domingo, 15 de mayo de 2016

EL SOSPECHOSO SILENCIO DE CRISTINA KIRCHNER



Por Luis Majul

¿No es vergonzoso que su única estrategia defensiva sean las chicanas jurídicas de sus abogados para apartar de la causa de Los Sauces SA al juez Claudio Bonadio?

El presidente Mauricio Macri, sin ir más lejos, tuvo que explicar su participación en los polémicos Panamá Papers. Al principio lo hizo mal y a medias. Después debió aclarar un poco más. Y en las próximas semanas deberá dar mayores precisiones. Es que tanto el fiscal Federico Delgado como el juez Sebastián Casanello hicieron lugar a la ampliación de denuncia del diputado del Frente para la Victoria Norman Darío Martínez, quien pidió extender la investigación para que se determine si Macri formó parte de otras empresas offshore, con qué nivel de responsabilidad y con qué porcentaje de acciones. El jefe del Estado se podrá enojar más o menos. E incluso podrá pedir al fiscal Delgado que se maneje con un lenguaje un poco más elegante y que no insista en la hipótesis de que a Macri "se le escapó la tortuga". Lo que no podrá hacer, porque sus votantes no se lo perdonarían, es jugar al distraído. O suponer que, si no lo menciona, el controvertido asunto de los Panamá Papers dejará de existir. Porque la investigación del Consorcio de Periodistas tiene la entidad suficiente como para no ser escondida ni silenciada. Y porque el Presidente tiene la obligación de aclarar hasta el último dato que genere una duda.

Pero así como los argentinos le reclaman a Macri, con razón, que responda si cometió algún ilícito, ¿no deberían los seguidores honestos de Cristina Fernández pedirle que rinda cuentas públicamente sobre las múltiples denuncias en su contra? ¿Creen que alcanza con un acto político frente a Comodoro Py? ¿O con el último comunicado de la familia Kirchner? Estoy hablando de los militantes y adherentes anónimos. Pero también estoy hablando de la larga lista de intelectuales, artistas, economistas, periodistas, músicos, legisladores, funcionarios, ex funcionarios y otras figuras públicas que siguen apoyando al kirchnerismo. Elijamos unos cuantos nombres representativos. Demos por sentado que no figuran, entre sus prioridades de vida, alentar negociados o convalidar hechos de corrupción. Podríamos nombrar, de manera aleatoria, a José Pablo Feinmann, a Luis D'Elía, a Pablo Echarri, a Juan Manuel Abal Medina, al ex ministro Axel Kicillof, a Horacio González, a Fernando Navarro, a Ricardo Forster, a Martín Sabbatella, a Horacio Verbitsky, a Daniel Filmus o a Eduardo Aliverti. ¿En serio no tienen nada que reclamarle a su líder? ¿No los aliviaría un mínimo descargo sobre su participación en los expedientes Hotesur, Los Sauces o el de lavado que tramita el juez Sebastián Casanello?

En su momento, el ex director de la Biblioteca Nacional encuadró algunos libros de investigación periodística en una tendencia que denominó "denuncismo". Y algunos de los periodistas mencionados anteriormente se encargaron de poner en duda la integridad moral de Jorge Lanata o la salud mental de Elisa Carrió. Pero ahora que aparecen todos los días descripciones minuciosas de ilícitos verificables o que la diputada Margarita Stolbizer presenta denuncias cada vez más serias, documentadas y comprensibles, ¿no tienen nada para interpretar? ¿De verdad consideran que basta con denunciar la existencia de una gran conspiración para hacer olvidar todo lo bueno que hizo el gobierno anterior y de paso desviar la atención de la inflación, los aumentos de tarifas, los despidos y el ajuste? ¿Les alcanza con la sobreactuada respuesta de Víctor Hugo Morales, quien aseguró que pondría las manos en el fuego por la ex presidenta sin dudarlo ni siquiera un segundo?

En las últimas horas parecería haberse desinflado una operación en la que se intentó presentar, con poco éxito, a Mauricio Macri como socio indirecto de Lázaro Báez a través de su primo Ángelo Calcaterra. Los mismos militantes del kirchnerismo que se vuelven ciegos y sordos frente a las denuncias y los hechos comprobados que involucran, por ejemplo, al coimero Ricardo Jaime trataron de instalar la idea de que Calcaterra es tanto o más corrupto que el presunto testaferro de Néstor y Cristina. Supongamos, por un momento, que se confirme la sospecha. Que aparezcan las evidencias que prueben que Calcaterra está a punto de vender su constructora como una acción preventiva para evitar problemas con la Justicia. Demos por cierto que Casanello hace lugar al pedido del detenido Báez, investiga su sociedad con Calcaterra y descubre que el primo de Macri es tan corrupto como el rey de la obra pública. Que ganó licitaciones a dedo, con sobreprecios y sin el debido control. Que lavó dinero y que repartió coimas entre los funcionarios del gobierno anterior. ¿Cuál sería el problema? Sería muy saludable para el país que sufriera la condena correspondiente, por más daño político que le generara al jefe del Estado. Y siempre habrá periodistas y medios críticos dispuestos a publicar los hechos tal como sucedieron.

Sin embargo, la mera agitación de los Panamá Papers, los despidos, las decisiones de política económica que afectan a los que menos tienen nunca será suficiente para que los ex funcionarios implicados en causas de corrupción sean relevados de responder ante la Justicia. Y menos cuando se trata de alguien tan relevante como una ex presidenta de la Nación. Por eso urge que Cristina rompa el silencio y comience a responder preguntas sencillas. Por ejemplo: ¿de dónde sacaron dinero para comprar tantos hoteles, terrenos e inmuebles? ¿Por qué siempre les entregaron la explotación de sus hoteles a empresarios vinculados a los contratos de obra pública a los que ellos mismos beneficiaron con sobreprecios, la vista gorda en materia de control, privilegios en el pago de impuestos y otras irregularidades? ¿Por qué sólo alquilaron sus propiedades a empresarios con los que el Estado hacía negocios, como Lázaro Báez y Cristóbal López?

Si Cristina pudiera responder de manera sencilla y clara, todos los argentinos dormiríamos un poco más tranquilos.

LA NACION

lunes, 9 de mayo de 2016

INFLACION Y DESOCUPACION: TERMINEMOS CON EL CINISMO

Por Roberto Cachanosky

Quieren los beneficios, pero no pagar los costos de arreglar el destrozo que dejó el kirchnerismo.
El viernes pasado los dirigentes sindicales hicieron un acto de protesta contra la inflación, el impuesto a las ganancias y los despidos. Su propuesta se limita a apoyar la ley de doble indemnización. Ellos dicen que no afectará la incorporación de nuevos empleados porque la ley corre solo para los que ya están empleados. Los nuevos empleados no tendrían doble indemnización si fueran despedidos como los que ya están trabajando. Es decir, para los dirigentes sindicales y para el FPV que apoya ese proyecto junto con varios partidos de la oposición, habría trabajadores de primera y trabajadores de segunda clase. Los de primera clase se verían beneficiados con la doble indemnización. Los de segunda clase, normalmente los que hoy no tienen trabajo y podrían conseguirlo, pasarían a la categoría de segunda clase. A esos sí se los puede despedir sin doble indemnización.

Pero creo que tanto los políticos de la oposición, periodistas en general y dirigentes sindicales deberían dejar de ser tan hipócritas, en tanto que en el gobierno tendría que dejarse de jorobar y presentar un plan económico que genere confianza y en reforma global. No digo que esa reforma tiene que ser aplicada de un día para otro, digo que debe ser anunciada para marcar el rumbo.

A los primeros, dirigentes políticos, sindicales, periodistas, digo que son unos hipócritasporque se oponen a bajar el gasto público pero también quieren que el BCRA no emita para financiar el gasto a sí frenar la inflación y además protestan por las escalas y el mínimo imponible de ganancias. Es decir, un periodista te dice que es una barbaridad que no bajen ganancias, pero si les decís que hay que disminuir la cantidad de empleados públicos te tratan de insensible. De ajuste salvaje.

Repasemos las opciones. Del lado de los ingresos el gobierno tiene las siguientes opciones de financiamiento: 1) impuestos, 2) endeudamiento (interno y externo) y 3) emisión monetaria. Todos claman por menor presión impositiva y está bien que así sea porque nos está matando. Al mismo tiempo todos piden que pare la inflación porque la gente no llega a fin de mes. O sea que el BCRA deje de emitir. Lo cual también está bien. Y, finalmente, todos protestan por la alta tasa de interés que puso el BCRA para el endeudamiento en LEBACS lo cual paraliza la economía. Quedaría solo la opción del endeudamiento externo pero eso generaría problemas con el tipo de cambio real porque el ingreso de dólares por endeudamiento público haría bajar el tipo de cambio afectando el comercio exterior haciendo artificialmente baratas las importaciones y artificialmente caras las exportaciones.

Así que cuando uno mira por el lado de los ingresos no hay opciones para enfrentar la herencia k. Vayamos ahora por el lado de los gastos. Los rubros en los que se puede bajar el gasto son: 1) remuneraciones, 2) jubilaciones, 3) subsidios económicos, 4) subsidios sociales y 5) obra pública. Si uno propone reducir la cantidad de empleados públicos, enseguida saltan con el ajuste salvaje y la desocupación. No importa que haya capas geológicas de empleados estatales que se van acumulando con el paso de los gobiernos y no producen nada útil para el conjunto de la sociedad. Ahora, si ante la negativa a reducir los empleados estatales uno le dice al periodista, al sindicalista o al político que no se puede aumentar el mínimo no imponible de ganancias, entonces saltan como leche hervida y lloran diciendo que la gente no aguanta más pagar tantos impuestos. ¡No sean cínicos! ¿Cómo quieren que se mantenga a la legión de empleados públicos que hay a nivel nacional, provincial y municipal?. El otro rubro en que podría  bajarse el gasto es en jubilaciones, pero la realidad es que es impensable que un jubilado, sometido a este sistema de reparto ineficiente, pueda sobrevivir con las migajas que recibe. Así que este rubro yo diría que es intocable. No se puede bajar.

Quedan los subsidios económicos (luz, transporte, gas, agua, etc.) en los cuales el gobierno ya está trabajando, pero claramente no alcanza para controlar el déficit fiscal. Solo un dato. El gobierno se ahorrará unos $ 160.000 millones por la suba de las tarifas de los servicios públicos pero pierde otros $ 170.000 millones en el gasto cuasifiscal con la suba de la tasa de interés. Paga esa cifra por la deuda en LEBACs. Es decir, el gobierno asume el costo político de subir las tarifas pero no se traduce en una mejora fiscal porque el ahorro se le escapa por otro rubro. Y podía citar más ejemplos. Y aun así la gente protesta por el aumento de la luz, el gas, el colectivo, etc.

Luego se puede bajar el gasto en los llamados planes sociales pero enseguida saltan los “progres” diciendo que eso es intocable porque es un derecho humano. Así que como vivir a costa del trabajo ajeno se transformó en un derecho humano, los cínicos no quieren bajarlo.

Finalmente mi propuesta sería que las obras públicas (rutas, puertos, etc.) lo hagan empresas privadas y cobren peajes, pero ante esta propuesta salta el energúmeno que dice: eso es volver a los 90. Nada de privatizaciones quiere la gente.

Resumiendo, si no tenemos de dónde obtener más recursos y ponemos mil escusas para no bajar el gasto público, entonces, terminemos con la hipocresía de quejarnos de la inflación y la desocupación y sigamos así hasta que la crisis sea tan profunda que la gente clame por una solución de fondo.

Finalmente diría que el gobierno debería dejarse de jorobar y dar un minucioso detalle de la herencia recibida, plantear el camino a seguir y qué medidas se aplicarán. Hay salidas medianamente rápidas, pero no con esta idea que impulsa el gobierno de que es todo cuestión de administrar mejor. El país necesita reformas de fondo, no administrar eficientemente un estado sobredimensionado y un sistema tributario impagable.

Hoy estamos entrampados entre el cinismo de los dirigentes sindicales, políticos de la oposición y periodismo en general y la parálisis de un gobierno que se niega a tomar el toro por las astas y apuesta todo a un milagro de llegada de inversiones que, como el gas oil de Moreno, todavía no se lo ve llover.

Economia Para Todos


ALGO NO HICIMOS BIEN DURANTE MUCHO TIEMPO


Por Ricardo Bustos

Cuanta angustia se hubiera evitado al actuar en tiempo y forma sobre los delincuentes que nos llevaron a esta triste etapa institucional de la República o lo que nos queda de Ella.

Fueron muchos los periodistas, dirigentes sociales, comunicadores, lectores que alertaban a la Justicia sobre lo que estaban observando en sus propias tierras al comprobar de que manera se robaba al Estado con total impunidad y el apoyo incondicional de los gobernantes de turno.

Tenemos solamente en la enorme Provincia de Buenos Aires, casi 80 hospitales sin la infraestructura edilicia y sanitaria que necesitan, profesionales que nos salvan la vida con sueldos de miseria, falta de personal en la mayoría de los nosocomios, mal trato de muchos ciudadanos hacia médicos o enfermeras por no ser atendidos en tiempo y forma, aún sabiendo los motivos que los llevan a tomar esas medidas. Como ejemplo, mis vecinos son padres de un niño de 9 años que necesita  la atención de un Neumonólogo y deben viajar 20 kms. para pedir un turno a las cinco de la mañana en un hospital  para que le den un turno para la profesional que atiende en otro hospital que está a 60 kms. de distancia y como estos casos miles para comentar en nuestra provincia litoraleña.

La seguridad en manos de policías sin experiencia por no tener una instrucción acorde a lo que la profesión requiere, con jóvenes que hasta ayer estaban por las calles del barrio, desocupados, sin ninguna posibilidad de futuro, habiendo pasado por las Escuelas que no les pudo dar una suficiente calidad educativa por razones sociales, económicas o también en muchos casos... políticas, por pertenecer a grupos que responden a caudillos que nada entienden y poco le interesan los problemas de la juventud. Entre los nuevos policías podemos ver a muchas chicas y chicos que patrullan las calles con trajes pintorescos pero con una cara de miedo que asusta verlos al pensar que son quienes llegado el caso deberían defendernos.

Hace unos días estuve en una provincia norteña y pude comprobar que habían construido un barrio con viviendas para miles de ciudadanos que, según se decía, no tenían su casa propia y tampoco podían acceder al crédito hipotecario porque sus haberes no lo permitían. La sorpresa fué que por boca de algunos vecinos me enteré que hay casos en donde punteros o dirigentes políticos, cuentan con tres o cuatro de esas viviendas a nombre de ellos o algún familiar o testaferro y después con documentación "trucha", previo pago de buenas sumas de dinero, transfieren esas propiedades a quienes realmente correspondería por derecho propio. Existen barrios enteros que no se construyeron y el dinero fué a parar a otro lado, rutas que no existen en la práctica pero figuran como realizadas, tareas de bacheo que son una verguenza porque va un camión antiguo con cuatro obreros de "mameluco" color naranja eligiendo cual es el pozo que van a tapar y con una pala y un poco de asfalto negro, disfrazan la mentira que todos comprobamos a la semana siguiente cuando caen dos gotas locas y vuelve a quedar al descubierto el mismo pozo. Ejemplo de ello es la ruta nacional 12 en el tramo Santa Ana hasta Iguazú, paso internacional obligado, absolutamente deteriorada con el peligro que ello representa para los conductores de todo tipo de vehículos ya que por allí transitan todos los que se dirigen hacia las Cataratas del Iguazú o Brasil.

  Mientras la justicia continua en la búsqueda de mas propiedades de Lázaro Baez, adquiridas con dineros mal habidos, los comedores escolares no cuentan con fondos suficientes para darles desayuno, almuerzo y merienda a los niños de escasos recursos que aunque nos duela, son una gran mayoría y algo peor ocurre en los hogares de esos mismos niños ya que sus padres perdieron la costumbre de preparar alimento para sus hijos... total... ya comieron en la Escuela. Una de las "damas" mas importantes hoy es la señora Margarita Barrientos que en el comedor "Los Piletones" asistida también por un grupo de madres voluntarias, dan de comer a mas de 2000 niños todos los días.  Como vemos, se ha perdido la voluntad, el entusiasmo que produce ver crecer a un niño sano y feliz, aunque ello no fué casualidad porque se llegó a esta instancia gracias a las políticas populistas de muchos gobiernos. 

Hace unas horas transitando una de las rutas de la provincia, pude observar a un grupo de chicas que pertenecen a una de las etnias de aborígenes que habitan por la zona y como es mi costumbre, siempre saludo con la bocina del auto y me responden levantando sus manos, aunque hoy recibí la sorpresa al verlas con unos celulares enormes que yo no los puedo comprar ni haciendo horas extras un año. La lógica indica que hay alguien que está mirando para otro lado y por no perder el voto cautivo de esa gente el día de las elecciones, proveen de elementos que solo aumentarán las pocas ganas de estudiar o trabajar para, el día de mañana, ser ciudadanos aptos y desarrollar cualquier tipo de tareas en la propia comunidad, habiéndose capacitado en alguna institución educativa a las que todos hemos ido. 

Los varones son víctimas de los mismos punteros y cada vez que llega la fecha de cobro, se los ve cerca de los cajeros del banco esperando a quien les hace el trámite y luego un cuadro lamentable, irrepetible que, por respeto a esa misma gente no lo explico. Ellos no merecen el trato inhumano de la clase política que tapa con dinero lo que debería hacer con instrucción y educación. Quizá haya llegado el momento de averiguar quienes están detrás de las etnias y sus presupuestos estatales porque vemos mucha preocupación en aquellos dirigentes que deben decidir los montos a percibir por nuestros hermanos originarios y no son valores pequeños los que se llevan con su VISA.

"Sacrificaría mi existencia, antes de echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición” 
José de San Martín




LOS MILITARES RETIRADOS


Por el Cnel.( R ) Carlos Rodriguez Lagrecca

Los retirados estamos jubilados, aunque tal condición no siempre es reconocida para algún descuento o ventaja de crédito en las habituales propagandas para viejos. No podemos reclamar una rebaja en el boleto del transporte, ni para una entrada al cine ni para ningún beneficio comercial.

Los retirados militares, en la práctica, no existimos para el circuito convencional de los jubilados. Sencillamente, hemos sido excluidos de esa categoría civil.

Este ejemplo menor de presunta tontería – a la que estamos acostumbrados y no nos aflige – solo cobra importancia en el contexto de la histórica y consecuente política de exclusión de los militares en la Sociedad Nacional.

La idea de ser diferentes –idea asumida tanto por civiles como por militares– deviene desde las profundidades de la historia que más allá de las épocas y de la evolución cultural siempre dejó en claro quien mandaba.

El mandato político que siempre fue la constante de predominio, o al menos en la apariencia de serlo, marcó la línea divisoria entre civiles y militares.

Leyes, decretos y reglamentos se ocuparon celosamente de enmarcar los deberes de los ciudadanos encargados de hacer la guerra, quienes debían ser adoctrinados para obede­cer, concientizados para morir y para matar, entrenados en las más severas disciplinas, inculcados de  valores de heroísmo y abnegación, reverentes de una bandera, fieles a las tradiciones
de la Patria , más que a un partido o a un gobierno. A esos ciudadanos con más obligaciones y menos derechos se les llamó Militares.

Hace ya medio siglo – por calcular lo menos y no adentrarnos más en el tiempo histó­rico – que nuestra sociedad está en guerra, aunque muchos parecen no darse cuenta.  La lucha de clases es una constante presente en todas las expresiones políticas, culturales y sobre todo sindicales que pugnan por el poder. Todo se disfraza apelando a la libertad de una Democracia, en la que todo vale bajo el lema de que “la libertad es libre”.

Y el jolgorio se trasmite y se traduce en la práctica al comportamiento de los “compañeros”, la nueva estirpe de ciudadanos poseídos del poder revolucionario, los que tienen todos los derechos, los que gozan de todas las garantías, los que pueden actuar y acusar impu­nemente.

Pero los retirados no tenemos iguales derechos. Somos diferentes, ante  los fiscales, ante los jueces, ante cualquier testigo que presuma de actor.  Los retirados no somos defendibles, porque somos moneda devaluada según sople el viento y según convenga a las leyes del mercado político, en el que las garantías judiciales se manejan con desver­gonzada discrecionalidad.

Reconozcamos entonces que los retirados somos viejos molestos, levantamos la voz de vez en cuando en discursos y revistas, en actos y conmemoraciones que existen solo en nuestro calendario respetuoso de los hechos del pasado, que con sus luces y sombras lo asumimos con la templanza de la responsabilidad.

Eso también nos hace diferentes, por la legítima pretensión de no aceptar las “historias recientes” de autores que han hábil­mente cambiado la Historia.

Ya lo decía Maquiavelo y luego Goebbels: “El Poder no solamente se sostiene con la realidad, sino con la ficción que la moldea de acuerdo a sus intereses, la verdad pura no existe y solo es lo que la gente cree”.  Una estupenda máxima que no está encuadrada en ningún despacho, puesto que lo obvio no necesita mostrarse.  Puede que el sayo nos vista a todos, a militares y a civiles, pero a algunos les cae mejor que a otros.

Y en ese juego del poder, al cual la demagogia le es imprescindible, los retirados esta­mos convidados a la fiesta aunque no queramos participar. Parecería que hay cuentas impagas que hay que saldar y el juego de la silla siempre deja a alguno sin asiento.

Es divertido, pero se torna patético cuando nadie cuenta con ningún respaldo, cuando la justicia ciega, en la búsqueda de su balanza perdida, deambula entre nosotros y nos toca con el libro de la Ley. Y puede tocar a cualquiera, a partir de la certidumbre de que todos somos culpables. Pero hace trampa, porque  no es tan ciega y tiene bien guarda­das las pesas de la balanza. Y las usa con discrecionalidad y al albedrío de sus simpatías.

Pero contemos de nuevo las cartas a ver si están las cuarenta. Nada de esto nos hace olvidar el sinceramiento y la mano extendida del Sr. Presidente de la República con quien compartimos la idea de que una Nación no puede estar dividida y fracturada, de que la unión de todos no sólo es fundamental, sino que es posible imaginar un futuro promisorio, en el que la Democracia sea el
ámbito en el que podamos dirimir nuestras discrepancias en paz.

Pero parece haberse olvidado de que a la paz le son imprescindibles los atributos de confianza, dignidad y justicia. Para todos. Porque sin estos valores, la verdadera paz no podrá ser y no debemos consentir en que llegará cuando nuestras cenizas se pierdan en el tiempo.

El tiempo de la Democracia ha costado mucho; nuestra joven Historia ha pagado el precio de infinitas vidas de culpables y de inocentes, tragedias de guerra que no pueden ser reparadas por discursos partidarios en los que cada quien elige a sus héroes. Pero en esa discusión, las ideologías totalitarias no prosperaron aunque siempre estuvieron expectantes en la tribuna, esperando su tiempo para entrar a la cancha.

Y parecería que ese tiempo ha llegado. Porque aunque nos cueste entenderlo, debemos comprender que esta  República está en riesgo, cautivada por una demagogia masiva y aviesa que, como en el cuento de la Bella Durmiente , guarda celosamente la llave de la cripta y que cuando el “paisito” despierte, no habrá ningún príncipe sino un Estado Totalitario metido hasta debajo de nuestras sábanas. 

Alguien debe aclarar la diferencia, para que se entienda de una buena vez antes de que sea tarde. Pero ese “alguien” no aparece para explicarle a la ciudadanía la verdad que se oculta detrás de la pantalla del televisor. Hasta ahora nadie se ha animado a hacerlo con la convicción de un líder de verdad.

En ese confuso contexto político de pugnas de todo tipo, los militares obviamente estamos excluidos de participar. Apenas el derecho del voto que, como dádiva condicionada, se nos puede quitar apenas no se nos considere como correligionarios. Los autómatas mudos no pueden pensar, solo deben obedecer a la inteligencia de los númenes políticos. Eso es lo único que parece que está absolutamente claro.

La parafernalia de la Defensa está en manos de “civiles de confianza”. Son los nuevos Generales que el Partido dispone que debamos obedecer sin hesitación. ¿Debemos aceptar que la soberbia haya traspasado los límites de la sensatez? ¿Esa es la concepción del rol Militar en la Democracia ? No es un error ni un descuido, es una intención aviesa de la embriaguez del Poder.
Es un plan a cumplir perfectamente concebido que no admite discrepancias y que ha creado su propia justicia. A esto se le llama Poder y no vale equivocarse en ignorarlo.

Por eso los retirados tenemos una misión que cumplir, ya rompimos la barbada y no  mordemos el freno pero tampoco nos creemos padrillos. Queremos ayudar, no queremos ser más excluidos y oprobiados y los Clubes que nos reúnen están haciendo un esfuerzo solvente y bien intencionado del uso del derecho de hablar y decir, que para ejercerlo hubieron de esperar cincuenta y cinco años de la vida de cada uno por lo menos, dada la prohibición legal a la que ningún ciudadano está sometido, salvo los militares en actividad incluidos los Generales. Parece una ironía, pero los retirados, somos la voz, a veces vibrante, a veces afónica, de los mudos creados por Ley.

Ello no implica que nos confundan con piqueteros, gremialistas furiosos, o dinosaurios descerebrados  (como nos ha calificado un anciano esnobista fuera de época, que con su ejemplar soberbia, juzga e insulta sin noción de respeto por valores que no le son exclusivos y menos de su propiedad). Es comprensible y debemos ser condescendientes.

Pero nadie puede ignorar las circunstancias de su época, ni desentenderse del contexto político y social que influye en nuestros comportamientos y conductas, sobre todo cuando los caminos se cierran, la humillación escarna y  no se ve un horizonte confiable. Cuando los nubarrones de tormenta nos ciegan y no vemos ningún puerto, solo debemos confiar en la mano que empuña el timón. Y esa es la gran duda: ¿es posible todavía confiar?

A los Retirados ya no nos queda tiempo para la duda, tenemos a la vista el Último Puerto, pero en él flamea una bandera que los nubarrones no pueden ocultar, es la de los valores, la de los principios, la de los deberes para con una Patria libre, la que no se arría ni se sustituye por ninguna otra, la que no se vende al precio vil de la demagogia oportunista y vengativa.

Cuando deje de flamear será nuestra mortaja, pero seguramente alguna nueva generación la volverá a izar. Esa es nuestra esperanza.


CAPONES SUICIDAS





Por Enrique Guillermo Avogadro



El compañero Camión Moyano dijo esta semana que el Presidente sabe menos de política que él de capar monos. Ignoro, por supuesto, cuál es la experiencia del Secretario General de la CGT "Azopardo" en ese arte quirúrgico, pero evidentemente su vocación por el poder -y los beneficios crematísticos que éste conlleva aquí- lo ha hecho olvidar su (teóricamente) principal deber: la defensa de los intereses de los trabajadores.

Me refiero, por supuesto, al proyecto de ley para duplicar las indemnizaciones por despido, agravado por la pretensión de imponer la reincorporación forzosa de quienes hubieran perdido el empleo. Felipe Solá, para apoyar la iniciativa, habló de "sensación de desempleo"; con ello, ratificó que la oposición no puede justificar las cifras de pérdida de puestos de trabajo que declama, pese a que el oficialismo (Massot) le ha pedido que identifique a las empresas en que se hubieran producido. Toda la idea es tan disparatada que hasta la propia Cristina Kirchner, cuando era Senadora, se opuso fuertemente a ella por las mismas razones que hoy enarbola el Gobierno, con elemental razón, para intentar frenarla.

Lo que supera toda capacidad de asombro es que los paladines de este dislate sean los mismos que, durante años, sirvieron como verdaderos eunucos a sus amos, mientras éstos saqueaban el país obscenamente, como quedó demostrado también esta semana con la aparición de miles de sillas de ruedas ya oxidadas en manos del Pami o la facturación al mismo por clínicas inexistentes. Ese modelo de ejercer el poder sólo para robar produjo un verdadero genocidio en la Argentina, confirmado nada menos que por Unicef, que informó que tres de cada diez niños es pobre al terminar la década relatada, y más de uno de esos tres se encuentra en la miseria más extrema. ¿Quedarán fanáticos capaces de seguir apoyando a la jefa de la asociación ilícita responsable de tamaña iniquidad u otros, como Forster, que confesó desear que a Macri le vaya mal?

El mundo, después de la asunción del Presidente y, en especial, de la salida del default, está ansioso por invertir en la Argentina, pero huye despavorido cuando se entera de este tipo de adefesios, que no hacen más que agravar la inseguridad jurídica que caracteriza a nuestro país desde hace décadas. Si le agregamos la falta de estadísticas y de energía a las que nos condenó el kirchnerismo, es fácil prever que esas inversiones productivas en fábricas y empresas, tanto de extranjeros cuanto de los propios nacionales que conservan sus divisas en el colchón, no llegarán y la demanda de trabajo registrado no crecerá. Es más, la mera iniciativa debe haber acelerado la concreción de despidos, para evitar producirlos cuando esa norma rija.

Las buenas noticias -desperdiciadas por el ineficaz aparato de comunicación gubernamental- han comenzado a llegar desde el exterior: la Corporación Andina de Fomento (CAF) ya hizo punta con créditos muy blandos para infraestructura, pero la seguirán otros como el BID y el Banco Mundial, y hasta la CFI, ésta para proyectos privados. Si no se cambia el destino de esos fondos -por ejemplo, utilizándolas para financiar el enorme gasto público heredado- crecerá la demanda de trabajo rápidamente, dado que la construcción es la industria con mayor efecto multiplicador.

Pero el peronismo, la mayor fábrica de pobres que el país ha producido, ya ha comenzado a afilar sus uñas y, aún invertebrado por la falta de líderes y la consecuente disputa interna, a menos de cinco meses de la asunción de Macri está preparando la resistencia al cambio. Porque, si bien es cierto que aún no se han escuchado discursos de ruptura en boca del propio Camión o del Senador Pichetto, su nueva y lábil conducción -Gioja/Scioli/Caló- ha endurecido sus modos.

A pesar de todo, creo que esta vez le resultará difícil lograrlo por una razón muy sencilla: las bombas y minas que la ex Presidente dejó armadas, que comenzaron a explotar tan pronto ella se refugió en su lugar en el mundo, han hecho que el país no tenga una moneda, mientras que sus fuentes habituales de recursos -la Venezuela de Chávez y la Rusia de Putin- se han desaguado por completo, e Irán está tratando de hacer buena letra. Se me podría responder que siempre queda mirar hacia China, pero ese país no es un prestamista ingenuo y, como lo pueden narrar el Ecuador de Correa o la Venezuela de Maduro, exprime a sus deudores hasta la inanición.

Entonces, ¿cómo haría el PJ, en cualquiera de sus ricas variantes (montonerismo, menemismo, duhaldismo, nestorismo, cristinismo, massismo), para volver a financiar la loca fiesta populista? ¿Aumentaría aún más la presión impositiva? ¿Volvería a emitir indiscriminadamente? ¿Se apropiaría de toda la renta nacional? ¿Entregaría más territorio, como la base militar de Neuquén? Porque, si bien la Argentina de hoy ha vuelto al mundo civilizado, sólo podrá permanecer en él en la medida en que cumpla los standars internacionales en materia de información acerca de sus finanzas públicas, recupere la confianza mundial en sus instituciones y haga honor a sus compromisos, todas conductas harto difíciles de soportar para estos troncos secos a los cuales, según parece, les han retoñado los atributos masculinos, que estuvieron sin uso alguno durante el largo período kirchnerista.

Dado que enfrente no tiene niños de pecho sino verdaderas fieras rapaces, me permito insistir en que el Gobierno, al que accedió Cambiemos con gran esfuerzo y no por mera herencia familiar, debe ponerse las botas ya mismo y decirle a la sociedad claramente y con los números en la mano cómo estaba la Argentina que recibió, la razón de las medidas adoptadas hasta ahora, qué piensa hacer con la inflación y con el desempleo, y cuándo se podrá recuperar la devastada economía; la Justicia, por su parte, cuándo irán presos quienes tanto robaron y se recuperarán esos dineros.

Porque es innegable que las clases menos favorecidas ya la están pasando verdaderamente muy mal, y es necesario convencerlas de lo acertado del rumbo elegido, precisándoles cuánto más desierto deberán atravesar hasta llegar a la tierra prometida; si así no se hiciera, serán fácil presa de los políticos y dirigentes de siempre, los que nos trajeron hasta aquí en un suicidio nacional que al mundo entero le resulta inexplicable.

La luna de miel, que aún se prolonga, no durará mucho si la propuesta es "contigo, pan y cebolla". Los argentinos nos hemos acostumbrado a recibir todo del papá Estado sin que ello implique cumplir con obligación alguna, y cambiar ese concepto llevará generaciones, siempre y cuando no nos equivoquemos más en las elecciones.

Enrique Guillermo Avogadro


lunes, 2 de mayo de 2016

IMPUNIDAD VS GOBERNABILIDAD


Por Enrique Guillermo Avogadro 

El viernes 29 -¡justo el día del ñoqui?- y para no arruinar el fin de semana de sus afiliados, los grandes jerarcas gremiales anticiparon su propia fiesta en el centro porteño, y se juntaron en el palco todos aquéllos que, hasta hace unos días, no sólo estaban desperdigados sino hasta fuertemente enemistados; Moyano y Yasky, o Micheli y Caló, eran irreconciliables, pero parece que no tanto; sólo Luis Barrionuevo mostró coherencia y se negó a participar de la payasada. Son varias las lecturas posibles, pero creo que hay una en particular que merece el podio: el proceso de rearmado del PJ hizo caso omiso de la rama sindical y ésta necesitaba recordarle su condición de "columna vertebral del movimiento", como alguna fue calificada; obviamente, también intentó demostrar poder de calle frente al Gobierno, pero no tuvo éxito.

No niego que el momento económico está generando presión de las bases sobre las cabezas pero, para juntar esa cantidad de gente, se requirió de la colaboración de entidades tan disímiles como la CGT Azopardo, la CGT ex-Balcarce, ATE, CTA, minúsculos movimientos trostkistas y algunos mariscales destacados de la derrota, como Lancha Scioli y Anímal Fernández; ambos, mostrando sus caras de piedra por televisión y declarando su indignación frente a la inflación y los despidos, le hicieron un impagable favor a Macri. De todas maneras, y pese a la natural tendencia a magnificar sus actos que padecen -entre otros- los gremialistas, lo real fue que la concurrencia resultó notoriamente inferior a las marchas ciudadanas que pusieron fin al kirchnerismo o testimoniaron su repudio al asesinato de Nisman. La gran derrotada fue, sin dudas y una vez más, Cristina Kirchner: su invento, La Cámpora, pretendía sumarse para reeditar el "entrismo" fracasado de los 70's, y no tuvo cabida.

Insisto en que el periodismo idiota es el único pulmotor que mantiene viva, políticamente hablando, a la actual jefa de la asociación ilícita que saqueó al país durante doce años y medio; ya no tiene "propia tropa" en cantidad suficiente para asegurarle algún rol en el futuro nacional, como no sea carcelario.

Pero, volviendo al tema de la situación social, ya muy complicada por el estallido de las bombas que dejó el régimen nefasto como herencia, me parece que el Gobierno debería entender que, por lo menos por algunos meses más, sólo podrá agravarse. Hoy, los tres temas que más preocupan a la sociedad son la pérdida del trabajo, la inflación y la corrupción; en la medida en que los dos primeros requerirán, como sabemos, un plazo mayor para encarrilarse, se debe aumentar al máximo la velocidad de las investigaciones y los procesos que complican al kirchnerismo, y el papel de acelerador le cabe sólo al Consejo de la Magistratura, que controla a los jueces, y cuya mayoría hoy está en manos de Cambiemos.

  En el caso que tiene tan a mal traer a Lázaro Bóvedas Báez y su familia, es cierto que se han localizado, Fiscal Marijuán mediante, una gigantesca cantidad de bienes, y que éstos representan una fortuna tan grande como injustificable; pero estamos hablando de monedas, como son las propiedades en el país y en el extranjero atribuidas a Scioli, De Vido y tantos otros, en comparación con los siderales montos que faltan de las arcas públicas. Esas cifras, en billetes de ? 500 que tanto adoraba el fundador de la banda, representan miles de millones de dólares, que no se encontrarán en el mausoleo ni con retroexcavadoras, sobre todo por el tiempo que los jueces Tortuga Casanello -nos sigue mareando la perdiz- y Rafecas concedieron a los delincuentes para ocultarlos, luego que su colega Bonadío allanara las oficinas de los Kirchner y se llevara montañas de papeles que aún siguen empaquetados; por ejemplo, ¿alguien ha averiguado si estaban en algunos de los contenedores que Patotín Moreno llevó a Angola, el segundo productor de diamantes del mundo y uno de los países más corruptos, en ocasión de la visita de la aleteadora y ordeñadora ex Presidente?

Otras preguntas permitirían acercar a muchos a un futuro carcelario. ¿Se ha investigado a la sociedad australiana que, para "comprar" el 25% de YPF a Repsol, constituyeron los Eskenazi para don Néstor (q.e.p.d.)? ¿Cómo fue el "negocio" de bonos argentinos entre Kirchner y Chávez para pagarle al FMI? ¿Resulta difícil comprobar que España y Portugal estaban dispuestos a pagar a quien se llevara el material ferroviario, ya que estaba construido con elementos fuertemente contaminantes, y que Avioncito Jaime "compró"? ¿Cuánto vale, para una compañía petrolera, que confesó haber pagado coimas en la Argentina, extender por cuarenta años la concesión de uno de los mayores yacimientos del país, Cerro Dragón?; hicieron lo propio Skanska, con los gasoductos construidos en la década relatada, y Embraer, con los aviones de Aerolíneas. ¿Cuándo conoceremos las cláusulas innecesariamente confidenciales del contrato entre YPF y Chevron?; ¿y los detalles de las compras del gasoil teóricamente venezolano o los cargamentos de gas licuado?

La sociedad estará dispuesta a sacrificarse y esperar tiempos mejores sólo si percibe que la impunidad se terminó en la Argentina. Y acabar con ella no solamente se vincula a Cristina, Máximo y su banda de gangsters sino a los empresarios que fueron cómplices necesarios, a los funcionarios actuales y futuros que resulten cuestionados, a los sindicalistas enriquecidos como modernos cresos a fuerza de saquear los tesoros de sus gremios, a los jueces que se valieron de sus cargos para vender protección a los ladrones y no pueden explicar sus fortunas, a quienes resultaron eslabones indispensables para el crecimiento exponencial del narcotráfico.

La ciudadanía, ya enterada de la expoliación monstruosa que ha sufrido, que condena al 30% de los habitantes a la pobreza y a la miseria, que permite que mueran niños desnutridos en el país de la abundancia, que paga impuestos como en Bélgica y recibe servicios como en Sudán, está pidiendo a gritos justicia frente a tantos padecimientos causados por el latrocinio, como lo demuestran los injustificables escraches al Chino Zannini (¡no se combate a los caníbales comiéndoselos!). Si el Estado, en sus tres poderes, no se hace cargo de ese reclamo la misma gobernabilidad se verá afectada gravemente, y volveremos a las épocas del "¡que se vayan todos!"; peor aún: habremos perdido, otra vez, una histórica oportunidad de cambiar nuestro destino de decadencia y fracaso.

Puede resultar una etapa dolorosa y costosa, como fue para Italia o está resultando en Brasil, pero el saneamiento moral de la República requiere que la atravesemos porque, como dijo Homero en La Ilíada, "Como son muchas las clases de muertes que penden sobre los mortales, vayamos". Ahora los argentinos podemos convertirnos en héroes y reverdecer los laureles que, alguna vez, supimos conseguir; ruego a Dios que así lo hagamos.


¿COMO VAMOS?



Por Juan Carlos Neves

Finalizó abril y luego de más de cuatro meses de gobierno de Cambiemos cuesta expresar, en términos definitorios, como vamos bajo la égida de esta nueva gestión y esa indefinición es, en sí misma, el indicio de una marcha plagada de dudas y contradicciones.
Hay áreas en que el gobierno actúa con decisión y firmeza superando cualquier oposición. Otras en que predominan las dudas e inseguridades y, finalmente, están aquellas en que claramente tambalea.
Esto puede atribuirse a que, tal como afirman los líderes de PRO (núcleo central de la coalición Cambiemos), el gobierno carece de ideología, lo que se traduce en la falta de coherencia en el diseño de políticas públicas que a veces son crudamente capitalistas, con amagues liberales, promesas desarrollistas y toques de populismo. También puede influir el mosaico de ministros y demás funcionarios provenientes de distintos ámbitos políticos y empresariales que se desempeñan con relativa autonomía y ciertas dosis de improvisación. Lo cierto es que la fuerza, la firmeza y la coherencia se han centrado, hasta el presente, en las cuestiones financieras vinculadas a la liberación del dólar y el acuerdo para el pago a los tenedores de bonos impagos, con la consecuente y exitosa salida del “default”.
 
La sociedad ha absorbido con resignación los aumentos en las tarifas de servicios y transportes con sus consecuencias sobre la inflación y la pérdida en la capacidad de consumo, asumiendo la necesidad de  bajar  los subsidios que ya eran asfixiantes. Es la misma  aceptación racional con que  un enfermo bebe una amarga medicina aunque le desagrade. Pero luego, con esa misma  racionalidad,  se experimenta un natural rechazo ante el cuarto aumento consecutivo en el valor de los combustibles que parece dirigido a subsidiar a las empresas petroleras. El gobierno se dice preocupado por la inflación pero aumenta con fervor todo lo que depende del Estado sean impuestos, peajes o combustibles y eso contradice su mensaje.
 
Montados en los reclamos vinculados a la inflación, los despidos y una supuesta insensibilidad gubernamental para atender las exigencias gremiales, cuatro de las cinco centrales sindicales organizaron una movilización que  no compartimos. Demasiado pronto para marcarle el terreno a un gobierno que recibió de su antecesor un país destrozado y una herencia harto pesada, actuando  con el aval de una buena parte de los sindicalistas presentes. Fue una marcha con un componente básicamente político, una demostración de fuerza tibia pero innecesaria y además extemporánea. Creemos que este es el tiempo para tratar de  motivar al gobierno para que corrija sus errores señalando, dialogando y debatiendo pero que aún estamos lejos de que la sociedad tenga la necesidad de expresarse en la calle.
 
Con esa intención nos permitimos hacer notar, por ejemplo, la deuda que continúa existiendo en el tema de la inseguridad. Las muertes de varios jóvenes acaecidas  en una de las llamadas fiestas de “música electrónica” ponen de relieve la hipocresía con que sigue manejándose el tema de la drogadicción en nuestra sociedad. Intereses empresariales con complicidad de quienes deberían controlar y regular, permiten la continuidad de estos espectáculos que solo representan excusas para un consumo desenfrenado de “pastillas” altamente tóxicas y dañinas entre un público mayoritariamente juvenil. Con tono doctoral, se utilizan eufemismos como la “reducción de daños” que proponen analizar el grado de calidad de las sustancias que se consumen a través de laboratorios estatales, dando una autorización de hecho para la destrucción masiva de los complejos neuronales de nuestros jóvenes con finales trágicos. A la droga se la combate con toda la fuerza y todas las armas y no está mal que los jueces prohíban las fiestas electrónicas y similares hasta que los organizadores y las agencias gubernamentales estén en condiciones de garantizar que las drogas sintéticas no circulen libremente durante su desarrollo.
Otro tema irritante es el descontrol en la calle. El protocolo anunciado por el Ministerio de Seguridad quedó en letra muerta y la más patética de las demostraciones se observó  cuando la milicia particular de “la Cámpora” se hizo cargo del control de la calle  y del edificio de los Tribunales el día que la ex presidente Cristina Fernández vino a Buenos Aires a declarar ante  un juez. El control que el Estado debe ejercer en los espacios públicos no es optativo sino irrenunciable y no es excusa el temor a que se produzcan incidentes. Esta actitud es una demostración de debilidad e inoperancia que los violentos aprovechan en su beneficio.
 
Afortunadamente, el discurso que pronunció la ex presidente nos trajo los peores recuerdos y nos hizo estremecer al pensar que si hubiera ganado las elecciones el Frente para la Victoria nuestro destino seguiría atado a los caprichos de una asociación de inoperantes y corruptos. Ese sigue siendo el mayor comodín con que cuenta el nuevo gobierno pero no debe dilapidarlo, sino que debe aprovechar el período de crédito para avanzar con acciones firmes y positivas.
 
Uno de los elementos que permiten mantener abiertos los ojos de la sociedad es la visibilidad que han tomado los casos de corrupción de funcionarios, que pasaron de las investigaciones periodísticas a los estrados judiciales. Luego de marcar la cobardía de los jueces que esperaron a que los funcionarios perdieran poder para empezar a actuar, ahora, la sociedad, está exigiendo que actúen hasta las últimas consecuencias, alcanzando a todos los cargos, aun los que detentaron el poder ejecutivo. Más allá de las opiniones personales, la exposición de las incalculables fortunas que no pueden ocultarse porque las constituyen fastuosas mansiones, estancias, hoteles, empresas y vehículos de todo tipo, nos mueve a exigir que los ladrones corruptos y lavadores de dinero terminen en la cárcel y que sus bienes sean confiscados y vuelvan al erario público. Cualquier otra alternativa sería una chicana inaceptable.
 
Finalmente debemos mencionar uno de los aspectos más insatisfactorios de la nueva gestión. Suponíamos que cuando se habló en la campaña de terminar con “el curro de los derechos humanos” era porque se había comprendido que los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner habían montado un negocio político pagando fortunas en indemnizaciones y alimentando con fondos públicos a organizaciones de activistas que se hacen pasar por defensores de los derechos humanos. Si bien claramente el gobierno actual no exacerba esa política tampoco ha dado muestras todavía de estar dispuesto a revisarla, a preocuparse por las víctimas de las bandas de terroristas que asolaron la nación y sobre todo a cuestionar los fundamentos contrarios a derecho con que se juzgaron y se juzgan a los miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales (más algunos civiles).
Se han vulnerado principios fundamentales del derecho como la irretroactividad de la ley penal y muchos otros que cualquier jurista no comprometido con el “kirchnerismo” reconoce como inaceptables. Apenas se ha logrado que algunas de las flagrantes violaciones a los derechos humanos que sufrían los detenidos por causas denominada de “lesa humanidad” comiencen lentamente a ser corregidas. Sin embargo, el 5 de mayo amenaza con ser la fecha en que se consumará una de las mayores aberraciones jurídicas de la justicia argentina porque se iniciarán los juicios a los militares que participaron en el Operativo Independencia en la provincia de Tucumán, combatiendo a la guerrilla rural del autodenominado Ejército Revolucionario del Pueblo, por decreto de la presidente constitucional María Estela Martínez de Perón.  Semejante aberración se agrava porque uno de los querellantes es la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, la actual, de modo que, si esa Secretaría no renuncia de inmediato a su condición de querellante, el gobierno de Cambiemos ya  no podrá mirar este tema como una rémora del pasado y limitarse a decir que es “una cuestión de la justicia” pues pasará a ser parte del problema. Esperamos una rápida y eficiente acción pues este tema no puede esperar y esos juicios son absolutamente contrarios a derecho.
 
Luego de repasar estos temas y volviendo a la pregunta inicial acerca de ¿cómo vamos? hemos visto que no resulta fácil contestarla en forma unívoca. Podemos decir que estamos infinitamente mejor que si hubiera ganado el Frente para la Victoria pero que el gobierno tiene un crédito que  no puede dilapidar sin defraudar a los argentinos que confiaron en la posibilidad de  un cambio, no solo en lo material sino, y especialmente, en los valores espirituales, morales y jurídicos que corresponden a una verdadera república y que deseamos para nuestra querida patria y sus sufridos habitantes.
Que Dios inspire a nuestros gobernantes para que así sea.
 
Juan Carlos Neves

Primer Secretario General de Nueva Unión Ciudadana

LOS MEDIOS NACIONALES NO INFORMAN SOBRE LO QUE OCURRE EN EL INTERIOR



Por Ricardo Bustos

Con indignación, cada vez que enciendo el televisor o la radio, tengo que escuchar las quejas de quienes viven en Capital federal o Gran Buenos Aires por los aumentos en las tarifas o en estos días los combustibles. No se si es hipocresía o porque simplemente nos tienen como parias que no existimos. 

Hace años que pagamos las tarifas mas caras del país en el norte argentino y especialmente en el Litoral y lo mismo ocurre con los combustibles. 

Para citar un ejemplo la factura de electricidad nos pasó a la gran mayoría de $ 450 a $1200 y la nafta antes del aumento se abonaba en los surtidores de la Provincia de Misiones a casi $ 20 pesos el litro y ahora ya superamos esos valores porque hoy 02-05-2016 en los surtidores está a un promedio que se acerca o supera, según las Estaciones de Servicio, a los $23 el litro, así que todas esas quejas que escucho desde Buenos Aires me ponen con mucha fiebre en las venas por ser fino y respetuoso.

En las Radios o canales de TV (mal llamados nacionales) la mayoría de sus cronistas poco se preocupan en saber de que manera padecemos los aumentos en el interior de nuestra República y ni hablar de las compras en los supermercados porque hace 6 meses gastábamos $ 1500 para poner algo en el changuito y ahora esa cifra se ha duplicado, sumando a ello la Farmacia, el Médico, Kinesiólogo, y cuanto tratamiento ande volando por el ambiente. Del Dengue ya no habla nadie y se nos caen los vecinos como moscas con su fiebre, dolores corporales y una falta total de contención por parte de quienes tienen la obligación de velar por los ciudadanos de cualquier condición social.

Ya no importa cuanto tiempo hace que el gobierno asumió sus funciones, aquí lo que debe tenerse en cuenta es que todas las medidas que se han tomado, se efectuaron sin pensar en la gente, la que consume, la que paga sus impuestos y sostiene con su trabajo a un país demasiado cansado de tanta angustia por la desidia de los gobernantes irrespetuosos a la hora de tomar decisiones.

Si el aumento en el precio de la nafta se produjo para que no pierdan su trabajo los obreros de la industria petrolera está bien, pero si con ello se arruina la vida a los 40 millones restantes está muy mal y eso el gobierno y los intereses que tiene con los empresarios deberán saberlo porque de lo contrario alguien se lo hará ver.

Ricardo Bustos
Locutor Nacional
Comunicador
Misiones Argentina

domingo, 1 de mayo de 2016

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE MAURICIO MACRI






Por Carlos E. Viana




Crimen de Lesa Traición


Sr. Presidente, a 36 años del heroico rechazo del primer ataque aeronaval masivo de los británicos sobre nuestras fuerzas en Malvinas, más de 60 héroes que se destacaron en dicha contienda, son prisioneros de la previa Guerra Fría que en Argentina fue caliente, por haber cumplido su juramento de defender la Patria hasta perder la vida.
No conozco en la historia y en el mundo, tamaño caso de ingratitud e injusticia, que puede titularse de Lesa Traición, crimen horrendo que pesa sobre la conciencia de políticos, periodistas, testigos dudosos y jueces cobardes y corruptos.
Como algunos de los múltiples casos, le relato sucintamente el del Coronel Horacio Losito, que como Teniente se enfrentó a los comandos británicos en el sangriento combate de “Top Mal House”. Herido por un casco de granada en la cabeza continuó combatiendo, luego un tiro le atravesó una pierna y siguió disparando su FAL, hasta que perdió el conocimiento por la sangre derramada. Es el oficial más condecorado del Ejército Argentino, hoy prisionero de guerra, en la obscura prisión de Marcos Paz, por haber previamente combatido con el mismo valor, contra terroristas montoneros.
Otro caso paradigmático es el del Mayor de la Fuerza Aérea Jorge Alberto Benítez, que piloteando un Pucará fue derribado, para volver después de peripecias a pilotear otro y ser derribado nuevamente, cayendo en este caso prisionero de los británicos. Condecorado por su extraordinario valor en combate, hoy está preso después de un dudoso juicio, inconstitucional y con testigos fabricados, por haber pertenecido a una unidad de la Fuerza Aérea que defendía a la patria en la guerra antisubversiva, impulsada desde la Unión Soviética.
Otro caso, el del Almirante Carlos Busser, falleció tristemente en prisión a los 85 años, después de haber dirigido por órdenes de la superioridad, el operativo conjunto que culminó con la exitosa toma de Malvinas. El colmo, es que se lo detuvo por haber ordenado interrogar a un espía chileno y posteriormente fue acusado de hechos, en que no pudo haber participado porque tenía otro destino militar.
En situación similar a las descriptas, se encuentran alrededor de 60 héroes de Malvinas más, prisioneros políticos de la guerra fría que aquí fue caliente.

Más de 2000 prisioneros de guerra y la Guerra Fría que aquí fue caliente

Sr. Presidente, junto a estos 60 héroes también son prisioneros de guerra, más de 2.000 argentinos, por haber cumplido con su deber de defender a la Patria contra terroristas. Todos los juicios son una violación flagrante y artera del artículo 18 de nuestra Constitución Nacional, mientras que nuestra llamada justicia ha dicho que los crímenes de los terroristas no son de lesa humanidad, por no haber sido cometidos por el estado, ignorando la Carta de Roma, que es parte de nuestra Constitución, que también los atribuye a grupos organizados que atenten contra la población civil, pero además oculto perversamente, que los ataques contra nuestro país fueron organizados por otro estado, la URSS, es decir que hasta el argumento del estado se les cayo. Como ejemplo de la alevosía con la que atacó el terrorismo, está en la conciencia de estos criminales, el asesinato de 29 niños, que tenían desde 9 meses a 15 años de edad. Sr. Presidente estos niños no fueron apropiados ilegalmente, sino que fueron asesinados arteramente, algunos junto con sus padres.

Los británicos subvencionan a los organismos fabricantes de causas

Sr. Presidente, otro agravante son los organismos que fabrican e impulsan los juicios, entre ellos el CELS, que recibe subvenciones de la Fundación Ford y del Gobierno Británico, siendo su Presidente Horacio Verbitsky, quien curiosamente siempre estuvo en posiciones desde las cuales pudo favorecer al Gobierno Británico y además una de cuyas dirigentes de dicha organización es súbdita británica. Sus acciones han destruido la moral de nuestras Fuerzas Armadas y eliminando una hipótesis de conflicto que los preocupaba, como lo declarara recientemente el Ministro de Defensa de Gran Bretaña en oportunidad de su visita a Malvinas.

La guerra más sangrienta

Sr. Presidente, usted les rindió homenaje a los llamados desaparecidos, la mayoría de los cuales combatieron contra nuestra patria, y dijo en esa ocasión que fueron víctimas de la Dictadura más sangrienta. No fue así Sr. Presidente, sino que fue la Guerra más Sangrienta y se desencadeno cuando Argentina fue atacada mucho antes del gobierno militar y este fue una de las consecuencias no deseada de ella. Usted como hombre de estado, debe tener en cuenta esta diferencia esencial y especialmente considerar que ni usted ni su familia, ni sus amigos, estarían libres y con sus propiedades, si hubieran triunfado los terroristas, quienes por otra parte asesinaron a 2.000 de nuestros compatriotas, porque no pensaban como ellos.

Esperanza de paz

Sr. Presidente usted es una esperanza de honestidad y de evolución hacia la democracia, que muchos argentinos que coinciden con lo expuesto, hemos apoyado y continuamos haciéndolo, pero digo de evolución porque la esencia de la democracia como dijo Aristóteles es la Libertad, no sólo se reduce a unas elecciones como pretenden los populistas.
Entre otras cosas, con más de 2.000 prisioneros políticos, en flagrante violación de nuestra Constitución Nacional y siendo además un caso de Lesa Traición, no podemos hablar de democracia y ni siquiera de Justicia. Usted Sr. Presidente debe salvar su imagen ante su conciencia y ante la Historia.
Por eso en base a lo expuesto, le pedimos encarecidamente que utilice los instrumentos legales y constitucionales que tiene a su alcance, para terminar con esta cruel situación, en que algunos tienen licencia para matar y otros no tienen derechos humanos.
Que Dios guarde e ilumine a vuestra excelencia.

Informador Publico


UN JEFE DE GABINETE QUE RESPETA AL CONGRESO





Por Jorge R. Enríquez




El artículo 101 de la Constitución Nacional, incorporado en la reforma de 1994, impone al Jefe de Gabinete de Ministros la obligación de “concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus Cámaras, para informar de la marcha del gobierno”.

Ese deber es consistente con una de las funciones que motivaron la creación de la Jefatura de Gabinete como una de las diversas herramientas que la reforma introdujo con el objeto de atenuar el presidencialismo. El Jefe de Gabinete fue concebido como un nexo entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Inclusive, se estableció que, si bien sería designado por el presidente y removido por este, también el Poder Legislativo podía removerlo mediante una moción de censura. Un cuño del parlamentarismo en un sistema que sigue siendo presidencialista.

Por eso, es importante que la concurrencia del Jefe de Gabinete al Congreso se cumpla efectivamente. No es lo que ha sucedido habitualmente desde 1994. Las visitas han sido esporádicas, como si estuviera en el marco de atribuciones de ese funcionario decidir con qué frecuencia habrá de sujetarse a la Constitución. De ahí la grata impresión que causó el Licenciado Marcos Peña cuando se presentó ante la Cámara de Diputados y contestó todas las preguntas que se le formularon.

Peña respondió exhaustivamente el extenso cuestionario, que incluyó el tema del proyecto de doble indemnización para los despidos, sobre el cual explicó claramente que conspira contra los nobles propósitos que pueden inspirarlo, ya que generará estímulos negativos para la creación de empleo. También anticipó que en los próximos días el Poder Ejecutivo presentará un proyecto de ley para modificar las escalas del impuesto a las ganancias y dar lugar a un sistema más justo.

Pero el Jefe de Gabinete no rehuyó el debate político más intenso y no vaciló en responder a las chicanas que surgían del Frente para la Victoria, que meneaba los “Panamá Papers” como si la mención de Mauricio Macri como director de alguna sociedad off shore constituida por su padre tuviera algún margen de reproche legal o ético. Marcos Peña ratificó que no lo hay, que esas sociedades no tenían actividad y que, por lo tanto, en nada involucraban al presidente de la Nación.  No obstante, no se quedó ahí. Respondió a las chicanas con un mero dato de la realidad. Dijo que imaginaba los duros momentos que estarían viviendo los miembros de ese bloque cuando veían por televisión las escenas de las estancias, automóviles y demás muestras de lujo extravagante de Lázaro Báez.

En definitiva, Marcos Peña ejerció su función con corrección  técnica pero también con eficacia política. Lejos de amilanarse por los ataques del kirchnerismo, le pidió a esta fuerza política que se haga cargo alguna vez del desastre que dejó. El Jefe de Gabinete es, por lo general, un dirigente y funcionario de estilo cordial y moderado, que no incurre en ataques personales ni en descalificaciones fáciles. No dejó de serlo en esta oportunidad, pero le sumó a su intervención una densidad política muy necesaria en virtud del rol que ejerce y, en especial, del ámbito en el que se hallaba. También en ese aspecto hemos cambiado para bien. El Congreso vuelve a ser la caja de resonancia política, condición que, paradójicamente, quienes decían que habían reinstalado la política le negaban.


sábado, 30 de abril de 2016

BAEZ: EL JORGE ANTONIO DE CRISTINA



“Del principio de la democracia: …en un estado popular es necesario un resorte más: la virtud”
Montesquieu

Por Carlos E. Viana

PJ y cía.: ¿Antidespidos o Proteger a los Jorge Antonio de Cristina?

Ante todo, debo aclarar que lo dicho más abajo, no alcanza a dirigentes peronistas como Massa, Lavagna, Pignanelli y otros que, aunque no comparta algunas de sus posiciones históricas, los respeto. Salvado el honor de estos caballeros, paso a opinar sobre una aparentemente incomprensible iniciativa de la bancada del PJ.
Nadie entiende muy bien el proyecto de ley del PJ contra despidos, que ya ha fracasado y que, además, crearía más desempleo, menos inversión y más atraso. El mismo Senador Pichetto, jefe de la bancada peronista en el senado, había declarado que la misma ya no había resultado cuando la promulgó Duhalde.
Muchas Pymes no podrán soportar esta medida y, si quiebran, sus empleados no sólo perderán sus trabajos, sino hasta su indemnización. Ellos saben muy bien que esta medida trabará la política de inversiones del gobierno nacional, que hasta ahora apoyaban los senadores que responden a los gobernadores del PJ, quienes sufrirían en sus pueblos la aprobación de esta medida antidespido. ¿Sólo oposición salvaje? No lo creo. ¿Entonces qué?

¿Cuál es la explicación?

Jorge Asís, unos de los dirigentes peronistas que yo consideraba honesto, ahora una gran decepción, dijo que había que darle un “corte” a las investigaciones. Que había que investigar a Báez, pero cortar las cosas ahí. Deslizó que, además, investigarla a la dudosa doctora sería contra la política y una actitud gorila.
En lo de gorila tiene razón. Es más, después del pasado gobierno, me he transformado en King Kong, porque una de las finalidades fracasadas de la Revolución Libertadora fue eliminar la corrupción desconocida hasta la etapa de la segunda tiranía, uno de cuyos personajes relevantes era el empresario Jorge Antonio, el Báez de Perón. Aunque en aquellos tiempos no fue el General quien le falló a Jorge Antonio, sino éste a su protector.
Habría una gran preocupación en los bloques del PJ porque las investigaciones los alcancen, sobre todo en cuanto al desprestigio que el destape de la corrupción kirchnerista montonera tiene para los votos futuros del peronismo.
La explosión de casos de corrupción política complica a los gobernadores del PJ y especialmente en cuanto a su futuro electoral.
Ellos no pueden oponerse a la ola de indignación popular contra quienes nos robaron impunemente, especialmente a los pobres, porque el kirchnerismo superó a Maquiavelo, quien decía cómo robarles a los ricos. Los discípulos de Néstor y Cristina lo superaron al florentino: descubrieron cómo robarles a los pobres. Pero cualquier medida del PJ para frenar a la justicia sería un costo enorme para ellos, mucho mayor que la detención de las investigaciones.
En consecuencia, ensayan una táctica oblicua. Ponen una piedra importante para la recuperación económica, supuestamente favorable para los sectores populares. El precio para que no avance este proyecto de ley es suspender las investigaciones, pararlas en Báez y unos corruptos más, con el sacrificio de éstos, como Ricardo III hace en la famosa tragedia de Shakespeare: les sueltan la mano a los delincuentes que ellos mismos mandaron. No toquen a la supuesta “doctora”, madre y maestra de la corrupción junto a su marido, sobre quien todavía no sabemos cómo murió.

El Presidente no debe transar

El Presidente no debe negociar, porque es el representante de una revolución moral, que era hora que exigiera el pueblo argentino. Por otra parte, la filosofía de los dirigentes del PJ es que el Poder Judicial depende del Ejecutivo. En consecuencia, si Macri lo quisiera, podría presionar a los jueces para que pusieran un límite a las investigaciones que afectan al peronismo.
Si el Presidente lo quisiera, podría hacerlo, porque esa invención de Raúl Alfonsín, con la anuencia de Carlos S. Menem, que fue el Consejo de la Magistratura, fue para establecer el control del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial. Alfonsín estuvo muy preocupado por la “judicialización de la política”, pero impulsó la politización de la justicia.
Esta desvalorización de la independencia del Poder Judicial está instalada en la mentalidad autoritaria del peronismo y por eso lo presiona al Presidente para que le dé un corte a la investigación sobre la ultra-megacorrupción del kirchnerismo.

“Justicia” Federal, vergüenza nacional

Vale aclarar, como lo hicimos anteriormente con algunos dirigentes peronistas, que también hay jueces y fiscales honestos e intrépidos. Lamentablemente, no abunda esta especie en nuestra injusticia federal.
El “juez” Casanello declaró que el “tiempo es relativo”, aunque nada tiene que ver con la teoría de la relatividad especial de Einstein. En realidad, demorar 18 días allanamientos vitales que afectan a CFK, más que una “demora relativa” es una inmoralidad y un mal desempeño de la función pública, que lo hace sospechoso de integrar la asociación ilícita gubernamental que gobernó a la Nación en los últimos doce años. Esto ha sido superado sólo por la lección de “lectura veloz” que nos dio el “juez” Rafecas, cuando desestimó la denuncia del Fiscal Nisman contra Cristina Kirchner por el encubrimiento de atentado a la AMIA, y de la Justicia Federal, que no tomó de oficio el caso del asesinato de Nisman, un fiscal valiente, cuando la principal sospechosa como autora ideológica es la ex presidente.
Quien sí tiene a la “vergüenza nacional” bajo control es la prensa, porque ahora hay libertad de prensa, contrariamente a lo ocurrido con esta llamada democracia, que no tenía esta condición esencial para una república.

El PJ debe reaccionar

Es preocupante que el PJ no advierta que es necesaria su moralización, porque para que haya una democracia, debe haber no sólo un partido democrático, sino un sistema de partidos democráticos. Por ello es necesario que se democraticen, que eliminen su tradición de verticalidad y obtengan un liderazgo colegiado, y esto implica una moralización patriótica.
Al principio de este nuevo gobierno, el PJ mostró una actitud negociadora para sustraer a la Nación del grave problema del incumplimiento del fallo de la Justicia de Nueva York, ante la cual habían rendido la soberanía nacional Néstor y Cristina Kirchner.
Lamentablemente los últimos sucesos están apartando al PJ del camino de la democratización; una, con esta actitud para detener la justicia contra la corrupción, y la otra, si llegan a consagrar a Gioja como presidente del partido. Gioja, quien fue un enriquecido dictador de San Juan, donde reprimió y persiguió a la oposición. Y no nos olvidemos cuando declaró, como sumiso diputado kirchnerista, estar orgulloso de haber pertenecido a la “gloriosa” Juventud Peronista, rama política de Montoneros, quienes habían asesinado a su compañero Rucci.
¿Si el peronismo sigue por este camino, a quién le van a dejar la oposición?
Massa es una alternativa, pero se corre el riesgo de aterrizar en el narcosocialismo o en izquierda unida y entonces la evolución hacia nuestra no alcanzada democracia sufriría otro barquinazo, porque sin virtud no hay democracia.


                                                       Carlos E. Viana

jueves, 28 de abril de 2016

ARRIESGADOS EQUILIBRISTAS


"Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos". Eduardo Galeano
  
Por Enrique Guillermo Avogadro

Hay preguntas flotando en el ambiente que aún no han encontrado respuestas pese a que ya la Argentina cambió de gobierno, y de modos, hace ya ciento cuarenta días. En general, esos interrogantes se vinculan a los jueces federales que reinan en Comodoro Py, pero otros también alcanzan a la sociedad en general. Como es bien sabido, esos personajes, muchos de ellos tan corruptos como quienes quedan sometidos a sus juicios, tienen narices que envidiaría el mejor de los perfumistas, y son capaces de percibir los efluvios con enorme anticipación respecto al resto de los mortales.

Entonces, si los tiempos ya son otros y el olor a podrido que surge por episodios de las cloacas del kirchnerismo está incidiendo tan fuertemente en la sociedad, que clama por la cárcel de los culpables de tantos males y por la recuperación de los fondos robados, ¿por qué aún hay jueces -Rafecas, Lijo, Rodríguez, Canicoba Corral, Casanello, etc.- que se dan lujos tales como demorar hasta el infinito la producción de pruebas y los allanamientos que se les piden, atomizar las causas para evitar la unificación de las investigaciones o, simplemente, rechazar aquéllas que consideran "complicadas" para que no recalen en sus juzgados? El espejo que nos presenta Brasil con el proceso de impeachment contra Dilma Rousseff guarda, con nuestra realidad, una similitud altamente preocupante: la mayoría de quienes juzgan -allí, legisladores y, aquí, magistrados- están tan corrompidos como los mismos acusados; como dijo Jorge Lanata, basta con usar Google Earth para comprobarlo. Pero donde nuestros vecinos juegan con una gran ventaja es, precisamente, en el Poder Judicial, al que nadie cuestiona desde el punto de vista moral.

¿Cómo puede ser que, por las mismas razones, Lázaro Bóvedas Báez esté preso y su hijo Martín siga en libertad, pese a que su detención podría llevar a sus padres a entregar la llave que abra, finalmente, la caja de Pandora de los negocios de la obra pública y del lavado de dinero? ¿Por qué Sebastián Tortuga Casanello demora tanto los allanamientos como para transformarlos en inocuos al momento en que se decide a realizarlos? ¿Cómo continúan libres Cristóbal Timba López, después de robar millones de nuestros impuestos, o Anímal Fernández, a quien ya no le cabe una acusación más? La responsabilidad final de este desquicio es del Consejo de la Magistratura, con mayoría oficialista, que debiera comenzar a auditar ya mismo la actividad de los juzgados federales, y sancionar a los jueces remolones o distraídos. ¿Este proceso parecido a mani pulite irá hasta el hueso, donde se encuentran Cristina y muchos empresarios, o será una mera parodia, como sostiene Carlos Pagni?

Las respuestas se vinculan al escenario político, donde Mauricio Macri compite, ya directamente, con Cristina Kirchner, a la que todos -funcionarios irresponsables, sacerdotes imbéciles, policías ausentes y periodistas de todos los pelajes- han permitido recuperar una marcada centralidad. A mero título de ejemplo, baste recordar cómo protestábamos por los prolongados abusos que la ex Presidente hizo de la cadena nacional mientras que esta semana, cuando ya no disponía de ella, todos los canales y radios transmitieron en directo sus apariciones y los diarios le dedicaron miles de centímetros, la seguridad de sus traslados quedó en manos de La Cámpora y los malintencionados curas de la "Opción por los Pobres" le permitieron exhibirse en una reunión celebratoria con aquéllos que están en la miseria precisamente por obra y gracias de ella y su cohorte de bandidos.

Mientras el Gobierno intenta morigerar los efectos sociales del inevitable ajuste al que lo condenó la emperatriz del Calafate, y creo que lo logrará a partir de la salida del default que concretó esta semana, los afectados por la monumental inflación recuerdan los tiempos felices de tarifas inexistentes y subsidios a la bartola que dejó la década relatada, ignorando -porque se buscó mantenerlos sin capacidad de raciocinio- que sus padecimientos actuales no existirían de no haberse consumado el enorme latrocinio de los Kirchner.

Si hay una culpa grave del nuevo régimen, está constituida por la falta de comunicación adecuada. Hubiera debido ser el propio Mauricio Macri quien explicara con total claridad y detalle en qué condiciones recibió el Estado, el por qué de la necesidad de terminar con el déficit fiscal y de adoptar medidas antipáticas, dónde estamos hoy, dónde espera que nos encontremos a mediano plazo y qué se deberá hacer para lograrlo; no basta, evidentemente, con las breves frases, que suenan a voluntarismo, que el Presidente pronuncia en cada oportunidad para intentar tranquilizar a quienes ven declinar su nivel de vida todos los días. Las encuestas marcan una fuerte merma en su popularidad, palabra que, aquí y en todo el mundo, se traduce en gobernabilidad.

Pero también hay otras preguntas de las que todos debemos hacernos cargo. ¿Por qué ninguno de los periodistas, expertos, psicólogos y padres que opinaron sobre la muerte de cinco jóvenes en la fiesta electrónica relacionó lo sucedido con la efedrina, el precursor esencial de las drogas sintéticas causantes de la tragedia? Ese producto tiene, como todos recordamos, una trágica historia en nuestro país, que comenzó a salir a la luz con el triple crimen de General Rodríguez y que, pese a que no hubo una fuerte reacción pública, alcanzó a Anímal y a los traficantes que conducían, por entonces, la Sedronar; ¿a nadie se le ocurrió vincular el contemporáneo y explosivo crecimiento del consumo de estas drogas con ese negocio kirchnerista? Por otra parte, tampoco se conoce aún el resultado de la investigación, a cargo de la Juez Servini de Cubría, sobre el financiamiento de la campaña electoral de "Cristina, Cobos y Vos" en 2007 (¡hace ya nueve años!) por los laboratorios que  importaban la substancia para contrabandearla a México.

¿Cómo puede ser que, cuarenta y un años después, tribunales integrados por canallas pongan en marcha las parodias de juicios a los militares que combatieron en el Operativo Independencia, aquél que, por orden de un gobierno constitucional, evitó que se transformara a la Provincia de Tucumán en un Estado beligerante con reconocimiento internacional, como pretendían los terroristas del ERP? Los asesinos de -entre muchos otros- el Capitán Viola y su hija de tres años son ahora fiscales y testigos, y eso cuando no integran el propio tribunal.  Mientras tanto, el Gobierno y la sociedad siguen ignorando el tema, que sólo puede tener una solución política. La gran pregunta es hasta cuándo lo harán, ya que se acercan a cuatrocientos militares, policías y civiles muertos en cautiverio.

Creo que el proceso de moralidad y decencia de la política -y la limpieza de la Justicia- es imparable, y no sólo en la Argentina; toda la región está soportando similares efectos. Ojalá acierte con mi optimismo, cualquiera sea el costo que debamos pagar por ello porque, como dijo Valerio Massimo Manfredi, "La ley pone remedio a los defectos y a las imperfecciones de los individuos, limita los conflictos y la competencia, premia la voluntad de hacer y de sobresalir, alienta a los fuertes, apoya a los débiles. En una sociedad semejante no es una vergüenza ser humilde y pobre, sino no hacer nada para mejorar la propia condición"-

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado