domingo, 17 de noviembre de 2019
CRÍMENES "PEORES" Y CRÍMENES "MEJORES
Una mañana de 1976, Andrea Ledesma, con sus diez años, despertó sobresaltada por el terror y llamó con un grito a su mamá. En lugar de su mamá, apareció su abuela y entonces confirmó que el horror que arrastraba desde el día anterior no había sido parte de un sueño.
Por Carlos Manfroni (*)
Andrea vivía en Rosario con sus padres: Oscar Ledesma e Irene Dib. Un domingo, después de una visita a su abuela, los tres volvían en auto a su casa. Pasaron al lado de un colectivo con personal policial que regresaba de brindar seguridad a un partido entre Rosario Central y Unión de Santa Fe.
En ese preciso momento, explotó una bomba colocada por la organización Montoneros para matar a los policías. Nueve de ellos murieron. Andrea, que viajaba en el asiento trasero, solo vio que el auto se detuvo y un polvo blanco caía por todos lados. Llamó a su papá, a su mamá. no respondían. Pasó adelante, sacudió a uno, después al otro. Su vida cambió para siempre y, como ella declaró alguna vez, no hubo más navidades ni cumpleaños ni fiestas de casamiento en su familia; como tampoco las habrá habido en las familias de los agentes policiales. Su abuela la educó con dignidad y sin hacerle faltar lo elemental a pesar de su estrechez económica, hasta que el cáncer se la llevó seis años después. Andrea debió ir a vivir con unos tíos a Córdoba, deambuló por Buenos Aires, volvió a Córdoba; aún arrastra su duelo silenciosamente; un duelo sobrio, sin estentóreas declaraciones ni pedidos de venganza.
Existen más de mil muertos civiles por la guerrilla de los 70 y miles de historias tan tristes y tan reales como esta. El Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas ha recogido la lista completa mediante un rastreo en cuatro de los principales diarios argentinos y en las revistas que las propias organizaciones clandestinas publicaban. ¿Son estas las acciones que quiere ensalzar el señor Horacio González cuando pide reescribir la historia y reivindicar a la guerrilla de los 70? Tiene razón en una cosa: hay que reescribir la historia. Hay que reescribirla para incluir a estas víctimas que no participaron de la contienda y que son desaparecidas del recuerdo de la Nación y del mundo.
No obstante, sería injusto suponer que la desafortunada propuesta procede de un irresponsable solitario que en estos días recibió un repudio casi generalizado. Para entonces, no pocos guerrilleros habían publicado libros en los que se jactaban de sus acciones. En cambio, durante mucho tiempo, cada vez que se mencionaba a una víctima de la guerrilla, demasiadas personas y demasiadas veces contestaban: "Peores fueron los crímenes de la dictadura". Era como si silenciaran a la víctima de una violación argumentando que peor es un homicidio. Y eso cuando no debía rendir inmediatamente examen: "¿Qué piensa usted de la dictadura?". Todo familiar, todo amigo o, simplemente, cualquier persona que se compadeciera de una víctima de la guerrilla pasaba a ser, por eso mismo, un sospechoso. Pero, además, ¿por qué motivo un crimen es peor que otro?
La valoración de un crimen con atención exclusiva al victimario resulta una inmoralidad. Hay muchas circunstancias que confluyen para la calificación moral de un crimen. La condición de quien lo comete es solo una de ellas, pero la mayoría deberían estar centradas en la víctima: ¿cuál era su edad, su grado de indefensión, su distancia respecto de la confrontación o de los acontecimientos que la alcanzaron?, ¿cuál fue el tiempo y la intensidad de su sufrimiento.? De otra manera, se menosprecia el padecimiento de la víctima para atender exclusivamente al autor del delito.
Ciertamente, la desaparición es peor que la muerte; sumerge a los padres y familiares en un estado de desesperación e incertidumbre sin fin. Pero existen múltiples circunstancias que hacen un crimen más grave que otro. ¿Es lo mismo que muera un niño o que muera un adulto? ¿Es igual el guerrillero que cayó durante un tiroteo que Juan Eduardo Barrios, el chiquito de tres años que murió bajo las balas que una guerrillera disparó a mansalva después de prender fuego a un policía? ¿Es despreciable el sufrimiento de ese policía que murió incinerado por el solo hecho de estar haciendo guardia en la puerta de un banco? ¿El secuestro del coronel Larrabure, enterrado vivo en un pozo estrecho durante un año, torturado y mal alimentado hasta que su cuerpo llegó a pesar 40 kilos y después estrangulado, no cuenta moralmente como una desaparición forzosa?
La catalogación de los crímenes, si es que tuviera algún sentido, debería hacerse caso por caso. Las historias están todas publicadas, para quien quiera verlas; pero no hubo interés en mirarlas. Son más de mil; más que las víctimas de ETA a lo largo de toda su existencia como grupo terrorista.
No. El señor González no quiso saltar al vacío. Se lanzó del trapecio en una pirueta y no advirtió que ya habían quitado la red. Algunas personas tuvieron la oportunidad aunque fuera de hablar y de escribir durante los últimos años, y nada es lo mismo desde entonces.
(*) Autor de Montoneros, soldados de Massera y coautor de Los otros muertos
La Nación
sábado, 16 de noviembre de 2019
¡DESACATADOS!
cada cual elige llevarse lo que prefiere o necesita"
Loris Zanatta
Por Enrique Guillermo Avogadro
En momentos como los actuales, cuando todas las certezas que teníamos con respecto al mundo se transforman en segundos en magmas trepidantes e hirvientes, resulta harto difícil hacer un análisis unívoco acerca de la realidad, sobre todo cuando estamos inmersos en ella. De todas maneras, y dado el corto espacio del que dispongo en cada nota, me referiré sólo a un aspecto de lo que está sucediendo en América Latina.
Los intereses de Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel convergieron con los de Rafael Correa, prófugo, y de allí surgió la sedición contra Lenin Moreno en Ecuador; luego, intentaron derrumbar a Martín Vizcarra, pero el mandatario peruano resistió la embestida y también superó la crisis. Y entonces fueron a por Chile, donde se vio la ferocidad de los terroristas enmascarados como en ningún otro lugar; pero no previeron que la sociedad boliviana -afectada por los mismos problemas económicos de las demás- no aceptaría pacíficamente la tentativa de eternización en el poder ni toleraría el fraude electoral, y perdieron así un aliado fundamental.
Los regímenes de Evo Morales y de Sebastián Piñera tienen diferentes orígenes políticos. El primero permitió el acceso al poder de los indígenas del Altiplano y se sumó al ámbito populista de pseudo izquierda organizado por el Foro de São Paulo y la Unasur. El chileno, por su parte, es representante de la centro-derecha, actora de la alternancia democrática con la centro-izquierda que, durante treinta años, llevó tanto progreso.
Sin embargo, surge claramente una notable coincidencia en los gravísimos conflictos callejeros que están afectando a esos dos países, y que podrían agravarse: los gobiernos recurrieron a las fuerzas armadas para reprimir la protesta, aún cuando las razones de ésta fueran diametralmente opuestas. Y en los dos casos, los militares se negaron a hacerlo hasta contar con un respaldo mayor que la mera decisión presidencial.
La hipocresía canallesca de la que hace gala el Grupo de Puebla, formado por ex mandatarios y que integra nuestro Presidente electo, le permite acusar al Grupo de Lima, que varias naciones crearon para buscar una solución democrática al drama humanitario que vive Venezuela, de intervenir en la política interna de ese país; mientras tanto, se califica al Poder Judicial brasileño de perseguir a Luiz Inácio Lula (cuando está condenado por ladrón), se apoya públicamente al Frente Amplio (que competirá en el ballotage uruguayo del domingo 24) y se reprueba a Donald Trump por festejar la renuncia de Evo Morales.
Es la misma repudiable actitud que lleva a condenar a los militares bolivianos -que sugirieron a Evo Morales renunciar- por golpistas y a aplaudir a sus colegas chilenos por no salir a la calle, en ambos casos desacatando las órdenes presidenciales; sin embargo, la razón de la negativa es la misma: en toda América Latina son muchísimos los soldados que están presos, en nombre de unos derechos humanos tuertos y manipulados, por defender las instituciones republicanas contra la agresión terrorista.
Sobre la protesta pacífica de los ciudadanos, comprensible por razones socio-económicas, se montaron sin dudarlo los mismos que, hace ya cincuenta años, incendiaron la región con la violencia terrorista en el marco general de la "guerra fría"; una vez que Rusia consiguió poner un pie en Cuba, ésta comenzó a exportar su revolución a todo el resto de los países hasta que cada organización guerrillera fue derrotada, sólo bélicamente, por las fuerzas armadas cuyos miembros, prácticamente sin distinción de países, pagaron con la cárcel esa victoria.
Por ello, hoy los ejércitos exigen para obedecer las órdenes de represión prácticamente lo mismo: un inequívoco respaldo político, la vigencia del código de justicia militar y el eventual juzgamiento por tribunales militares. Esto coloca a Piñera en un brete complicado, porque si diera respuesta positiva a dichos reclamos, la izquierda internacional le saltará al cuello y, dada la situación actual de la calle, es probable que se produjeran muchas muertes; en Bolivia, demandan idénticas garantías para salir a controlar, con balas que no son de goma, a los insurrectos partidarios de Evo Morales que quieren incendiar el país.
El miércoles, nuestro Hº Aguantadero, en comisión bicameral, cristalizó -para evitar el libre albedrío de los jueces- las razones que justificarán la aplicación de la prisión preventiva antes de la sentencia definitiva. Rápidamente, el periodismo salió a preguntarse cuántos de los detenidos por las causas de corrupción recuperarán su libertad, pero no escuché a nadie inquirir sobre la suerte de tantos militares ancianos que, incluso sin haber sido enjuiciados aún, están preventivamente presos hace más de una década.
Nada está dicho aún en nuestra América del Sur, pero Colombia parece haberse convertido en el próximo objetivo de esos temibles canallas, ya que el Brasil de Jair Bolsonaro no parece ser un bocado fácil y aquí, en la Argentina, la tranquilidad callejera que trajo aparejada el triunfo del peronismo pegoteado se extenderá, seguramente, por varios meses.
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Loris Zanatta
Por Enrique Guillermo Avogadro
En momentos como los actuales, cuando todas las certezas que teníamos con respecto al mundo se transforman en segundos en magmas trepidantes e hirvientes, resulta harto difícil hacer un análisis unívoco acerca de la realidad, sobre todo cuando estamos inmersos en ella. De todas maneras, y dado el corto espacio del que dispongo en cada nota, me referiré sólo a un aspecto de lo que está sucediendo en América Latina.
Los intereses de Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel convergieron con los de Rafael Correa, prófugo, y de allí surgió la sedición contra Lenin Moreno en Ecuador; luego, intentaron derrumbar a Martín Vizcarra, pero el mandatario peruano resistió la embestida y también superó la crisis. Y entonces fueron a por Chile, donde se vio la ferocidad de los terroristas enmascarados como en ningún otro lugar; pero no previeron que la sociedad boliviana -afectada por los mismos problemas económicos de las demás- no aceptaría pacíficamente la tentativa de eternización en el poder ni toleraría el fraude electoral, y perdieron así un aliado fundamental.
Los regímenes de Evo Morales y de Sebastián Piñera tienen diferentes orígenes políticos. El primero permitió el acceso al poder de los indígenas del Altiplano y se sumó al ámbito populista de pseudo izquierda organizado por el Foro de São Paulo y la Unasur. El chileno, por su parte, es representante de la centro-derecha, actora de la alternancia democrática con la centro-izquierda que, durante treinta años, llevó tanto progreso.
Sin embargo, surge claramente una notable coincidencia en los gravísimos conflictos callejeros que están afectando a esos dos países, y que podrían agravarse: los gobiernos recurrieron a las fuerzas armadas para reprimir la protesta, aún cuando las razones de ésta fueran diametralmente opuestas. Y en los dos casos, los militares se negaron a hacerlo hasta contar con un respaldo mayor que la mera decisión presidencial.
La hipocresía canallesca de la que hace gala el Grupo de Puebla, formado por ex mandatarios y que integra nuestro Presidente electo, le permite acusar al Grupo de Lima, que varias naciones crearon para buscar una solución democrática al drama humanitario que vive Venezuela, de intervenir en la política interna de ese país; mientras tanto, se califica al Poder Judicial brasileño de perseguir a Luiz Inácio Lula (cuando está condenado por ladrón), se apoya públicamente al Frente Amplio (que competirá en el ballotage uruguayo del domingo 24) y se reprueba a Donald Trump por festejar la renuncia de Evo Morales.
Es la misma repudiable actitud que lleva a condenar a los militares bolivianos -que sugirieron a Evo Morales renunciar- por golpistas y a aplaudir a sus colegas chilenos por no salir a la calle, en ambos casos desacatando las órdenes presidenciales; sin embargo, la razón de la negativa es la misma: en toda América Latina son muchísimos los soldados que están presos, en nombre de unos derechos humanos tuertos y manipulados, por defender las instituciones republicanas contra la agresión terrorista.
Sobre la protesta pacífica de los ciudadanos, comprensible por razones socio-económicas, se montaron sin dudarlo los mismos que, hace ya cincuenta años, incendiaron la región con la violencia terrorista en el marco general de la "guerra fría"; una vez que Rusia consiguió poner un pie en Cuba, ésta comenzó a exportar su revolución a todo el resto de los países hasta que cada organización guerrillera fue derrotada, sólo bélicamente, por las fuerzas armadas cuyos miembros, prácticamente sin distinción de países, pagaron con la cárcel esa victoria.
Por ello, hoy los ejércitos exigen para obedecer las órdenes de represión prácticamente lo mismo: un inequívoco respaldo político, la vigencia del código de justicia militar y el eventual juzgamiento por tribunales militares. Esto coloca a Piñera en un brete complicado, porque si diera respuesta positiva a dichos reclamos, la izquierda internacional le saltará al cuello y, dada la situación actual de la calle, es probable que se produjeran muchas muertes; en Bolivia, demandan idénticas garantías para salir a controlar, con balas que no son de goma, a los insurrectos partidarios de Evo Morales que quieren incendiar el país.
El miércoles, nuestro Hº Aguantadero, en comisión bicameral, cristalizó -para evitar el libre albedrío de los jueces- las razones que justificarán la aplicación de la prisión preventiva antes de la sentencia definitiva. Rápidamente, el periodismo salió a preguntarse cuántos de los detenidos por las causas de corrupción recuperarán su libertad, pero no escuché a nadie inquirir sobre la suerte de tantos militares ancianos que, incluso sin haber sido enjuiciados aún, están preventivamente presos hace más de una década.
Nada está dicho aún en nuestra América del Sur, pero Colombia parece haberse convertido en el próximo objetivo de esos temibles canallas, ya que el Brasil de Jair Bolsonaro no parece ser un bocado fácil y aquí, en la Argentina, la tranquilidad callejera que trajo aparejada el triunfo del peronismo pegoteado se extenderá, seguramente, por varios meses.
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
viernes, 15 de noviembre de 2019
ALBERTO F. HABLA MUCHO
No es bueno que un presidente electo no hable con la prensa o con organizaciones de cualquier tipo, pero tampoco es bueno que hable demasiado. El que habla mucho termina diciendo lo que no quiere o lo que no debe decir. O dice una cosa el lunes y la desmiente el viernes.
Por Malú Kikuchi
Alberto F. necesita con urgencia un vocero, cuestión de preservarse un poco. Si sigue hablando tanto, va a llegar al 10/12 con la credibilidad esmerilada. Ya tiene que enfrentar una situación más que difícil en lo económico y dentro de su frente interno.
Sumarle a todo esto el hecho de decir con respecto a la deuda con el FMI, “vamos a pagar a la uruguaya” (Uruguay 2003, sin quita de intereses ni de capital, alargando plazos de pago de acuerdo con el acreedor), y ahora dice que la Argentina no puede pagar su deuda de ninguna manera.
Fue a Portugal y admiró su impactante renacimiento económico. Un país que salió de una situación francamente desastrosa y hoy es un ejemplo de cuentas ordenadas, bajo desempleo y con pobreza acotada. Es el país más barato de Europa y un destino turístico muy buscado.
Pero Alberto F. olvidó decir que Portugal sufrió un ajuste feroz, que achicó su administración pública y bajó los sueldos que dependían del estado en un 23%, desde barrenderos a profesores universitarios. Nueve años después volvió a subir ese 23%, obviamente sin pagar a retroactividad.
En la Argentina de hoy, ninguna de estas medidas son viables. ¿Entonces para qué hablar del modelo portugués? ¿Para qué meterse sin cesar en los países extranjeros a favor o en contra? Se sabe que “los países no tienen amigos, tienen intereses”. ¿Alberto F. tiene en cuenta este “detalle”?
Pelearse con el presidente Trump está fuera de lugar. Juzgarlo públicamente como atrasando a EEUU por apoyar la renuncia de Evo Morales, está fuera de lugar. Y torearlo a Bolsonaro visitando a Lula e invitándolo a su asunción presidencial, es un error. Un gravísimo error.
El presidente Bolsonaro puede no gustar, molestar, insultar, de hecho él lo hace con Alberto F., pero Brasil, país que preside , nos es imprescindible. Es nuestro socio mayor, con o sin Bolsonaro. Lo seguirá siendo cuando el presidente brasileño deje de serlo.
En cuanto a Bolivia, debería ser suficiente el fallo de la OEA, que a través de su secretario general Luis Almagro (después de recibir el informe de 40 peritos), declaró que Evo Morales había dado un auto golpe a través de un indiscutible fraude electoral. Pero las ideologías pudieron más y para Alberto F. fue un golpe.
Lo mismo con el Uruguay. La simpatía hacia Pepe Mugica se comprende, que lo traiga a la Argentina, se comprende. Que vaya a visitar como presidente electo a Tabaré Váquez, que ya está abandonando la presidencia de la ROU, se comprende. Que se vea con Martínez, bien.
Daniel Martínez, intendente de Montevideo, candidato por el Frene Amplio, ganó las elecciones, va a balotaje contra Luis Lacalle Pou del partido Nacional. El 24/11, de acuerdo a las encuestas (¿serán creíbles?), ganaría Lacalle Pou, que Alberto F. no visitó. La ROU también es socia.
Un presidente, Alberto F. al ser electo ya lo es, no puede, no debe dejar que sus simpatías personales o su ideología, o la ideología que le imponen sus laderos dueños de los votos, lo desvíen de su trabajo como líder de un país. No puede, no debe dejar de lado los intereses de la Argentina.
Hasta ahora es lo que viene haciendo. Y es bueno recordar que Perón decía que “la política es la política exterior, lo demás es sólo administración”. ¿Cómo explicar si el Frente de Todos es peronista, la necesidad por recrear el polo ideológico chavista en América del Sur?
Si Piñera consiguiera estabilizar a Chile y erradicar el foquismo enviado desde Cuba/Venezuela, si Bolivia estableciera elecciones transparentes y justas (lo que implicaría no votar a Evo), y si ganara Lacalle Pou en Uruguay, ¡qué aislamiento el de la Argentina de Alberto F.!
Piñera en Chile, Vizcarra en Perú, Moreno en Ecuador, Duque en Colombia, Bolsonaro en Brasil, Abdo en Paraguay y Lacalle Pou en Uruguay, dejarían a Venezuela y a México muy lejos. ¿Ninguna de estas posibilidades se baraja en el entorno de Alberto F? ¿No hay estadistas entre sus políticos?
Que a partir del 10/12 el pragmatismo supere la ideología y los intereses del país prevalezca sobre los que podrían esgrimir “los votos son míos”. La Argentina está por encima de los partidos y muy por encima de los políticos. Esperemos. ¡Y que Dios nos ampare!
Por Malú Kikuchi
Alberto F. necesita con urgencia un vocero, cuestión de preservarse un poco. Si sigue hablando tanto, va a llegar al 10/12 con la credibilidad esmerilada. Ya tiene que enfrentar una situación más que difícil en lo económico y dentro de su frente interno.
Sumarle a todo esto el hecho de decir con respecto a la deuda con el FMI, “vamos a pagar a la uruguaya” (Uruguay 2003, sin quita de intereses ni de capital, alargando plazos de pago de acuerdo con el acreedor), y ahora dice que la Argentina no puede pagar su deuda de ninguna manera.
Fue a Portugal y admiró su impactante renacimiento económico. Un país que salió de una situación francamente desastrosa y hoy es un ejemplo de cuentas ordenadas, bajo desempleo y con pobreza acotada. Es el país más barato de Europa y un destino turístico muy buscado.
Pero Alberto F. olvidó decir que Portugal sufrió un ajuste feroz, que achicó su administración pública y bajó los sueldos que dependían del estado en un 23%, desde barrenderos a profesores universitarios. Nueve años después volvió a subir ese 23%, obviamente sin pagar a retroactividad.
En la Argentina de hoy, ninguna de estas medidas son viables. ¿Entonces para qué hablar del modelo portugués? ¿Para qué meterse sin cesar en los países extranjeros a favor o en contra? Se sabe que “los países no tienen amigos, tienen intereses”. ¿Alberto F. tiene en cuenta este “detalle”?
Pelearse con el presidente Trump está fuera de lugar. Juzgarlo públicamente como atrasando a EEUU por apoyar la renuncia de Evo Morales, está fuera de lugar. Y torearlo a Bolsonaro visitando a Lula e invitándolo a su asunción presidencial, es un error. Un gravísimo error.
El presidente Bolsonaro puede no gustar, molestar, insultar, de hecho él lo hace con Alberto F., pero Brasil, país que preside , nos es imprescindible. Es nuestro socio mayor, con o sin Bolsonaro. Lo seguirá siendo cuando el presidente brasileño deje de serlo.
En cuanto a Bolivia, debería ser suficiente el fallo de la OEA, que a través de su secretario general Luis Almagro (después de recibir el informe de 40 peritos), declaró que Evo Morales había dado un auto golpe a través de un indiscutible fraude electoral. Pero las ideologías pudieron más y para Alberto F. fue un golpe.
Lo mismo con el Uruguay. La simpatía hacia Pepe Mugica se comprende, que lo traiga a la Argentina, se comprende. Que vaya a visitar como presidente electo a Tabaré Váquez, que ya está abandonando la presidencia de la ROU, se comprende. Que se vea con Martínez, bien.
Daniel Martínez, intendente de Montevideo, candidato por el Frene Amplio, ganó las elecciones, va a balotaje contra Luis Lacalle Pou del partido Nacional. El 24/11, de acuerdo a las encuestas (¿serán creíbles?), ganaría Lacalle Pou, que Alberto F. no visitó. La ROU también es socia.
Un presidente, Alberto F. al ser electo ya lo es, no puede, no debe dejar que sus simpatías personales o su ideología, o la ideología que le imponen sus laderos dueños de los votos, lo desvíen de su trabajo como líder de un país. No puede, no debe dejar de lado los intereses de la Argentina.
Hasta ahora es lo que viene haciendo. Y es bueno recordar que Perón decía que “la política es la política exterior, lo demás es sólo administración”. ¿Cómo explicar si el Frente de Todos es peronista, la necesidad por recrear el polo ideológico chavista en América del Sur?
Si Piñera consiguiera estabilizar a Chile y erradicar el foquismo enviado desde Cuba/Venezuela, si Bolivia estableciera elecciones transparentes y justas (lo que implicaría no votar a Evo), y si ganara Lacalle Pou en Uruguay, ¡qué aislamiento el de la Argentina de Alberto F.!
Piñera en Chile, Vizcarra en Perú, Moreno en Ecuador, Duque en Colombia, Bolsonaro en Brasil, Abdo en Paraguay y Lacalle Pou en Uruguay, dejarían a Venezuela y a México muy lejos. ¿Ninguna de estas posibilidades se baraja en el entorno de Alberto F? ¿No hay estadistas entre sus políticos?
Que a partir del 10/12 el pragmatismo supere la ideología y los intereses del país prevalezca sobre los que podrían esgrimir “los votos son míos”. La Argentina está por encima de los partidos y muy por encima de los políticos. Esperemos. ¡Y que Dios nos ampare!
jueves, 14 de noviembre de 2019
PIDEN INVESTIGAR NUEVOS CASOS DE INDEMNIZACIONES MILLONARIAS A FAMILIARES DE GUERRILLEROS
Son 13 pagos por un total equivalente a dos millones y medio de dólares. La causa tramita ante el juzgado de Ariel Lijo
Por Fabio Ferrer
El 25 de septiembre de 1975, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) emboscó y asaltó un camión de caudales en el centro de la ciudad de Córdoba con el objetivo de llevarse los valores que se transportaban en el vehículo.
En ese momento, se produjo un tiroteo entre los guerrilleros y los custodios del blindado a los que se sumaron efectivos de la policía provincial.
Como consecuencia de la balacera murieron una guerrillera, dos custodios y un policía resultó herido.
La mujer abatida, miembro del ERP, fue identificada como Nora Lía Marquardt cuyo nombre de guerra era “Sargento Clara”.
25 años después de aquel hecho, los familiares de Nora Marquardt -gracias a una de las llamadas “leyes de reparatorias”- cobraron más de USD 171 mil en concepto de indemnización como “víctima del terrorismo de Estado”. Además el nombre de la militante del ERP abatida durante el asalto al blindado figura en el “Parque de la Memoria” de la Ciudad de Buenos Aires.
Este y otros 12 casos similares en los que se pagaron indemnizaciones a herederos de guerrilleros de manera presuntamente ilegal figuran en una denuncia que presentó el periodista José Luis D’Angelo este miércoles ante la justicia federal. En el escrito se exponen de forma detallada las maniobras que, invocando las “leyes reparatorias”, habrían permitido defraudar al Estado en cifras millonarias. Tras el sorteo la causa recayó en el juzgado a cargo del juez federal Ariel Lijo.
Otro de los casos denunciados es el de Hugo Therisod, Nombre de Guerra: “Roque”. A las 11 del 20 de agosto de 1975, en pleno centro de la ciudad de Córdoba, una unidad de combate del ERP atacó en forma simultánea la División Informaciones, el Comando Radioeléctrico y el edificio de la Guardia de Infantería de la Policía provincial “con el objeto de detener y ajusticiar a todo el personal”. Los guerrilleros realizaron cortes en varias calles de la zona céntrica para dificultar la llegada de refuerzos. En el ataque fueron asesinados cinco policías y cayó abatido Therisod.
En la revista Estrella Roja, órgano oficial del Ejército Revolucionario del Pueblo, se publicó un artículo en el que al referirse a “Roque” destacó su “compromiso con la revolución socialista, su odio a la policía y demás fuerzas represivas lo llevan a cumplir con iniciativa y enorme alegría su tarea, el ataque a la Guardia de Infantería”. “Murió valientemente cuando desprendido del resto de sus compañeros debió enfrentar sólo con una pistola a un conjunto de policías fuertemente armados dando un alto ejemplo de moral revolucionaria”, detallaron.
Los herederos de Hugo Therisod recibieron la indemnización correspondiente a las “víctimas del terrorismo de Estado”, una suma que al momento de percibirla equivalía a USD 98 mil.
En la denuncia además se describen otros casos de guerrilleros ajusticiados por su propia organización por haberlos considerado “traidores” y de aquellos que murieron por impericia en la manipulación de explosivos o por fallas en la fabricación de esos artefactos.
Entre ellos se destaca lo ocurrido con Adriana Kornbliht, Nombre de Guerra: “la Turca”, quien murió mientras intentaba colocar una bomba en la comisaría de Monte Chingolo en la provincia de Buenos Aires, en marzo de 1977. Según cuenta Pablo Giussani en su libro “Montoneros, la soberbia armada”, Kornbliht falleció despedazada por una bomba que le estalló en las manos mientras intentaba colocarla en la dependencia policial. Los familiares de “la Turca” recibieron en 2007 más de 360 mil pesos, USD 116 mil a la cotización de la época.
Uno de los hechos más llamativos mencionados en la denuncia que tramita en el juzgado de Lijo es el de los hermanos Sabao. El 28 de noviembre de 1975, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, en Rosario, un grupo armado con ametralladoras y fusiles FAL atacaron a Carlos Raimundo Sabao y a Pedro Alberto Sabao. El primero cayó en el lugar alcanzado por varios impactos mientras que su hermano se arrojó al río Paraná. Los atacantes lo persiguieron y continuaron disparándole hasta que su cuerpo desapareció de la superficie del río.
Al día siguiente, el cadáver de Pedro Sabao fue extraído de las aguas del río Paraná por la Prefectura mientras que su hermano Carlos, gravemente herido, logró sobrevivir. Pocos días después, la organización Montoneros se adjudicó el ataque. Los causahabientes de Pedro Sabao cobraron en marzo de 2001 el equivalente a USD 168.300. Según la prueba ofrecida en la denuncia, su hermano Carlos falleció en un geriátrico de la ciudad de Rosario en el año 2016, sin embargo su nombre está en una de las placas del “Parque de la Memoria” de la Ciudad de Buenos Aires como una “víctima del terrorismo de Estado”.
Los 13 casos denunciados figuran en el Registro Unificado de “Víctimas del Terrorismo de Estado”.
Infobae
Este y otros 12 casos similares en los que se pagaron indemnizaciones a herederos de guerrilleros de manera presuntamente ilegal figuran en una denuncia que presentó el periodista José Luis D’Angelo este miércoles ante la justicia federal. En el escrito se exponen de forma detallada las maniobras que, invocando las “leyes reparatorias”, habrían permitido defraudar al Estado en cifras millonarias. Tras el sorteo la causa recayó en el juzgado a cargo del juez federal Ariel Lijo.
Otro de los casos denunciados es el de Hugo Therisod, Nombre de Guerra: “Roque”. A las 11 del 20 de agosto de 1975, en pleno centro de la ciudad de Córdoba, una unidad de combate del ERP atacó en forma simultánea la División Informaciones, el Comando Radioeléctrico y el edificio de la Guardia de Infantería de la Policía provincial “con el objeto de detener y ajusticiar a todo el personal”. Los guerrilleros realizaron cortes en varias calles de la zona céntrica para dificultar la llegada de refuerzos. En el ataque fueron asesinados cinco policías y cayó abatido Therisod.
En la revista Estrella Roja, órgano oficial del Ejército Revolucionario del Pueblo, se publicó un artículo en el que al referirse a “Roque” destacó su “compromiso con la revolución socialista, su odio a la policía y demás fuerzas represivas lo llevan a cumplir con iniciativa y enorme alegría su tarea, el ataque a la Guardia de Infantería”. “Murió valientemente cuando desprendido del resto de sus compañeros debió enfrentar sólo con una pistola a un conjunto de policías fuertemente armados dando un alto ejemplo de moral revolucionaria”, detallaron.
Los herederos de Hugo Therisod recibieron la indemnización correspondiente a las “víctimas del terrorismo de Estado”, una suma que al momento de percibirla equivalía a USD 98 mil.
En la denuncia además se describen otros casos de guerrilleros ajusticiados por su propia organización por haberlos considerado “traidores” y de aquellos que murieron por impericia en la manipulación de explosivos o por fallas en la fabricación de esos artefactos.
Entre ellos se destaca lo ocurrido con Adriana Kornbliht, Nombre de Guerra: “la Turca”, quien murió mientras intentaba colocar una bomba en la comisaría de Monte Chingolo en la provincia de Buenos Aires, en marzo de 1977. Según cuenta Pablo Giussani en su libro “Montoneros, la soberbia armada”, Kornbliht falleció despedazada por una bomba que le estalló en las manos mientras intentaba colocarla en la dependencia policial. Los familiares de “la Turca” recibieron en 2007 más de 360 mil pesos, USD 116 mil a la cotización de la época.
Uno de los hechos más llamativos mencionados en la denuncia que tramita en el juzgado de Lijo es el de los hermanos Sabao. El 28 de noviembre de 1975, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, en Rosario, un grupo armado con ametralladoras y fusiles FAL atacaron a Carlos Raimundo Sabao y a Pedro Alberto Sabao. El primero cayó en el lugar alcanzado por varios impactos mientras que su hermano se arrojó al río Paraná. Los atacantes lo persiguieron y continuaron disparándole hasta que su cuerpo desapareció de la superficie del río.
Al día siguiente, el cadáver de Pedro Sabao fue extraído de las aguas del río Paraná por la Prefectura mientras que su hermano Carlos, gravemente herido, logró sobrevivir. Pocos días después, la organización Montoneros se adjudicó el ataque. Los causahabientes de Pedro Sabao cobraron en marzo de 2001 el equivalente a USD 168.300. Según la prueba ofrecida en la denuncia, su hermano Carlos falleció en un geriátrico de la ciudad de Rosario en el año 2016, sin embargo su nombre está en una de las placas del “Parque de la Memoria” de la Ciudad de Buenos Aires como una “víctima del terrorismo de Estado”.
Los 13 casos denunciados figuran en el Registro Unificado de “Víctimas del Terrorismo de Estado”.
Infobae
miércoles, 13 de noviembre de 2019
ABANDERADOS 2019
Le confieso que me siento intoxicado por tantas informaciones negativas. Todos los días estamos obligados a comentar y opinar sobre situaciones terribles de violencia, destrucción y muerte en Chile y en Bolivia.
Por Alfredo Leuco
Todos los días la grieta que crece multiplica una realidad que nos satura con discusiones a muerte sobre todos los temas. Todos los días vemos cómo se van cayendo todas las investigaciones sobre la mega corrupción de estado K y la manera en la que se está incubando un plan de libertad a los presos corruptos y de impunidad para todos y todas con Cristina y Máximo en primer lugar.
“Ojalá Máximo sea presidente”, dijo Alberto Fernández. Por momentos parece un trabajo insalubre. Por eso, hoy más que nunca hay que abrir una ventana de aire fresco y de esperanza.
Hablo de esos compatriotas argentinos que llevan bien alta todos los días la bandera de la solidaridad, del hacer el bien sin mirar a quien, de dar una mano sin pedir nada a cambio. Son los abanderados que todos los años tratamos de poner en un cuadro de honor desde este humilde espacio.
Por eso no me canso de repetir que Palito Ortega tiene razón. Tuvo la generosidad de componer esta canción en forma exclusiva para este programa que se llama “Le doy mi palabra”. El optimismo activo y solidario es uno de los cantantes más populares de todos los tiempos, sostiene que todos los días pasan cosas buenas pero que muchas veces la gente no se entera. Y es absolutamente cierto.
A veces los periodistas, y lo digo auto-críticamente, en nuestro afán de buscar la verdad, de denunciar al autoritarismo y la corrupción nos quedamos atrapados en una telaraña despreciable. Muchas veces siento repugnancia al comentar y criticar a los que protagonizaron el robo del siglo desde el estado.
Es tan grande y tan extendida la estafa que produjo el gobierno más corrupto de la historia que por momentos se produce la falsa idea de que los argentinos somos todos iguales. Que en esta bendita tierra de trabajo y sacrificio solo existen los Lázaros, los Cristóbal y las Cristinas. Y no es así. De ninguna manera.
La inmensa mayoría de nuestros hermanos argentinos son honrados y se rompen la espalda trabajando en forma pacífica y respetan las leyes y educan a sus hijos en la cultura del sacrificio y el progreso. Y muchos compatriotas se destacan en las artes, en las ciencias, en el deporte y se transforman en ejemplos que debemos seguir.
Son espejos en donde nos tenemos que mirar para construir el país que queremos para nuestros hijos. Un país más sano, más seguro, más igualitario, sin violencia y con el máximo de libertad posible. Hay cientos de miles de ejemplo a lo largo y a lo ancho de la patria. Cada tanto dedicamos este espacio a iluminar a esas personas que debemos conocer.
Es una luz de esperanza que pretendemos encender desde la radio y que nos ayuda a seguir empujando y a no bajar los brazos frente a los chantas, los ladrones, los golpistas y los patoteros que, por supuesto, seguiremos denunciando porque es nuestra obligación como periodistas independientes.
Se podría decir que hay argentinos que merecen la cárcel y que son minoría. Y hay compatriotas que merecen ser los abanderados de la Argentina que viene. Ese es el maravilloso nombre de este proyecto llamado “Abanderados de la Argentina Solidaria” que trato de destacar, siempre que puedo.
Desde su debut, hace una década, más de 80 líderes sociales fueron reconocidos por su entrega cotidiana en las áreas educación, discapacidad, inclusión social, desarrollo comunitario, combate a la pobreza y salud.
Este año, como siempre, hay ocho candidatos seleccionados por un jurado de honor. Entre los integrantes está Eduardo Caride que fue un alto funcionario de Telefónica. Pero también es miembro del consejo asesor del Colegio Madre Teresa en Virreyes, y del consejo asesor de Educar2050.
Daniel Pomerantz es el director ejecutivo de la AMIA. Elena Cataldo Fleming es presidenta de la Fundación Equinoterapia de Salta y fue abanderada hace 6 años. Silvia Torres Carbonell es directora y profesora del Centro de Emprendedores del IAE y presidenta de la Fundación Rura 40. Luciano Ojea Quintana es el director nacional de Cáritas.
Roby Souvirón es el fundador de la agencia de viajes Despegar.com e integrante del consejo directivo del Observatorio Argentino por la Educación y finalmente, Javier “El Pupi” Zanetti, un verdadero crack del fútbol argentino e italiano, hoy vicepresidente del Inter de Milan y creador de la fundación Pupi que ejercer una gigantesca solidaridad con los chicos que menos tienen.
Este es el jurado. Que analizó las trayectorias y los proyectos de cientos de postulantes. Es que somos un país rico en recursos naturales y también en recursos humanos. Todos podemos votar a través de la página web que es la siguiente: www.premioabanderados.com.ar. Allí podemos elegir a nuestro favorito según nuestro corazón y nuestras neuronas.
Yo todavía no decidí mi voto. Es que cada uno de los ocho candidatos tiene virtudes y valores extraordinarios. Le cuento…
Anabella Albornoz. Tiene 41 años y encabeza la asociación civil “Suma de Voluntades”. Desde Paraná, Entre Ríos trabaja con voluntarios en los asentamientos más precarios y en los basurales más peligrosos.
Atiende a aquellos hermanos argentinos que no tienen servicios básicos y en muchos casos comen de los desperdicios y viven en condiciones infrahumanas. Levantaron 3 comedores populares, formaron cooperativas para transformar la realidad y están cerca de 1.900 chicos para asegurar su escolaridad. Tienen un grupo que se llama “Los recicladores del Paraná” y otro “Construyendo dignidad”.
Andrea Casamento tiene 54 años. Su organización atiende a los familiares de los presos. Conoció a su esposo en la cárcel y ahora tienen un hijo de 12 años. Hay 85 mil personas privada de su libertad en el país y ellos tratan de conseguirle mejores condiciones de vida y capacitarlos para eso.
Juan Chalbaud tiene 32 años. En el departamento Maipu del Chaco desarrolla su actividad la asociación “Monte Adentro”. Su solidaridad se concentra en las poblaciones más alejadas y con mayores necesidades como Quitilipi o Tres Isletas. Han levantado talleres de oficios para que cada uno produzca y pueda vender lo que fabrica. Quieren evitar el desarraigo y al migración interna que tanto mal les hace a ellos y a todos.
Germán Laborda tiene 34 años. Atienen a las personas que tienen capacidades especiales y síndrome de Down. Su fundación se llama “Empate” y ayuda con deportes y despliegue de posibilidades artísticas. Desarrolla su sicomotricidad, para incluirlos laboralmente. Tiene una sede en San Francisco, Córdoba y otra en Lima, Peru.
Mariano Masciocchi tiene 42 años. Es médico y apunta a llevar salud, prevención y contención a niños y jóvenes. Empezó en una parroquia y su fundación se llama “¿Me regalás una hora? Trabajan con el otros médicos, nutricionistas, enfermeros y estudiantes. Se dedican a los chicos y jóvenes que están en situación de calle y tienen alrededor de 200 pacientes en 10 puntos de atención.
Margarita Medina tiene 52 años. Trabaja en Salta, Jujuy y Tucuman con su asociación llamada “Alas de Aguila”. Tienen 4 escuelas de liderazgos con 1.300 alumnos y talleres para transmitir valores y herramientas para procurarse una vida digna. Se llaman a si mismos, “sembradores de semillas” y apuntan a formar agentes de cambio. Tienen hasta un programa de radio de alcance mundial”.
Felicitas Melián tiene apenas 23 años. Su organización se llama “Cuerdas azules” y se refiere a los lazos solidarios para atender a chicos en hospitales o que han sido abandonados. Utilizan el baile, el canto y la alegría. Y una monja le enseñó que deben apadrinar a algunos de esos chicos. Tienen hogares de tránsito en el Área Metropolitana y 200 voluntarios.
Carlos Rais tiene 75 años. Su fundación Solatium Patagonia se encarga de los cuidados paliativos. Van a domicilio si es necesario para acompañar a la gente en sus últimos momentos. Estar a su lado hasta el día de su muerte aunque parezca mentira, les mejora la calidad de vida.
Están construyendo una sede llamada “Casa Betania” donde pueden atender todos los aspectos de ese drama. Desde la cuestión biomédica, hasta las psico sociales pasando por las espirituales. Todos merecen ganar. Hay 700 mil pesos en premios. Es para multiplicar su extraordinaria apuesta para una sociedad mejor.
Ya está abierta la votación en esta iniciativa de canal 13 que cuenta con el auspicio de la Fundación Noble y difunde y potencia las acciones desinteresadas de tantos ciudadanos anónimos que transforman la vida de miles y miles de ciudadanos también anónimos.
¿Se imagina lo que significa para estas personas que nos enorgullecen, encontrarse de golpe con tanto dinero para desarrollar y expandir sus proyectos? Es un empujón de esperanza. Tiene razón Palito Ortega. Pasan cosas buenas. Y vamos a tratar de que la gente se entere.
Ellos nos inspiran. Son lo mejor de nosotros. Los que dan hasta que duela. Verdaderos héroes sociales. Ídolos con pies de acero. Abanderados de la Argentina Solidaria.
Por Alfredo Leuco
Todos los días la grieta que crece multiplica una realidad que nos satura con discusiones a muerte sobre todos los temas. Todos los días vemos cómo se van cayendo todas las investigaciones sobre la mega corrupción de estado K y la manera en la que se está incubando un plan de libertad a los presos corruptos y de impunidad para todos y todas con Cristina y Máximo en primer lugar.
“Ojalá Máximo sea presidente”, dijo Alberto Fernández. Por momentos parece un trabajo insalubre. Por eso, hoy más que nunca hay que abrir una ventana de aire fresco y de esperanza.
Hablo de esos compatriotas argentinos que llevan bien alta todos los días la bandera de la solidaridad, del hacer el bien sin mirar a quien, de dar una mano sin pedir nada a cambio. Son los abanderados que todos los años tratamos de poner en un cuadro de honor desde este humilde espacio.
Por eso no me canso de repetir que Palito Ortega tiene razón. Tuvo la generosidad de componer esta canción en forma exclusiva para este programa que se llama “Le doy mi palabra”. El optimismo activo y solidario es uno de los cantantes más populares de todos los tiempos, sostiene que todos los días pasan cosas buenas pero que muchas veces la gente no se entera. Y es absolutamente cierto.
A veces los periodistas, y lo digo auto-críticamente, en nuestro afán de buscar la verdad, de denunciar al autoritarismo y la corrupción nos quedamos atrapados en una telaraña despreciable. Muchas veces siento repugnancia al comentar y criticar a los que protagonizaron el robo del siglo desde el estado.
Es tan grande y tan extendida la estafa que produjo el gobierno más corrupto de la historia que por momentos se produce la falsa idea de que los argentinos somos todos iguales. Que en esta bendita tierra de trabajo y sacrificio solo existen los Lázaros, los Cristóbal y las Cristinas. Y no es así. De ninguna manera.
La inmensa mayoría de nuestros hermanos argentinos son honrados y se rompen la espalda trabajando en forma pacífica y respetan las leyes y educan a sus hijos en la cultura del sacrificio y el progreso. Y muchos compatriotas se destacan en las artes, en las ciencias, en el deporte y se transforman en ejemplos que debemos seguir.
Son espejos en donde nos tenemos que mirar para construir el país que queremos para nuestros hijos. Un país más sano, más seguro, más igualitario, sin violencia y con el máximo de libertad posible. Hay cientos de miles de ejemplo a lo largo y a lo ancho de la patria. Cada tanto dedicamos este espacio a iluminar a esas personas que debemos conocer.
Es una luz de esperanza que pretendemos encender desde la radio y que nos ayuda a seguir empujando y a no bajar los brazos frente a los chantas, los ladrones, los golpistas y los patoteros que, por supuesto, seguiremos denunciando porque es nuestra obligación como periodistas independientes.
Se podría decir que hay argentinos que merecen la cárcel y que son minoría. Y hay compatriotas que merecen ser los abanderados de la Argentina que viene. Ese es el maravilloso nombre de este proyecto llamado “Abanderados de la Argentina Solidaria” que trato de destacar, siempre que puedo.
Desde su debut, hace una década, más de 80 líderes sociales fueron reconocidos por su entrega cotidiana en las áreas educación, discapacidad, inclusión social, desarrollo comunitario, combate a la pobreza y salud.
Este año, como siempre, hay ocho candidatos seleccionados por un jurado de honor. Entre los integrantes está Eduardo Caride que fue un alto funcionario de Telefónica. Pero también es miembro del consejo asesor del Colegio Madre Teresa en Virreyes, y del consejo asesor de Educar2050.
Daniel Pomerantz es el director ejecutivo de la AMIA. Elena Cataldo Fleming es presidenta de la Fundación Equinoterapia de Salta y fue abanderada hace 6 años. Silvia Torres Carbonell es directora y profesora del Centro de Emprendedores del IAE y presidenta de la Fundación Rura 40. Luciano Ojea Quintana es el director nacional de Cáritas.
Roby Souvirón es el fundador de la agencia de viajes Despegar.com e integrante del consejo directivo del Observatorio Argentino por la Educación y finalmente, Javier “El Pupi” Zanetti, un verdadero crack del fútbol argentino e italiano, hoy vicepresidente del Inter de Milan y creador de la fundación Pupi que ejercer una gigantesca solidaridad con los chicos que menos tienen.
Este es el jurado. Que analizó las trayectorias y los proyectos de cientos de postulantes. Es que somos un país rico en recursos naturales y también en recursos humanos. Todos podemos votar a través de la página web que es la siguiente: www.premioabanderados.com.ar. Allí podemos elegir a nuestro favorito según nuestro corazón y nuestras neuronas.
Yo todavía no decidí mi voto. Es que cada uno de los ocho candidatos tiene virtudes y valores extraordinarios. Le cuento…
Anabella Albornoz. Tiene 41 años y encabeza la asociación civil “Suma de Voluntades”. Desde Paraná, Entre Ríos trabaja con voluntarios en los asentamientos más precarios y en los basurales más peligrosos.
Atiende a aquellos hermanos argentinos que no tienen servicios básicos y en muchos casos comen de los desperdicios y viven en condiciones infrahumanas. Levantaron 3 comedores populares, formaron cooperativas para transformar la realidad y están cerca de 1.900 chicos para asegurar su escolaridad. Tienen un grupo que se llama “Los recicladores del Paraná” y otro “Construyendo dignidad”.
Andrea Casamento tiene 54 años. Su organización atiende a los familiares de los presos. Conoció a su esposo en la cárcel y ahora tienen un hijo de 12 años. Hay 85 mil personas privada de su libertad en el país y ellos tratan de conseguirle mejores condiciones de vida y capacitarlos para eso.
Juan Chalbaud tiene 32 años. En el departamento Maipu del Chaco desarrolla su actividad la asociación “Monte Adentro”. Su solidaridad se concentra en las poblaciones más alejadas y con mayores necesidades como Quitilipi o Tres Isletas. Han levantado talleres de oficios para que cada uno produzca y pueda vender lo que fabrica. Quieren evitar el desarraigo y al migración interna que tanto mal les hace a ellos y a todos.
Germán Laborda tiene 34 años. Atienen a las personas que tienen capacidades especiales y síndrome de Down. Su fundación se llama “Empate” y ayuda con deportes y despliegue de posibilidades artísticas. Desarrolla su sicomotricidad, para incluirlos laboralmente. Tiene una sede en San Francisco, Córdoba y otra en Lima, Peru.
Mariano Masciocchi tiene 42 años. Es médico y apunta a llevar salud, prevención y contención a niños y jóvenes. Empezó en una parroquia y su fundación se llama “¿Me regalás una hora? Trabajan con el otros médicos, nutricionistas, enfermeros y estudiantes. Se dedican a los chicos y jóvenes que están en situación de calle y tienen alrededor de 200 pacientes en 10 puntos de atención.
Margarita Medina tiene 52 años. Trabaja en Salta, Jujuy y Tucuman con su asociación llamada “Alas de Aguila”. Tienen 4 escuelas de liderazgos con 1.300 alumnos y talleres para transmitir valores y herramientas para procurarse una vida digna. Se llaman a si mismos, “sembradores de semillas” y apuntan a formar agentes de cambio. Tienen hasta un programa de radio de alcance mundial”.
Felicitas Melián tiene apenas 23 años. Su organización se llama “Cuerdas azules” y se refiere a los lazos solidarios para atender a chicos en hospitales o que han sido abandonados. Utilizan el baile, el canto y la alegría. Y una monja le enseñó que deben apadrinar a algunos de esos chicos. Tienen hogares de tránsito en el Área Metropolitana y 200 voluntarios.
Carlos Rais tiene 75 años. Su fundación Solatium Patagonia se encarga de los cuidados paliativos. Van a domicilio si es necesario para acompañar a la gente en sus últimos momentos. Estar a su lado hasta el día de su muerte aunque parezca mentira, les mejora la calidad de vida.
Están construyendo una sede llamada “Casa Betania” donde pueden atender todos los aspectos de ese drama. Desde la cuestión biomédica, hasta las psico sociales pasando por las espirituales. Todos merecen ganar. Hay 700 mil pesos en premios. Es para multiplicar su extraordinaria apuesta para una sociedad mejor.
Ya está abierta la votación en esta iniciativa de canal 13 que cuenta con el auspicio de la Fundación Noble y difunde y potencia las acciones desinteresadas de tantos ciudadanos anónimos que transforman la vida de miles y miles de ciudadanos también anónimos.
¿Se imagina lo que significa para estas personas que nos enorgullecen, encontrarse de golpe con tanto dinero para desarrollar y expandir sus proyectos? Es un empujón de esperanza. Tiene razón Palito Ortega. Pasan cosas buenas. Y vamos a tratar de que la gente se entere.
Ellos nos inspiran. Son lo mejor de nosotros. Los que dan hasta que duela. Verdaderos héroes sociales. Ídolos con pies de acero. Abanderados de la Argentina Solidaria.
martes, 12 de noviembre de 2019
PRESOS EN LIBERTAD
No hay delito que merezca una prisión sine die, sin condena judicial, ni persona que después de los 70 años no merezca gozar de la detención domiciliaria.
En las últimas semanas, las noticias vienen dando cuenta de la liberación de varios renombrados presos que cumplían con la prisión preventiva que les fuera ordenada a la espera de ser juzgados. Nos referimos a los acusados de estar presuntamente vinculados a hechos de corrupción, en especial ligados a la contratación de obras públicas, con sobreprecios y retornos, además de a eventuales delitos por lavado de dinero. Las resoluciones judiciales han causado inquietud en la opinión pública, que vincula esta catarata de liberaciones con un eventual cambio de gobierno, imaginando que, como la botavara de los veleros, un cambio de vientos modificaría la voluntad persecutoria de los magistrados.
La prisión preventiva con reclusión en un establecimiento carcelario parte de una presunción de responsabilidad del imputado que, por cierto, no se encuentra aún demostrada, ya que la etapa del juicio propiamente dicho no ha comenzado. El indiscutible principio de inocencia rige hasta la sentencia condenatoria. Una vez decretada la prisión preventiva, se mantendrá efectiva, esto es con privación de la libertad, si se presume que el imputado puede darse a la fuga o bien está en capacidad de entorpecer el proceso judicial, influyendo ante testigos, haciendo desaparecer documentos, alterando constancias contables o mandándolas hacer por terceros bajo control del poder del imputado. Tal fue el caso de Julio De Vido, exministro sumamente poderoso, con importantísimas vinculaciones y obedientes subalternos que podían entorpecer de esa forma el curso de la investigación.
Como bien ha señalado el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires en más de una declaración, la privación de la libertad a través del mecanismo de la prisión preventiva no puede ser un fin en sí mismo, sino un medio instrumental y cautelar. Lo vital será que las actuaciones judiciales penales conduzcan sin demora a la instancia del juicio oral.
Una vez que los procesos se encuentran en condiciones de ser elevados a juicio, en gran medida desaparece la posibilidad de alterar las constancias judiciales incorporadas al proceso, de donde el referido temor desaparece y, salvo que se tema la fuga del detenido, se esfuman también las razones para retenerlo en cautiverio. Las normas indican que deben ser liberados. El juez puede fijar una caución o fianza para reforzar la presunción de que permanecerán en jurisdicción del tribunal, o bien decretar una interdicción de salida o un perímetro del cual no podrán alejarse. En algunos casos incluso corresponderá la detención domiciliaria, siempre más llevadera que en el recinto carcelario.
El escándalo desatado por la investigación denominada causa de los cuadernos, los graves reconocimientos de los arrepentidos y las múltiples y contundentes pruebas que se han ido acumulando durante la investigación de esta verdadera lacra social que compromete a funcionarios del gobierno anterior hacen presumir que los delitos no quedarán impunes y que muchos de los recientemente liberados retornarán oportunamente a cumplir las condenas que se les fijen. Confiamos en que solo hayan sido los cambios en la situación de las causas los que les han valido el beneficio de la libertad a los detenidos y no un cambio en la dirección de los vientos judiciales.
Apelando a los mismos inquebrantables principios que sustentan la administración de justicia, no deja de preocupar que el beneficio de la excarcelación de la cual gozan algunos de los imputados no se extienda a numerosos detenidos sin condena, y algunos sin proceso, retenidos por los llamados delitos de lesa humanidad. El encierro cautelar en el que se los mantiene, invocando la gravedad de los hechos ligados a la lucha armada contra el terrorismo, supera en la mayoría los diez años a la espera de sentencia. La ley debería ser igual para todos, y no hay delito que merezca una detención sine die, sin condena judicial, ni persona que después de los 70 años no merezca gozar del beneficio de la prisión domiciliaria que nuestra ley y el Tratado de Roma contemplan.
Haciendo gala de madurez democrática y de profundo respeto por las instituciones y el Estado de Derecho, no podemos sino congratularnos de que se aplique la ley y se libere a quien no da motivos para estar preso, sea por delitos de corrupción, lavado de dinero o lesa humanidad. La honrosa tarea de administrar justicia ha de acreditar el principio de igualdad jurídica ante la ley para desterrar privilegios o arbitrarias diferencias contrarios a una sociedad democrática.
Editorial La Nacion
En las últimas semanas, las noticias vienen dando cuenta de la liberación de varios renombrados presos que cumplían con la prisión preventiva que les fuera ordenada a la espera de ser juzgados. Nos referimos a los acusados de estar presuntamente vinculados a hechos de corrupción, en especial ligados a la contratación de obras públicas, con sobreprecios y retornos, además de a eventuales delitos por lavado de dinero. Las resoluciones judiciales han causado inquietud en la opinión pública, que vincula esta catarata de liberaciones con un eventual cambio de gobierno, imaginando que, como la botavara de los veleros, un cambio de vientos modificaría la voluntad persecutoria de los magistrados.
La prisión preventiva con reclusión en un establecimiento carcelario parte de una presunción de responsabilidad del imputado que, por cierto, no se encuentra aún demostrada, ya que la etapa del juicio propiamente dicho no ha comenzado. El indiscutible principio de inocencia rige hasta la sentencia condenatoria. Una vez decretada la prisión preventiva, se mantendrá efectiva, esto es con privación de la libertad, si se presume que el imputado puede darse a la fuga o bien está en capacidad de entorpecer el proceso judicial, influyendo ante testigos, haciendo desaparecer documentos, alterando constancias contables o mandándolas hacer por terceros bajo control del poder del imputado. Tal fue el caso de Julio De Vido, exministro sumamente poderoso, con importantísimas vinculaciones y obedientes subalternos que podían entorpecer de esa forma el curso de la investigación.
Como bien ha señalado el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires en más de una declaración, la privación de la libertad a través del mecanismo de la prisión preventiva no puede ser un fin en sí mismo, sino un medio instrumental y cautelar. Lo vital será que las actuaciones judiciales penales conduzcan sin demora a la instancia del juicio oral.
Una vez que los procesos se encuentran en condiciones de ser elevados a juicio, en gran medida desaparece la posibilidad de alterar las constancias judiciales incorporadas al proceso, de donde el referido temor desaparece y, salvo que se tema la fuga del detenido, se esfuman también las razones para retenerlo en cautiverio. Las normas indican que deben ser liberados. El juez puede fijar una caución o fianza para reforzar la presunción de que permanecerán en jurisdicción del tribunal, o bien decretar una interdicción de salida o un perímetro del cual no podrán alejarse. En algunos casos incluso corresponderá la detención domiciliaria, siempre más llevadera que en el recinto carcelario.
El escándalo desatado por la investigación denominada causa de los cuadernos, los graves reconocimientos de los arrepentidos y las múltiples y contundentes pruebas que se han ido acumulando durante la investigación de esta verdadera lacra social que compromete a funcionarios del gobierno anterior hacen presumir que los delitos no quedarán impunes y que muchos de los recientemente liberados retornarán oportunamente a cumplir las condenas que se les fijen. Confiamos en que solo hayan sido los cambios en la situación de las causas los que les han valido el beneficio de la libertad a los detenidos y no un cambio en la dirección de los vientos judiciales.
Apelando a los mismos inquebrantables principios que sustentan la administración de justicia, no deja de preocupar que el beneficio de la excarcelación de la cual gozan algunos de los imputados no se extienda a numerosos detenidos sin condena, y algunos sin proceso, retenidos por los llamados delitos de lesa humanidad. El encierro cautelar en el que se los mantiene, invocando la gravedad de los hechos ligados a la lucha armada contra el terrorismo, supera en la mayoría los diez años a la espera de sentencia. La ley debería ser igual para todos, y no hay delito que merezca una detención sine die, sin condena judicial, ni persona que después de los 70 años no merezca gozar del beneficio de la prisión domiciliaria que nuestra ley y el Tratado de Roma contemplan.
Haciendo gala de madurez democrática y de profundo respeto por las instituciones y el Estado de Derecho, no podemos sino congratularnos de que se aplique la ley y se libere a quien no da motivos para estar preso, sea por delitos de corrupción, lavado de dinero o lesa humanidad. La honrosa tarea de administrar justicia ha de acreditar el principio de igualdad jurídica ante la ley para desterrar privilegios o arbitrarias diferencias contrarios a una sociedad democrática.
Editorial La Nacion
lunes, 11 de noviembre de 2019
MAURICIO MACRI: LA SEGUNDA VIDA DEL GATO
En política el tiempo pasa muy rápido y si el kirchnerismo pudo recuperarse luego de haber provocado una cuota nada despreciable de desastres, no hay motivos para que Cambiemos, siempre y cuando se mantenga fiel a los principios declamados, no logre emularlo.
Por James Neilson
No sólo los kirchneristas sino también ciertos integrantes del ala radical de Cambiemos creían que el actual Presidente era un cadáver político. Lo que sucedió después los ha obligado a modificarlo. Ya antes de que las PASO lo pusieron al borde del nocaut, no sólo los kirchneristas sino también ciertos integrantes del ala radical de Cambiemos creían que Mauricio Macri era un cadáver político que deberían enterrar subrepticiamente para que otro –Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal o alguien como Ernesto Sanz–, ocupara su lugar.
Estaban convencidos de que podrían aferrarse al poder si se las arreglaran para liberarse de Macri, por tratarse en su opinión de un hombre que carecía de las cualidades necesarias para ser un líder eficaz.
A ojos de los más despectivos, era un CEO despistado que tomaba la Argentina por una empresa comercial que le sería dado manejar según las pautas del sector privado, lo que para muchos profesionales de la política era un insulto.
Aunque los resultados de las PASO parecieron confirmar el juicio de quienes querían deshacerse de Macri, lo que sucedió después los ha obligado a modificarlo.
No habrá sido por su carisma personal que centenares de miles de personas se congregaron para aplaudirlo en ciudad tras ciudad, pero la verdad es que desde los tiempos ya remotos de Raúl Alfonsín, muy pocos políticos han sido capaces de enfervorizar a multitudes semejantes.
Puede que haya exagerado Miguel Pichetto al afirmar que “treinta días más y los pasábamos por arriba”, pero la derrota que sufrió Cambiemos en las elecciones presidenciales distó de ser tan categórica como tantos habían previsto.
Si la Argentina fuera un país parlamentarista, sería legítimo hablar de un virtual empate. Luego de recuperarse, con la ayuda de una muchedumbre autoconvocada, del bajón anímico que le supuso el “palazo” de las PASO, Macri se reinventó; el ingeniero amigo de los números se metamorfoseó en algo parecido a un político tradicional, para no decir populista.
Tardíamente se dio cuenta de la importancia de vincularse emotivamente con la gente, de mostrarse en público como una persona tan sensible como el que más compartía las esperanzas, ilusiones y, sobre todo, valores de muchísimos compatriotas.
¿Será suficiente lo que hizo en las semanas finales de la campaña como para permitirle liderar hasta nuevo aviso la oposición al gobierno de Alberto Fernández y. tal vez, regresar al poder después de las próximas elecciones?
Si bien no ha desaparecido por completo el riesgo de que Cambiemos reaccione frente al revés que acaba de experimentar entregándose al canibalismo, Macri tiene motivos para confiar en que, como dijo, “hay gato para rato”.
Por ser la Argentina un país de inclinaciones monárquicas, de ahí el “hiperpresidencialismo” que la caracteriza, son muchos los políticos que son reacios a aceptar cargos inferiores a los ya ocupados a menos que, por alguna que otra razón, necesiten contar con fueros.
A diferencia de lo que sucede en las democracias consideradas maduras, figurar como el jefe formal de la oposición no acarrea mucho prestigio.
Aquí lo normal es que, una vez consolidado un gobierno, los forzados a pasar una temporada en el llano se dispersen hasta que se hayan acercado las elecciones presidenciales siguientes, cuando comenzarán a reagruparse detrás de los precandidatos más promisorios.
Asimismo, por lo de “más vale ser cabeza de ratón que cola de león”, siempre han abundado los minipartidos, algunos unipersonales, que a lo sumo militan dentro de un “movimiento” de ideología tan vaga que sería inútil exigirle un mínimo de coherencia.
De más está decir que la ausencia de partidos estructurados equiparables a los que durante muchas décadas dominaron el escenario político en los países desarrollados ha contribuido enormemente al fracaso histórico de la clase dirigente nacional.
De todos los muchos intentos relativamente recientes de llenar el vacío así supuesto, el que dio pie a Cambiemos, una fusión aún incipiente del PRO, la UCR, la Coalición Cívica y, con la incorporación de Pichetto, una parte del PJ, ha sido por lejos el más prometedor.
Con tal que se mantenga unido, podría cumplir un papel fundamental en los años venideros que, por cierto, amenazan con ser traumáticos para el grueso de la población.
Comprometido como está con un conjunto de valores que podrían calificarse de republicanos, a Cambiemos –a esta altura no serviría para mucho darle otro nombre–, le correspondería impedir que el nuevo oficialismo los violen en nombre de las prioridades de la mitad, o más, kirchnerista de la coalición electoralista que fue armada por Cristina pero que todavía no se ha definido; ya es evidente que lo insinuado por Alberto Fernández es incompatible con el presunto proyecto de la vicepresidenta electa y sus adherentes incondicionales.
Lo mismo que el radicalismo, Cambiemos ha adquirido la reputación de ser congénitamente incapaz de domar la díscola economía argentina, una deficiencia que se atribuye ya a su hipotético apego al “neoliberalismo”, y a a la debilidad sensiblera de quienes carecen de la “vocación de poder” de los peronistas.
De más está decir que los años de gradualismo no lo ayudaron a hacer creer que había descubierto cómo combinar la sensibilidad social con una dosis adecuada de realismo. Aunque con miras a convencer a los especialistas en sacar provecho del dolor ajeno de que el torniquete brutal que tendrá que aplicar es culpa exclusiva de Macri, Fernández no ha dejado de hablar pestes de la gestión de quien pronto será su antecesor, tarde o temprano tendrá que reconocer que el estado catastrófico de la economía se debe a mucho más que los “errores” que según casi todos fueron perpetrados en los cuatro años últimos.
Aprenderá que desde la oposición es maravillosamente fácil vapulear a los responsables de administrar una economía que desde hace muchas décadas está groseramente distorsionada, pero que no lo es en absoluto hacer las cosas mejor sin chocar contra intereses creados muy poderosos.
¿Se resistirán los dirigentes de Cambiemos a atacar a sus sucesores con la furia que aquí es habitual por no conseguir reducir de golpe la brecha enorme que separa las expectativas mayoritarias de la triste realidad?
Macri jura que no, que las críticas de la oposición serán “constructivas” e “inteligentes”, lo que sería toda una novedad en una sociedad acostumbrada a los excesos verbales de quienes buscan destruir los adversarios sin preocuparse por el bienestar general.
A juzgar por la forma civilizada en que aceptó la derrota y su voluntad de colaborar para que la transición no agregue más problemas a los muchos que ya abruman al país, Macri se siente muy cómodo en el papel de líder opositor que se ha propuesto.
Es de suponer que, además de defenderse contra los resueltos a desensillarlo por creerse mejor preparados para desempeñar dicho rol, procurará fortalecer Cambiemos que, al fin y al cabo, es en buena medida su propia criatura, para que tenga la posibilidad de triunfar primero en las elecciones de medio término que se prevén y, un par de años más tarde, devolverle las llaves de la Casa Rosada y la residencia de Olivos.
Como ya sabrá, en política el tiempo pasa muy rápido y si el kirchnerismo pudo recuperarse luego de haber provocado una cuota nada despreciable de desastres, no hay motivos para que Cambiemos, siempre y cuando se mantenga fiel a los principios declamados, no logre emularlo.
Frente al desafío terrible planteado por la economía, la oposición tendría que hacer gala de un grado excepcional de prudencia, aunque sólo fuera porque, en el caso de triunfar en el futuro, no le convendría “heredar” un país irremediablemente quebrado.
Con todo, como entienden los de Cambiemos y, es de esperar, algunos oficialistas lúcidos, hay mucho más en juego, ya que la situación calamitosa en que se encuentran las finanzas del país, la escasa productividad de casi todas las empresas y el avance al parecer inexorable de la pobreza extrema son síntomas de un mal profundo de origen sociopolítico, cuando no cultural.
Aunque siempre es posible hacer concesiones en materia económica, no lo es si se trata de temas como la corrupción, el respeto por las normas constitucionales, la independencia de la Justicia y la defensa de la libertad de expresión, ámbitos estos en que los kirchneristas y sus aliados actuales siempre han sido proclives a cometer barbaridades.
Para perplejidad de muchos que han visto cómo en otras partes del mundo, incluyendo a Chile, turbas furibundas se han alzado en rebelión contra elites que creen corruptas, aquí aproximadamente la mitad del electorado ha preferido pasar por alto las denuncias en tal sentido que han llovido sobre las cabezas de Cristina y sus socios.
Los más fogosos las han tratado como mentiras confeccionadas por los medios, otros se han convencido de que, por ser corruptos todos los políticos, en especial los procedentes del mundo empresarial, es injusto ensañarse con los que militan en el “campo popular”.
Sea como fuere, el que los más propensos a tratar la corrupción como un asunto meramente anecdótico sean los que más odian al macrismo debería inquietar a Alberto Fernández; si de resultas del eventual fracaso de su gestión económica la minoría macrista se transformara en mayoría, no sólo personas de clase media sino también muchos que viven en pobreza compartirían la indignación por la corrupción que en cierto modo reivindica un sector clave de la coalición que encabeza.
En este terreno, la Argentina es una excepción notable, pero no hay garantía alguna de que siga siéndolo por mucho tiempo más.
domingo, 10 de noviembre de 2019
¿A USTED, QUÉ TÍO ALBERTO LE GUSTA MÁS?
Evidentemente, gente como Correa y Alberto está obsesionada con la televisión y la ficción.
Por Alejandro Borensztein
Antes que nada debemos felicitar a Alberto Fernández por haber terminado exitosamente su segunda semana como presidente electo. Pensar que transcurrieron sólo quince días desde las elecciones y ya parece que aquella epopeya del campo nacional y popular ocurrió hace meses. Así de vertiginosa y loca es nuestra Argentina.
Esta locura en la que vivimos nos llevó a una nueva obsesión colectiva que es pretender descifrar ya mismo de qué se va a tratar el gobierno de Tío Alberto. ¿Qué señales da? ¿Para dónde vamos?
Por lo que hemos visto hasta ahora, para sintetizarlo de algún modo, podemos ir definiendo al futuro gobierno como una película argentina en coproducción con el Vaticano con un guión neomenemista tardío ortodoxo, musicalizada con temas de rock nacional de fines de los 60.
O sea, Mini Menem / Capilla Sixtina / Lito Nebbia como el trípode político económico y cultural sobre el que se sostendría el futuro gobierno, en el mejor de los casos. Menem para hacer el ajustazo, el papa para contener el fastidio popular y Lito para ponerle la mejor música. Por ahí va a venir la mano.
Obviamente lo van a disfrazar de otra cosa, le van a dar dos manitos de progresismo sintético para disimular un poco pero en el fondo todo pinta que allá vamos.
Como adelanto, digamos que evidentemente en estos pocos días el país ha mejorado bastante. Baradel ahora se muestra razonable diciendo que hay que aguantar y apoyar. Los gordos de la CGT ya dijeron que no es momento para andar haciendo reclamos salariales y varios sindicalistas avisaron que no van a pedir el bono de fin de año.
O sea, estamos mucho mejor que en la época de Vidal y de Macri cuando toda esta gente nos emputecía por cualquier cosa. Falta que le avisen a Papá Noel que no es necesario que venga, que si se le complica llegar hasta acá no hay problema, que se quede allá en el norte nomás, que muchas gracias y que este año nos arreglamos así como estamos.
Lo que sí genera alguna preocupación es la idea de que los sectores antagónicos del Frente de Todos puedan terminar enfrentándose entre ellos y generando un problema para el país. Por ejemplo, La Cámpora contra los gobernadores e intendentes o los sindicalistas contra Grabois y las organizaciones sociales, o Massa contra los Zaffaroni de este mundo, etc. etc. Por favor, llevemos tranquilidad. Todo esto es falso.
Por ahora la única crisis que se puede vislumbrar es entre aquellos sectores que apoyan lo que dice Tío Alberto los días miércoles y los que apoyan las cosas que dice el jueves o el viernes.
De los distintos Tíos Alberto que hemos visto, el de los miércoles es por lejos el mejor.
De hecho este miércoles, hablando con Maru Duffard para Canal 13, el presidente electo desautorizó a quienes piden la ejecución de los periodistas que cuestionaron al kirchnerismo. El tipo declaró que “cada uno puede decir o escribir lo que le plazca” y explicó que finalmente deberán hacerse responsables frente a sus audiencias. Obvio pero impecable.
Por más que Moyano patalee, de eso se trata. Cada uno tiene que hacer lo que mejor sabe hacer: los políticos seguir arruinando al país y los periodistas seguir escribiendo sus notas. Después el público decide.
Usted amigo lector sabe que conmigo no van a tener ningún problema porque yo hace 12 años que repito siempre lo mismo: nada mejor que el kirchnerismo (para las columnas de humor político, obviamente). Moyano, que fue quien pidió investigar a los medios y a los periodistas, tampoco se puede quejar porque yo nunca me meto con él. No como vidrio.
En cambio el Tío Alberto de los jueves y el de los viernes, digamos las cosas como son, hasta ahora fue un desastre. El juevismo y el viernismo son dos líneas internas que preanuncian conflictividad.
El viernes pasado el presidente electo volcó hablando de la Warner, de Bugs Bunny y del pobre Correcaminos cuyo único pecado es tratar de evitar que el Coyote se lo coma.
No habla bien de Tío Alberto que el tipo se identifique con el Coyote cuando es obvio que todos estamos del lado del Correcaminos. Imaginemos la serie al revés. Un coyote temible que persigue a un bello correcaminos y al final de cada capítulo se lo devora con esos dientes espantosos chorreando sangre mientra el pobre bicho grita desesperado. Sería horrible. Un escándalo mundial. Los chicos no podrían dormir a la noche.
Lo mismo vale para Bugs Bunny, un conejo que come zanahorias y escapa de Sam, un viejo bigotudo miembro de la National Rifle Association de EEUU, que lo persigue con una escopeta para matarlo.
¿Cómo puede ser que el mismo Tío Alberto que el miércoles critica, con justa razón, la represión en Chile, el viernes pida que al pobre Bugs Bunny lo caguen a tiros?
Todo este debate ridículo fue el viernes de la semana pasada. El Tío Alberto de los viernes es para el olvido.
El Tío Alberto de los jueves no es mejor que el de los viernes. Este jueves le dio un reportaje de una hora a Rafael Correa, el ex presidente ecuatoriano buscado por la justicia que tiene un programa de reportajes en la televisión rusa de Putin. Una hora sin cortes. Televisivamente un plomazo. Te la encargo.
Los medios sólo rescataron las definiciones de Tío Alberto sobre la deuda y le dejaron pasar todo lo demás, como por ejemplo la descalificación de todos los ciudadanos latinoamericanos que no votan por los Kirchner, por Correa o por Maduro (serán todos oligarcas y lacayos del imperio pero nunca son menos del 50%).
También desarrollaron una genial interpretación de la serie “El Chavo” según la cual Doña Florinda es una tilinga (textual) con aspiraciones burguesas que maltrata al pobre Don Ramón quien, según Correa y Alberto, representa a la clase trabajadora latinoamericana oprimida. Posta. Ver para creer.
Debo decir que, al menos en los capítulos de “El Chavo” que yo vi, Don Ramón es un adorable vago que no quiere laburar y Doña Florinda es una viuda que cría sola a su hijo Quico y hace lo que puede con la miserable pensión del orto que le pagan gobiernos revolucionarios como los de Rafael Correa o Cristina Kirchner.
Pero son miradas. En cualquier caso, evidentemente esta gente está obsesionada con la televisión y con la ficción. Que se preparen en Polka.
En otras palabras, esperemos que este debate entre las líneas internas de Tío Alberto lo ganen los miercolistas, porque los juevistas y los viernistas son de terror.
Por ahora tampoco suman los Tíos Alberto de los días lunes y martes porque son los días en los que el tipo deja que los demás digan barbaridades sin salir a desmentirlas. Sobran ejemplos.
Finalmente, Tío Alberto de sábado y domingo tuvimos uno solo y se la pasó boludeando en México, de modo que todavía no hubo masa crítica como para poder evaluar como es el tioalbertismo de fin de semana. Veremos este domingo como termina.
Mientras tanto, el viernismo se reunió, obviamente este viernes, en la CGT. Estaban Caló, Moyano, Daer, Piumato, Viviani, Acuña, Cavalieri, Rodriguez y Palazzo, entre otros. Mucho colesterol y mucha foto de Evita pero la igualdad de género te la debo. Como le dije amigo lector, los viernes de Tío Alberto son dificilísmos.
Habrá que estar atentos al 10 de diciembre cuando sea el traspaso del mando. Cae martes. Ya no me gusta, hubiera preferido miércoles. Esperemos que no se arme lío cuando se crucen los machirulos del viernismo con las feministas del lunesismo.
Van dos semanas recién. Nos vamos a divertir.
Clarín
Por Alejandro Borensztein
Antes que nada debemos felicitar a Alberto Fernández por haber terminado exitosamente su segunda semana como presidente electo. Pensar que transcurrieron sólo quince días desde las elecciones y ya parece que aquella epopeya del campo nacional y popular ocurrió hace meses. Así de vertiginosa y loca es nuestra Argentina.
Esta locura en la que vivimos nos llevó a una nueva obsesión colectiva que es pretender descifrar ya mismo de qué se va a tratar el gobierno de Tío Alberto. ¿Qué señales da? ¿Para dónde vamos?
Por lo que hemos visto hasta ahora, para sintetizarlo de algún modo, podemos ir definiendo al futuro gobierno como una película argentina en coproducción con el Vaticano con un guión neomenemista tardío ortodoxo, musicalizada con temas de rock nacional de fines de los 60.
O sea, Mini Menem / Capilla Sixtina / Lito Nebbia como el trípode político económico y cultural sobre el que se sostendría el futuro gobierno, en el mejor de los casos. Menem para hacer el ajustazo, el papa para contener el fastidio popular y Lito para ponerle la mejor música. Por ahí va a venir la mano.
Obviamente lo van a disfrazar de otra cosa, le van a dar dos manitos de progresismo sintético para disimular un poco pero en el fondo todo pinta que allá vamos.
Como adelanto, digamos que evidentemente en estos pocos días el país ha mejorado bastante. Baradel ahora se muestra razonable diciendo que hay que aguantar y apoyar. Los gordos de la CGT ya dijeron que no es momento para andar haciendo reclamos salariales y varios sindicalistas avisaron que no van a pedir el bono de fin de año.
O sea, estamos mucho mejor que en la época de Vidal y de Macri cuando toda esta gente nos emputecía por cualquier cosa. Falta que le avisen a Papá Noel que no es necesario que venga, que si se le complica llegar hasta acá no hay problema, que se quede allá en el norte nomás, que muchas gracias y que este año nos arreglamos así como estamos.
Lo que sí genera alguna preocupación es la idea de que los sectores antagónicos del Frente de Todos puedan terminar enfrentándose entre ellos y generando un problema para el país. Por ejemplo, La Cámpora contra los gobernadores e intendentes o los sindicalistas contra Grabois y las organizaciones sociales, o Massa contra los Zaffaroni de este mundo, etc. etc. Por favor, llevemos tranquilidad. Todo esto es falso.
Por ahora la única crisis que se puede vislumbrar es entre aquellos sectores que apoyan lo que dice Tío Alberto los días miércoles y los que apoyan las cosas que dice el jueves o el viernes.
De los distintos Tíos Alberto que hemos visto, el de los miércoles es por lejos el mejor.
De hecho este miércoles, hablando con Maru Duffard para Canal 13, el presidente electo desautorizó a quienes piden la ejecución de los periodistas que cuestionaron al kirchnerismo. El tipo declaró que “cada uno puede decir o escribir lo que le plazca” y explicó que finalmente deberán hacerse responsables frente a sus audiencias. Obvio pero impecable.
Por más que Moyano patalee, de eso se trata. Cada uno tiene que hacer lo que mejor sabe hacer: los políticos seguir arruinando al país y los periodistas seguir escribiendo sus notas. Después el público decide.
Usted amigo lector sabe que conmigo no van a tener ningún problema porque yo hace 12 años que repito siempre lo mismo: nada mejor que el kirchnerismo (para las columnas de humor político, obviamente). Moyano, que fue quien pidió investigar a los medios y a los periodistas, tampoco se puede quejar porque yo nunca me meto con él. No como vidrio.
En cambio el Tío Alberto de los jueves y el de los viernes, digamos las cosas como son, hasta ahora fue un desastre. El juevismo y el viernismo son dos líneas internas que preanuncian conflictividad.
El viernes pasado el presidente electo volcó hablando de la Warner, de Bugs Bunny y del pobre Correcaminos cuyo único pecado es tratar de evitar que el Coyote se lo coma.
No habla bien de Tío Alberto que el tipo se identifique con el Coyote cuando es obvio que todos estamos del lado del Correcaminos. Imaginemos la serie al revés. Un coyote temible que persigue a un bello correcaminos y al final de cada capítulo se lo devora con esos dientes espantosos chorreando sangre mientra el pobre bicho grita desesperado. Sería horrible. Un escándalo mundial. Los chicos no podrían dormir a la noche.
Lo mismo vale para Bugs Bunny, un conejo que come zanahorias y escapa de Sam, un viejo bigotudo miembro de la National Rifle Association de EEUU, que lo persigue con una escopeta para matarlo.
¿Cómo puede ser que el mismo Tío Alberto que el miércoles critica, con justa razón, la represión en Chile, el viernes pida que al pobre Bugs Bunny lo caguen a tiros?
Todo este debate ridículo fue el viernes de la semana pasada. El Tío Alberto de los viernes es para el olvido.
El Tío Alberto de los jueves no es mejor que el de los viernes. Este jueves le dio un reportaje de una hora a Rafael Correa, el ex presidente ecuatoriano buscado por la justicia que tiene un programa de reportajes en la televisión rusa de Putin. Una hora sin cortes. Televisivamente un plomazo. Te la encargo.
Los medios sólo rescataron las definiciones de Tío Alberto sobre la deuda y le dejaron pasar todo lo demás, como por ejemplo la descalificación de todos los ciudadanos latinoamericanos que no votan por los Kirchner, por Correa o por Maduro (serán todos oligarcas y lacayos del imperio pero nunca son menos del 50%).
También desarrollaron una genial interpretación de la serie “El Chavo” según la cual Doña Florinda es una tilinga (textual) con aspiraciones burguesas que maltrata al pobre Don Ramón quien, según Correa y Alberto, representa a la clase trabajadora latinoamericana oprimida. Posta. Ver para creer.
Debo decir que, al menos en los capítulos de “El Chavo” que yo vi, Don Ramón es un adorable vago que no quiere laburar y Doña Florinda es una viuda que cría sola a su hijo Quico y hace lo que puede con la miserable pensión del orto que le pagan gobiernos revolucionarios como los de Rafael Correa o Cristina Kirchner.
Pero son miradas. En cualquier caso, evidentemente esta gente está obsesionada con la televisión y con la ficción. Que se preparen en Polka.
En otras palabras, esperemos que este debate entre las líneas internas de Tío Alberto lo ganen los miercolistas, porque los juevistas y los viernistas son de terror.
Por ahora tampoco suman los Tíos Alberto de los días lunes y martes porque son los días en los que el tipo deja que los demás digan barbaridades sin salir a desmentirlas. Sobran ejemplos.
Finalmente, Tío Alberto de sábado y domingo tuvimos uno solo y se la pasó boludeando en México, de modo que todavía no hubo masa crítica como para poder evaluar como es el tioalbertismo de fin de semana. Veremos este domingo como termina.
Mientras tanto, el viernismo se reunió, obviamente este viernes, en la CGT. Estaban Caló, Moyano, Daer, Piumato, Viviani, Acuña, Cavalieri, Rodriguez y Palazzo, entre otros. Mucho colesterol y mucha foto de Evita pero la igualdad de género te la debo. Como le dije amigo lector, los viernes de Tío Alberto son dificilísmos.
Habrá que estar atentos al 10 de diciembre cuando sea el traspaso del mando. Cae martes. Ya no me gusta, hubiera preferido miércoles. Esperemos que no se arme lío cuando se crucen los machirulos del viernismo con las feministas del lunesismo.
Van dos semanas recién. Nos vamos a divertir.
Clarín
sábado, 9 de noviembre de 2019
VOLVIERON, ¿PERO MEJORES?
carrera hacia la tribu y el ridículo".
Mario Vargas Llosa
Por Enrique Guillermo Avogadro
A pesar de cuanto cabía esperar a partir de la razonablemente amable reunión que mantuvieran Mauricio Macri y Alberto Fernández a pocos días de las elecciones del 27 de octubre para comenzar una civilizada transición, el Presidente electo se apresuró a mostrar la hilacha.
Más allá de los malabares que se ve obligado a hacer con respecto a Venezuela, un asunto prioritario para Estados Unidos y Brasil, países a los que necesita más que el agua en el desierto, y de los desatados ataques a la administración saliente en la Argentina, tres temas están mostrando claramente hacia dónde derivará su acción cuando llegue a la Casa Rosada: la impunidad para los políticos y empresarios procesados o ya presos por corrupción, la reconstrucción del frente populista en Hispanoamérica y la reiterada pretensión de avanzar contra la prensa independiente.
Lo que comenzó con un par de payasos mediáticos que reclamaban la creación de una suerte de CONADEP para el periodismo y con los dichos recientes de Rafael Bielsa en igual sentido, dirigidos a proteger a Hugo Moyano, se transformó en algo mucho más serio y peligroso por las expresiones del propio Alberto Fernández, cuestionando a la prensa y a los propietarios de los medios. Ya se habrían concretado cancelaciones de contratos a varios conductores que han sido críticos del kirchnerismo.
La visita a Andrés Manuel López Obrador tuvo la marca de la tensión que vive el futuro Presidente argentino entre la dominante presencia de Cristina Fernández, propietaria de los esenciales votos del Conurbano bonaerense y antigua amiga y socia de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y sus necesidades de reconstruir las marchitas relaciones con Jair Bolsonaro y Donald Trump, cuyo Departamento de Estado no olvida la contra-cumbre de Mar del Plata de 2005, que organizó Néstor Kirchner para humillar a George W. Bush ni la apertura de la valija con secretos militares que concretó Héctor Timerman con un alicate en 2011.
México no integra el Grupo de Lima, que clama por el fin de la tiranía de Nicolás Maduro, y Alberto se propone abandonarlo y, a cambio, dar impulso al Grupo de Puebla, un rejunte de personas identificadas con el clepto-populismo que se reunirá hoy aquí.
Por supuesto, nada dice de las acusaciones de corrupción que golpearon a cuatro ex mandatarios de Perú, que están en prisión, fugados del país o se han suicidado. Como se ve, la teoría de la persecución sólo se aplica (recordando aquél "al enemigo, ni justicia") a los compañeros de ruta, a los cuales se les perdonan las violaciones a los derechos humanos, el fraude y el latrocinio, como a Evo Morales, Fernando Lugo o Rafael Correa.
Ese posicionamiento tiene su correlato en el escenario local. El triunfo de Fernández² hizo que comenzaran a soplar fuertes vientos que renovaron el aire en algunas celdas de Ezeiza y Marcos Paz, amén de haber hecho girar las veletas de Comodoro Py; algunos fueron lo suficientemente potentes como para dejar ir a muchos detenidos por las causas de corrupción. La excarcelación de Luiz Inácio Lula da Silva, ordenada luego de que el Tribunal Supremo modificara su jurisprudencia y le permitiera esperar en libertad hasta agotar sus recursos, llevó esperanzas a los muy pocos que aquí aún miran al mundo a través de las rejas.
Cristina venía pregonando su interesada teoría de lawfare y Alberto la hizo suya, responsabilizó a la prensa, confesó que ella está libre sólo por los fueros parlamentarios y la decisión del peronismo, y amenazó veladamente a los jueces que la han procesado. Por supuesto, el principal objetivo de la banda sigue siendo garantizar la impunidad de Florencia Kirchner, el único miembro de la familia que no cuenta con esa protección.
En consonancia, Eduardo Barcesat y Raúl Zaffaroni, sostienen que las investigaciones sobre el falso progresismo en América del Sur son "persecuciones políticas" y, consecuentemente, todos los ladrones (y los empresarios que confirmaron la información de los cuadernos) deben ser puestos en libertad en forma inmediata. Exigieron la intervención del Poder Judicial jujeño, apoyados en la pública opinión de Alberto, que considera indebida la prisión de Milagro Salas, cuyas condenas fueron confirmadas por unanimidad por la Corte Suprema.
A la luz de lo que está sucediendo en Chile (recomiendo esta lectura: https://elmontonero.pe/columnas/lecciones-de-chile), donde a la protesta genuina y pacífica se le montó la subversión terrorista apalancada por Cuba, Venezuela y otros regímenes más fuertes que están detrás, me pregunto qué hubiera pasado de haber obtenido Mauricio Macri su reelección, en especial porque allí y aquí los oficiales a los que se ordena reprimir la violencia callejera son inmediatamente procesados por hacerlo.
De todas maneras, sorprendió la vergonzosa diferencia entre la necesidad imperiosa de aumentos salariales y bonos compensatorios que exigían los sindicatos, y la inmediata renuncia a todas esas reivindicaciones gremiales tan pronto se conoció el triunfo de Alberto Fernández.
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
viernes, 8 de noviembre de 2019
ALBERTO F, ¿NO SABE O NO PUEDE?
Por Malú Kikuchi
De acuerdo al escrutinio definitivo de las pasadas elecciones presidenciales, la fórmula del Frente de Todos obtuvo el 48,24% de los votos, mientras Juntos por el Cambio alcanzó el 40,28%. Haciendo cuentas exactas, los FF ganaron por el 7,96%, casi el 8%.
No era esa la diferencia que esperaban en el peronismo. La remontada de Macri en el último mes fue inesperada y muy bienvenida por la próxima oposición en el congreso nacional y los congresos provinciales. Pero en el Frente de Todos esperaban una distancia del 20%. Alberto la necesitaba.
Con una diferencia grande su margen de maniobra política hubiera sido igualmente grande e incuestionable. Pero con un 8% escaso, Alberto depende de los votos de Cristina. ¿Está de acuerdo con esta situación, estuvo acordada con CFK? Sólo ellos lo saben, pero el resultado es malo.
La Argentina está pasando por una situación económicamente complicada y de muy difícil solución. La incertidumbre en cuanto a respuestas imprescindibles para saber hacia donde se dirige el país, no llegan. La promesa de poner de pie al país, sigue sin que se conozca el cómo.
Se sabe que a las promesas electorales se las lleva el viento de la realidad. Faltando 32 días para asumir la presidencia, sólo se conoce el nombre del futuro ministro de trabajo, Claudio Moroni. ¿Y en economía, en educación, en seguridad, salud, desarrollo social y los demás ministerios? Silencio.
A veces, el silencio puede ser bueno en política, en este momento no lo es. Demasiadas preguntas, demasiada incertidumbre. Mientras un sindicalista digamos que mareado por el triunfo propone “darle a la maquinita y después vemos”, Alberto advierte que “el 10/12 no es mágico”.
Se dice que Felipe Solá suena como canciller. Es un ingeniero agrónomo, ¿qué sabe de diplomacia? Ni siquiera habla otro idioma que no sea el español. Cancillería tiene muchos hombres del PJ aptos y preparados para el cargo. Habría que recordar que Néstor K decía “el que suena, suena”.
Volviendo a la pregunta inicial, Alberto F tiene en claro qué quiere, qué pretende para la Argentina ¿y no lo dice porque optó por esa estrategia? En este momento la estrategia es mala, confunde, no aclara el panorama. Y si espera que Cristina le nombre los ministros, la estrategia es peor.
Supongamos que CFK le echa en cara que ella, la viuda de negro, inconsolable, sacó el 54% de los votos. Habría que recordarle que en el 2007 sacó el 45, 28%, muy sobre el filo. Pero ahora puede reclamar un piso del 30%. Otorgarle, de mala gana, un 10% a Massa y un casi 8% a Alberto.
¿Alberto estará obligado a negociar todos y cada uno de los nombramientos? ¿O sólo peguntará por las áreas que le interesen a Cristina? ¿Hasta donde llega el poder de Alberto votado por el 48, 24% de los argentinos? Esa pregunta la hacemos acá y la hacen en el exterior.
La incertidumbre no ayuda. La errática y en constante descenso histórico de la Argentina, tampoco contribuye a generar confianza. Las declaraciones de Alberto F, en consonancia con la política exterior de Cristina, eso de recrear un polo progresista en la región, no son buenas.
Soñar con lo que fue la unión de Kirchner, Chávez, Lula, Correa y Evo, es un imposible. Néstor y Chávez han muerto. Correa exiliado. Lula preso. Evo disputando una curiosa elección con Mesa. Lo que fue, pasó. López Obrador queda muy lejos y Madura está a años luz de Chávez.
La reunión del Grupo de Puebla en Buenos Aires es un mal presagio, cambiar a Piñera por Enriquez Ominami, también marca una dirección que no ayuda con los países centrales. ¿Cómo se va a renegociar la deuda? El inevitable salvataje económico, ¿vendrá de China? ¿A cambio de qué?
Los argentinos odian el imperialismo yanki. Los norteamericanos hacen negocios, invaden territorialmente pero no se quedan. El gran imperio chino, con 1.350 millones de habitantes, a pesar de tener un enorme territorio necesita más espacio y riquezas naturales que Argentina tiene.
Los chinos piden territorio, lo ocupan y se quedan. Es una buena inmigración, son estudiosos y trabajadores. Pero con los americanos compartimos raíces comunes, judío cristianas y occidentales; con China las diferencias son infinitas. Quizás llegó el momento de pensarlo en serio.
Y de pedirle al presidente electo que nos diga con quiénes y cómo piensa poner al país de pie. Ya es hora.
miércoles, 6 de noviembre de 2019
ALBERTO SE SACÓ LA CARETA
Alberto se sacó la careta y abajo estaba el rostro de Cristina. Ya lo había dicho con toda claridad: “Cristina y yo somos lo mismo”
Por Alfredo Leuco
Alberto Fernández se sacó la careta. Ya no necesita fingir de moderado ni prudente. Ya ganó las elecciones y en 35 días asumirá la presidencia. Alberto se sacó la careta y abajo estaba el rostro de Cristina. Ya lo había dicho con toda claridad: “Cristina y yo somos lo mismo”. Muchos eligieron no escuchar o mirar para otro lado. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.
Muchos empresarios obsecuentes y genuflexos le hacían propaganda diciendo que Alberto venía a poner racionalidad democrática al autoritarismo feroz de Cristina y respeto a la división de poderes republicana.
Era toda una ficción. Era lo que estos empresarios querían creer. Una expresión de deseo que no va en línea con la historia de Alberto. Incluso, muchos colegas que quiero y aprecio, con honestidad pero demasiada ingenuidad, también compraron el discurso del Alberto bueno que viene a limitar a la Cristina mala.
Algunos periodistas incluso, entrevistaron a Alberto como quien habla con Charles De Gaulle o Winston Churchill. Y se equivocaron. Porque Alberto es Alberto. Y Alberto es Cristina. Son lo mismo. Creo que es la verdad más grande que Alberto dijo. Somos lo mismo.
Ayer quedó demostrado en México que quien dice haberse formado con Bob Dylan y Los Beatles tiene la misma mirada jurásica que en los 70.
Responsabiliza al imperialismo cultural de todos los dramas de América Latina, sataniza a Bugs Bunny al tratarlo de estafador, pese a que está rodeado de estafadores que no están dibujados y se suma con el “Eje bolivariano” que apuesta a la censura más antidemocrática y al nacional populismo más cleptocrático.
Tal vez en las formas, Alberto trata de no parecerse a Cristina. Pero ayer compró a libro cerrado toda la teoría de la mentira que es el Lawfare. Los principales impulsores en nuestro país son Eugenio Zaffaroni que convenció al mismísimo papa Francisco para que repitiera esas mismas falsedades.
Ese intento de que los ladrones tengan coronita y que la impunidad se instale en la región, es básicamente una visión conspirativa. ¿Cuál es el corazón de esta ficción que destruye la justicia y la credibilidad en las instituciones?
Estos muchachos dicen alegremente que hay un supra poder mundial, integrado por los yanquis, los medios y la oligarquía que inventó una forma de perseguir a los líderes populares que están representando a las grandes mayorías postergadas en América Latina. Como no los pueden vencer en las urnas, los quieren vencer en los tribunales y meterlos presos acusados falsamente de corrupción.
Ayer Alberto lo dijo clarito. Al comienzo de la columna lo escuchamos de su propia boca. Con esos misiles de falsedades que disparan los medios, lograron impactar en Rafael Correa, en Lula y en Cristina. Correa integra con Nicolás Maduro y el cubano Raúl Castro, el trípode donde se apoyan Rusia, Corea del Norte e Irán y hasta grupos de narcotraficantes para instalarse en la región.
Los mueve un objetivo geopolítico pero también el interés económico de conformar un bloque que pueda sumar a China en su pelea con los Estados Unidos y el mundo occidental y republicano.
Cualquiera puede googlear la información y certificar que aviones rusos llegaron cargados con cientos de millones de dólares en efectivo para asistir a Maduro. Y también llegaron armas de última generación.
Maduro es tristemente muy conocido. Narco dictador y terrorista de estado. Produjo más de 6 mil crímenes de lesa humanidad según el informe de Michelle Bachellet. Ya se lo dije pero lo repito.
Bachellet lo informó. La heredera del socialismo de Salvador Allende en Chile. No fue Bolsonaro ni Trump. No la pueden acusar de derechista oligárquica. Y como si esto fuera poco, la demagogia payasesca de Maduro, metió a los venezolanos en un exilio que se acerca a los 5 millones que se fueron del país y a los que se quedaron a una crisis humanitaria donde alimentos y medicamentos son una joya difícil de encontrar.
Raúl, el hermano de Fidel es el faro que ilumina a los revolucionarios del continente desde que bajaron de la Sierra Maestra. Esto explica que Correa tenga un programa en la televisión rusa y haya entrevistado tanto a Cristina como a Alberto. Y ambos hayan repetido el mismo discurso mentiroso de la Lawfare.
Correa vive en Bélgica, lejos de la justicia ecuatoriana, acusado de haber cobrado coimas de Odebrecht por Lenin Moreno quien era su vice y ahora es el presidente de Ecuador elegido por la soberanía popular. Repito: Lenin Moreno no es Bolsonaro ni Trump.
Pero lo más grave que dijo Alberto fue que Cristina es una perseguida política y que no pudo ser condenada porque no hay pruebas. En ese momento se le cayó la careta. Es una mentira grande como la Patagonia.
Cristina fue la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Lo dice la justicia que la tiene procesada por 10 causas y con 5 pedidos de prisión preventiva, uno de ellos confirmado por Corte Suprema de Justicia que tiene mayoría peronista, no mayoría gorila. Hay pilas de pruebas. Cruces telefónicos, papeles y evidencias contundentes.
Hay 31 testigos arrepentidos de haber participado del festival de la coima y la corrupción. Víctor Manzanares, el propio contador de los Kirchner, confesó todo y aportó libros contables que certifican el robo del siglo y el monumental enriquecimiento ilícito de la familia Kichner y su cártel de los Pinguinos. Ayer se lo comenté.
Daniel Muñoz era un secretario con presencia y actividad de secretario. Murió ultra millonario con propiedades en Estados Unidos como un departamento en el hotel Plaza de Nueva York. Pero Fabián Gutiérrez fue poco más que un cadete, que un che pibe.
Y se le descubrieron 36 propiedades. Si los secretarios y los cadetes robaron tanto, todos no podemos imaginar la colosal fortuna que se llevaron Néstor, Cristina y Máximo. Alberto dijo que no hay pruebas. Es la confirmación de que el cemento que la unió nuevamente con Cristina es la impunidad para todos y todas. No hay otra explicación.
No quiero exagerar mi pesimismo ni ser agorero. Pero temo que si Alberto dijo que Cristina es víctima de un sistema judicial que persigue a los líderes populares con el apoyo del periodismo, pronto van a estar todos libres. Ya todos están repitiendo el mismo discurso. Lázaro Báez, Cristóbal, De Vido, Boudou.
Todos son angelitos perseguidos por sus ideas revolucionarias y jamás se quedaron con un vuelto. Todos dicen que los que se arrepintieron fueron extorsionados por el gobierno de Macri que logró quebrarlos. No solamente van a salir en libertad todos los ladrones de estado.
También van a perseguir a los funcionarios políticos, jueces, fiscales y periodistas que hicieron su trabajo de denuncia e investigación y no se arrodillaron ante el altar de Cristina.
La sociedad republicana debería estar alerta. Todavía no asumieron y ya atropellan a la justicia y agreden e insultan con el criterio patotero de Hugo Moyano y los talibanes que La Cámpora dejó en el estado durante estos cuatro años.
Volveremos para ser mejores, dijo Alberto. Tengo mis serias dudas. Estamos seguros que volvieron. Se nota en el clima crispado y hostil. Pero todo indica que volvieron para encubrir y disfrazar todos sus pecados y delitos.
Sergio Massa, José Luis Gioja, dos dirigentes insultados por Cristina, recorrieron los medios instalando la irresponsable idea de que el gobierno de Macri había metido la mano en el escrutinio provisorio y que los números definitivos iban a mostrar una victoria más amplia de los Fernández. Eso también fue mentira. Los números son casi los mismos.
Fernández ganó por 8 puntos y se quedó con las ganas de hacer una elección arrasadora que le diera una paliza aleccionadora a Cambiemos. Varios tiranos con lenguaje guevarista y metodología fascista están celebrando los incendios que están fogoneando en América Latina y este fin de semana se van a reunir en Argentina con Alberto como anfitrión.
El huracán chavista que destruye todo a su paso en Argentina tiene relaciones carnales con el cristinismo. De eso no hay duda. También se enorgullecen de eso. Fueron Néstor y Julio de Vido los que manejaron la embajada paralela con Venezuela que les posibilitó hacer negocios corruptos con la energía, la bicicleta del mercado negro de dólares sucios, entre otros casos.
El propio Claudio Uberti ante la justicia confesó que hubo una coima de 50 millones de dólares que se dividieron entre Chávez y Néstor. Y que 25 palos verdes en efectivo llegaron en un avión fletado a tal efecto. Así es la Plata Grande que produjo la Patria Grande.
¿O todo esto también será invento de la justicia y los medios para perseguir a Cristina? ¿Quién tiene tanto poder de convencer a jueces, fiscales, periodistas, colaboradores muy cercanos de los Kirchner para que todos lleguen al mismo diagnóstico?
Podemos discutir de ideologías. Podemos polemizar sobre la pesificación, la inflación o la desocupación y cuáles son los mejores caminos para salir de la profunda crisis económica. Pero es inaceptable que nos mientan en la cara.
No podemos quedarnos callado cuando Alberto Fernández dice que todas las causas contra Cristina son un invento y que no hay pruebas. A Alberto se le cayó la careta. Pero no se le cayó la cara de vergüenza.
Por Alfredo Leuco
Alberto Fernández se sacó la careta. Ya no necesita fingir de moderado ni prudente. Ya ganó las elecciones y en 35 días asumirá la presidencia. Alberto se sacó la careta y abajo estaba el rostro de Cristina. Ya lo había dicho con toda claridad: “Cristina y yo somos lo mismo”. Muchos eligieron no escuchar o mirar para otro lado. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.
Muchos empresarios obsecuentes y genuflexos le hacían propaganda diciendo que Alberto venía a poner racionalidad democrática al autoritarismo feroz de Cristina y respeto a la división de poderes republicana.
Era toda una ficción. Era lo que estos empresarios querían creer. Una expresión de deseo que no va en línea con la historia de Alberto. Incluso, muchos colegas que quiero y aprecio, con honestidad pero demasiada ingenuidad, también compraron el discurso del Alberto bueno que viene a limitar a la Cristina mala.
Algunos periodistas incluso, entrevistaron a Alberto como quien habla con Charles De Gaulle o Winston Churchill. Y se equivocaron. Porque Alberto es Alberto. Y Alberto es Cristina. Son lo mismo. Creo que es la verdad más grande que Alberto dijo. Somos lo mismo.
Ayer quedó demostrado en México que quien dice haberse formado con Bob Dylan y Los Beatles tiene la misma mirada jurásica que en los 70.
Responsabiliza al imperialismo cultural de todos los dramas de América Latina, sataniza a Bugs Bunny al tratarlo de estafador, pese a que está rodeado de estafadores que no están dibujados y se suma con el “Eje bolivariano” que apuesta a la censura más antidemocrática y al nacional populismo más cleptocrático.
Tal vez en las formas, Alberto trata de no parecerse a Cristina. Pero ayer compró a libro cerrado toda la teoría de la mentira que es el Lawfare. Los principales impulsores en nuestro país son Eugenio Zaffaroni que convenció al mismísimo papa Francisco para que repitiera esas mismas falsedades.
Ese intento de que los ladrones tengan coronita y que la impunidad se instale en la región, es básicamente una visión conspirativa. ¿Cuál es el corazón de esta ficción que destruye la justicia y la credibilidad en las instituciones?
Estos muchachos dicen alegremente que hay un supra poder mundial, integrado por los yanquis, los medios y la oligarquía que inventó una forma de perseguir a los líderes populares que están representando a las grandes mayorías postergadas en América Latina. Como no los pueden vencer en las urnas, los quieren vencer en los tribunales y meterlos presos acusados falsamente de corrupción.
Ayer Alberto lo dijo clarito. Al comienzo de la columna lo escuchamos de su propia boca. Con esos misiles de falsedades que disparan los medios, lograron impactar en Rafael Correa, en Lula y en Cristina. Correa integra con Nicolás Maduro y el cubano Raúl Castro, el trípode donde se apoyan Rusia, Corea del Norte e Irán y hasta grupos de narcotraficantes para instalarse en la región.
Los mueve un objetivo geopolítico pero también el interés económico de conformar un bloque que pueda sumar a China en su pelea con los Estados Unidos y el mundo occidental y republicano.
Cualquiera puede googlear la información y certificar que aviones rusos llegaron cargados con cientos de millones de dólares en efectivo para asistir a Maduro. Y también llegaron armas de última generación.
Maduro es tristemente muy conocido. Narco dictador y terrorista de estado. Produjo más de 6 mil crímenes de lesa humanidad según el informe de Michelle Bachellet. Ya se lo dije pero lo repito.
Bachellet lo informó. La heredera del socialismo de Salvador Allende en Chile. No fue Bolsonaro ni Trump. No la pueden acusar de derechista oligárquica. Y como si esto fuera poco, la demagogia payasesca de Maduro, metió a los venezolanos en un exilio que se acerca a los 5 millones que se fueron del país y a los que se quedaron a una crisis humanitaria donde alimentos y medicamentos son una joya difícil de encontrar.
Raúl, el hermano de Fidel es el faro que ilumina a los revolucionarios del continente desde que bajaron de la Sierra Maestra. Esto explica que Correa tenga un programa en la televisión rusa y haya entrevistado tanto a Cristina como a Alberto. Y ambos hayan repetido el mismo discurso mentiroso de la Lawfare.
Correa vive en Bélgica, lejos de la justicia ecuatoriana, acusado de haber cobrado coimas de Odebrecht por Lenin Moreno quien era su vice y ahora es el presidente de Ecuador elegido por la soberanía popular. Repito: Lenin Moreno no es Bolsonaro ni Trump.
Pero lo más grave que dijo Alberto fue que Cristina es una perseguida política y que no pudo ser condenada porque no hay pruebas. En ese momento se le cayó la careta. Es una mentira grande como la Patagonia.
Cristina fue la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Lo dice la justicia que la tiene procesada por 10 causas y con 5 pedidos de prisión preventiva, uno de ellos confirmado por Corte Suprema de Justicia que tiene mayoría peronista, no mayoría gorila. Hay pilas de pruebas. Cruces telefónicos, papeles y evidencias contundentes.
Hay 31 testigos arrepentidos de haber participado del festival de la coima y la corrupción. Víctor Manzanares, el propio contador de los Kirchner, confesó todo y aportó libros contables que certifican el robo del siglo y el monumental enriquecimiento ilícito de la familia Kichner y su cártel de los Pinguinos. Ayer se lo comenté.
Daniel Muñoz era un secretario con presencia y actividad de secretario. Murió ultra millonario con propiedades en Estados Unidos como un departamento en el hotel Plaza de Nueva York. Pero Fabián Gutiérrez fue poco más que un cadete, que un che pibe.
Y se le descubrieron 36 propiedades. Si los secretarios y los cadetes robaron tanto, todos no podemos imaginar la colosal fortuna que se llevaron Néstor, Cristina y Máximo. Alberto dijo que no hay pruebas. Es la confirmación de que el cemento que la unió nuevamente con Cristina es la impunidad para todos y todas. No hay otra explicación.
No quiero exagerar mi pesimismo ni ser agorero. Pero temo que si Alberto dijo que Cristina es víctima de un sistema judicial que persigue a los líderes populares con el apoyo del periodismo, pronto van a estar todos libres. Ya todos están repitiendo el mismo discurso. Lázaro Báez, Cristóbal, De Vido, Boudou.
Todos son angelitos perseguidos por sus ideas revolucionarias y jamás se quedaron con un vuelto. Todos dicen que los que se arrepintieron fueron extorsionados por el gobierno de Macri que logró quebrarlos. No solamente van a salir en libertad todos los ladrones de estado.
También van a perseguir a los funcionarios políticos, jueces, fiscales y periodistas que hicieron su trabajo de denuncia e investigación y no se arrodillaron ante el altar de Cristina.
La sociedad republicana debería estar alerta. Todavía no asumieron y ya atropellan a la justicia y agreden e insultan con el criterio patotero de Hugo Moyano y los talibanes que La Cámpora dejó en el estado durante estos cuatro años.
Volveremos para ser mejores, dijo Alberto. Tengo mis serias dudas. Estamos seguros que volvieron. Se nota en el clima crispado y hostil. Pero todo indica que volvieron para encubrir y disfrazar todos sus pecados y delitos.
Sergio Massa, José Luis Gioja, dos dirigentes insultados por Cristina, recorrieron los medios instalando la irresponsable idea de que el gobierno de Macri había metido la mano en el escrutinio provisorio y que los números definitivos iban a mostrar una victoria más amplia de los Fernández. Eso también fue mentira. Los números son casi los mismos.
Fernández ganó por 8 puntos y se quedó con las ganas de hacer una elección arrasadora que le diera una paliza aleccionadora a Cambiemos. Varios tiranos con lenguaje guevarista y metodología fascista están celebrando los incendios que están fogoneando en América Latina y este fin de semana se van a reunir en Argentina con Alberto como anfitrión.
El huracán chavista que destruye todo a su paso en Argentina tiene relaciones carnales con el cristinismo. De eso no hay duda. También se enorgullecen de eso. Fueron Néstor y Julio de Vido los que manejaron la embajada paralela con Venezuela que les posibilitó hacer negocios corruptos con la energía, la bicicleta del mercado negro de dólares sucios, entre otros casos.
El propio Claudio Uberti ante la justicia confesó que hubo una coima de 50 millones de dólares que se dividieron entre Chávez y Néstor. Y que 25 palos verdes en efectivo llegaron en un avión fletado a tal efecto. Así es la Plata Grande que produjo la Patria Grande.
¿O todo esto también será invento de la justicia y los medios para perseguir a Cristina? ¿Quién tiene tanto poder de convencer a jueces, fiscales, periodistas, colaboradores muy cercanos de los Kirchner para que todos lleguen al mismo diagnóstico?
Podemos discutir de ideologías. Podemos polemizar sobre la pesificación, la inflación o la desocupación y cuáles son los mejores caminos para salir de la profunda crisis económica. Pero es inaceptable que nos mientan en la cara.
No podemos quedarnos callado cuando Alberto Fernández dice que todas las causas contra Cristina son un invento y que no hay pruebas. A Alberto se le cayó la careta. Pero no se le cayó la cara de vergüenza.
martes, 5 de noviembre de 2019
ORDEN O CAOS
Si bien la antinomia "Capitalismo o Marxismo" hace rato que dejó de existir, resulta evidente que ha nacido una nueva, esto es, "Orden o Caos".
Por el Dr. Jorge Enrique Yunes (*)
Hace ya algún tiempo, se viene observando a nivel mundial, y más concretamente regional, una suerte de reclamos populares que estallan sin solución de continuidad en distintas partes del globo, poniendo en jaque tanto al gobierno de turno como a las instituciones establecidas.
Lo vimos en ciudades tales como Barcelona, París, Quito, La Paz y ahora también en Santiago de Chile.
Estos hechos describen un origen y un patrón de conducta común que resulta verdaderamente digno de analizar.-
Se observa en todos los casos una franja etárea muy joven que la lleva a cabo, con la mirada complaciente de los adultos que ya se encuentran retirados de la barricada.-
El lugar, es la vía pública. No se gesta en la soledad de un ámbito privado. Se trata siempre de ganar la calle. Coparla. Tener el manejo de la misma. Son multitudinarias.-
Si bien aparentan resultar "espontáneas", las consabidas redes sociales, como novedoso y efectivo instrumento convocante, han dejado mal parados tanto a los partidos políticos como a sus dirigentes, quienes ante esta aguda crisis de representatividad que hoy experimentan, sólo les queda apoyar y acompañar desde atrás, para no quedar así desfasados frente a la vertiginosa realidad de los acontecimientos.-
El cariz de los reclamos, si bien se muestra a todas luces legítimo, resulta ser variopinto, e incluye además soluciones que revisten un neto carácter ideológico, lo cual es sistemáticamente negado por los reclamantes, quienes se empecinan en enfocar la cuestión en la legitimidad de los mismos.-
Los reclamos suelen ir acompañados de actos vandálicos, los que no cesan a pesar de la intervención de las fuerzas de seguridad y de las nuevas medidas político económicas implementadas por el gobierno en concordancia con los reclamos efectuados.-
En todos los casos se advierte una "aparente" transversalidad de los grupos actuantes, lo que imposibilita el diálogo del gobierno con los mismos, ya que éste no se encuentra frente a un partido político, un sindicato o una organización social determinada, los que, "a contrario sensu" de los anteriores, están organizados jerárquicamente, precisamente para así poder mantener aceitados los diversos canales de diálogo. En definitiva, no se busca dialogar, se busca imponer.-
Finalmente se puede concluir que si bien la antinomia "Capitalismo o Marxismo" hace rato que dejó de existir en favor del sistema capitalista, con la caída del muro de Berlín primero y luego con la inevitable disolución de la Unión Soviética después, resulta evidente que ha nacido una nueva, esto es, "Orden o Caos".-
(*) Abogado; Dr. en Ciencias Jurídicas y Sociales; Analista Político; e-mail: estudiojuridicoyunes@gmail.com; Rosario, Provincia de Santa Fe, República Argentina.-
Se observa en todos los casos una franja etárea muy joven que la lleva a cabo, con la mirada complaciente de los adultos que ya se encuentran retirados de la barricada.-
El lugar, es la vía pública. No se gesta en la soledad de un ámbito privado. Se trata siempre de ganar la calle. Coparla. Tener el manejo de la misma. Son multitudinarias.-
Si bien aparentan resultar "espontáneas", las consabidas redes sociales, como novedoso y efectivo instrumento convocante, han dejado mal parados tanto a los partidos políticos como a sus dirigentes, quienes ante esta aguda crisis de representatividad que hoy experimentan, sólo les queda apoyar y acompañar desde atrás, para no quedar así desfasados frente a la vertiginosa realidad de los acontecimientos.-
El cariz de los reclamos, si bien se muestra a todas luces legítimo, resulta ser variopinto, e incluye además soluciones que revisten un neto carácter ideológico, lo cual es sistemáticamente negado por los reclamantes, quienes se empecinan en enfocar la cuestión en la legitimidad de los mismos.-
Los reclamos suelen ir acompañados de actos vandálicos, los que no cesan a pesar de la intervención de las fuerzas de seguridad y de las nuevas medidas político económicas implementadas por el gobierno en concordancia con los reclamos efectuados.-
En todos los casos se advierte una "aparente" transversalidad de los grupos actuantes, lo que imposibilita el diálogo del gobierno con los mismos, ya que éste no se encuentra frente a un partido político, un sindicato o una organización social determinada, los que, "a contrario sensu" de los anteriores, están organizados jerárquicamente, precisamente para así poder mantener aceitados los diversos canales de diálogo. En definitiva, no se busca dialogar, se busca imponer.-
Finalmente se puede concluir que si bien la antinomia "Capitalismo o Marxismo" hace rato que dejó de existir en favor del sistema capitalista, con la caída del muro de Berlín primero y luego con la inevitable disolución de la Unión Soviética después, resulta evidente que ha nacido una nueva, esto es, "Orden o Caos".-
(*) Abogado; Dr. en Ciencias Jurídicas y Sociales; Analista Político; e-mail: estudiojuridicoyunes@gmail.com; Rosario, Provincia de Santa Fe, República Argentina.-
sábado, 2 de noviembre de 2019
PIRRO [1], ¿ESTÁS?

la segunda, no temer a decir la verdad".
S.S. León XIII
S.S. León XIII
Por Enrique Guillermo Avogadro
De las dos esperanzas que confesé en mi última nota respecto a lo que sucedería el domingo pasado, sólo una se transformó en realidad: el Partido Nacional logró llegar al ballotage en Uruguay. Así, puso en serio riesgo la continuidad al frente del Estado del Frente Amplio. Hay que esperar hasta el 24 de noviembre para la definición, pero apuesto por Luis Lacalle Pou.
En cambio, en la Argentina, pese a la insospechada y hasta inexplicable (en este contexto económico) remontada, a Juntos por el Cambio le faltaron muchos votos para lograrlo, y el Frente de Todos, con la fórmula Fernández², se sentará en los sillones del poder nacional el 10 de diciembre. Lo mismo hará Axel Kiciloff -que revalidó sus credenciales de mentiroso serial y sectario el mismo domingo- en la crucial Provincia de Buenos Aires.
El país, pintado con los colores -amarillo y azul- de las respectivas coaliciones electorales, semejó la camiseta de Boca Juniors ya que, salvo donde perdió la encomiable María Eugenia Vidal, todo el pujante centro del país (la ciudad de Buenos Aires y las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza) votó por la reelección Mauricio Macri, aportándole los dos millones trescientos mil votos más que obtuvo con respecto a las PASO, mientras que las provincias más pobres (aún así, el Presidente mejoró su performance en la mayoría de ellas) y, sobre todo, el trágico Conurbano bonaerense, garantizaron la victoria del peronismo unido o, visto lo que sucedió desde entonces, sólo pegoteado.
Me refiero, claro, al palco de Chacarita, donde festejaron, básicamente, Cristina Fernández, Kiciloff, La Cámpora, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y un demudado Sergio Massa. Y al acto de la reasunción del impresentable Gobernador de Tucumán, Juan Manzur, en el cual Alberto Fernández se mostró rodeado de otros gobernadores (excluidos de la celebración capitalina por decisión de la viuda de Kirchner), de lo más granado del sindicalismo y hasta de Daniel Scioli; esas dos fotos debieran ser incorporadas a varios prontuarios.
Quedó expuesta así la ruptura en el tejido de esa construcción exclusivamente electoral que fue el Frente para Todos, y la certidumbre de los enormes conflictos que se desatarán en su interior a partir de ahora. Porque Cristina hará sentir que es la dueña de los votos y exigirá ejercer el poder real, en competencia con la fracción no-kirchnerista que un Alberto desdibujado en ese mapa pretende construir como base propia con los señores feudales de las provincias y con los gremialistas de derecha.
Espero, sinceramente, que ese enfrentamiento no se transforme en una reedición de los años de plomo, en los que la Triple A y la izquierda subversiva -con Perón/Isabel en el gobierno y ambas en nombre de ellos- dirimieron sus diferencias a tiros, bombazos y asesinatos, nunca investigados. Se me podría objetar que ya no hay ideologías extremas en juego -si es que en aquél entonces fueron sus motivaciones reales- pero apareció en escena otro actor mucho más peligroso aún, el narcotráfico.
En materia de relaciones internacionales, por el contrario, no parece haber demasiadas diferencias en las miradas de los Fernández: ambos reforzarán la simbiosis con el clepto-"progresismo", el Foro de São Paulo y al Grupo de Puebla; éste, que se reunirá aquí en diciembre, manifestará su apoyo a los insurrectos de Chile, de Perú y Ecuador que financian, al ladrón y asesino Nicolás Maduro, al prófugo Rafael Correa, al fraudulento Evo Morales, al condenado Luiz Inácio Lula da Silva (la pública apelación de Alberto por su libertad, calificándolo como "preso político", fue la razón de la furibunda reacción de Jair Bolsonaro en su contra) y al cuestionado José Pepe Mujica, y ratificará la ruta para la recuperación del poder en toda la región; según el propio Diosdado Cabello, ese plan está cumpliendo sus objetivos. Ese posicionamiento agregará obstáculos a la complicada agenda del futuro gobierno con el FMI, con Brasil y con los Estados Unidos.
Por lo demás, el primer viaje de Alberto será al México de Andrés López Obrador, conspicuo miembro de esa tendencia, quien días atrás obligó a sus fuerzas armadas a liberar al hijo del Chapo Guzmán, detenido por liderar el famoso Cártel de Sinaloa, justificando la orden en "evitar un baño de sangre"; resignó así el poder del Estado y lo cedió a los zares de la droga.
Todas esas pinceladas van mostrando un panorama enrevesado para el período que se iniciará el 10 de diciembre. Sin crédito, será harto difícil para los Fernández² cumplir las inmediatas promesas "baglinianas" de llenar heladeras y bolsillos sin caer en hiperinflación. Y la falta de mayorías propias en el Hº Aguantadero impedirá una reforma bolivariana de la Constitución y los obligará a negociar cada una de las leyes que pretendan.
Las urnas probaron que la mitad de la ciudadanía está atenta y dispuesta a resistir una pérdida de las virtudes republicanas de transparencia y decencia, y ha demostrado en la calle que no tolerará más claudicaciones políticas y judiciales frente a la corrupción y a la impunidad. Pero cuidado, porque tampoco permitirá divisiones en la futura oposición.
Por eso me pregunto si esta victoria en las urnas no tendrá mucho de pírrica. No hay dudas acerca de qué se debe hacer en la Argentina y ahora será responsabilidad de los ganadores, igual que lo hubiera sido de Macri; así, es casi mejor que sea el peronismo quien lo haga, ya que innegablemente tiene muchísimo más entrenamiento político y mayor control sobre la inevitable reacción social.
Los "tiempos interesantes" que piden los chinos en sus maldiciones están ya muy cerca. Habrá que ver cómo los transita esta Argentina tan peculiar y tan suicida.
[1] Pirro, rey de Epiro, logró una victoria sobre los romanos al precio de miles de sus propios hombres. Al contemplar el resultado de la batalla, dijo: «Otra victoria como ésta y volveré solo a casa»
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
En cambio, en la Argentina, pese a la insospechada y hasta inexplicable (en este contexto económico) remontada, a Juntos por el Cambio le faltaron muchos votos para lograrlo, y el Frente de Todos, con la fórmula Fernández², se sentará en los sillones del poder nacional el 10 de diciembre. Lo mismo hará Axel Kiciloff -que revalidó sus credenciales de mentiroso serial y sectario el mismo domingo- en la crucial Provincia de Buenos Aires.
El país, pintado con los colores -amarillo y azul- de las respectivas coaliciones electorales, semejó la camiseta de Boca Juniors ya que, salvo donde perdió la encomiable María Eugenia Vidal, todo el pujante centro del país (la ciudad de Buenos Aires y las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza) votó por la reelección Mauricio Macri, aportándole los dos millones trescientos mil votos más que obtuvo con respecto a las PASO, mientras que las provincias más pobres (aún así, el Presidente mejoró su performance en la mayoría de ellas) y, sobre todo, el trágico Conurbano bonaerense, garantizaron la victoria del peronismo unido o, visto lo que sucedió desde entonces, sólo pegoteado.
Me refiero, claro, al palco de Chacarita, donde festejaron, básicamente, Cristina Fernández, Kiciloff, La Cámpora, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y un demudado Sergio Massa. Y al acto de la reasunción del impresentable Gobernador de Tucumán, Juan Manzur, en el cual Alberto Fernández se mostró rodeado de otros gobernadores (excluidos de la celebración capitalina por decisión de la viuda de Kirchner), de lo más granado del sindicalismo y hasta de Daniel Scioli; esas dos fotos debieran ser incorporadas a varios prontuarios.
Quedó expuesta así la ruptura en el tejido de esa construcción exclusivamente electoral que fue el Frente para Todos, y la certidumbre de los enormes conflictos que se desatarán en su interior a partir de ahora. Porque Cristina hará sentir que es la dueña de los votos y exigirá ejercer el poder real, en competencia con la fracción no-kirchnerista que un Alberto desdibujado en ese mapa pretende construir como base propia con los señores feudales de las provincias y con los gremialistas de derecha.
Espero, sinceramente, que ese enfrentamiento no se transforme en una reedición de los años de plomo, en los que la Triple A y la izquierda subversiva -con Perón/Isabel en el gobierno y ambas en nombre de ellos- dirimieron sus diferencias a tiros, bombazos y asesinatos, nunca investigados. Se me podría objetar que ya no hay ideologías extremas en juego -si es que en aquél entonces fueron sus motivaciones reales- pero apareció en escena otro actor mucho más peligroso aún, el narcotráfico.
En materia de relaciones internacionales, por el contrario, no parece haber demasiadas diferencias en las miradas de los Fernández: ambos reforzarán la simbiosis con el clepto-"progresismo", el Foro de São Paulo y al Grupo de Puebla; éste, que se reunirá aquí en diciembre, manifestará su apoyo a los insurrectos de Chile, de Perú y Ecuador que financian, al ladrón y asesino Nicolás Maduro, al prófugo Rafael Correa, al fraudulento Evo Morales, al condenado Luiz Inácio Lula da Silva (la pública apelación de Alberto por su libertad, calificándolo como "preso político", fue la razón de la furibunda reacción de Jair Bolsonaro en su contra) y al cuestionado José Pepe Mujica, y ratificará la ruta para la recuperación del poder en toda la región; según el propio Diosdado Cabello, ese plan está cumpliendo sus objetivos. Ese posicionamiento agregará obstáculos a la complicada agenda del futuro gobierno con el FMI, con Brasil y con los Estados Unidos.
Por lo demás, el primer viaje de Alberto será al México de Andrés López Obrador, conspicuo miembro de esa tendencia, quien días atrás obligó a sus fuerzas armadas a liberar al hijo del Chapo Guzmán, detenido por liderar el famoso Cártel de Sinaloa, justificando la orden en "evitar un baño de sangre"; resignó así el poder del Estado y lo cedió a los zares de la droga.
Todas esas pinceladas van mostrando un panorama enrevesado para el período que se iniciará el 10 de diciembre. Sin crédito, será harto difícil para los Fernández² cumplir las inmediatas promesas "baglinianas" de llenar heladeras y bolsillos sin caer en hiperinflación. Y la falta de mayorías propias en el Hº Aguantadero impedirá una reforma bolivariana de la Constitución y los obligará a negociar cada una de las leyes que pretendan.
Las urnas probaron que la mitad de la ciudadanía está atenta y dispuesta a resistir una pérdida de las virtudes republicanas de transparencia y decencia, y ha demostrado en la calle que no tolerará más claudicaciones políticas y judiciales frente a la corrupción y a la impunidad. Pero cuidado, porque tampoco permitirá divisiones en la futura oposición.
Por eso me pregunto si esta victoria en las urnas no tendrá mucho de pírrica. No hay dudas acerca de qué se debe hacer en la Argentina y ahora será responsabilidad de los ganadores, igual que lo hubiera sido de Macri; así, es casi mejor que sea el peronismo quien lo haga, ya que innegablemente tiene muchísimo más entrenamiento político y mayor control sobre la inevitable reacción social.
Los "tiempos interesantes" que piden los chinos en sus maldiciones están ya muy cerca. Habrá que ver cómo los transita esta Argentina tan peculiar y tan suicida.
[1] Pirro, rey de Epiro, logró una victoria sobre los romanos al precio de miles de sus propios hombres. Al contemplar el resultado de la batalla, dijo: «Otra victoria como ésta y volveré solo a casa»
Enrique Guillermo Avogadro
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