sábado, 27 de mayo de 2017

EL ASCO SUPERADOR

¿Estamos dispuestos a ser juzgados, con el gigantesco riesgo que ello implica para nuestra libertad y nuestro patrimonio, por magistrados tan ignorantes, tan cobardes o tan corruptos como para verse impedidos (o ser "convencidos") de resolver con arreglo a la Constitución Nacional, los tratados internacionales, los códigos y las leyes, sólo para proteger, por acción u omisión, intereses bastardos?

Por 
Enrique Guillermo Avogadro

"Veo un pueblo indolente y dormido que abdica sus derechos, olvida sus tradiciones, sus deberes, y su porvenir. Lo que debe a la honra de sus progenitores y al bien de la prosperidad, a su estirpe, a su familia, a sí mismos y a Dios. Con instituciones que amenazan desmoronarse carcomidas por la corrupción y los vicios"
José Manuel Estrada.

Hubo dos hechos a comienzos de la semana que, en cierto modo, pasaron desapercibidos para el gran público, pero revisten singular importancia por cuanto confirman que nada ha cambiado respecto a la visión que, sobre la tragedia de la guerra que sacudió al país en los 70's, tienen los poderes públicos de la Argentina.

El primero, si no fuera trágico, alcanzaría las cumbres más altas del ridículo. Me refiero a la promulgación, por la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, de la ley que obliga a publicar, en todos los documentos oficiales, la cifra de 30.000 desaparecidos; ese disparate normativo se concretó aún a sabiendas (ha sido reiteradamente confesado por los inventores del número mágico) de que se trató de un creación literaria destinada a la pretensión de calificar como "genocidio" lo sucedido y, especialmente, a conmover los bolsillos de las organizaciones europeas de derechos humanos, siempre tan generosas con el terrorismo.

La consagración de ese falso dogma interpela a la sociedad entera, puesto que se trata de la primera vez en que una clara falsificación, por obra y gracia de legisladores de todos los colores -sólo uno votó en contra- se transforma en verdad revelada; María Eugenia Vidal se transformó en cómplice del absurdo dislate y se arrogó el derecho de hablar ex-catedra. ¡Menuda competencia le apareció a S.S. Francisco en su propia tierra!

El segundo hecho que clama al cielo fue la sentencia de la Sala IV (Mariano Borinsky y Juan Carlos Gemignani) de la Cámara Federal de Casación, el tribunal penal más alto del país, que rechazó la concesión de la prisión domiciliaria a Jaime Smart, luego del desconocimiento de su anterior resolución, que la había otorgado, por la Cámara Federal de La Plata. Ésta, para insistir en su posición de rechazo, sostuvo que ese beneficio legal no era aplicable porque el detenido podía fugarse, amén de poner en peligro la investigación de los hechos.

"Jimmy" Smart tiene 81 años de edad y las imputaciones que le formularon se refieren a acontecimientos ocurridos hace cuarenta años. Es decir, un preso que siempre estuvo a disposición de la Justicia y cuya edad excede en mucho la establecida por la ley (70) para acceder al beneficio, ahora -según los asesinos togados- estaría presuntamente dispuesto a convertirse en rebelde, abandonar a su familia y escapar de la acción del Estado. Por lo demás, ¿cómo podría poner en riesgo las pruebas de la investigación, si se trata de hechos acontecidos hace cuatro décadas?

Que esa extraña presunción, o mera excusa para la venganza, se conozca en la misma semana en que la Diputada Lilita Carrió haya acusado a todo el arco político -incluidos sus aliados del Gobierno- de proteger a su colega Julio de Vido, el epítome de la corrupción kirchnerista, convierte lo sucedido en aún más llamativo e irritante. Resulta razonable que haya muchos empresarios preocupados por la posibilidad de la detención del zar de la obra pública de la década en que nos convertimos en silentes esclavos: como se ve en Brasil, el color político no es lo importante; en el mismo lodo, todos se revolcaron.

La sociedad entera reclama a gritos, todos los días, que los jueces actúen de una buena vez contra los saqueadores que, a fuerza de chupar la sangre del país durante doce años, han dejado a la Argentina exangüe. Estos delincuentes, encabezados por la jefa y organizadora de la asociación ilícita que se hizo con el poder en 2003, han alterado reiterada y probadamente las pruebas de los hechos investigados, y las imputaciones que los afectan se refieren a delitos no excarcelables; sin embargo, gozan no de detención domiciliaria sino de total libertad, hasta para trasladarse al extranjero, y alegremente se pasean por las calles, cuando no siguen ocupando altos cargos en alguno de los poderes del Estado.

Desde las bancas parlamentarias, ellos mismos impiden sistemáticamente la sanción de leyes indispensables para la lucha contra la corrupción como, por ejemplo, la de responsabilidad empresarial, la de extinción de dominio sobre los bienes mal habidos o las que, como ocurre en Brasil, permiten lo que allí se llama "delación premiada"; nótese que esta última ha llevado tras las rejas a decenas de senadores, diputados, ministros, gobernadores, funcionarios y grandes empresarios, y que se hayan devuelto miles de millones de reales a las arcas del Estado.

Hace años que sabemos cómo duermen los expedientes "sensibles" para el poder de turno en los tribunales. Entonces, lo que todos debemos preguntarnos es si estamos dispuestos a ser juzgados, con el gigantesco riesgo que ello implica para nuestra libertad y nuestro patrimonio, por magistrados tan ignorantes, tan cobardes o tan corruptos como para verse impedidos (o ser "convencidos") de resolver con arreglo a la Constitución Nacional, los tratados internacionales, los códigos y las leyes, sólo para proteger, por acción u omisión, intereses bastardos.

Tengo muchos años de ejercicio profesional, a punto tal que el Colegio de Abogados me ha ¿elevado? a la categoría de "matriculado emérito". Gracias a Dios, ya sólo llevo un único juicio, que será el último. Porque, cuando era joven y estaba en la facultad, aprendí que, para que la sociedad sea realmente libre, todos debemos ser esclavos de la ley. Lo que veo hoy, tanto en la calle como en los juzgados, me produce un asco tan profundo que, a veces, hasta me impide respirar.

Por eso, porque aquí funciona -protegida por leyes inicuas- la norma mafiosa de la omertá, que por tanto tiempo permitió a las numerosas organizaciones mafiosas italianas conservar sus negocios ilícitos y su poder, y porque los magistrados y fiscales federales, amén de gozar de fortunas inexplicables, también tienen muchos muertos en sus placares y están a tiro de "carpetazos", la Argentina tiene un destino de decadencia e insignificancia en el concierto mundial.

Sólo conseguirá evadirlo si logra hacerse de una Justicia independiente, seria y rápida, y en ese monumental esfuerzo deberíamos comprometer nuestro accionar todos los ciudadanos, cualquiera sea nuestro signo político.

En los próximos días, y como un buena muestra de cómo se protegen los intereses de la sociedad, sabremos qué actitud adopta el Consejo de la Magistratura frente al Juez de la Cámara Criminal y Correccional Federal Eduardo Freiler a quien, como sucede con los mismos Kirchner y tantos cómplices, su enriquecimiento es tan escandaloso que impide que le cierren los números que él mismo declara sobre su patrimonio; si lo salva, como hiciera tantas veces con Oyarbide, el organismo se habrá cubierto de oprobio una vez más, y los ciudadanos de a pie sabremos que la Argentina ya no tiene futuro alguno.

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado


viernes, 26 de mayo de 2017

FERNANDEZ MEIJIDE: "TRATAR DE IMPONER CIFRAS DE DESAPARECIDOS ES AUTORITARIO"

La dirigente referente en derechos humanos dijo que la ley que obliga a hablar de 30 mil desaparecidos es inconstitucional

La ley aprobada por la legislatura que obliga a la provincia de Buenos Aires a incorporar el término “dictadura cívico-militar” y la cifra de “30.000 desaparecidos” en los actos oficiales en los que se haga referencia al último golpe de Estado generó malestar en varios sectores y quien alzó la voz ahora fue Graciela Fernández Meijide, integrante de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) y madre de un hijo desaparecido.

Aseguró que la ley “va en contra de los principios básicos de la Constitución nacional y de la provincia de Buenos Aires”. “Los números englobantes pueden ser simbólicos, pero le faltan al respeto a la persona. Esta es una ley que va en contra de la libertad de pensamiento y de expresión. Creo que alguien va a pedir su inconstitucionalidad”, señaló.

En declaraciones a Radio Mitre, recordó además que “jamás en ningún golpe anterior, del 30 al 76, se dijo ‘dictadura cívico-militar’. Más allá de que a nadie se le escapa que para que una dictadura perdure tiene que tener mucho soporte corporativo y también de parte de la sociedad”.

“Cuando hablamos de cívico-militar también hablamos de esa parte de la sociedad que aplaudía y pegaba en sus parabrisas ‘somos derechos y humanos’ cunado se hizo el Mundial. ¿La vamos a imputar también?”, se preguntó Fernández Meijide.

En este sentido, percibe algún tipo de interna política detrás de la sanción. “Creo que es de una soberbia y una desesperación por querer poner sellos e imponerlos… me consta que ni (Santiago) Cantón y ni (María Eugenia) Vidal piensan así. No entiendo por qué han resulto dejar correr esto, y no sé cómo lo van a resolver.

“Esto es un pensamiento autoritario. Una democracia se basa sobre la verdad, porque si no hay verdad, no hay confianza. Y dentro de esa verdad está el Estado de derecho. Cuando se impone, dejamos de tener democracia y Estado de derecho. Es parte de nuestra historia”.

Según su óptica, el gobierno nacional no debería fijar una postura política sobre el tema, pero sí “defender el pensamiento democrático a ultranza”. “Se debe defender el derecho a la libertad. Cambiemos no tiene por qué tomar partido, porque tampoco es tan fácil. Deben decir: ‘señores, nosotros no podemos imponer algo como verdad porque no corresponde’”.

Para quienes la acusan de "negacionista", Fernández Meijide también les dejó un claro mensaje. “A mí que no me vengan con eso, cuando yo fui una de las personas que más se preocupó por conseguir la mayor cantidad de nombres de desaparecidos, pedir justicia en nombre de ellos, acumular todas las pruebas posibles para que se condenara a aquellos que los victimizaron. Les niego el derecho a imponer por ley que un número es tajante rechazando lo que sea la investigación histórica, enfatizó.

“Yo tengo el mayor de los respetos por los que creen que son 30 mil. Me atengo a las cifras que se investigaron y están en los monumentos, pero es posible que sean más, ¿qué hacemos con esto? Si soy gobierno, ¿tomo como verdad los números de la CONADEP y obligo a todos a ponerlos? A nadie se le ocurrió eso y poner que son 8 mil y pico los desaparecidos”.

Fernández Meijide cree que hay un intento por “tratar de cerrar los corralitos, una sensación desesperada por poner los sellos y ganar puntos internamente vaya a saber uno por qué” que terminan con estas cosas absurdas que son fascistas.

¿Contar hace la diferencia?

La integrante de la CONADEP aseguró que el número de desaparecidos durante la el gobierno cívico-militar “no es un tema que resuelva la tragedia” y consideró que la sociedad se debería preguntar “qué se hizo o no para que esa tragedia ocurriera”.

Consideró que 
discutir el número reduce una tragedia colectiva a un relato porque tranquilizan por su simpleza y no te complican la vida”. “La historia es complicada. El relato te deja satisfecho por la compresión rápida y la moraleja y así se simplifica todo y se lo lleva a una guerra de cifras”, resaltó.

En este sentido, recordó cuando formó parte de una comisión a Kosovo, a donde viajó para contar su experiencia: “Lo primero que recibí como documentación es el detalle de que las cifras se utilizan también como herramientas de disputas”.


PRESENTARON UN PETITORIO AL MINISTRO DE JUSTICIA


El jueves 24 de mayo se cumplió la convocatoria para reunirse frente a la sede del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación a los efectos de presentar un petitorio al señor ministro Dr. Germán Carlos Garavano.

Cuando se encontraban frente al ministerio los familiares, camaradas y amigos de los Presos Políticos que están detenidos y siendo juzgados por haber luchado contra el terrorismo en la década de los años ’70, un grupo de trabajadores de ATE -que se encontraban en el mismo lugar- iniciaron una agresión injustificada contra quienes se estaban reuniendo pacíficamente. Se puso en evidencia era la expresión de la grieta más profunda que divide a los argentinos, esa que especialmente las autoridades del gobierno no mencionan y prefieren ignorar para postergar una decisión que permita cerrar esa herida.


A continuación el petitorio que fuera entregado.

Buenos Aires, 24 de mayo de 2017.

Señor Ministro de Justicia

Dr. Germán Carlos Garavano

P r e s e n t e

De nuestra consideración:

Partiendo de la base de que tanto por formación académica como por investidura institucional usted conoce -o debiera conocer- el Derecho, pareciera innecesario recordarle que los miles de procesos judiciales iniciados a instancias del régimen kirchnerista contra militares, miembros de las fuerzas de seguridad y civiles de edad avanzada, se han llevado a cabo en gravísima violación a los principios más básicos del orden jurídico y a las más elementales garantías del debido proceso.

Con seguridad también sabe -o debiera saber- que lo anterior no se trata de una mera opinión, sino de un juicio pronunciado por personalidades relevantes del país y del extranjero. Hasta un reputado jurista alemán, citado profusamente por los jueces prevaricadores de la Argentina, ha tenido que aclarar que sus tesis no son compatibles con los agravios sistemáticos que aquellos han cometido contra los principios de cosa juzgada, irretroactividad de la ley penal, ne bis in idem, nulla poena sine lege, juez natural, igualdad ante la ley y aplicación de la ley penal más benigna.

Es penoso que los juicios no sólo violen irresponsablemente los principios más antiguos y universales del derecho penal y del proceso regular. Malo también que a esas graves violaciones se agreguen otras que descalifican dos veces los juicios considerados. Los jueces sólo quieren condenar, no juzgar; manipulan la prueba disponible, reducen a una parcialidad las fuentes de búsqueda, prescinden incluso de la prueba específica y de las circunstancias particulares que informan cada caso, distorsionan el derecho común aplicado con inteligencia y sabiduría durante más de un siglo por los jueces argentinos, prolongan y multiplican perversamente las causas para mortificar a los presos que llevan 15 años sometidos a juicios que, basados en testimonios visiblemente parciales y enconados, restauran el conflicto de los '70 con relatos descarados de falsa memoria

Algunos –tal vez usted mismo, señor Ministro– quizás suponen, encastillados en una falsa prudencia, que estas cosas son meramente contingentes, que ya pasarán, sin dejar huella en la Argentina. Creen que algunos miles de personas, azuzadas por medios de comunicación y oportunistas dirigentes políticos y sociales de todas las extracciones, tienen derecho a exigir en la plaza y con amenazas el cambio de un fallo legalmente impecable de la Corte Suprema. No se inmutan cuando el jefe de la mayoría del Senado de la Nación –quien, para peor, es abogado- descalifica a los jueces de dicho Tribunal que votaron de acuerdo a derecho, afirmando que les faltó calle.

Sepan que están equivocados, señor Ministro. La debilidad institucional de la Argentina, sumada a la inseguridad jurídica generalizada, la anomia y corrupción reinantes y la delincuencia que campea en las calles -todo tan evidente, salvo para ciegos que guían a otros ciegos-, son la lógica consecuencia del abandono que se ha hecho del Derecho y de su objeto: la Justicia.

Pero lo peor, lo más grave, posiblemente sea que el motor principal de esta empresa criminal haya sido el odio. Si -como vulgarmente se dice- la unión hace la fuerza, en la Argentina cierta unión está forjada en el odio; y de ese odio militante e implacable nace la fuerza ante la cual retroceden atemorizados, cobardes, los que deberían restaurar la justicia, recuperar la concordia y refundar la república.

Va de suyo que la criminalización unidireccional y sectorial que prepotentemente se impulsó desde el año 2003, riñe por completo con “la verdad, la memoria y la justicia”, mantra de cabecera de las organizaciones que impulsan esos juicios con el guiño estatal. Pero lo más grave no es que los jueces se encuentren amedrentados o directamente controlados por estos desacreditados sectores de reconocida filiación, sino que se haya sumado a ello la coalición que gobierna, ignorando la responsabilidad que tiene de velar por el cumplimiento de las leyes y preservar la estructura republicana de nuestro destartalado país.

En efecto, la parte sana de nuestro país ha visto con estupor que, luego del fallo inobjetable de la Corte rápida y malamente bautizado como el ‘caso 2x1’ y después también de un primer y raro hermetismo oficial justificado por un declamado respeto por ‘la independencia del poder judicial’, de repente Ministros, Diputados y Senadores del espectro oficialista y hasta el mismo Presidente de la Nación, corridos por los titulares del pequeño diario Página 12, se lanzaron impúdicamente a rivalizar con aquellos grupos fundamentalistas, sumándose a los condicionamientos, críticas y hasta amenazas dirigidas contra los jueces que habían fallado… con independencia.

Para colmo, en 24 horas el gobierno impulsó y logró la sanción de una ley que será tenida como modelo de verdadero mamarracho jurídico.

¿De qué otro modo calificar a un Congreso que reforma por unanimidad una ley derogada? ¿Cómo consentir que a veinte años vista se consagre una interpretación ‘auténtica’ de una ley largamente interpretada por los jueces que son los únicos encargados de hacerlo? ¿Cómo disimular el pertinaz olvido de la ley penal más benigna? ¿Formará esa regla en el derecho de gentes? ¿Hay que tomar en serio a Zaffaroni y a la jueza Garrigós de Rébori?

¿Será posible, como se ha empezado difundir en ciertos medios, que hasta la propia Corte se autodestruya dando marcha atrás respecto de un fallo que precisamente impide semejante cosa? Mientras tanto, los personeros de los organismos de derechos humanos vienen a la Argentina a visitar a Milagro Sala, al general Milani y a Báez, permitiéndose decirnos cómo debemos aplicar, no ya nuestras leyes, sino las directivas que ellos mismos cocinan al fuego de su ideología.

Y los que más fuerte aplauden son los que alguna vez clamaban por una patria justa, libre y soberana.

Habiendo llegado a este punto de nuestra interminable decadencia, estando comprobado que a pesar del cambio de gobierno todo sigue igual y que las esperanzas de los presos políticos argentinos son enterradas por la repelente hipocresía de quienes han establecido para ellos una pena de muerte encubierta, cabe preguntarse: ¿tienen valor los preciosismos y justezas técnicas en un país de jueces mediocres o corruptos, leyes variables y gobernantes incorregibles? ¿Cómo interpelar seriamente a un presidente que todos los días suma esfuerzos y datos para parecerse a todo lo anterior?

Pareciera que ya no tiene caso entrar en alambiques jurídicos cuando todos saben de qué hablan y disimulan, cuando todos saben cuál es la verdad pero sostienen a rajatabla la mentira, cuando funcionarios y dirigentes sociales y políticos nos dicen cosas y nos hacen promesas en privado, para luego decir y hacer lo contrario en público.

Tampoco sirve pontificar que hay que ser político y que todo es parte de la política, porque la política no es – no debería ser – pura hipocresía y fallutería.

El verdadero problema de hoy es intrínsecamente moral; y en ese campo la honestidad es lo que más pesa. Por eso va siendo hora de salir a rescatar, por encima de lo jurídico, la moral. Porque en la más completa inmoralidad en que vivimos se está ninguneando el Derecho y justificando cualquier cosa con falsas moralinas y falsas invocaciones a la justicia.

Por todo lo expuesto sostenemos y solicitamos al Señor Ministro:

1. Que el gobierno que usted integra corre el serio riesgo de perder la adhesión de los argentinos que aspiramos al restablecimiento de las instituciones de la República.

2. Que es inadmisible que una turbamulta o mezquinos cálculos electorales, marquen el rumbo del gobierno o condicionen la función de la Corte Suprema de Justicia.

3. Que ejercer presión desde los Poderes Ejecutivo y Legislativo sobre la Corte Suprema para que se desdiga, apelando a un engendro con apariencia de ley para impedir que se haga justicia con más de 2.000 presos políticos y se les aplique la pena de muerte en forma encubierta, constituye una iniquidad y una vergüenza que pasarán a la historia, sumadas a los gigantescos prevaricatos cometidos durante el kirchnerismo.

4. Que a juicio de las Academias Nacionales de Derecho y de Ciencias Morales y Políticas, los más destacados juristas y gente con sentido común, la ley sancionada y promulgada ha sido calificada como absurda y anticonstitucional.

5. Que es preferible, para bien de la República, que el gobierno sea coherente con su por ahora nada más declamado respeto por la independencia del Poder Judicial, asumiendo el costo político de su necesaria retractación.

6. Que el Poder Ejecutivo, en cualquiera de los organismos que dependen directa o indirectamente de la autoridad del Presidente de la Nación -incluida la inefable Secretaría de Derechos Humanos-, cese de inmediato su sobreactuación ante los Tribunales como parte querellante en los juicios llamados de ‘lesa humanidad’.

7. Que el gobierno nacional emplee todos sus recursos para reparar de manera integral el olvido y abandono en que deliberadamente ha sumido a las víctimas del terrorismo en la Argentina.

8. Que el gobierno nacional cese de inmediato en su política o simple actividad de recompensar con cargos públicos, honores y dinero de los argentinos a quienes desde el terrorismo atacaron a nuestras instituciones, nuestra libertad, nuestra cultura y nuestra economía.

9. Que el gobierno nacional, por todos los medios a su alcance, que no son pocos ni mucho menos débiles, haga cesar de inmediato toda clase de presión o intromisión sobre y en la función de la Corte Suprema de Justicia, disponiendo con urgencia las medidas necesarias para que el Poder Judicial recupere el principal sentido de su misión, cual es garantizar la plena vigencia del Derecho en beneficio de todos los habitantes de la República Argentina.

Saludamos a usted atentamente.

Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia
Unión de Promociones
Foro de Almirantes Retirados
Foro de Generales Retirados
Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas del Terrorismo
Asociación de Familiares y Amigos de Presos Políticos de Argentina
Hijos y Nietos de Presos Políticos
Pacificación Nacional Definitiva
Centro de Estudios en Historia, Política y Derechos Humanos (CES Salta)
Prensa Republicana

Centro de Estudios Salta

QUIENES HABLAN DE DERECHOS HUMANOS SILENCIAN ESTOS ATENTADOS


Quienes gritan “¡Memoria!”, silencian la barbarie de hechos como los de Manchester. Quienes declaman por los derechos humanos, son incapaces de repudiar estos atentados terroristas.


Por Orlando Gauna

El mundo fue sacudido el lunes por el atentado terrorista durante un concierto en Manchester. Los medios de comunicación de nuestro país cubrieron la noticia “al minuto”, y se condenó el atentado terrorista desde distintos sectores de la sociedad argentina. Pero hubo una excepción, al menos hasta el momento de escribir esta carta. Los sectores llamados "defensores de los derechos humanos" se llamaron a silencio.

Para ellos, es políticamente incorrecto aplaudir el atentado, como en su momento fue políticamente incorrecto criticar al flamante Papa, a quien los “defensores de los derechos humanos”  pueden ir a lamerle sus zapatos. Pero, ¿condenar un atentado terrorista? ¡Jamás! La prensa argentina no recuerda ni compara éste y otros atentados como los que sufrimos en los 70.

Hoy, Cuba y Venezuela son un ejemplo palmario del destino de nuestro pueblo si hubieran triunfado lo llamados “jóvenes idealistas” y sus seguidores, que aún hoy levantan las banderas del Che Guevara.


No se pueden guardar en el arcón del olvido atentados como el del comedor de la Superintendencia de la Policía Federal, o el que se cometió contra el colectivo policial en Rosario. No se pueden olvidar las muertes de tantos niños causadas por las balas de la guerrilla.

Lo cierto es que quienes gritan “¡Memoria!”, silencian la barbarie de hechos como los de Manchester. Quienes declaman por los derechos humanos, son incapaces de repudiar estos atentados terroristas.



jueves, 25 de mayo de 2017

LA HAZAÑA DEL JUEZ INCHAUSTI



Su Señoría, Mr. Inchausti, ésta fue su hazaña, quizá se lo reconozca Su Majestad Imperial Británica, seguramente quienes siguen la “filosofía” del Che. 


Por Carlos E. Viana 


“La injusticia donde quiera que se la encuentre… parece impedir la acción en común… además de que la hace enemiga de ella misma” 
Platón.

Malvinas, madrugada del 14 de junio de 1982


14.000 proyectiles de artillería caen sobre el Regimiento de Infantería 7 que defiende su posición en Wireless Ridge, colina que cierra el paso hacia Puerto Argentino. Los crueles paracaidistas del 3r Batallón van a la vanguardia de la ofensiva británica. El Teniente Emilio Nani, agregado como refuerzo al RI7, se movía entre los resplandores fantasmagóricos del bombardeo incesante, mientras gatillaba su FAL De repente sintió un dolor penetrante en su muslo izquierdo. Había sido alcanzado por siete esquirlas. Nani continuó tirando, con su vista nublada por la perdida de sangre. El RI 7 se estaba retirando y él había quedado solo frente al enemigo. Sufriendo los 20 grados bajo cero de la madrugada malvinense, casi inconsciente se dejó deslizar por la colina y logró retirarse con honor.

La Tablada, 25 de enero de 1989


Un grupo terrorista formado por nicaragüenses del Presidente Ortega y miembros del MTP del Padre Puigjane, Atacan a las seis de mañana el Regimiento 3 Infantería, General Belgrano. Algunos miembros del MTP eran amigos del Ministro del Interior Nosiglia. Recién con más de cuatro cuatro horas inexplicables de demora, el Presidente Alfonsín le ordena al Ejército el contraataque. Nuevamente entra en acción el ahora Teniente Coronel Nani, recibiendo las descargas enemigas. Cuando intenta moverse para proteger a un grupo propio rodeado por enemigos, recibe un balazo en la cara. Gravemente herido, pierde un ojo.

El Teniente Coronel Nani es condecorado por segunda vez como herido en combate.

La hazaña del Juez Santiago Inchausti



Mayo de 2.017, el Juez Santiago Inchausti, logro concretar la hazaña que no pudieron hacer ni los aguerridos paracaidistas británicos, ni los salvajes terroristas, lo tomó prisionero al Teniente Coronel Nani. ¿Por qué? Por haber pertenecido como oficial subalterno al Batallón 601 de Artillería, durante la guerra de los setenta.

Llama poderosamente la atención que esta hazaña, sé de cuando Nani estaba desplegando una activa acción pública, en favor de los prisioneros de guerra y entonces recién ahora, se acuerdan de posibles hechos ocurridos hace mas cuarenta años. Sabemos como se fabrican estas "causas".

Uno de los motivos, la sed de venganza y persecución de los llamados organismos de derechos humanos, que nace de la ideología de guerra del Che, “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo”. Sin embargo hay algo más. El de Nani no es el único caso, son más de 60 los héroes de Malvinas prisioneros y más de 2.000 los prisioneros de aquellas guerras.

¿Quiénes colaboran con esta manufactura de "causas" y por qué?

La Gran Alianza



Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Adolfo Pérez Esquivel, Horacio Verbitsky, Nora Cortiña, Gils Carbó y en general los llamados organismos de derechos humanos, llevan adelante la citada doctrina de odio del Che.

¿Pero hay alguien más interesado en la destrucción moral de las Fuerzas Armadas Argentinas?

Leamos las siguientes y sorprendentes palabras:

“Respaldamos la labor que se realiza en Argentina en defensa de los derechos humanos. La Embajada Británica financia un proyecto trienal de 100.000 libras para ayudar al gobierno argentino a implementar un control independiente de los centros de detención. También nos enorgullece nuestro aporte a la valiosa labor las abuelas de plaza de mayo”. Pronunciado por la Embajadora de Su Majestad Británica, al tomar posesión de su cargo el 4 de diciembre de 2008).

Observemos otros indicios de la alianza

Victoria Laura Federman, súbdita británica, fue designada en 2011 como Directora Nacional de Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad, a pesar que esto era ilegal. Ella es sobrina de Horacio Verbitsky, pero además hija de Andrés Federman, a la sazón jefe de prensa de la sección Política y Asuntos Públicos de la Embajada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Como ven, la ex presidenta Kirchner, no sólo nos traicionó con los asesinos iraníes, sino también con los británicos. Que tomen nota de esto los peronistas que la apoyan a la ex presidente y gritan a la vez “una Nación políticamente soberana”. Esto también les cabe a Randazzo, Camaño, Massa, Insaurralde y compañía.

Los británicos siguen avanzando en esta alianza para destruir la moral de nuestros soldados. El 22 de febrero de este año (2017), la Intendenta socialista de Rosario Mónica Fein, suscribió un acuerdo de cooperación con el alcalde de Liverpool Joe Anderson, por supuesto socialista.

¿Sobre qué puede haber sido el acuerdo? ¿Sobre aspectos culturales? ¿Quizás sobre software? ¿Administración municipal? Sorpréndase, firmaron un acuerdo para cooperar conjuntamente, “intercambiando información” en materia de derechos humanos. Tanto la Intendencia socialista de Rosario como el gobierno del mismo signo de la Provincia de Santa Fe, han hecho campañas para presentar a nuestros soldados como pobres víctimas, desconociendo el coraje de nuestros héroes, es decir contra la moral de nuestras Fuerzas Armadas. Ahora intercambiaran información. ¿De inteligencia? ¿Cuántos militares más serán procesados por los tribunales afectos a “Justicia Legítima” de Rosario, por este intercambio de información británica con ex guerrilleros?

Lord Verbitsky
 

Este merecedor de la Cruz Victoria o quizá hasta de la Orden de la Jarretera ha desarrollado la siguiente acción:

En los setenta actuaba en Inteligencia de montoneros. Donde manejaba información sensible sobre la defensa argentina.

Después de la guerra de Malvinas, fue asesor del Comando en Jefe de la Fuerza Aérea. Esta fuerza fue la que más preocupo a los británicos por su efectiva acción en Malvinas. También manejaba información sensible sobre la Defensa Argentina.

Después de las elecciones ya tenía organizado su CELS, subvencionado por el gobierno británico. El CELS posee y despliega una intensa labor de inteligencia, pero ahora, sobre todo la función de mi Lord es destruir la moral de las Fuerza Armadas y de Seguridad.

Después mi Lord logra ser un ministro sin cartera de la presidenta Kirchner y además allegado y colaborador del General Milani que manejaba el principal órgano de inteligencia del país.

Pero aquí no terminan las coincidencias. Cuando Monseñor Bergoglio es elegido Papa, mi Lord lo critica violentamente asociándolo al gobierno militar. Esto le cuesta su amistad con Cristina Kirchner y con el General Milani. Sin embargo, no con su Majestad Imperial, que ve en Su Santidad, un poder que se opone a sus designios en el Atlántico Sur.

Las conclusiones son suyas, mi Lord no fue nunca un doble agente, sino un leal súbdito británico, todo un Mata Hari masculino.

¿Qué persigue el Reino Unido aliado a Hebe y Carlotto?

El Reino Unido valora las Islas Malvinas y del Atlántico Sur, por su posición estratégica de dominio del vínculo entre el Atlántico y el Pacífico, pero sobre todo por su proyección sobre la Antártida y sus riquezas ocultas, además de las reservas petroleras y pesqueras. Ha debido disminuir su presupuesto militar, aunque aumento el de la Fortaleza Malvinas. Destruyendo la moral de las Fuerzas Armadas argentinas, eliminan cualquier amenaza militar, por lejana que sea. Todo cierra.

En consecuencia dentro de esta alianza se apoyan instituciones ideológicamente opuestas, pero que les resultan útiles para la anulación de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad.

La Guerra de Malvinas continúa

Randazzo, Massa, Camaño, Gioja, Scioli, Insaurralde, etc, actuando contra los camaradas del Fundador de su movimiento, son funcionales a la persecución británica contra nuestras Fuerzas Armadas. Pitrola, Del Caño, Solanas, Hebe, feroces antiimperialistas, son funcionales al imperialismo británico. Carlotto que no quiso asistir a la cena con el Presidente Obama, es aliada virtual del imperialismo británico, mientras que Gustavo Vera se olvido de los Diez Mandamientos.

Santiago Canton, Secretario de Derechos Humanos de María Eugenia Vidal, continúa fabricando juicios contra militares y mucho más, lo mismo que desde el Ministerio de Justicia el Poder Ejecutivo Nacional. Por su parte el socialismo en la Blanca Santa Fe, sigue inaugurando museos del Che y haciendo propaganda, por lo visto enemiga sobre Malvinas y que decir de Juan Schiaretti en Córdoba, donde se emociona con la injusticia.

Un caso único en la historia

Pero lo triste es la ingratitud que sufren quienes arriesgaron su vida para defendernos: están prisioneros en cárceles argentinas. Quizá un caso único en la historia, una Nación que tiene como prisioneros de guerra a sus propias tropas, en nombre de los enemigos que ellos combatieron para defenderla.

Su Señoría, Mr. Inchausti, ésta fue su hazaña, quizá se lo reconozca Su Majestad Imperial Británica, seguramente quienes siguen la “filosofía” del Che. 

Para despedirme, Su Señoría, me permito recomendarle que lea detenidamente el artículo 119 de la Constitución Nacional y los evangelios según San Juan 18-1 y 19-11.

Carlos E. Viana

domingo, 21 de mayo de 2017

EL MISMO GRITO

"La discreción tiene una importancia crucial para proteger el principal electorado de los gobiernos implicados: el sector empresarial"
Noam Chomsky

Por Enrique Guillermo Avogadro

El lunes comenzará en la Argentina una nueva Semana de Mayo; la mitología atribuye a los pocos presentes en la Plaza homónima, mientras se reunía el Cabildo porteño, la autoría del grito "el pueblo quiere saber de qué se trata". Más de dos siglos después, el reclamo recorre a toda América.

En los Estados Unidos, a cinco meses de la asunción de Donald Trump a la primera magistratura del país más poderoso del mundo, y después del intempestivo despido del Director del FBI, cabeza de una investigación sobre los contactos de miembros del círculo íntimo del Presidente con los jerarcas rusos, ya sospechados de interferir en la campaña demócrata, la tormenta estalló y el famoso grito se repite: existen serios indicios por eventuales divulgaciones de informaciones suministradas por los servicios secretos de Israel, su tradicional aliado en Medio Oriente, al Canciller y al Embajador de Rusia, un país que apoya al régimen sirio, y hasta socio de Irán.

Ayer mismo, Trump inició un prolongado viaje por varias naciones de Medio Oriente y Europa y, dadas las excéntricas maneras que gasta el Presidente, nadie sabe en qué redundará el periplo. Pero, en cambio, entre los propios legisladores republicanos han surgido divisiones que podrían poner en jaque la permanencia del magnate en la Casa Blanca. Recuerdo que el año pasado, un profesor -su nombre se me escapa- de una de las más prestigiosas universidades norteamericanas, se hizo famoso por haber predicho con exactitud el resultado de las elecciones presidenciales en su país durante los últimos treinta y dos años; ese mismo docente, cuyo método de predicción fue publicado en un exitoso libro, afirmó que Trump no terminaría su mandato, ya que sería expulsado mediante un impeachment.

Ese fue el camino que siguió el Congreso brasileño, con el respaldo del Supremo Tribunal Federal, para eyectar del Palácio do Planalto a Dilma Rousseff, acusada de "maquillar" las cuentas públicas, y entronizar en su lugar al Vicepresidente, Michel Temer. Éste aún cuenta con respaldo parlamentario debido al pánico de la clase política por el fuerte reclamo popular, pero parece estar a sólo semanas de verse obligado a dejar el cargo, y las consecuencias, como sucedería en los Estados Unidos, son imprevisibles. Mientras tanto, las sanas leyes económicas ya sancionadas y algunas otras en trámite, que habían permitido a Brasil comenzar a salir de la peor recesión de su historia, han entrado nuevamente en controversia y ello podría traer aparejada una nueva recaída.

Pero el grito de la calle, traducido en el reclamo de "¡que se vayan todos!" y expresado en manifestaciones callejeras en las grandes ciudades del país, ha tomado nuevamente impulso por obra y gracia de las revelaciones sobre la enorme corrupción que afecta a todo el espectro político y empresarial de la séptima potencia mundial. En la medida en que la Constitución otorga al Congreso la potestad de elegir a quien debería concluir el actual período, si Temer fuera expulsado, y el abanico de candidatos aceptables es muy reducido, el futuro inmediato de nuestro vecino y socio esencial resulta totalmente incierto.

No es menor el hecho de que el personaje público con mayor respaldo popular sea el Juez Sérgio Moro, un magistrado federal con sede en Curitiba, a cargo de los procesos conocidos como Lava-jato y Petrolão, que actúa, bajo supervisión del Supremo Tribunal, con un equipo de fiscales dispuestos a cargarse a quien sea. Y es que en Brasil también, el pueblo quiere saber de qué se trata en materia de corrupción y está dispuesto a pagar el elevado precio que significará terminar con ella de raíz.

Un solo apunte curioso: también allí el político más manchado por acusaciones de haberse quedado con dinero público -Luiz Inácio Lula da Silva- aún cuenta con un 30% de intención de voto. ¿Le suena conocido? Evidentemente, el populismo sabe hacer las cosas para mantener cautivo a su electorado.

En Chile, un país con elevados estándares de transparencia y ética pública, la Coalición gobernante ha implosionado por la defección de la Democracia Cristiana, tal vez debida al decaimiento de la economía y a los hechos de corrupción que afectan a la familia de la Presidente Michelle Bachelet. Esa división, que impedirá la presencia de un único candidato de centro izquierda en las próximas elecciones, convierte a Sebastián Piñera en el más probable próximo inquilino del Palacio de La Moneda.

En Venezuela, el pueblo sale a la calle todos los días a gritar y, con un asombroso coraje, enfrentar la durísima represión -que incluye ya más de cuarenta asesinatos a mansalva y miles de detenidos- de la tiranía de Nicolás Maduro, que ha convertido a un país enormemente rico en un caos de miseria y hambre, mientras saquea sin tasa ni piedad las arcas públicas y se enriquece con el narcotráfico. Cuba es la gran responsable -como lo fue en la Argentina de los 70's- de lo que allí sucede, y no es para menos porque la supervivencia de la gerontocracia de Raúl Castro depende, exclusivamente, del cordón umbilical que la une al socialismo bolivariano, a través del cual llega a la isla el petróleo regalado, y por ello lo apoya con armas, soldados e inteligencia interna.

Y, en Argentina, me parece que es la sociedad entera quien grita, mirando a Comodoro Py, que quiere saber de qué se trata; aquí, la obvia comparación con lo que sucede en Brasil, resulta pasmosa y avergüenza. Que quienes se convirtieron en los máximos artífices del desastre en que vivimos por sólo afán de lucro personal sigan paseándose contentos y despreocupados entre nosotros nos produce desconcierto e indignación. Hay demasiados muertos en tragedias evitables -trenes y rutas inexistentes- y demasiada miseria como para que pueda resultar indiferente tamaña impunidad. Estoy comenzando a dudar de una antigua afirmación mía -"los jueces federales tienen mejor olfato que los más reputados perfumistas"- ya que, a esta altura, hubieran debido percibir que un regreso de Cristina Kirchner al poder resulta de todo punto de vista imposible.

Porque el peronismo todo grita que quiere saber de qué se trata. La permanencia de tanto tránsfuga en el escenario partidario, cambiando de sector y de fidelidad a cada rato, lo ha sumido en un profundo estupor, y los esfuerzos por una imposible unidad que realizan sus obsecuentes pequeños líderes se estrellan contra la presencia de permanente de los más repudiados, como Luis D'Elía, Gabriel Mariotto, Martín Sabbatella o Amado Boudou. Por lo demás, la indiscutida líder de ese "espacio", que continúa siendo la dueña del látigo y de la lapicera, no hace más que contribuir a la dispersión, en una conocida película que ya hemos visto mil veces y lleva por título "sálvese quien pueda", con los intendentes como actores principales.

El jueves próximo podremos celebrar que, después de doscientos siete años desde aquél 25 de mayo fundacional y pese a nuestros ingentes esfuerzos suicidas, aún la Argentina sobreviva. No es poco, pero tratemos de no terminar nuestra insana e inexplicable autodestrucción como país. Mientras tanto, también nosotros gritemos: ¡Viva la Patria!

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado


DEBATE SOBRE LOS '70: POR QUÉ LUCHAR CONTRA SALVAJES COMO SALVAJES FUE UNA TRAGEDIA


Aviso de pedido de captura de integrantes de Montoneros por el asesinato de Aramburu
 
Por el General de Brigada (R) José Luis Figueroa
  
  En este artículo analizaré lo ocurrido en aquellos años con la finalidad de señalar las consecuencias de un Estado ineficaz e institucionalmente débil, sin políticas que surjan, comprendan y den respuestas a la realidad geopolítica en la cual está inserta la Nación y encuadren y orienten a los gobiernos en una dirección compartida por los argentinos.

Este escrito lejos de justificar, juzgar, condenar ni reivindicar a nadie, solo persigue reflexionar y concluir sobre aptitudes y conductas que provocaron e impidieron enfrentar civilizadamente los desafíos de los 70, a fin de evitar que otros retos nos induzcan a nuevas frustraciones.

Hecho recurrente

Recientemente y en forma recurrente, se presenta ante nosotros cuestionándonos, como herida infectada mal cosida, la tragedia de los 70 -el proceso de reorganización nacional, la guerra contra la subversión, el conflicto armado interno, la dictadura militar, la dictadura cívica/militar, el genocidio, etc.

En la mayoría de los casos, el énfasis de los análisis y teorías sobre esta época pivotean sobre el accionar armado y el desempeño de las FFAA; unos hablan de la teoría de los dos demonios, otros hablan de unas FFAA desquiciadas que por sí solas un día amanecieron y comenzaron a secuestrar y asesinar a maravillosos jóvenes idealistas.

La realidad de aquellos tiempos nos señala un caos, en el cual, en vez de hablar de uno o dos demonios, deberíamos hablar de un infierno, de una verdadera tragedia histórica, donde la muerte y el terror formaba parte del vivir diario de los argentinos.

La ideología, la mezquindad, la debilidad política y hasta el rédito económico circunscribió el análisis y juzgamiento de esta época al conflicto armado y solo a partir del 24 de marzo del 76, prejuzgando, sin contemplación ni justicia, se condenó como único y principal responsable a las FFAA.

Los protagonistas, testigos y estudiosos de aquellos años refieren la guerra fría como un enfrentamiento entre las potencias mundiales, con manifestaciones armadas en distintos países, tanto en Asia, África, Latinoamérica como en Europa, pero en este caso la madurez y calidad de su dirigencia permitió enfrentarlo racionalmente.

En nuestro país este conflicto se desarrolló virulentamente en la sociedad, con preponderancia en el Justicialismo (62% de la población), que infiltrado y atacado por elementos antidemocráticos y terroristas de izquierda como Montoneros y luego por otros movimientos terroristas marxistas no peronistas como el ERP enfrentaron la conducción legal y legítima del General Perón, arrastrando a miles de jóvenes a armarse y armar el conflicto y cometer aberrantes atentados terroristas y asesinatos sobre el conjunto de los argentinos, que terminaron hartos de tanta violencia.

Puede sorprender que el Estado no pudiera disolver, neutralizar, encausar, o terminar con esos movimientos terroristas, que tenían poco de idealistas, nada de maravillosos y sí mucha decisión y violencia y apoyo del exterior. La respuesta es sencilla: el Estado Argentino no estaba integrado ni preparado; la discontinuidad política institucional lo había corrompido y dejado sin consistencia y desintegrado.

Perón en los 70

La inestabilidad política, la inexistencia de un futuro viable para la Nación, consecuencia de la interrupción de los procesos políticos constitucionales por medio de golpes de Estado, indujo, impuso y obligó al General Lanussse a normalizar el país, no solo convocando a elecciones, sino -y particularmente- cesar con la proscripción del Peronismo. En las dos elecciones del 73 la sociedad democráticamente se había manifestado mayoritariamente por la unidad y consolidación nacional. Perón y Balbín lo entendieron.

Los acuerdos políticos entre el Justicialismo y el Radicalismo auguraban un buen futuro para encarrilar el país, estructurar el Estado a partir de consensos que permitieran formular las políticas que pacificaran el país y orientasen en el futuro la gestión de los distintos gobiernos en busca de la consolidación de una república democrática.

El golpe institucional dado por Cámpora durante su gobierno, con la desarticulación del fuero penal para enfrentar el terrorismo, la liberación de los terroristas y el espacio dado a estos en su administración, la complicidad de algunos gobernadores con los terroristas, la falta de política de Estado relacionadas a lo social, lo cultural, el desarrollo, la educación y la defensa, para enfrentar los desafíos de esos tiempos y reencausar e incorporar a la estructura social a esos jóvenes que tenían la violencia como instrumento para el cambio llevaron a Perón en el límite de sus fuerzas, con abnegación, energía y amor a la patria a tomar decisiones drásticas:

-Expulsó a Cámpora del gobierno y luego de elecciones lo asumió por tercera vez.

-Para suplir la falta de políticas de Estado y consolidar el frente interno, caracterizó su gobierno como de emergencia y creó un Consejo de Gobierno con los líderes opositores para tener consenso en las decisiones. El papel de Balbín fue notorio.

-Buscó la concertación de los empresarios con los trabajadores.

-Buscó el exterminio de los terroristas. Se cita discurso de Perón 20 de enero del 74: "El aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos los que anhelamos una patria justa, libre y soberana, lo que nos obliga perentoriamente a movilizarnos en su defensa y empeñarnos decididamente en la lucha a que dé lugar (…) La decisión de las grandes mayorías de hacer una revolución en paz harán que el reducido número de psicópatas que van quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República".

-Expulsó a los gobernadores relacionados con las organizaciones terroristas.

-Expulsó a los Montoneros.

Desafortunadamente, la muerte del General Perón -previsible pero no contemplada- encontró al país sin consolidarse y en manos de una dirigencia (política, económica, sindical, militar, cultural, religiosa), carente de prudencia, sabiduría y capacidad para gestionar y conducir el país en situación de bonanza y mucho menos en situación de crisis, en el marco de la guerra (fría) que se desarrollaba en el mundo y con un impacto directo en el país, el cual carecía de previsiones y preparación para enfrentarla.

Se profundizó la crisis política, económica y social y el accionar violento y antidemocrático de los movimientos terroristas como montoneros y el ERP rompía la paz interior con virulentos ataques a la sociedad toda, buscando la toma del poder por medio de las armas.

El gobierno constitucional respondió inicialmente organizando fuerzas ilegales, verdaderos escuadrones de muerte como la AAA, adoptando el terrorismo de Estado como método de lucha, hasta llegar a un límite, donde desesperadamente y sin prepararlas recurrió, al empleo de las FFAA, "para aniquilar y exterminar uno a uno los insurrectos" que por medio de la violencia y el terror atacaban a la sociedad que en democracia y con la vigencia de todas las instituciones solo anhelaba paz y progreso.

El gobierno, colapsado, con funcionarios y legisladores que le renunciaron a Perón y pasaban a la clandestinidad -para atacar cuarteles militares-, empleó las fuerzas legales ilegalmente, sin instrumentos jurídicos, ni doctrina, ni organización, ni instrucción, ni equipamiento acorde al conflicto.

Las FFAA de la democracia subordinadas al poder constitucional, sin opciones y preparadas para operaciones convencionales tipo Segunda Guerra Mundial improvisaron, bajo el imperio del gobierno constitucional, la doctrina de países (EEUU, Francia) que combatieron la insurrección en su territorio y con población extranjera. No era el caso argentino. Cualquiera fuera el resultado de las armas, necesariamente la Nación tenía que perder, y perdió.

El golpe

Es bueno recordar el mensaje del Dr. Balbín el 16 de marzo de 1976 cuando por cadena nacional enfáticamente dijo: "Cuando se descompone el Estado se descompone la sociedad", se lamenta de lo que estaba sucediendo, pregona por la unidad nacional y recrimina a los hombres de la mayoría que desertaban de sus responsabilidades, dejando paralizado el Congreso y las instituciones de la Nación en momentos cruciales.

Una lucha salvaje: se luchó contra salvajes como salvajes, en nombre del mundo occidental y cristiano se cometieron atrocidades que Sócrates y Platón, padres de la filosofía, y Justiniano, padre de la Justicia, se hubieran revolcado de vergüenza.

Dentro de esta lógica y como parte de esa clase dirigente mediocre, que no supo prevenir los acontecimientos, en una situación de vacío de poder claramente expuesta por el caudillo radical, las fuerzas armadas hicieron el golpe de Estado que la sociedad esperaba, el 24 de marzo de 1976, a pocos meses de elecciones. Pero la cobardía y la hipocresía siempre está presente y, para muchos, todo esto no existió, y recién el 24 de marzo de 1976 empezó la historia, la memoria, la verdad y la justicia.

 

ESTO PASÓ UN 25 DE MAYO

Para evitar el olvido y divulgar la verdad a quienes no lo saben, especialmente a las jóvenes generaciones, inocentes protagonistas de ese olvido.

- Nuestra memoria colectiva es tan escasa (tal vez ex-profeso deseamos no recordar hechos dramáticos como sistema de autodefensa emocional) que parece que nadie recuerda lo sucedido aquel 25 de Mayo de 1973.

Pasaron 43 años.

- Se puede catalogar como uno de los días mas trágicos de nuestra historia y casi le adjudicaría a ese momento la génesis del drama que comenzaríamos a vivir luego, tras asumir la Presidencia de la Nación el dentista de San Andrés de Giles y ex-mucamo de Perón, el Dr. Héctor "Tío" Cámpora.

- Ese día, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno el presidente de-facto General Alejandro Agustín Lanusse traspasaba la banda presidencial a Cámpora bajo los aplausos que bajaban desde los palcos y balcones, poblados por figuras como la actriz Soledad Silveira, el cura Mujica, el periodista Osvaldo Papaleo y su esposa Irma Roy, el "Brujo" José López Rega, Raul Lastiri y su esposa Norma López Rega, el cineasta Juan Carlos Gené (luego Director de Canal 7), Jorge Taiana, José Ber Gelbard, el Secretario del Movimiento Justicialista Juan Manuel Abal Medina y los terroristas Dardo Cabo, Galimberti, Fernando Vaca Narvaja, entre otros.

- La entrega de la banda presidencial por parte del Gral. Lanusse al "Tío Cámpora" no fue acompañada por el Himno Nacional, sino por la marcha "Los Muchachos Peronistas".

- Concluido el acto, el Dr. Esteban "Bebe" RIGHI, chaqueño, de 34 años en ese momento, especialista en Derecho Penal y flamante Ministro del Interior, un joven lleno de "ideales" muy amigo de un hijo de Cámpora, se trasladó al Departamento de Policía y entre otras barbaridades cometidas, ordenó desarmar a todo el cuerpo de la Policía Federal.

- Mientras Cámpora se saludaba y fotografiaba con el presidente cubano Osvaldo Dorticós y con el chileno Salvador Allende, RIGHI ordenaba al Servicio Penitenciario Federal abrir las puertas del penal de Villa Devoto, para poner en libertad a la totalidad de su población carcelaria.

- Juan Manuel Abal Medina (hermano de Fernando, asesino de Aramburu y amante de Nilda Garré), partió con sus acólitos desde la sede del Partido Justicialista en Boedo 127, que se trasladaron al penal de Villa Devoto para efectivizar la "orden presidencial".

- Ese día salieron criminales de toda laya y color, asesinos y hasta reconocidos narcos internacionales como Francois CHIAPPE.

- A los pocos minutos, se incendiaron cientos de autos y colectivos alrededor de Plaza de Mayo y los muros de la Casa de Gobierno fueron pintados con la leyenda "Casa Montonera" por los "compañeros combatientes". ESTAMOS HABLANDO DEL AÑO 1973, AUN NO ESTABAN NI VIDELA NI MASSERA. Quemaron el auto del Cardenal Caggiano

- 38 años después de aquella "La Noche Negra del 25", una camarada de ruta de aquel grupo de terroristas, la impresentable "Todo-terreno", desagradable y perversa guerrillera (R.E.) Nilda "Comandante Teresa" Garré, hace lo mismo: destruye las FF.AA. y tras cartón, descabeza a la Federal y la desarma, mientras que Esteban Righi, hoy aburguesado, millonario, obediente sirviente de la "nomenKlatura" fue nada menos que...el Fiscal General de la Nación Argentina.

- Solo 38 años para repetir aquella torpe y maldita decisión que tanto daño nos produjo.

La memoria de los argentinos... ¿Dónde está...?

- Qué ironías tan dolorosas para el hombre común, aquel que solo quiere vivir en paz, que estos dos indignos de nuestro respeto, sean hoy quienes dirigen parte de nuestros destinos como sociedad y como Nación, compartiendo cartel en el triste y desolador espectáculo de lo que están haciendo con nuestro país...

- Seguramente repararemos el tejido social que estos tipos han destrozado, y volveremos a ser una sociedad respetuosa de todas las obligaciones y merecedora de todos los derechos que esta banda de terroristas nos ha robado.

- Tal vez no falte tanto para recuperar la memoria perdida e iniciar el recorrido del camino de la dignidad y unidad nacional. No perdamos la memoria para no repetir el pasado más oscuro...

Divulguemos la verdadera historia y no la fábula de "los jóvenes idealistas" (eufemismo de asesinos), que les quieren hacer creer a quienes no vivieron esa terrible época...!!!


viernes, 19 de mayo de 2017

¿CAMBIEMOS? OFICIALIZAN LA MENTIRA DE LOS 30.000


El Ejecutivo bonaerense promulgó hoy la ley que obliga a usar en las publicaciones, producciones audiovisuales y actos oficiales la definición "dictadura cívico-militar" y la cifra 30 mil junto al término desaparecidos para hacer referencia al gobierno de facto producto del golpe de Estado de 1976.


Institucionalizando la mentira

La norma estableció que se incorpore "de manera permanente en las publicaciones, ediciones gráficas y/o audiovisuales y en los actos públicos de gobierno, de los tres poderes de la provincia de Buenos Aires, el término 'dictadura cívico-militar' y el número 30.000 junto a la expresión 'desaparecidos', cada vez que se haga referencia al accionar genocida en nuestro país durante el 24 de marzo de 1976 al 9 de diciembre de 1983".

La autoría de la ley (la 14.910), publicada en el Boletín Oficial bonaerense, corresponde al senador bonaerense y ex intendente kirchnerista de Lanús Darío Díaz Pérez. (DyN)



jueves, 18 de mayo de 2017

EL DEBATE SOBRE LA LEY DE 2x1


Genocidio, Lesa Humanidad, 30.000 desaparecidos, constituyen un falso relato que derivó en el arbitrario enjuiciamiento de más de 2400 imputados y hasta ahora 404 muertos en injusto cautiverio. ¿Un Genocidio al revés?

Por el General (R) Juan Miguel Giuliano

El debate de la Ley de 2x1, oculta la cuestión de fondo cual es que los Juicios llamados de Lesa Humanidad, son ilegales, inconstitucionales, e insanablemente nulos, en consecuencia los fallos derivados "Cosa juzgada írrita".

Inconstitucionales porque vulneran el Art 18 de la Constitución Nacional e ilegales porque desconocen el principio jurídico universal de Legalidad.

Por otra parte, los más de 2400 imputados fueron acusados erróneamente de Genocidio (Art 6 del Estatuto de Roma: actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional (fueron combatidos por su carácter de beligerantes y no por ser argentinos) étnico, racial o religioso) y arbitrariamente enjuiciados por la comisión de crímenes de Lesa Humanidad (Art 7 del Estatuto de Roma: Actos que se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra la POBLACIÓN CIVIL).

Además el Estatuto de Roma (1998) se incorpora a la legislación argentina por Ley 25.390 del 9 de enero de 2007 prohibiendo expresamente el Art 25 su aplicación retroactiva.

La incorporación a la legislación argentina de la Convención Internacional que establece la imprescriptibilidad de los crímenes de Lesa Humanidad fue por el Decreto 579 del año 2003. Países como España (la Audiencia Nacional), Francia (Corte de Casación) y la misma Corte Penal Internacional emitieron fallos coincidentes en el sentido de que los delitos cometidos con anterioridad a la promulgación del Estatuto de Roma, se encuentran PRESCRIPTOS.

Genocidio, Lesa Humanidad, 30.000 desaparecidos, constituyen un falso relato que derivó en el arbitrario enjuiciamiento de más de 2400 imputados y hasta ahora 404 muertos en injusto cautiverio. ¿Un Genocidio al revés?


miércoles, 17 de mayo de 2017

EL MACRISMO CONTINÚA LA POLÍTICA DE REVANCHISMO Y ODIO DEL KIRCHNERISMO


Alejandro Biondini, Presidente del Partido Bandera Vecinal en el orden nacional y candidato a Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires por el Frente Nacionalista opinó sobre la cuestionada ley del 2x1.

Desde hace varios días se revolucionó el ámbito político por un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que emitió una sentencia mediante la cual resolvió que la polémica ley del 2x1 es también aplicable a quienes están presos por su actuación durante el último gobierno de facto. La decisión de los jueces del máximo tribunal del país es absolutamente lógica y fundada: nuestra Constitución Nacional proclama en su artículo 16 que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley, por tanto si existe en el fuero penal el principio de aplicar la legislación más benigna, y si esa norma estaba vigente al momento del proceso al que fueron sometidos los condenados, la única respuesta jurídica válida es que dichos detenidos reciban el mismo tratamiento que el resto de los presos del país.

Personalidades de diferentes espacios, que nada tienen que ver con el sector castrense, como los abogados constitucionalistas Jorge Vanossi y Gregorio Badeni, apoyaron la decisión de la CSJN, explicando que la misma está acorde a lo previsto en el art. 18 de nuestra Carta Magna y en el art. 2 del Código Penal, además de estar ajustada a lo ordenado por los distintos tratados internacionales de Derechos Humanos que suscribió nuestro país. En tal sentido también se pronunció la ex miembro de la CONADEP, madre de un desaparecido y ex Senadora y Diputada Nacional, Graciela Fernández Meijide.

La reacción destemplada, cargada de odio y de falta de criterio democrático, provino nuevamente desde los espacios de la ultraizquierda y del kirchnerismo, quienes apuntaron contra los jueces y rechazaron que los presos militares o vinculados con causas relacionadas con el último régimen castrense sean tratados en forma igualitaria. 

Lo más grave, sin embargo, fue la respuesta del gobierno de Mauricio Macri. El presidente y su equipo, que demostraron en forma permanente no tener el más mínimo conocimiento de leyes ni tampoco poseer el carácter que se necesita para gobernar al país, cedieron ante las primeras presiones y de apuro acaban de sacar una ley en el Congreso Nacional que le conculcó a un pequeño grupo de ciudadanos sus derechos civiles más básicos y elementales, colocándolos en una suerte de estatus especial, negándoles cualquier tipo de garantía procesal.

La ley “interpretativa” que sancionó el Senado es manifiestamente inconstitucional. Se arroga una retroactividad penal, lo cual es una aberración jurídica, se alza desde el Poder Legislativo contra una sentencia del Poder Judicial, y pretende desconocer lo ordenado por el Código Penal y por el propio Estatuto de Roma (que es el tratado internacional mediante el cual se trajo a la Argentina la figura de los “delitos de lesa humanidad” y su imprescriptibilidad), el cual también incorpora el principio de aplicar la ley penal más benigna. 

En su artículo 18, la Constitución expresamente dice que “quedan abolidos para siempre” toda especie de “tormento”, y que las cárceles de la Nación son para la seguridad y no para el castigo de los reos. Los legisladores claramente ignoraron por completo el texto de nuestra ley fundamental. En síntesis, los acólitos del presidente Macri acaban de proclamar en el país la desigualdad y la exclusión, que hoy le corresponde a los presos militares, pero que mañana éste o cualquier otro gobierno puede imponerle a otros ciudadanos que no sean de su agrado. La situación es peligrosa y las consecuencias son imprevisibles.

Párrafo aparte merece la celeridad que tuvieron los diputados y senadores nacionales. Las leyes realmente importantes, como el proyecto que preveía la extinción de dominio para quitarles los bienes malhabidos a los funcionarios corruptos y que fue rechazado por el Senado bajo la excusa de ser “inconstitucional”, no son tratadas, pero esta norma que viola principios y garantías básica de nuestra Carta Magna y de tratados internacionales tuvo un tratamiento y aprobación express. Mientras tanto, la ex presidente Cristina Kirchner todavía puede pasear por Europa y vivir en el lujo, ningún juez se atreve a encarcelarla y el presidente Macri sigue mostrando su faceta más débil y cobarde ante ella.

Desde el Nacionalismo siempre hemos criticado la existencia de la ley del 2x1, pero también hemos sido respetuosos del Estado de Derecho. O las normas se aplican a todos o no se aplica a nadie. Como lo manifesté más de una vez, vamos a ser auténticamente libres el día que seamos esclavos y servidores del cumplimiento de la Ley, nos guste o no. Las interpretaciones antojadizas y sectarias de las leyes siempre han sido patrimonio de las dictaduras, lo hemos visto en el pasado y lo vemos en el presente con tiranías sangrientas como la de Maduro en Venezuela o el régimen comunista de China. 

¿Quo Vadis “cambiemos”?...

Lo que hoy algunos voceros del oficialismo y de la oposición califican como “un triunfo de la democracia” es exactamente lo contrario. Estos dislates y atropellos no hacen más que seguir horadando la ya deteriorada estructura institucional de nuestro país y ponen una vez más en evidencia la crisis de autoridad y representación que padece nuestra amada Argentina.

martes, 16 de mayo de 2017

24 DE MAYO: ACTO POR LA LIBERTAD DE EMILIO NANI Y TODOS LOS PRESOS POLITICOS


UN GENERAL DE LA NACIÓN QUE CUMPLIÓ SU JURAMENTO CON HONOR

“…a mis acusadores les debe sorprender desagradablemente que yo siga pensando igual frente al mismo enemigo, a los mismos episodios que ellos produjeron y a los que ahora nos retrotraen” 
Luciano Benjamín Menéndez, General del Ejército Argentino.

Podrán pasearlo por cien circos vanamente llamados “juicios” y seguramente lo harán, ya que es el paradigma de lo que sueñan abatir. Podrán ponerlo cuantas veces quieran a merced de payasos togados que creen estar haciendo historia, sin reconocer que sólo están firmando la perversa sentencia ya escrita de una revancha impía que solo ha servido para agravar la división que una banda de facinerosos pergeñó para mantener a los argentinos envalentonados en un enfrentamiento estéril mientras ellos saqueaban la República.

Nuevamente los falsarios a quienes derrotó volverán a pedir su cabeza o tratar de infamarlo -plumas serviles mediante- inventando historias y repitiendo agravios para terminar, como siempre, en el insulto soez, prueba lapidaria que es lo único que les queda a estos miserables después de cada derrota que el General les vuelve a infligir en los estrados judiciales, porque prevaricación mediante y abyecto servilismo, lo podrán condenar pero nunca lo pudieron callar.

El solo queda. El General que quiso, corte marciales mediante, fusilar criminales y no desaparecer enemigos, que cargó sobre sus hombros el peso de una guerra que no se estudiaba en su época en la Escuela de Guerra y que seguramente le repugnaba. Pero era un General de la Nación y por ella combatió.

Son pocos -él, sus subordinados y todos aquellos que al igual que él creyeron que un juramento, “Defender a la Patria hasta perder la vida”no era un bien negociable- con los que aún quedan cuentas para ajustar.

Sería más honrada la “justicia” argentina si al igual que el “INRI” en la Cruz por sobre los telones de fondo de los tribunales orales estuviera escrito aquel perverso apotegma: “Al enemigo, ni justicia”.

Esa cabeza es el trofeo que desvela a quienes llevan adelante estos “juicios”. Ellos, los verdaderos autores intelectuales de tanto caos y muerte en tiempos idos. Ellos, los jefes desertores y falsarios que compraron su exilio acomodado con la vida de los “perejiles” que creyeron en su lealtad. Ellos, que tratarán por enésima vez de obtener el botín que pretenden para autojustificarse.

Esos son los que hoy no pueden soportar que un grupo de viejos, que ni se rajaron ni se acobardaron, les estén dando ejemplos de dignidad a diario. Una dignidad que ellos no tuvieron al entregar a los propios, esos que hoy victimizan y por quienes reclaman esforzándose en olvidar que murieron por su propia felonía. Es que, miserables de su laya, no podían contar con que en el Ejército había Generales que no eran meros uniformes aferrados a un escritorio y a una alfombra. También eran Soldados.

De nuevo asistiremos -porque el objetivo es que esta historia no tenga fin- a la perversa estrategia de destrucción diagramada por aquellos que arrastran su pasado indigno de tránsfugas y mercaderes de la vida de sus propios compañeros, ruina que pretenden llevar a cabo con la complicidad de jueces prevaricadores, testigos falsos, políticos cobardes, una sociedad anestesiada e hipócrita y unos uniformados de generales “nuevos” a los cuales han comprado con los treinta denarios de la traición.

Porque el enemigo que ellos deben batir es hoy lo que resta del Ejército Argentino, de las Fuerzas Armadas. Ese resto que hoy se sostiene en el ejemplo de los que por defender a la Patria penan su juramento en cárceles comunes, ejemplo que ha evitado hasta hoy que las Fuerzas Armadas se conviertan en una montonera de entecados morales incapaces de alzarse en armas ante una ofensa a la Patria.

Solo esperan conseguir con esta seguidilla de bufonadas jurídicas un mínimo gesto de desánimo. Eso quizás concretaría la destrucción pretendida. Error, Luciano Benjamín Menéndez es un Soldado. No un bufón al que se le untan malamente los calzoncillos si en otro momento un desquiciado de mirada errática le hubiera ordenado descolgar un cuadro.

José Luis Milia

Centro de Estudios Salta

EL TEATRO DE LOS JUICIOS

El autor indaga acerca de las razones del poder político para realizar juicios por delitos de lesa humanidad sin guardar la imparcialidad debida.

Por Luis Alberto Romero 
Historiador

¿Cuál es el balance de los actuales juicios de lesa humanidad? Los pésimos procedimientos seguidos han dañado seriamente el estado de derecho y el principio del gobierno de la ley. Respecto de la verdad, hubo poco de nuevo, pues quienes podían hablar se han abroquelado en el silencio. Se ha castigado, masivamente y al bulto, pero muchos inocentes cayeron en la volteada. Vistos desde otra perspectiva, los juicios han constituido un espectáculo impactante, un teatro. ¿Qué es exactamente lo que se quiso mostrar?

La justicia siempre ha tenido una dimensión teatral: una escenificación destinada a expresar de modo sencillo el principio abstracto que la guiaba. En Inglaterra se trataba de la majestad de la justicia. Para eso estaban las pelucas y las togas, el estrado elevado, el juramento de los testigos, los alegatos y el fallo, en el que la culpabilidad debía quedar demostrada más allá de toda duda razonable.

En el Tribunal Revolucionario de la Francia jacobina, en cambio, se escenificaba el poder soberano del Pueblo, encarnado en el fiscal Fouquier-Tinville. Él recibía las denuncias, ordenaba las prisiones, elegía a los jueces y jurados, seleccionaba el público, redactaba la acusación e interrogaba a los testigos; luego del fallo, disponía las carretas que llevaban a los “enemigos del pueblo” a la guillotina, y al pie de ésta recibía al verdugo. Así fueron ejecutados María Antonieta, Brissot, Danton, Robespierre, y finalmente el propio Fouquier.

Los juicios actuales por delitos de lesa humanidad no resisten la comparación con los de 1985, cuyo procedimiento inobjetable afirmó y consolidó el estado de derecho. Estos, en cambio, son manipulados sin disimulos por el gobierno y sus militantes. En ellos no se representa ni la majestad de la ley ni la voluntad del pueblo. Con una cuidada puesta en escena, escenifican los atributos más valorados por el gobierno: su discrecionalidad y su impunidad.

El primer acto del drama es el trato vejatorio a los acusados, para quienes no valen los derechos humanos. A los mayores, la prisión domiciliaria les fue negada sistemáticamente, incluso a los muy enfermos. Así han muerto en sus celdas más de 400 detenidos. No faltará quien piense que se lo merecían, pero es un argumento inaceptable en un estado de derecho.

El público, que jugó un papel importante, era usualmente preparado previamente por la prensa y los militantes. En algún caso, se realizó un festival de rock, convocado bajo el lema “Democracia con justicia y verdad” y presidido por la fiscal general Gils Carbó y el secretario de Derechos Humanos. En las sesiones, tribunas vociferantes presionaron a los testigos y “escracharon” a los abogados defensores. Los fiscales, generalmente militantes, designaron fiscales ad hoc, elegidos entre los abogados querellantes y notoriamente parciales.

Preparados por sus abogados y por los fiscales, los testigos recordaron, treinta años después de los hechos, detalles que nunca habían mencionado antes. Si se salían del libreto, el fiscal y hasta el juez les recordaban por dónde debía ir su testimonio. En sus alegatos, los fiscales repitieron el mismo texto en diferentes juicios. Entre los jueces, hubo militantes que condujeron el proceso con mano firme, y otros timoratos, acostumbrados a un ejercicio más serio de su función pero incapaces de resistir la doble presión de los militantes y del poder político.

Lo peor fueron las sentencias. En los casos de quienes habían sido jóvenes oficiales, policías o gendarmes, el único indicio de culpabilidad fue que prestaban servicios en una dependencia en donde se torturaba o mataba. Habitualmente no había pruebas fehacientes de que hubieran participado, y se sabe que solo una parte de ellos eran convocados a ese nefasto servicio. Sin embargo, el criterio aplicado por los tribunales fue el del “partícipe necesario”: no podían no haber participado o sabido qué es lo que allí pasaba -daba lo mismo-, y eso los hacía culpables.

Esta es la desviación más grave del principio judicial de la prueba “más allá de toda duda razonable”. En la tradición judicial, y en la doctrina de los derechos humanos, se afirma que todos los acusados son inocentes hasta que no se demuestre su culpabilidad. Aquí se ha partido del principio inverso: el acusado es culpable, a menos que pueda probar su inocencia. Salvo, claro, en el caso de Milani.

Muchos intervinientes en estos juicios han contado, en general privadamente, estas barbaridades jurídicas. Muchos expertos han dicho que con esos fundamentos las sentencias son endebles y no resisten una revisión. Es posible que esto ocurra cuando lleguen a la Corte Suprema, o cuando la presión del gobierno no sea tan notoria. Por entonces, probablemente, la mayoría de los condenados ya habrá muerto.

Estos juicios van a dejar gravemente herida a la justicia y al principio de los derechos humanos, víctima de un gobierno que, curiosamente, se gloria de defenderlos. ¿Para qué? La respuesta más obvia remite al clima faccioso, a la decisión política de llevar el enfrentamiento al límite, y a la explotación del deseo primario de la revancha, usando el poder contra los antiguos victimarios. No es justificable y es deplorable, pero es entendible. Poner la otra mejilla nunca ha sido un principio popular.

Pero se necesita algo más para explicar la grosería del procedimiento y el pisoteo de la tradición judicial. Me parece que todo es tan deliberado como un discurso de Cristina o unas declaraciones de Aníbal Fernández. Se trata de mostrar y escenificar qué valor le asigna a la justicia y a las instituciones un gobierno convencido de que el pueblo le ha confiado la suma del poder. Es la versión más terrible de una manera de entender la política, que remonta a la Revolución Francesa. Hoy, como entonces, la teatralización no es accesoria sino central.

LosAndes


lunes, 15 de mayo de 2017

RECETA CANÍBAL

La Argentina política decidió esta semana castigar a los presuntos caníbales comiéndoselos. Confirmó así su siniestra selección de un grupo de dos mil ancianos para que asuman la culpa general de toda sociedad por haber apoyado la revolución militar de 1976 y así lograr el perdón.

Por 
Enrique Guillermo Avogadro

"Mientras en la calle imperan el caos, el olvido, la prisa, la guerra contra el pasado y, sobre todo, está esa gente ilusionada con un cambio, desbordada de júbilo, diría que hasta muy contenta con lo que confían recibir por su fervorosa credulidad, sin pensar que pronto les llegarán las exigencias terribles de la fe que ahora profesan"
Leonardo Padura

La Argentina política decidió esta semana castigar a los presuntos caníbales comiéndoselos. Confirmó así su siniestra selección de un grupo de dos mil ancianos para que asuman la culpa general de toda sociedad por haber apoyado la revolución militar de 1976 y así lograr el perdón.

Para preparar el adefesio que cocinó por unanimidad -salvo la honrosa y valiente actitud del Diputado Alfredo Olmedo- el ¿Honorable? Congreso de la Nación utilizó varios ingredientes, todos en descomposición, lo cual facilitó la cocción: la Constitución Nacional, el Código Penal, el Tratado de Roma, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y la Convención Interamericana de los Derechos Humanos.

Estoy hablando, claro, de la ley que prohibió la aplicación del famoso "2x1" que había utilizado la Corte Suprema de Justicia para declarar cumplida la pena de un condenado por crímenes de lesa humanidad, un fallo que motivó la inmediata reacción de la izquierda, de los pseudo organismos de derechos humanos y del kirchnerismo (probando todos una vez más lo selectivo de su memoria), de los partidos políticos y hasta del Gobierno.

El Tribunal supremo, por una mayoría constituida por sus verdaderos juristas, falló conforme a derecho y, aún en contra de la posición personal y moral de cada uno, lo único que hizo fue aplicar el principio vigente en todas las legislaciones, que impone utilizar siempre la ley más benigna en el juzgamiento y la graduación de la pena de todo y cualquier delito.

Ese principio está consagrado en todas las normas, locales e internacionales, que he mencionado y hasta el ex Juez Eugenio Zaffaroni (de allí la desmemoria, ya que sus votos fueron calcados a lo ahora resuelto por la mayoría de la Corte) lo había respetado en sus fallos. Pero ello no fue óbice para que todos salieran corriendo a criticar a Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, y hasta llegaron al extremo disparate de denunciarlos penalmente por prevaricato, es decir, por resolver teóricamente en contra de las pruebas de la causa.

Con la sanción de este espantajo, se viola nuevamente otro principio básico de toda la estructura jurídico-penal de Occidente: la irretroactividad de la ley. Porque, cuando otro caso de lesa humanidad llegue a la Corte, los legisladores pretenden que el "2x1" no sea aplicado siquiera a las causas en trámite, es decir, que esta delirante norma recién promulgada impida la concesión de ese beneficio a quienes ya lo tenían.

Pero no debe asombrarnos, porque también se lo hizo cuando, en nombre de una "política de Estado" ¡convenida! entre los tres poderes (el Presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, lo reafirmó así en su voto) se aplicó -y muy tuertamente, por cierto- el concepto de "genocidio", descripto por el Tratado de Roma, al cual adhirió la Argentina en 1994, a delitos así calificados y presuntamente cometidos veinte años antes.

Como dijo nuestra "abogada exitosa" esta semana en Bruselas, "todo tiene que ver con todo" y, precisamente para imponer el concepto de "genocidio", fue que el terrorismo inventó el dogma de los 30.000 desaparecidos, amén de lucrar innoblemente con las indemnizaciones.

Debemos recordar que, cuando nuestros insanos legisladores sancionaron esta absurda ley, dijeron haberlo hecho ante la presión del clamor popular; o sea, invocando a la teórica opinión de la sociedad, nunca verificada, se modificó retroactivamente nuestra Constitución Nacional. Eso fue, claramente, lo que hicieron Hitler, Mussolini y Stalin para cambiar el mundo, ¡y así le fue a la humanidad!

Y no se trata de una mera exageración literaria. Basta preguntarse qué diferencia, en los hechos, a nuestro Congreso del tirano Nicolás Maduro; ambos dicen representar a mayorías, a las cuales no se atreven siquiera consultar, para cambiar las reglas de juego de la democracia. La permanente violación a la ley, que los argentinos y venezolanos sufrimos diariamente, nos acerca cada vez más a las horas más oscuras de la historia, devolviéndonos a la selva en la que impera el más fuerte.

Este tristísimo episodio volverá a costar a la Argentina mucho más que los transitorios beneficios de venganza que obtendrán sus aplaudidores porque, como es notorio, convierte en innegable la enorme inseguridad jurídica que campea por estas latitudes, en todos los terrenos, de la mano de una justicia venal, rastrera y corrupta. Con esos elementos en la imagen que ofrecemos al mundo, ¿cómo van a venir las inversiones que necesitamos tanto como el oxígeno?

Sólo el coraje cívico de los tres miembros de la Corte Suprema, si mantienen -como fue la eterna conducta del Dr. Carlos Fayt- su postura de apego irrestricto a la ley cuando lleguen a su conocimiento otros casos similares, podrá salvar a nuestro país de un nuevo abismo.

Tampoco será menor el costo que pagará Cambiemos por lo sucedido. Con excepción de Lilita Carrió, con su actitud imaginada como "políticamente correcta", que lo llevó a ponerse de sombrero la división de poderes y a descalificar a la Corte, pretende evitar el ataque permanente del kirchnerismo y de la izquierda irracional y, en el camino, recoger algunos imposibles votos de esas procedencias; pero olvida que, desde el lado sensato de la sociedad, que se manifestó en las calles el 1° de abril, se mira con asco este irracional proceder y muchos ciudadanos pensarán seriamente antes de repetir su elección de 2015.

Pese a todo, no tengo dudas que el Gobierno se alzará con el triunfo en octubre de este año, pero el crédito deberá ser otorgado a la falta de opciones, ya que el peronismo no ha conseguido evolucionar y desprenderse de su factor más centrífugo, Cristina Fernández de Kirchner. Mientras ésta siga pesando en la escena partidaria, no podrán surgir hombres y mujeres que representen una nueva forma de hacer política y ejercerla con probidad y honestidad. La "noble viuda" obliga a los cobardes dirigentes del PJ a arrastrarse en su estela; y aún los pocos honestos de éstos que todavía existen se van así sumergiendo en la fétida atmósfera de corrupción que la rodea y que no se atreven a denunciar por miedo a su venganza.

Es desolador el panorama que podemos ver a nuestro alrededor, pero está en nosotros mismos, con nuestro esfuerzo individual, revertirlo. Tenemos esa obligación, aún los mayores, frente a nuestros hijos y nietos, porque recibimos un país y lo hemos destruido, incumpliendo así nuestra principal obligación como administradores de algo que no era nuestro.

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado