Por
el Arq. José M. García Rozado
Nadie
del régimen es capaz de decir una sola palabra de los estragos que causa la
inflación sobre la economía en general y sobre los salarios y jubilaciones en
particular, comiéndose el poder adquisitivo, pero tanto CFK como Débora Giorgi
y Mercedes Marcó del Pont aseguran que el país “no puede darse el lujo de destinar divisas a ningún otro fin que no
sea la producción”, algo que todos sabemos no es cierto y que se impuso el “cepo cambiario” porque se acabó la
fiesta.
La
mordaza, aplicada descaradamente por el cristinismo y la propia Presidente, es
una absoluta vergüenza y un verdadero peligro que atenta directamente contra la
democracia argentina; es tal el grado de perversidad y persecución que lleva
adelante el régimen que cada día es más difícil encontrar quien se anime a
expresar lo que realmente siente y le sucede, sea empresario, sindicalista,
obrero, víctima de la inseguridad, o un simple colaborador de niños, ancianos o
personas en situación de riesgo social –desamparados, indigentes, hambrientos o
excluidos-, en cada caso el indagado pretende se lo proteja ocultando su
identidad.
O
sea, que se mantenga el anonimato, para preservarse de las represalias abiertas
del régimen, algo que no sucedía desde la dictadura de 1976 y antes con la
revolución fusiladota de 1955; el temor
a las represalias es tan enorme aunque la información brindada sea de interés
público o exprese situaciones o el mero interés de algún sector, y además sea
veraz que se está entrando en una paranoia social y política de “persecución”
casi goebeliana. Conservar el anonimato para la fuente, cuando se trata de
temas sensibles para el poder cristinista, es capital, y el entrevistador
aunque tiene el derecho constitucional de proteger sus fuentes se halla ante la
posibilidad de ser investigado para intentar descubrirle las mismas.
En
la Argentina, desde 2003, el Gobierno k trabaja para segar las fuentes de
investigadores, periodistas, sensistas y todo aquel que pretenda hurgar en la
realidad nacional; es muy común conocer las trabas y los obstáculos para llevar
adelante índices, investigaciones sociales, o entrevistas por parte de
cualquier residente en la Patria, por parte de un Gobierno, acostumbrado que se
encuentra a la propaganda y el autoelogio. Si desde el mismo inicio del Gobierno
K en 2003, los funcionarios se impusieron o les impusieron una abierta
discriminación con cualquiera que pretenda mostrar lo que el régimen niega,
ahora se agregó la presión directa a quienes manifiestan su opinión contraria a
los designios del poder, o en medios no afines al mismo.
La
gran controladora, es la propia Presidente, quien se autotitula la defensora
del “relato-discurso epopéyico”, y así asistimos azorados a que “ella” en persona nos comunicara en
medio de una Cadena Nacional que ordenó investigar a un empresario inmobiliario
a través de la AFIP –violando normas, leyes y principios básicos democráticos y
republicanos- porque éste osó expresar que por el cepo cambiario se amesetó y
declinó la compra-venta de unidades de departamentos. Así vemos como cada vez
más, empresarios varios, prefieren que
sus críticas, mayormente constructivas para la nación, homeopáticas
verdaderamente, se consignen en forma anónima para evitarse dificultades. ¡Todo
muy democrático!
La
intención de CFK es tan transparente que asusta, porque lo que ella busca, está
claro, no es que fulano o citano aclaren sus situaciones personales con el
fisco, sino que callen sus críticas y sus opiniones o descripciones no
positivas respecto de las medidas oficiales, aunque esto implique coartar
totalmente la libertad de expresión de los ciudadanos y el pueblo; y que lo
haya hecho por Cadena Nacional, como un “ejemplificador
disciplinario”, es aún mucho, pero mucho más grave porque es llanamente una
“amenaza impropia de su investidura”
y esencialmente a gran escala para amordazar las críticas cada vez más llanas y
directas sobre el discurseo y la falta de gobierno por parte de “ella”.
La libertad de expresión y de opinión son derechos constitucionales que
defienden de represalias y sanciones a quienes utilicen los medios de
comunicación, la enseñanza, la investigación y la acción en los medios y los
lugares que les plazca.
Ahora
que los dólares no alcanzan para todo, el gobierno nos impone un “cepo o korralito” y encima nos
impide expresarnos libremente respecto de ésta anomalía inconstitucional, es
tal la anomalía que el fenómeno en realidad esconde el mal mayor: “la inflación cuasi descontrolada de un
mínimo del 25% por dos años consecutivos, luego de otros dos años donde rondó el
15%”, algo que no sólo deteriora la macroeconomía, sino que atenta contra
el ahorro genuino, la inversión y lo que es más perverso aún atenta contra el
poder adquisitivo del salario y de las jubilaciones del pueblo todo, los que
trabajan –en blanco o en negro (hasta los que lo hacen en condiciones de
esclavitud)- o los que desocupados cobran planes sociales. En 2004 el dólar
estaba a $ 2,95 y desde entonces aumentó un 52%, pero entre 2004 y 2012 hubo
una inflación del 220% por lo que mantener una relación competitiva como en el
2004, nos llevaría a un dólar de $ 9,44 y si bien los salarios no se
depreciaron en idéntica magnitud se depreciaron más de lo que el Gobierno
acepta, volcando al pueblo a ahorrar en divisas extranjeras.
Así
desapareció casi totalmente el turismo receptivo, la inversión productiva con
vistas a competir internacionalmente –salvo en el sector granario (la soja
específicamente)-, la rentabilidad indispensable en las empresas energéticas y
por lo tanto la inversión para adecuarse a las nuevas necesidades propias del
crecimiento que devino como rebote de la gigantesca crisis de 2001, el crédito
para las PYMES y los particulares –salvo el de consumo y su ficticia sensación
de opulencia que tan bien le resultó electoralmente-, las propias reservas del
BCRA y la posibilidad de ampliarlas legítimamente y sin recurrir a la emisión
monetaria descontrolada. Llegamos entonces a esta nueva “realidad de fin de
fiesta” que tanto molesta e incomoda a CFK. Esta realidad es la que la tiene
desencajada, nerviosa, confrontativa con todos y todas, intentando desandar un
camino discursivo que pasó del “desenganche de la crisis internacional” al
nuevo parámetro de que “todos los males vienen de afuera”.
Nos
atosiga verbalmente con una invasión de cadenas nacionales por cualquier motivo
en toda hora y a todo momento, logrando como contrapartida lógica que el pueblo
se canse de tanto despropósito y de tanto “relato-discurso”,
por lo que el “zapping” haya llegado a alcanzar a 970 mil personas según las
empresas serias de medición de rating televisivo de audiencia “minuto a
minuto”, durante los primeros 10 minutos de la sorpresiva CN de ayer de la
Presidente fueron 500 mil y en el transcurso de los interminables 35 minutos se
llegó al total ya descripto, algo verdaderamente inaudito para ningún tipo de
programa televisivo.
Según
“Medios y Opinión” esa cantidad equivale al 53% de las personas que miraban
televisión en el momento de la CN. ¿Y todo esto para qué? Sólo para “que Cristina volviera a castigar a Daniel
Scioli”, y ya por segunda vez en apenas 15 días lo intimó a “trabajar y gestionar” y a no detenerse
en “operaciones” –en buen criollo no
hablar de autopostularse para el 2015-, fue tan patética la admonición que
termina por “victimizar” al atacado.
“Lo importante
es trabajar, gestionar y no creer que la realidad se hace a partir de
operaciones o de novelas, de cosas que no existen en realidad. Nosotros vamos a
seguir ayudando a todas y cada una de las provincias”, casi un espejo
de su propia realidad pues “ella” ni
trabaja, ni gestiona y se realiza solo a través de “novelas o discursos-relatos epopéyicos” que nada tienen que ver
con la realidad que vive el pueblo argentino; lo segundo, no es una dádiva ni
una prebenda, es simplemente la obligación que le imponen las leyes y la Carta
Magna, y más cuando por diversos avatares la nación dio vuelta en los últimos
30 años la ecuación de la coparticipación federal de impuestos del anterior
65-35% (provincias, nación) al actual 35-65% cuando no al 30-70% como es en la
actualidad, y donde Buenos Aires es la provincia específicamente más
perjudicada.
Lo
que lleva adelante el cristinismo con Scioli es una verdadera “toma de rehenes, como las que se ven por
TV”, algo muy similar a lo que le sucediere a De la Rúa allá por el 2000 y
que su entorno no quería reconocer “no le
entran las balas”, decían aquellos y dicen ahora los sciolistas mientras
ayer y hoy la economía corroe la figura y desde el poder –el peronismo ayer, el
cristinismo hoy- lo bombardean sin piedad. ¡Hasta que las balas le entraron! ¡Y
cómo! Cristina desde hace 7 años balacea a Daniel, y ahora ya lo hace por CN,
una cadena nacional que la ley habilita solo para situaciones “graves, excepcionales o de trascendencia
institucional”, nada que amerite ni siquiera el 5% de las que ella utiliza
casi como una costumbre chavista. Desde 2005 que CFK tirotea al ahora
Gobernador y por entonces vicepresidente de la Nación, aquella vez lo acusó de
realizar “operaciones de prensa” y ya
entonces lo acusaba de no saber administrar.
Claro
que aquellos ataques en épocas de bonanza económica no eran más que un dato
político, casi se podría afirmar que eran un ejercicio de autoridad al que el
matrimonio era tan afecto, pero ahora
que la economía cruje en todo el país, y las provincias están casi paralizadas,
la inseguridad arrecia con un asesinato cada 2 días, “ella” prefiere seguir en su cruzada contra el gobernador –una
actitud absolutamente destituyente e
inconstitucional por donde se la mire-, mientras a la vez busca mostrarse
descontracturada y para eso ofende gratuitamente a un Ministro extranjero “ese pelado” (el Ministro de Economía de
España Rodrigo De Rato, ex titular del FMI) encima confundiéndolo con el
fallecido publicista argentino David Ratto, y parangonándolo con el ex Ministro
Cavallo, que dicho sea de paso era y es el consejero económico en las
actividades privadas hoy, y totales mientras vivió Néstor, el mismo que les
aconsejara poner los US$ 500 millones de las regalías santacruceñas en el
exterior.
A
la vez que usa la AFIP para venganzas particulares sólo porque alguien no
comulga con la supuesta y mal llamada “sintonía
fina” o porque denuncia el hambre, la pobreza o la inseguridad no tratadas
por su Gobierno, es como esas tomas de rehenes que se ven por TV: lo importante
es “salvar el pellejo, y en el medio poco
importan las víctimas” porque solo importa el fin; así los 500 mil
estatales provinciales parecen importarle muy poco a la “conductora de este modelo nacional y popular”, si el fin supremo
es descuartizar al Gobernador bonaerense; tampoco importan los docentes, los
jubilados o los trabajadores que pagan un injusto e ilegítimo impuesto a las
ganancias, o las quitas de las asignaciones familiares si el trofeo es la
cabeza de su otro nuevo enemigo el “negro” Hugo Moyano, Cristina no mide los
costos: ¡¡Ni Maquiavelo lo hubiera aconsejado mejor y tan precisamente!!
¡Esta
es la Argentina “nacional y popular”
de Cristina Fernández de Kirchner!
Buenos
Aires, 12 de Julio de 2012.
Arq.
José M. García Rozado
MPJIRucci
– LIGA FEDERAL
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