismo efecto que los de la propaganda comercial sobre el consumidor, ya que tienden a aumentar su sentimiento de insignificancia.” (1) “Obligado a enfrentarse con el poder y la magnitud de los partidos, tal como se le aparecen a través de su propaganda, el votante no puede dejar de sentirse pequeño y poco importante” (1). Sin embargo, todo lo expresado, tanto en las ideas como las propuestas, fracasan cuando, el medio de unión entre la sociedad y su gobierno, no se concreta, aparece viciado o deformado, lo que lleva a la ruptura del vínculo.

Cuando se repiten las páginas de nuestra historia, en los sucesivos ensayos para encontrar una legislación constitucional que nos una, vemos, que, al chocar la voluntad de los dirigentes, que buscan la capacidad del poder centralizado, contra la aspiración de la sociedad, que teme a aquel y requiere su descentralización, son pasos que culminan en un fracaso. La dirigencia política ha creado un régimen institucional que se ajusta a ella, pero, desdice lo que determino la Constitución Nacional. La realidad es tan simple como concreta. Durante el periodo de organización nacional, cada localidad (provincia), que durante siglos había vivido en una muy particular autonomía, no quería crear nuevos lazos de dependencia. Se buscaba la unidad como nación dentro de la individualidad de sus componentes y a ello respondía el sistema federal territorial. Las palabras del Coronel Manuel Dorrego, en la Asamblea Constituyente de 1828, son de una claridad espectacular y, trasladada en el tiempo, de absoluta vigencia actual.

Si nos remontamos al periodo de gobierno de Rosas, que comparte su tiempo con los López, Quirogas y otros “caudillos”, vemos como a partir del “poder aduanero” de Buenos Aires, se intenta el dominio político de las ciudades interiores. Estos pueblos interiores encontraron en los caudillos su forma de sentir y actuar. “El secreto de esa adhesión era la afinidad entre el caudillo y las masas populares. El caudillo pertenecía casi siempre a esa misma masa social, participaba del mismo tipo de vida, y r4echazaba con la misma aversión las formas evolucionadas de convivencia que le quisieron imponer y en el seno de esa masa individualista, generalmente, por cierta excelencia en el ejercicio de las mismas virtudes que ella admiraba, era el más valiente, el más audaz, el más diestro” (2) “Esa autoridad se basaba no solo en las virtudes personales de hombre de combate y hombre de campo, se apoyaba asimismo, en cierta premeditada actitud mediante la cual las masas rurales llegaban a considerar a su caudillo como dotado de podres insólitos” (2) . Pero, seguramente, lo que se discutía no era la unión, ya que había concenso en lograrla, sino como se administraría la misma para bien de todos. La lucha entre los unitarios y federales era para determinar un poder político con un proyecto de gobierno, que satisficiera a la diversidad y la unidad. El centralismo estaba apoyado por los grupos que estaban vinculados con el poder del puerto y, el descentralismo, por los que buscaban la libertad de las imposiciones de aquel.

La realidad es que, transcurrido más de un siglo y medio, el tema parece no haberse solucionado. El federalismo, como fórmula legal, ha sido burlado por una centralización del poder basada ahora en la capacidad financiera oficial. Volver a la génesis de lo acordado es, seguramente, la solución al desequilibrio. Reafirmar el federalismo, no es solo redistribuir nuevamente algunas competencias o reasignar responsabilidades funcionales, sino reasumir el compromiso de asentar la convivencia futura sobre la base del respeto, la tolerancia y las garantías de igualdad de oportunidades de todas las partes que componen el estado nacional…….que la desfederalización del país es un problema cuya solución debe ser encarada efectivamente por el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, mediante conductas que exterioricen una voluntad clara y concreta, en orden de revitalizar los principios federales sobre los que se asienta nuestro sistema institucional. (3). La forma de Estado federal declarada en el artículo 1 de la Constitución Nacional responde a una relación de `poder territorial referida a la manera en que la capacidad de gobierno y de coalición del Estado se distribuye en la geografía nacional por intermedio de una asignación definida de competencias (4). La consolidación de un federalismo solidario y eficiente debe visualizar la descentralización como una tendencia instrumental que favorece la autogestión y el autogobierno, pero sin perder de vista solo el federalismo respondiendo a una concepción autentica y fortalecida si se origina en la misma base del convivir social y en las unidades políticas que lo sustentan (4).

En nuestro tiempo, comienzos del Siglo XXI, el problema de la “desfederalización”, aparece con fuerza en los países en los que se está motivando nuevos ordenes de relación en la sociedad. En esta situación, además de nuestra Argentina, observamos con relativa similitud, ello en Venezuela y se lo indica así: El sistema electoral (Venezolano) instituido a partir de 1958, tiende al estado centralizado por los partidos políticos….sucintamente se comprueba que a mayor centralización de partidos, mas centralización en el diseño institucional federal. (5). La herramienta para la “centralización” es la legislación electoral que atribuye a los partidos políticos nacionales la capacidad de ser los medios legales para la determinación de las autoridades y representantes del país. Para seguir con la referencia Venezuela, observamos que su actual gobierno, se sostiene por un partido “único” nacional, que asigna su capacidad tras los intereses ideológicos y no en base a las necesidades y aspiraciones de sus localidades territoriales. Un modelo de hacer política muy similar al argentino, en el cual, cada gobierno intenta (y algunas veces lo logra), crear desde el oficialismo una fuerza partidaria que adquiere posición gravitatoria superior.

Lo llamativo del proceso actual, y que hace una suerte de coincidencia con el pasado, es que, como se dijo, ayer se buscaba el dominio para el manejo de las “rentas aduaneras” y, en nuestros días, se ejerce este por la aplicación centralizada de las rentas provenientes de los “ingresos fiscales generales”. Es interesante observar que, concretamente, la realidad centralizada o descentralizada, está directamente vinculada al poder financiero nacional o a los poderes de autonomía provinciales. La manipulación que se hace sobre el “Presupuesto Nacional” es tan evidente que su solo conocimiento muestra la evidencia de ello.

En la década del 1850, después de tantas diferencias, las provincias se unen bajo los supuestos de la Carta Magna que suscriben ansiosas para tener un objetivo común. Cuando se cambia la denominación “Confederación” por la de “Nación” se comienza a destruir lo tan afanosamente alcanzado y, ocultamente, se materializa la “desfederalizacion”. En la medida que la capacidad financiera se encuentre en un lugar de la estructura del país ello determinará el del poder para gobernar.

La experiencia de los primeros tiempos (con una moneda fija y estable), en los cuales el “poder electoral” estaba en la totalidad del territorio, muestra el éxito logrado. Cuando ese poder se comienza a centralizar (monedas cambiantes) y logra su estructura de dominio (partidos políticos nacionales), se entre en la turbulencia deprimente que, en fases sucesivas, lleva a la difícil situación actual. Como estamos viviendo en nuestros días un ambiente similar al previo a 1853/60, es posible pensar que se está repitiendo un proceso parecido y, por lo tanto, la salida genuina seria repetir lo que se hizo en aquel entonces y nos diera tiempos de exitoso bienestar. Es necesario que la dirigencia política despierte ante una realidad contundente que se origina de un régimen que tiende a la “centralización” y que restituyendo institucionalmente la forma “federal” se podrá corregir el desequilibrio y Argentina, pueda repetir sus tiempos de esplendor de principios del Siglo XX.

Referencias: (1) El miedo a la libertad (Erich Fromm). (2) Las ideas políticas en Argentina (José Luis Romero) (3) Comentarios a la Reforma Constitucional (Alberto Zarza Mensaque) (4) Actualidad del federalismo argentino (Alberto Ricardo Dalla Via). (5) Venezuela un federalismo centralizado y su efecto sobre el sistema partidario (Alexandra Lizbona)

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Aun no hay liderazgo ni conducción

Si las internas finalmente determinan quien tiene mayor representatividad y logran alianzas sólidas que alcancen acuerdos programáticos, se evitará la atomización.  

Por Juana Marco

Ni la viuda legal del ex presidente Kirchner, ni el hijo del líder radical Alfonsín los sustituyen ni los representan. Ya que no son ellos y no logran la adhesión de sus seguidores porque carecen de sus condiciones personales, trayectoria y militancia política Con lo cual aun no hay un liderazgo firme desde ningún partido político para las próximas elecciones...

Esta etapa inicial para definir las propuestas políticas partidarias para los próximos comicios resulta compleja de definir por la falta de liderazgos, Aunque, si las internas finalmente determinan quien tiene mayor representatividad y logran alianzas sólidas que alcancen acuerdos programáticos, se evitará la atomización.

Los jóvenes que no tienen conciencia de la trayectoria de cada dirigente son los que les permiten la posibilidad de construir una nueva imagen, o al menos inspiran la oportunidad de una transformación a antiguos referentes políticos que buscan ser candidatos a presidente, Con todo, las personas mayores son mas escépticas y no pueden borrar de su memoria lo que representó cada líder político en el pasado.

Dentro de esa composición generacional deberán presentar las propuestas los candidatos buscando lograr confianza y convencer de que verdaderamente van a lograr la transformación, Para alcanzar este objetivo será necesario restablecer la confianza en las Instituciones y combatir la inseguridad, que es el factor que más preocupa y que ocupa un lugar preponderante en la prioridad de los argentinos.

La corrupción es conductora de la inseguridad, del flagelo de la droga, de la descomposición social y finalmente de la inestabilidad económica por la falta de garantías y de inversión genuina.

Todos los partidos políticos en su conjunto son conscientes de la impunidad y el descontrol que existe, sin embargo aun nadie ha podido poner freno y la coerción es una herramienta que logra amedrentar a los que experimentan esas situaciones.

Si fuera un estado que en alguna medida se ve condicionado y limitado a causa del narcotráfico, como aseguran algunos, entonces quien asuma solo podría dar fin a este flagelo sino está comprometido y no tiene temor de combatirlo sin condicionamientos, sino con firmeza.

Legamos al 2011 con un compromiso que es, darle al país una nueva oportunidad de crecimiento definitivo Por otro lado, la deuda actual en lo político es la falta de propuestas alternativas quedando tan poco tiempo para que concretar posibles opciones, considerando que solo faltan 8 meses y deberían existir definiciones de candidatos ,

Aunque podríamos considerar lo que desde hace años originó la necesidad de "consensos o acuerdos de los grandes partidos políticos”, transformándose en muchos países en el fundamento central de las endebles democracias de nuestros tiempos. Esta forma de sostener y dar espacio al sufragio participativo no da suficiente posibilidades al pluralismo. Pero no cabe otra solución frente a situaciones extremas en las que se debe terminar con la anarquía o sustituir el totalitarismo de algunos dictadores que presumen de ser democráticos.

No hay que olvidar que cuando se termina en un desgobierno se corre el riesgo de que asuma un candidato que al tiempo pueda resultar ser tiránico, Cuba, Venezuela etc..., o que procure su propio beneficio y el de sus funcionarios., Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua etc...

Para lograr un nuevo rumbo hace falta una administración representativa, plural e incorruptible. Por lo tanto, quizás, debería ser el tiempo de los consensos para diseñar políticas de Estado que puedan dar lugar a un crecimiento sostenido a largo plazo, ya que este objetivo requiere de preparación, capacitación y de acuerdos...

Es de esperar que finalmente se logren liderazgos representativos que definan propuestas concretas y que no se atomicen dando nuevamente la oportunidad a la continuidad del actual modelo, si es que se lo puede considerar así...

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Por qué nadie protesta en La Habana

Los acontecimientos de los últimos 10 días de Egipto me hicieron acordar de Cuba. ¿Por qué una rebelión similar contra cinco décadas de represión sigue pareciendo un sueño lejano?


Por Mary Anastasia O'Grady

Parte de la respuesta es la relación entre los hermanos Castro, Fidel y Raúl, y los generales. El resto se explica por el modelo significativamente más represivo del régimen de la isla. En el arte de las dictaduras, Hosni Mubarak no les llega ni al talón a los Castro.

Que tantos egipcios hayan levantado sus voces en la plaza Tahrir es un testimonio del anhelo universal por la libertad. Pero es un error ignorar el rol clave que juegan los militares. Apostaría a que cuando se escriba la historia del levantamiento, sabremos que los altos mandos de las fuerzas armadas no aprobaban el plan del presidente de designar a su hijo como candidato en la próxima elección.

Castro compró la lealtad de la policía secreta y las fuerzas armadas al cederles el control de los tres sectores más rentables de la economía: las ventas minoristas, el turismo y los servicios. Los militares cubanos reciben cientos de millones de dólares al año. Si el sistema colapsa, también lo hacen esos ingresos. Los militares egipcios también son propietarios de empresas, claro está, pero no dependen de una economía enteramente en manos del Estado. Y como beneficiario de una significativa ayuda y capacitación de EE.UU. durante muchos años, las fuerzas armadas egipcias han cultivado una cultura de profesionalismo y de compromiso con el país por encima de cualquier individuo.

En Cuba no hay partidos políticos de oposición ni medios de comunicación que no pertenezcan al gobierno: brigadas de respuesta rápida aseguran que se acate la línea del partido. No se puede viajar fuera del país sin la autorización del gobierno. Los disidentes pacíficos con capacidad de liderazgo que no se quiebran son exiliados o asesinados.

La diferencia más impactante entre Cuba y Egipto es el acceso a Internet. En un informe elaborado por Freedom House en marzo de 2009 sobre Internet y la censura a los medios digitales en todo el mundo, Egipto ocupó el puesto 45 (de un total de 100 países), un poco por debajo de Turquía, pero por encima de Rusia. A Cuba le correspondió el lugar 90, con una censura mayor a la de Irán, China y Túnez. Mientras tanto, el servicio de telefonía celular en Cuba es demasiado caro para la mayoría de la población.

Sin embargo, la tecnología de alguna manera se filtra en Cuba. Cuando Fidel acabó con la vida del prisionero de conciencia Pedro Boitel en 1972 al negarle agua durante una huelga de hambre, el mundo apenas lo notó. En contraste, las noticias sobre la muerte a manos del régimen del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo en 2010 llegó a Internet casi inmediatamente y fue objeto de una condena mundial. La dictadura militar no pudo contener la publicidad negativa.

De manera similar, cuando las Damas de Blanco, un grupo de esposas, hermanas y madres de prisioneros políticos, fueron atacadas por la policía el año pasado cuando caminaban pacíficamente por La Habana, las imágenes fueron capturadas por teléfonos celulares e inmediatamente aparecieron en la red. Fue otro desastre de relaciones públicas para los hermanos Castro y sus amigos como el presidente mexicano Felipe Calderón y el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

La presión internacional inducida por la tecnología está haciendo que el régimen se muestre más renuente a aplastar a sus críticos con los métodos tradicionales. En una entrevista del 27 de enero con el diario argentino Ámbito Financiero, la internacionalmente reconocida bloguera Yoani Sánchez dijo que el "estilo" de la represión del gobierno ha pasado de los arrestos agresivos y las largas condenas a los intentos focalizados de difamación y aislamiento. Agregó que la policía uniformada "fue distanciándose del tema político, no por órdenes de arriba, sino porque no quieren quedar asociados con la represión". Ahora, aseveró, la intimidación y los arrestos arbitrarios son realizados fundamentalmente por la policía secreta con indumentaria civil.

Un poco más de espacio ha envalentonado a la población. Sánchez manifestó en la entrevista que es "optimista respecto del proceso lento e irreversible en el interior de los cubanos, en el que la crítica ciudadana irá en aumento, habrá menos miedo, sentirán que la máscara es cada vez más innecesaria y que ya no se traduce en privilegios y subsidios".

La semana pasada se filtró en Internet un video de un seminario militar cubano respecto a cómo combatir la tecnología. Las imágenes muestran la preocupación de la dictadura con la web. El instructor advierte sobre los peligros que representan los jóvenes con un discurso atractivo que comparten información a través de la tecnología y que intentan organizarse. El "chat" en tiempo real, Twitter y la aparición de jóvenes líderes en el ciberespacio —llamado un "campo de batalla permanente"— son peligros descritos durante la charla de una hora de duración. El instructor también comparte sus preocupaciones respecto a los programas del gobierno de EE.UU. que intentan aumentar el acceso a Internet al margen de los canales oficiales en la isla.

El viernes, el régimen brindó una nueva muestra de su paranoia al acusar de espionaje a Alan Gross, el contratista de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. Gross ha estado en la cárcel durante 14 meses por dar a los judíos cubanos equipos de computadoras para que se puedan conectar con la diáspora judía.

A pesar de un acceso muy limitado, los cubanos ya están recurriendo a Internet para compartir lo que hasta ahora habían mantenido en su cabeza: pensamientos contrarrevolucionarios. Si se extienden, incluso los bien alimentados militares no podrán salvar al régimen. Por ahora, sin embargo, los cubanos solamente pueden soñar con la libertad que los egipcios disfrutan mientras dan a conocer su descontento.

Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal (EE.UU.) el 7 de febrero de 2011.

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