jueves, 8 de diciembre de 2016

NO CALLARSE MAS, SOBRE EL FALLECIMIENTO DE JUAN GELMAN


No hay que callarse más, ciudadanos. Por haberlo hecho llegamos hasta acá y, si nos mantenemos inocuos, esto empeorará.

Por Carlos Galvalizi

Estimados todos:

El día Jueves 16 de enero de 2014 en La Nación podía leerse una nota de Ceferino Reato respecto de Juan Gelman, quien falleció el 14 de enero de ese año en la Ciudad de México.

Es útil para reavivar las memorias dormidas, para despertar los entendimientos distraídos y, especialmente, para darle a los centenares de imitadores de Gelman - imitadores en su hipocresía- un mensaje claro.

Los "jóvenes idealistas", tan utilizados por el peronismo, desde Perón a los K, no tenían en modo alguno en sus planes la liberación de este país de las garras de una dictadura. La intención era instalar otra dictadura, bien modelada en Cuba, más repugnante aún que la que se vivió acá, a la cual le daban el nombre eufemístico de Patria Socialista.

No vinieron a liberar nada; no vinieron a restablecer la Constitución de la Nación Argentina. Basta pensar que ya habían empezado su accionar bajo gobiernos perfectamente constitucionales.

Es decir que SE ALZARON EN ARMAS CONTRA LA NACIÓN ARGENTINA PARA CAMBIAR POR LA FUERZA SU SISTEMA POLÍTICO. Y, PARA LOGRARLO, NO TREPIDARON EN NUTRIRSE DE ARMAS, LOGÍSTICA, ENTRENAMIENTO, FINANCIAMIENTO Y COBIJO PROVISTOS POR POTENCIAS EXTRANJERAS (CUBA, LIBIA, URSS, y otras), LO CUAL LOS COLOCA EN LA MÁS GRAVE CATEGORÍA DE INFAMES TRAIDORES A LA NACIÓN.

Y ASÍ DEBEN SER CONSIDERADOS HASTA QUE, COMO VENGO PIDIENDO HACE MUCHO Y LO PIDE Oscar Del Barco en la carta de más abajo, PIDAN PÚBLICO PERDÓN A LA NACIÓN POR SUS CRÍMENES Y TRAICIÓN.

YO AGREGO: DEVUELVAN LOS DINEROS QUE HAN RECIBIDO COMO ESPURIA Y ESCANDALOSA "INDEMNIZACIÓN" O "COMPENSACIÓN". NO LO MERECEN. ACEPTARLOS SOLO HA AGRAVADO MÁS SU FALTA. LA CIUDADANÍA DEBERÁ EXIGIR CUENTA DE ESE OTORGAMIENTO A LOS FUNCIONARIOS QUE MALGASTARON LOS FONDOS PÚBLICOS.

Esta carta va con copia a la Sra Beatriz Sarlo, una reputada intelectual, frecuentadora de programas políticos Clase A, cuyo pasado es similar al de Gelman.

Nunca escuché de labios de Sarlo una sola frase de perdón a la Nación. Nunca un arrepentimiento por haber querido violarla. Le solicito haga llegar copia de la presente a Martín Caparrós - quien escribió que él todavía se ilusiona con "lograr los objetivos" - y a tantos otros compañeros de ruta de aquellos años, como Nilda Garré y el Sr Vaca Narvaja, quien tuvo el tupé de jurar su cargo en nombre de "los 30.000 desaparecidos" que jamás podrá probar. Podría también la Sra Sarlo enviarle copia de esta carta al Peteco Carabajal, artista como Gelman, autor de una chacarera honrando a Roberto Mario Santucho (ese que consideraba necesario llegar a un millón, millón y medio de muertos para instalar la Patria Socialista) para que Peteco nos responda claramente si aprueba y apoya el accionar del occiso homenajeado.

No hay que callarse más, ciudadanos. Hemos permitido que la farsa de los caraduras llegue demasiado lejos.

Vienen envenenando nuestra vida política desde hace décadas. Hace apenas días que homenajearon a "los héroes de Monte Chingolo", están preparando las jornadas de la Escuela Guevarista acá en Rosario, hicieron demoler el monumento al combate de Manchalá, logran puestos públicos, están en las universidades...

No hay que callarse más, ciudadanos. Por haberlo hecho llegamos hasta acá y, si nos mantenemos inocuos, esto empeorará.

Suenan como mayoría, pero no lo son.


Demostrémoselos: Difundan esta carta.

Saludos a todos.

CARLOS GALVALIZI

Rosario, Santa Fe

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Jueves 16 de enero de 2014 |

Los olvidos del 70 del poeta-mártir

Por Ceferino Reato | Para LA NACION

Juan Gelman fue un poeta extraordinario; la búsqueda de su nieta -robada apenas nació- fue ejemplar y conmovedora; la pérdida de su hijo y de su nuera durante la dictadura provoca dolor y espanto, como sucede con todos y cada uno de los desaparecidos. Todo eso es verdad. También es verdad que desde fines de los 70 Gelman abrazó la lucha armada y que entre 1973 y 1979 fue "oficial" de Montoneros. Es decir, tomó el riesgo de morir por la "patria socialista", pero también la decisión de matar a otros argentinos.

Esos seis años en Montoneros incluyen los tres años de los cuatro gobiernos constitucionales del peronismo, donde hubo atentados como el que le costó la vida al sindicalista José Ignacio Rucci, hombre de confianza del general Juan Domingo Perón, y ataques como el de Formosa, donde murieron doce defensores de un cuartel ubicado en los suburbios de esa ciudad, entre ellos diez soldados conscriptos de 21 años que estaban de guardia aquel domingo 5 de octubre de 1975.

Luego de romper con Montoneros, en 1979, Gelman se dedicó a la escritura y no quiso hablar de su experiencia armada. Sí hizo frecuentes y sentidos reclamos por la verdad y la justicia con relación a los crímenes de la dictadura. Una astucia que convence a muchos, pero no a todos. Por ejemplo, no ha convencido al filósofo Oscar del Barco, un venerado intelectual de izquierda que en 2005 provocó una intensa polémica entre sus camaradas y compañeros, que derivó incluso en un libro titulado No matar, sobre la responsabilidad. (Nota de CAG: esa carta se reproduce abajo)

Es que en diciembre de aquel año, la revista La Intemperie publicó una carta de lectores en la que Del Barco realizó una profunda autocrítica sobre su respaldo a distintos grupos guerrilleros. "Ningún justificativo nos vuelve inocentes. No hay «causas» ni «ideales» que sirvan para eximirnos de culpa. Se trata, por lo tanto, de asumir ese acto esencialmente irredimible, la responsabilidad inaudita de haber causado intencionalmente la muerte de un ser humano", señaló.

Lo había conmovido una entrevista de esa revista cordobesa a un ex miembro del Ejército Guerrillero del Pueblo, quien relató que habían fusilado en forma sumaria a dos de sus compañeros porque no lograban adaptarse a la vida en la selva. Eso ocurrió en 1964, en la zona de Orán, en Salta. Era un grupo guerrillero enviado por el Che Guevara y financiado por el gobierno cubano para contagiar la revolución socialista en nuestro país.

En su carta, Del Barco recordó un reportaje reciente de Gelman en el que el poeta se pronunciaba a favor de la verdad y de la justicia, como lo haría dos años después al recibir el Premio Cervantes por su obra literaria.

Del Barco, quien conocía a Gelman desde su común militancia en el Partido Comunista, agregó: "Es cierto. Pero para comenzar él mismo tiene que abandonar su postura de poeta-mártir y asumir su responsabilidad como uno de los principales dirigentes de la dirección del movimiento armado Montoneros. Debe confesar esos crímenes y pedir perdón por lo menos a la sociedad".

"Los otros mataban, pero los «nuestros» también mataban. La verdad y la justicia deben ser para todos", señaló.

El filósofo admitió que Gelman padecía "el dolor insondable de tener un hijo muerto, el cual, debemos reconocerlo, también se preparaba para matar".

Son palabras que ahora vuelven a cobrar sentido y necesidad, con la fuerza de esas verdades pronunciadas en soledad, frente a un coro políticamente correcto.

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Carta de Oscar del Barco a Sergio Schmuckler, Director de la Revista La Intemperie - Diciembre de 2004 sobre el fallecimiento del ex terrorista montonero, Juan Gelman.


"NO MATARAS"

La carta de Oscar del Barco.

(...) Aunque pueda sonar a extemporáneo corresponde hacer un acto de contrición y pedir perdón.

El camino no es el de "tapar" como dice Juan Gelman, porque eso -agrega- "es un cáncer que late constantemente debajo de la memoria cívica e impide construir de modo sano". Es cierto. Pero para comenzar él mismo (que padece el dolor insondable de tener un hijo muerto, el cual, debemos reconocerlo, también se preparaba para matar) tiene que abandonar su postura de poeta-mártir y asumir su responsabilidad como uno de los principales dirigentes de la dirección del movimiento armado Montoneros. Su responsabilidad fue directa en el asesinato de policías y militares, a veces de algunos familiares de los militares, e incluso de algunos militantes montoneros que fueron "condenados" a muerte. Debe confesar esos crímenes y pedir perdón por lo menos a la sociedad. No un perdón verbal sino el perdón real que implica la supresión de uno mismo. Es hora, como él dice, de que digamos la verdad. Pero no sólo la verdad de los otros sino ante todo la verdad "nuestra". Según él pareciera que los únicos asesinos fueron los militares, y no el EGP, el ERP y los Montoneros. ¿Por qué se excluye y nos excluye, no se da cuenta de que así "tapa" la realidad?

Gelman y yo fuimos partidarios del comunismo ruso, después del chino, después del cubano, y como tal callamos el exterminio de millones de seres humanos que murieron en los diversos gulags del mal llamado "socialismo real". ¿No sabíamos? El no saber, el hecho de creer, de tener una presunta buena fe o buena conciencia, no es un argumento, o es un argumento bastardo. No sabíamos porque de alguna manera no queríamos saber. Los informes eran públicos. ¿O no existió Gide, Koestler, Víctor Serge e incluso Trotsky, entre tantos otros? Nosotros seguimos en el Partido Comunista hasta muchos años después que el Informe-Krutschev denunciara los "crímenes de Stalin". Esto implica responsabilidades. También implica responsabilidad haber estado en la dirección de Montoneros (Gelman dirá, por supuesto que él no estuvo en la Dirección, que él era un simple militante, que se fue, que lo persiguieron, que lo intentaron matar, etc., lo cual, aun en el caso de que fuera cierto, no lo exime de su responsabilidad como dirigente e, incluso como simple miembro de la organización armada). Los otros mataban, pero los "nuestros" también mataban. Hay que denunciar con todas nuestras fuerzas el terrorismo de Estado, pero sin callar nuestro propio terrorismo. Así de dolorosa es lo que Gelman llama la "verdad" y la "justicia". Pero la verdad y la justicia deben ser para todos.




lunes, 5 de diciembre de 2016

REFLEXIONES SOBRE FIDEL CASTRO


Por 
José Leopoldo Decamilli

La historia del ser humano en la superficie de este planeta perdido en la inmensidad del universo se presenta como el devenir de una gigantesca corriente de tumultuosas aguas en la que participan factores de diversa naturaleza, que favorecen u obstaculizan (e incluso pueden impedir) el desarrollo de la vida colectiva. 

Un poderoso fanal que ha brindado cohesión y pátina humana al devenir histórico es sin duda el sagrado mensaje de Jesucristo, sellado con su pasión y muerte. 

Sabemos que su redentora voz ha dado sentido al penoso devenir del género humano a través de los recovecos del tiempo, pero, por respeto a la libertad, no ha pretendido silenciar las voces que propagan el mal. 

Y de este modo, tanto en el pasado como en las etapas que ahora discurren, germinan una y otra vez fuerzas y doctrinas que cultivan y propagan inhumanas formas de vida individual y colectiva. 

Millones de seres humanos fueron sacrificados por las inhumanas concepciones del nacionalsocialismo, millones también fueron las vidas aniquiladas por Stalin para imponer el comunismo en la Union Soviética. 

En Hispanoamérica acaba de desaparecer Fidel Castro que durante casi medio siglo convirtió a Cuba en una gigantesca prisión. 

Este despiadado tirano que aherrojó y martirizó a cientos de cubanos en sus horrendas prisiones recibe ahora, incomprensiblemente, mensajes de solidaridad de respetables políticos del mundo libre. 

Nuestra voz claramente expresa: Fidel, tu legado es atroz, Dios se apiade de ti.

José Leopoldo Decamilli
Berlín


UN FURIOSO HURACÁN SE ACERCA



"Colgamos a los ladronzuelos y elegimos a los grandes ladrones".
Esopo


Por Enrique Guillermo Avogadro

Hace tal vez un par de meses describí el costo que había pagado Italia por el proceso "mani pulite" que, impulsado por el Fiscal Antonio di Pietro, barrió en 1992 con toda la clase política de la península y gran parte de la industrial. Conté entonces lo que estaba sucediendo en Brasil de manos del Juez Sergio Moro y un grupo de fiscales federales, que han dejado pasmado al mundo con sus investigaciones sobre el "lava-jato" y el "petrolão", y me pregunté cuánto estaría dispuesta su sociedad a pagar por la limpieza de sus instituciones.

Desde entonces, el huracán, que incrementa diariamente su fuerza con las delaciones premiadas, está arrastrando por el fango a cientos de funcionarios, ejecutivos y dueños de grandes empresas y a políticos de todos los colores. Para tener una idea de la magnitud del golpe que sufrirá el Congreso brasileño, basta con saber que han firmado ya esos acuerdos, tendientes a la reducción de las penas, nada menos que el Presidente de Odebrecht -la mayor constructora internacional de la región- detenido hace más de un año, y 77 de sus más altos ejecutivos, que -ya se sabe- comprometerán a 200 gobernadores, alcaldes, diputados y senadores de 24 partidos. Ante esas noticias, a esos delatores se suman ahora muchos de los implicados del ámbito privado y también algunos funcionarios públicos, todos aterrados por la magnitud de las condenas -algunas superan los 40 año de cárcel- que han comenzado a imponerse.

Los fiscales ya han procesado y eyectado de su cargo al Presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha, que habilitó el impeachment que terminó con la destitución de Dilma Rousseff, y el jueves obtuvieron del Supremo Tribunal Federal la autorización para avanzar sobre Renan Calheiros, que ocupa igual cargo en el Senado federal. El Presidente de la República en ejercicio, Michel Temer, no sólo ha sido acusado directamente de corrupción por algunos denunciantes -ya se tramita su propio juicio político, pero no creo que prospere- sino que, desde que asumiera hace pocos meses, ha debido pedir la renuncia a varios de sus ministros, también involucrados en el escándalo. El mismo Lula, quizás el político que conserva, individualmente, la mejor imagen pública, siente al tsunami mojar sus zapatos, y es posible que termine con sus huesos en prisión.

La clase política, corporativamente, ha decidido poner fin a las investigaciones judiciales, y ya tiene media sanción un proyecto de ley -casi una autoamnistía- que así lo ordena. Su repercusión en la sociedad fue inmediata, y fuertes cacerolazos resonaron en la noche del miércoles en muchas grandes ciudades de nuestro vecino. Los fiscales, por su parte, han solicitado al Poder Judicial que declare la inconstitucionalidad de la eventual ley, lo cual generará un conflicto institucional de proporciones homéricas.

El Juez Moro se ha transformado en la gran figura de Brasil y, si presentara su candidatura para algún cargo, sería elegido por un amplísimo margen; por ahora, ha manifestado que quiere seguir con su función hasta terminar la tarea purificadora que ha emprendido. La incógnita está centrada en hasta dónde podrá avanzar porque, se dice, sus investigaciones alcanzan también a varios ministros del Supremo Tribunal Federal.

Todo ha sucedido mientras Brasil cae en la mayor recesión de su historia y, si no fuera porque se trata de la mayor economía de América del Sur, y la séptima del mundo, toda la región podría sentarse a contemplar el proceso y sus derivaciones por televisión, pero sucede que es el más importante socio comercial que todos tenemos, en especial la Argentina y, cuando el gigante se resfría, cogemos una pulmonía.

Ignoro qué sucederá aquí con las innumerables causas por corrupción abiertas contra Cristina Elizabet Fernández, sus hijos, sus funcionarios, testaferros, empresarios y cómplices de toda laya -¡hasta actores de cine y telenovelas!- que integran la asociación ilícita que la ex Presidente encabezara, pero resulta claro que los únicos tres que se encuentran efectivamente en prisión -Báez, Jaime, López- lo están por sus propias torpezas y no porque el brazo de la Justicia haya ido a buscarlos; si no fuera por los videos de La Rosadita y las decenas de estancias, la obscena exhibición de barcos y aviones o el revoleo de bolsos en raros conventos, los Tribunales no tendrían resultados que mostrar.

Mientras, delincuentes emblemáticos como Boudou, Scioli, De Vido, Uberti, Parrilli, Esteche, D'Elía, Bonafini, Shocklender, Daura, Milani, Moreno, Anímal, Máximo y Florencia, Berni, Capaccioli, los Zacarías y muchos más continúan en libertad, disfrutando de sus fortunas mal habidas, entorpeciendo los procesos, riéndose en la cara de sus víctimas y poniendo en peligro las pruebas, sin que a los jueces de Comodoro Py parezca importarles. No sugiero linchamientos, pero sí que se les aplique la prisión preventiva, ineludible en estos casos.

Sin embargo, el próximo 19 de diciembre será una bisagra, ya que la Sala I de la Cámara de Casación ha convocado a todas las partes a una audiencia, fruto de la cual resolverá si la causa por la denuncia del asesinado Fiscal Nisman es reabierta o terminará juntando polvo, para siempre, en los archivos judiciales. Comparecerán ante los magistrados el Fiscal General De Luca -que ya ha desistido de los recursos que formulara su colega Moldes contra los reiterados fallos del Juez Rafecas, quitando al proceso el impulso estatal- y la DAIA, que quiere ser querellante para revivirlo.

Esa absurda corporación de jueces (por ejemplo, la Juez Figueroa, de la Sala I) y fiscales (entre otros, De Luca) autodenominada Justicia Legítima -quienes no la integran, ¿son entonces ilegítimos?- está luchando denodadamente para mantener el escudo que, desde que la causa por el memorándum firmado con Irán se iniciara, protege a Cristina, su ex Canciller Timerman y varios más de las acusaciones por traición a la patria, encubrimiento del terrorismo y otros delitos menores. La agrupación pretende ahora desplazar a los jueces Hornos y Borinsky, integrantes de la misma Sala, y reemplazarlos por otros que confirmen los fallos dictados por la Sala I de la Cámara Federal, integrada por ese otro par de angelitos que son los jueces Ballestero y Freiler, éste con sus propias denuncias por enriquecimiento ilícito, producto de la fortuna que detenta, amasada durante la década robada.

Será un día trascendental porque, si el proceso se reabriera significará que el huracán que se acerca ha sido percibido en su gravedad y los vientos de purificación habrán llegado para quedarse; en caso contrario, no sólo quedará garantizada la impunidad para los más terribles delitos sino que la sociedad entera, a la cual se le está exigiendo aceptar un presente de sangre, sudor y lágrimas en pos de un mejor futuro, pedirá a todos, todos, los poderes del Estado cuentas por su proceder y, una vez más, cualquier atisbo de gobernabilidad habrá saltado por los aires.

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado



jueves, 1 de diciembre de 2016

MASACRE FAMILIA VIOLA: ¡NI OLVIDO NI PERDÓN!





Jorge Fernández Zicavo

Domingo 1 de diciembre de 1974. San Miguel de Tucumán. Gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón.

Resumen:

El capitán del Ejército Humberto Antonio Viola, su esposa María Cristina Picón embarazada de cinco meses, y sus hijas María Cristina de tres años y María Fernanda de cinco, fueron rodeados por terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que dispararon sobre el grupo familiar matando al capitán y a María Cristina, e hiriendo a María Fernanda. La madre resultó ilesa.

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La masacre conmocionó a la sociedad argentina, y ante esa reacción "políticamente negativa para la imagen de la Organización" el ERP decidió terminar con su campaña de "ejecutar" 16 oficiales del Ejército como represalia por la muerte de 16 de sus miembros tras el fallido intento de copar el Regimiento de Infantería Aerotransportada 17 de Catamarca. Esos guerrilleros habían muerto en combate, pero como era habitual en estos casos, por razones de propaganda todas las organizaciones terroristas calificaban esas bajas como asesinato. Viola fue el noveno oficial "ejecutado". Asimismo, el ERP emitió un Parte diciendo que la muerte de María Cristina había sido "un accidente producido por rebotes de los balines", lo cual, como veremos, era falso.

A continuación se reconstruye el ataque a la familia Viola a partir de los datos proporcionados por Carlos Picón, hermano de María Cristina Picón de Viola, a la revista digital La Historia Paralela. Estos datos los obtuvo de la Causa abierta sobre el suceso.

1- María Cristina Picón estaba abriendo la cochera de la casa de sus suegros, que les esperaban para almorzar. Dentro del automóvil aguardaban el capitán Viola al volante y en el asiento trasero las dos niñas. Un terrorista A se situó en la parte trasera izquierda del automóvil y disparó con una escopeta Itaka un cartucho 12x70 de Postas (proyectiles esféricos de plomo con mayor diámetro y peso que los Perdigones). Cristina recibió tres que le destruyeron el cráneo causándole la muerte en el acto; María Fernanda uno que le atravesó el cráneo hasta quedar alojada en el lado derecho del frontal y su padre recibió el quinto en un pulmón. Como ya mencionamos, para relativizar o minimizar la masacre, el ERP aludió cínicamente a "balines".

Para información de los lectores: los cartuchos de Postas fueron diseñados con cinco variantes de proyectiles en su interior, para la caza mayor, pero también se utilizan militar y policialmente en la variante 00-Buck, cargada con nueve proyectiles calibre 8.40mm que pesan en total 36 gramos. A corta distancia (sin dispersión todavía) y a una velocidad de 410 metros por segundo, estos 36 gramos de plomo se transforman en una brutal fuerza de choque de 70 kilos. Todas las organizaciones terroristas utilizaban esta munición que está considerada 'de guerra' y se vende a cazadores con licencias especiales.

2- Al mismo tiempo, desde un auto en movimiento dispararon sobre el de Viola una ráfaga de cuatro tiros que no impactaron a sus ocupantes. El capitán salió corriendo en zig-zag (seguramente para atraer el fuego sobre él y salvar a las niñas). En ese momento, un terrorista B le disparó otra ráfaga que no dio en el blanco, pero un terrorista C le disparó con una Itaka por la espalda y a corta distancia, produciéndole una enorme herida de 15 cm. de diámetro.

3- A continuación un terrorista D lo remató con una pistola. La esposa relató que antes de dispararle, la miró y sonrió haciéndole ver cuánto disfrutaba.

4- Las lesiones cerebrales de María Fernanda fueron tan graves que debió ser operada ocho veces. Milagrosamente, no le quedaron secuelas.




Relato de Carlos Raúl Picón a La Historia Paralela y reproducido por Periodismo de Verdad el 14.12.2009


María Cristina Picón. Marido y Cristina masacrados. Fernanda entre la vida y la muerte

Palabras del General Luciano Benjamín Menéndez en el sepelio del Mayor Post Mortem Humberto Viola, y María Cristina:

(...) "porque venceremos, Mayor Viola y María Cristina. Venceremos porque el crimen que se ha cometido merece el repudio de nuestro pueblo que es piadoso, altivo, generoso, que no concibe el asesinato y mucho menos de seres inocentes. Venceremos, porque estos enemigos que hoy enfrentan a la Patria, deben sus mezquinos éxitos exclusivamente a su acción traicionera y solapada, a ese asesinar y esconderse, pero ahora, detectados gracias a la repulsa unánime del pueblo, apremiados por una ofensiva generalizada, serán destruidos inexorablemente. Venceremos porque el pueblo argentino, ha armado un Ejército siempre triunfante, un Ejército que no conoce la derrota. Este Ejército, victorioso en todas las guerras que libró, aniquilará a estos delincuentes que hoy quieren someter la invicta Argentina a los dictados sangrientos de regímenes importados".

Al día siguiente el diario LA NACIÓN publicó una declaración de Ricardo Balbín repudiando "el horrendo crimen cometido por los que pretenden desintegrar la sociedad" y reiterando la solidaridad de la Unión Cívica Radical con las Fuerzas Armadas.

Cinco años después, la revista GENTE en una edición especial titulada "Fotos, Hechos y Testimonios de 1035 Dramáticos Días" impresa el 05/10/79, recordaría:

"El caso Viola será un símbolo. A partir del episodio de la calle Ayacucho los argentinos saben a qué atenerse. Saben ya sin dudas a qué clase de enemigo tienen que enfrentar. Saben que las balas de ese enemigo no reconocen límites. Que para esas balas no hay diferencia entre los hombres de uniforme, sus mujeres, sus hijos. Muchas veces el Capitán Viola le había dicho a María Cristina (su esposa): "Todos corremos peligro. Esto es una guerra, pero no te preocupes con las familias no se meten"... Se había equivocado dolorosamente, trágicamente. Ese enemigo había atravesado todas las barreras morales. Lo que se entablaba no era una lucha convencional. Era una lucha sórdida, desconocida para los argentinos... Por primera vez la Argentina enfrentaba la lucha contra la subversión en forma profesional, organizada, masiva y sin cuartel. La guerra se libraría en la ciudad y en el monte. Muchos soldados caerían en el frente, pero el terrorismo sufriría golpes mortales..."

Todos los integrantes del comando que atentó contra la familia Viola fueron detenidos entre febrero-abril de 1975 y encarcelados a disposición del Poder Ejecutivo Nacional mediante los Decretos 396/75 y 1455/75. La investigación judicial identificó como autores materiales de los homicidios del capitán Viola y de María Cristina, y de la tentativa de homicidio contra María Fernanda, a:

Francisco Antonio Carrizo

José Martín Paz

Rubén Jesús Emperador

Fermín Ángel Nuñez

Miguel Norberto Vivanco


Debido a la proverbial lentitud de la justicia argentina las sentencias que condenaron a Reclusión Perpetua a Paz, Emperador, Nuñez y Vivanco, se dictaron el 28.12.1979 y la de Carrizo el 28.12.1982.

Sin embargo, a pesar de que la Reclusión Perpetua estaba limitada a un máximo de 20 años gracias a la Ley 23.070 aprobada en julio de 1984 (gobierno de Alfonsín), que computaba 2 días como 3 (el tiempo de la Pena se reducía a 121 días anuales: un tercio) y a partir de la fecha de detención, Carrizo, Paz y Emperador quedaron en Libertad Condicional en diciembre de 1988 y Nuñez en julio de 1989. Vivanco había fallecido en 1980. Lo escandaloso de esta Ley, es que se redactó exclusivamente para beneficiar a los "presos políticos", es decir, a los terroristas, detenidos entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983.

El 13.10.1989 La Nación publicó un artículo basado en argumentaciones accesorias dadas por un juez respecto a Fermín Ángel Nuñez. Es evidente que el redactor desconocía que se les había aplicado la Ley 23.070, pero el texto es un buen documento histórico porque recoge la indignación y desconcierto de la sociedad.

"Había sido condenado a reclusión perpetua. Liberaron a uno de los asesinos del Capitán Viola"
Fermín Ángel Nuñez, uno de los asesinos del capitán Viola y de su hija María Cristina, fue puesto en libertad condicional. Nuñez había sido condenado a reclusión perpetua en 1979, como uno de los autores del mencionado asesinato, ocurrido en pleno centro de la ciudad de Tucumán en 1974. El juez federal Jorge Parache dispuso la medida, que provocó airadas reacciones.

Los diputados radicales Alfredo Terraf y Carlos Muiño, en una dura crítica, expresaron su estupor ante la resolución:

"El terrorismo, más aún el que busca sorprender a la víctima rodeada de su familia para tomarla indefensa, no tiene como meta inmediata la toma del poder político sino solamente la muerte y el terror subsiguiente. La limpieza de una celda y la buena conducta de un penado no bastan para inclinar la facultad discrecional de un magistrado para otorgar libertades. El bien jurídico atacado bárbaramente no puede ceder ante la urbanidad del condenado, y la potestad del juez debe inscribirse en la conciencia pública. Hay libertades que no ayudan a la libertad de los argentinos".

El 18.10.1983 el presidente 'de facto' Reynaldo Bignone indultó mediante Decreto 2714/83 a otros cinco integrantes del comando que atentó contra la familia Viola y estaban encarcelados desde 1975 a disposición del Poder Ejecutivo Nacional:

Oscar Rolando Figueroa

Ángel Oscar Villavicencio

Florentino Antonio Nieva

Pascual Ignacio Nuñez

Miguel Ángel Nuñez


Finalmente, el presidente Menem indultó mediante Decreto 1003/89 de fecha 07.10.1989 a los cuatro homicidas condenados a Reclusión Perpetua que hemos citado al principio y estaban en Libertad Condicional:

Francisco Antonio Carrizo

José Martín Paz

Rubén Jesús Emperador

Fermín Ángel Nuñez


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María Cristina con su papá


Con su hermana María Fernanda



Con su mamá

http://termidorianos.blogspot.com.ar/


martes, 29 de noviembre de 2016

LA VIDA BUENA Y LA BUENA VIDA


Por 
Ricardo Bustos

Con mas ilusión que dinero y con los años sobre el cuerpo, algo que nos otorga el derecho a poder disfrutar muy de vez en cuando de un paseo que nos lleve a visitar a los hijos, es que hace tiempo hemos planificado una salida por unos días y volver a la casa para continuar con una vida medianamente normal. Toda esta hazaña, será posible por la colaboración inestimable de los propios hijos a los que aún llamándolos a diario no vemos en persona hace tiempo y es algo tan común como lo que ocurre con la mayoría de los padres que por diferentes motivos viven lejos de sus hijos o nietos.

Somos seres humanos, con un CUIL identificable, un DNI y domicilio que les permite a gobierno, AFIP, autoridades y personal de las Fuerzas de Seguridad Federales y Provinciales o Registro Nacional de las Personas, saber donde y de que vivimos, aún a los que ya estamos retirados del circuito laboral productivo pero igual consumimos como el que mas y pagamos los servicios con todos los impuestos y tasas que marca la Ley.

Este prólogo, es solo un granito de arena en la vida del personaje que por estos días, gozando de libertad condicional por parte del Juez que lleva una de sus múltiples causas, ha solicitado permiso para salir del país.

Se trata del líder de "Quebracho", Fernando Esteche, aliado incondicional de Luis D'Elía, Amado Boudou o el ex vicegobernador Gabriel Mariotto entre otros, "necesita viajar a Grecia". El "dirigente" piquetero viajaría para estar en Atenas hasta el 7 de diciembre y en su presentación ante el Juzgado, invocó una invitación personal y pretende alojarse en un hotel de lujo de cuatro estrellas (?). ¿Será casualidad? El abogado que ha realizado el trámite es nada menos que Fernando Burlando, el mismo que está defendiendo a la ex presidente Cristina Fernández. Hace pocos días, Don Esteche fue denunciado por el actual gobierno porque dijo que "si detienen a Cristina Kirchner, algún Juez podría aparecer muerto".

El jefe de "Quebracho" tiene un Doctorado en Comunicación y tiene una cátedra en la Facultad de Periodismo de La Plata, por lo tanto no creo que trabajando en el Estado tenga un sueldo que le permita viajar a Grecia y hospedarse en hoteles de lujo, por ello es que me asombran cada día, este y otros tantos piqueteros que viven como millonarios y dicen defender a los pobres.

¿De que vive esta gente o quienes los apoyan económicamente?

Cada día las calles del país se ven castigadas por la presencia de estos grupos, que por rara coincidencia, siempre son socios cuando aparecen en una conferencia de prensa criticando "al modelo", no importa si es nacional, provincial o municipal. Lo cierto es que ante cualquier sospecha sobre su forma de vida y quien le provee los medios, surgen hipótesis que muchas veces nos hacen pensar en lo cerca que se encuentran de la vida político institucional de los últimos años en Argentina.

Mientras tanto seguiremos soportando las protestas en contra de un gobierno por defender a los pobres de los que ellos mismos se nutren para hacer vida de ricos ...claro, pero de izquierda ¿vio?

Algunos no llegamos a fin de mes...otros lo pasan de largo...

Ricardo Bustos - Locutor Nacional - Comunicador
Capioví - Misiones

   

TE CAMBIO DE FIGURITAS, CAMBIEMOS



"El más terrible de los sentimientos es el de la esperanza perdida".

Federico García Lorca

Por 
Enrique Guillermo Avogadro

Hoy, el mundo está mejor, ya que un canalla, Fidel Castro, finalmente, se fue al infierno anoche. Fue el responsable, con el Che Guevara, de la ola de sangre y fuego que arrasó nuestro continente, y hundió a su país en la miseria durante casi seis décadas. Que Lucifer lo acoja en su seno.

A un año de la asunción de Mauricio Macri, estamos en un momento muy complicado de la economía, a pesar de la merma en la inflación y a conservar el Gobierno elevados índices de aprobación de su gestión, ya que el gasto público continúa en alza, la actividad no arranca, el consumo cae, crece el endeudamiento en pesos y en dólares, el plan de obra pública no avanza y hay una perceptible parálisis en la gestión de la administración pública, producto de la inexperiencia burocrática de los nuevos funcionarios. La presión impositiva bate records históricos y mundiales, y el voraz Estado recaudador y pseudo benefactor frustra la posibilidad de recibir inversiones (en realidad, las ahuyenta) y asfixia las iniciativas, sin ofrecer los servicios y beneficios a los que la población accede en otros países, lo cual la obliga a contratarlos privadamente, duplicando sus costos.

Claro que todos esos males tienen su raíz en décadas de prácticas populistas, que hacen que hoy la Argentina, uno de los territorios del globo más favorecidos -no dije ricos- con recursos naturales, haya construido un núcleo duro de pobreza, por cierto difícilmente erradicable en el corto plazo. Pero no veo aún un plan para terminar con esa situación estableciendo metas más lejanas mediante políticas de estado que incluyan la aplicación de correctivos inmediatos, acompañados por la planificación del futuro a diez, veinte y treinta años.

Una porción importante del gasto público hoy está destinado, como es natural, a atender a las necesidades más urgentes y a paliar la conflictividad social, derivadas de la crisis heredada a la cual no se le encuentra una solución, mediante la masiva distribución de planes sociales; esta misma semana, fue incrementado en $ 30.000 millones. Entre esos planes hay muchas variantes, como la asignación universal por hijo, el trabajo en cooperativas, etc., pero todos tienen defectos remarcables, amén de permitir, por la falta de controles eficientes y por la tercerización de la distribución, la persistencia de nichos de corrupción.

Esos verdaderos subsidios tienen, en verdad, enormes falencias e inconvenientes, ya que no sólo tienden a consolidar la pobreza, manteniendo bajo esa línea a generaciones enteras (los montos no alcanzan para cubrir las necesidades mínimas) sino que, además y ante el riesgo de perder esos "derechos", aún quienes tienen vocación de trabajar lo hacen "en negro", incrementando la informalidad de nuestra economía, que ya alcanza al 40%, que no paga impuestos ni cargas sociales. Por otra parte, pensemos en cuántos de esos subsidios -"Argentina Trabaja", por ejemplo- impiden a quienes acceden a ellos perfeccionarse, en un momento caracterizado, mundialmente, como "el siglo del conocimiento".

Dado el crítico escenario actual, no resulta lógico pretender que esa asignación de recursos públicos se detenga, ya que quedarían en la más absoluta intemperie los sectores más vulnerables, que generarían comprensibles dificultades a toda la sociedad. Pero sí podemos realizar algunos cambios beneficiosos, ya que algunos de los planes sociales funcionan como verdaderos empleos públicos encubiertos y, en general, resultan innecesarias e inútiles las tareas que se encomiendan: pintadas, cortes de pasto, reparaciones de construcciones, etc..

El progreso tecnológico y la globalización está haciendo que las personas que realizan funciones repetitivas sean reemplazadas por robots, y el mercado laboral impone cada vez mayor perfeccionamiento y especialización a los trabajadores. En la Argentina, hemos visto recientemente insensatas reacciones frente a un futuro que ya está aquí y, nos guste o no, es imparable: el rechazo de los camioneros de Moyano a la distribución electrónica de documentación bancaria, o el de los taxistas de Viviani a aplicaciones como Uber, Easy o Cabify, son algunos ejemplos.

Entonces, al revés de tantos políticos y economistas, propongo al Gobierno que cambiemos algunas figuritas. Sin disminuir en lo inmediato la cantidad de pesos destinados a paliar esta recurrente emergencia, reemplacemos para siempre, en lo social, gasto por inversión. Es decir, sigamos pagando planes, pero que éstos sirvan para transformar no sólo a quienes los reciben sino a la sociedad toda. Me refiero a que el pago de las asignaciones mensuales tenga su correlato en educación pero, en especial, en escuelas técnicas, cualquiera sea el nivel al que cada beneficiario acceda, y se verifique su cumplimiento mediante la permanente evaluación de su rendimiento y su evolución. A pesar de que son obvios los beneficios que este cambio -¿Cambiemos?- traería aparejados, en especial para los llamados "ni-ni", es decir, para aquéllos que no trabajan ni estudian y que en el Conurbano son legión, tal vez convenga recordarlos.

Facilitaría a los beneficiarios, a través del esfuerzo personal, acceder a trabajos formales y más calificados, con mejores salarios y con protección en materia de salud y de seguros y, sobre todo, recuperar las esperanzas al lograr salir de los asentamientos y villas en los cuales transcurren sus tristísimas vidas. La extensión de un programa como el que propongo servirá, sin duda, también para combatir el flagelo de la drogadicción, que se ha constituido en un trágico refugio para quienes carecen de expectativas, y en ampliar la base de los contribuyentes, lo cual permitiría disminuir la presión impositiva sobre el sector económico registrado.

Para concluir, una breve reflexión ante la desobediencia de la viuda de Kirchner a la citación del Juez Claudio Bonadío para cumplir un trámite obligatorio para todos los procesados. Aquí también me pregunto si no ha llegado la hora de cambiar figuritas porque algo similar ocurrió con Lula quien, intimado a presentarse ante un magistrado, se negó a hacerlo; el Juez Moro ordenó a la Policía su inmediata presentación. Pese a que, sin lugar a dudas, el ex Presidente tiene una popularidad mucho mayor que la viuda de Kirchner, el hecho no produjo incidente alguno en Brasil.

Aquí, jueces y funcionarios se aterran ante la posibilidad de incidentes que, ante una detención de Cristina, podrían generar sus seguidores. En el fondo, ocurre lo mismo con la famosa represión de la "protesta social", nombre que hemos dado a las constantes interrupciones del tránsito, a los más desaforados agravios a la investidura presidencial y, en general, hasta a las huelgas salvajes de los servicios públicos. Parecen no comprender que esas minorías revoltosas están minando, todos los días, la imagen de un Presidente y de un Poder Judicial que se muestran débiles y temerosos y que, si la impunidad continúa, desaparecerán la gobernabilidad y la paz; en cambio, si ambos cumplen y aplican la ley a rajatabla, sus prestigios subirán como la espuma, impidiendo toda ensoñación golpista.

¡Ojalá Cambiemos acepte cambiar figuritas!

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

LA MUERTE DEL GRAN SIMULADOR




Por Nicolás Márquez


Tanto sea por el progresivo desgaste y descrédito de Fulgencio Batista como por el halo mítico y carismático que habían sabido ganar los rebeldes, gran parte de Cuba estaba de fiesta tras la revolución encabezada por Fidel Castro y sus exóticos barbudos de Sierra Maestra en enero de 1959. Nadie sospechaba lo que vendría después. La gente pensaba que estos curiosos guerrilleros venían a llevar adelante un gobierno de transición, seguido de un inmediato llamado a elecciones, con la consiguiente reinstauración de la Constitución de 1940.

Castro llegó a La Habana el ocho de enero, acompañado de Huber Matos y Camilo Cienfuegos. En medio de la euforia popular, por la noche, Fidel pronunció un discurso por televisión en el que enfatizó que la revolución era nacionalista, desterrando por completo cualquier sospecha de comunismo y evitando poner a la población en contra (además se le brindó un guiño a los Estados Unidos, que tanto los había apoyado).

Es más, en procura de consolidar el ardid, el 22 de enero, Fidel Castro brindó una masiva conferencia ante cuatrocientos periodistas de todas partes del mundo. Allí falseó a mansalva, explicando que él se disponía a «Asegurar al pueblo un régimen de justicia social, basado en la democracia popular y en la soberanía política y económica. Aseguró que se iban a dar elecciones libres» agregando que uno de sus objetivos era también «custodiar la democracia y evitar los golpes de Estado» [1].

Mientras el carismático trío se alzaba con la gloria, el Che Guevara, forzosamente relegado por su condición de extranjero y su sospechada filiación al comunismo, firmó la orden de fusilar a 12 policías que no adherían a la revolución. En sus notas, el propio Guevara confiesa lo siguiente: «No hice ni más ni menos que lo que exigía la situación, la sentencia de muerte de esos doce» [2].

Castro nombra un presidente títere, Manuel Urrutia, y para despejar cualquier temor acerca de un giro al comunismo, el político más pro norteamericano de la isla, José Miró Cardona, fue nombrado primer ministro, ¡nada menos! Narra el biógrafo guevarista Pacho O’Donnell que «en el nuevo Gabinete casi todos eran anticomunistas» [3] . En consonancia, el historiador californiano y comunista John Lee Anderson agrega que «los títulos oficiales eran engañosos. Mientras Fidel se dedicaba a crearle una fachada moderada a la revolución -rechazando con indignación cualquier acusación de “influencia comunista”-, con la esperanza de evitar un enfrentamiento prematuro con los Estados Unidos, Raúl y el Che se dedicaban en secreto a cimentar vínculos con el PSP (sigla del Partido Comunista Cubano dependiente de Moscú)» [4]. El pueblo cubano desbordaba de alegría creyendo en el advenimiento de la libertad y las inminentes elecciones que el propio Castro había prometido repetidas veces a lo largo de sus múltiples discursos y declaraciones.

En verdad, solo un minúsculo, casi inexistente, puñado de guerrilleros peleó contra Batista por la instauración del comunismo. Más del 90% de los integrantes del Ejército Rebeldes tan solo pretendía una reinstauración constitucional, un sistema de libertades individuales y una vida normal al estilo occidental.

Esta política de engaño, no era solo una táctica para atraer la simpatía internacional sino que evidenciaba que en Cuba los marxistas eran una ínfima minoría. Esto lo explica muy bien el socialista francés Pierre Kalfon en su idolátrica biografía dedicada a Guevara: «Castro, que hasta ahora no tiene más cargo que el de comandante en jefe de un ejército al que está reestructurando, ha cedido al presidente Urrutia la tarea de constituir un gobierno competente y moderado. Los miembros del 26 de Julio son minoría en el seno de una mayoría de notables liberales, reformistas, capaces de tranquilizar a una población llena de desconfianza con respecto a los comunistas» [5].

Sin embargo, es sabido que muchas veces coexisten un poder real y un poder formal. En el caso de marras, el poder formal estaba encabezado por liberales y moderados jubilosamente aceptados por el pueblo cubano. El real era el que estaba compuesto por Castro y su pandilla, la cual contaba con peligrosos agentes marxistas.

El primer objetivo de engañar a propios y extraños ya había sido logrado y en la repartija de cargos, Fidel le encomendó a Guevara dirigir «La Cabaña», una fortaleza militar (que a la sazón albergaba a tres mil soldados del régimen de Batista que se habían rendido sin combatir) que ahora, bajo el yugo del Che, se transformaría en un campo de exterminio, donde se ejecutó y masacró a civiles disidentes en cantidades industriales durante dramáticos años de purga post-revolucionaria.

Sin embargo, antes de que comenzaran a trascender las noticias de que en Cuba se había instaurado un totalitarismo exterminador, la CIA analizó el triunfo de la revolución en estos términos: «Cuba sigue disfrutando una prosperidad económica relativa y una buena parte de la población, probablemente atemorizada de que la revolución pondría en tela de juicio su bienestar, parece esperar que se produzca una transición pacífica del autoritarismo a un gobierno constitucional» [6].

Ahora que se tenía el poder, venía por delante una tarea no menos difícil: consolidarlo. Si bien el marxismo puede imponerse a base de tiros y represión, la realidad es que se necesita aparejadamente cierta base de consenso, el cual no existía. Para tal fin, el Che pretendía llevar a cabo un adoctrinamiento en masa, pero no contaba con cuadros formados académica o ideológicamente para tan ambicioso proyecto. Entonces fue cuando Guevara recurrió al PSP cubano (dependiente de la URSS).

Si bien la CIA y la comunidad internacional aún no advertían con claridad el proceso comunista incipiente, uno de los organismos más lúcidos y que más tempranamente comenzó a manifestar preocupación al respecto fue la embajada norteamericana en Cuba, la cual en marzo de 1959 elevó el siguiente informe: «La embajada ha estado recibiendo informes cada vez más frecuentes durante las últimas semanas sobre la penetración comunista en La Cabaña. Dichos informes se refieren al personal que ha incorporado el comandante Ernesto Che Guevara, a la orientación de los cursos de educación que se imparten y al funcionamiento de los tribunales revolucionarios» [7].

De manera complementaria, al mes siguiente, el 14 de abril, nuevamente la embajada estadounidense insiste y advierte sobre el incipiente lavado de cerebro e infiltración marxista: «Buena parte del esfuerzo comunista en Cuba se dirige hacia la infiltración de las Fuerzas Armadas. La Cabaña parece ser el principal bastión comunista, y su hombre, Che Guevara, es la figura principal cuyo nombre aparece vinculado al comunismo. Cursos de adoctrinamiento político se han establecido entre la tropa bajo su mando en La Cabaña» [8].

Ante la alarma sobre el giro comunista y el consiguiente cúmulo de denuncias por violaciones a los derechos humanos que comenzaban a caer en plañidero, Castro acusa el golpe y para suavizar las imputaciones se expone a un moderado reportaje en televisión el 2 de abril de 1959, en donde expresó: «Ese miedo que parece tienen las minorías a que en Cuba se desarrolle el comunismo no responde a nada real -enfatizó-, ese miedo yo, sinceramente, no lo entiendo».

La consigna de Castro era que en los primeros tramos había que seguir apaciguando los ánimos. Para tal fin, inició en el mes de abril una memorable gira por Estados Unidos, que tenía el propósito de ir tratando de convencer a la opinión pública y al ‘stablishment’ norteamericano de sus “buenas” intenciones.

Allí mantuvo múltiples reuniones. Entre ellas, se dio cita con la Sociedad de Directores de Periódicos de Norteamérica. En el programa de televisión Meet the Press, aseguró a los norteamericanos: “No estoy de acuerdo con el comunismo”. Un día después se apersonó en el almuerzo del Círculo Nacional de Periodistas y nuevamente denunció al comunismo. Hablando de Kruschev, afirmó: “Cualquiera que sea la índole de la dictadura -ya sea clasista, militarista u oligárquica-, nos oponemos a ella. Por eso estamos en contra del comunismo”» [9] . Dentro de su extravagante espectáculo «macartista», Fidel incluyó en su periplo una conferencia ofrecida el 23 de abril en Nueva York. En ella, Castro, con inmutable cara de piedra, afirmó: «Queremos establecer en Cuba una verdadera democracia, sin ningún rastro de fascismo, peronismo o comunismo. Estamos contra cualquier forma de totalitarismo» [10]. Como si su pretendido «anticomunismo» no hubiera quedado del todo claro, el 28 de abril disparó: «El comunismo mata al hombre al privarle de su libertad» [11]. Un mes después, atacó otra vez al comunismo, exponiendo que «es un sistema que anula las libertades públicas y sacrifica al hombre» [12]. Y como remate final, «acusó a los comunistas cubanos de hallarse confabulados con los contrarrevolucionarios» [13] .

Seguidamente, emprendió gira por América Latina. En Montevideo se valió de otro de sus habituales artificios orales al espetar que lo que Cuba quiere es «pan y libertad, pan sin terror. Ni dictadura de derechas, ni dictaduras de izquierdas: una revolución humanista» [14].

Incluso, desterrando el mito de que Estados Unidos «empujó a Cuba al comunismo», para recibir a Fidel en esa etapa de su gira, los norteamericanos habían preparado el mejor de los recibimientos, que incluía la oferta de blandos empréstitos. Es más, Castro, antes de salir para los Estados Unidos, había declarado a su pueblo que hacía el viaje a fin de obtener créditos del Banco Mundial y del Export-Import Bank de Washington.

Muchos defensores del castro-comunismo justifican las mentiras de Fidel y el Che, alegando: «que se embromen los yanquis si fueron burlados y no pudieron adivinar la naturaleza comunista de la revolución». Lo que no advierten los apologistas del totalitarismo castrista es que el problema no es que el engaño haya burlado a los Estados Unidos, sino que la estafa fue dirigida contra el pueblo cubano, que siempre fue anticomunista. Es por esa razón que la sociedad cubana apoyó a Castro y a Guevara. De haber sido estos bandoleros sinceros acerca de sus verdaderos propósitos, no habrían contado con la adhesión de un solo campesino. En todo caso, Fidel y el Che solamente hubiesen contado con el apoyo de algunos militantes del PSP, el cual era tan insignificante en votos, que tanto en 1940 (que llevó en la boleta a Batista) como en las elecciones de 1944, 1948 y en las que se avecinaban en 1952, ni siquiera presentaron candidatura propia (nótese el nulo caudal electoral del PSP), sino que se anexaron en alianza con candidatos moderados a cambio de alguna mísera concejalía.

La estafa comunista no debe verse como «una burla a la CIA», sino al pueblo cubano (en definitiva, fueron los afectados directos). Por supuesto, Cuba se constituyó además en una grave amenaza para la región (desde allí se entrenaba a los terroristas que en los años 70 ensangrentaron y desestabilizaron a América Latina y parte de África), además de haber sido una amenaza mundial al portar misiles soviéticos apuntando a Washington durante la penosa administración demócrata del pusilánime John Fitzgerald Kennedy.

Pero la política de engaños no era privativa de Castro. Hasta Guevara, quien siempre ocasionaba problemas con sus declaraciones radicales, ante la pregunta concreta acerca de si era comunista, el 4 de enero de 1959, le miente al diario La Nación de Buenos Aires cuando responde: «Creo ser una víctima de la campaña internacional que siempre se desata contra quienes defienden la libertad de América» [15].

Mientras tanto, Castro acumulaba todos los días cargos en el poder político. Ya era primer ministro, jefe del Ejército, máxima autoridad del INRA (Instituto Nacional de la Reforma Agraria), a la vez que proclamaba a los cuatro vientos que su revolución era «verde olivo como las palmas cubanas». Guevara, al ser consultado por esta definición, no pudo con su genio. Rehén de su omnipresente verborrea, agregó que su revolución se parecía a una sandía: «verde en la superficie y roja en su verdad profunda».

No le resultó difícil a Castro obrar con tamaña maestría en el arte del disimulo y así estafar al propios y extraños: antes de guerrillero el había sido actor obrando primeramente como extra en dos películas rodadas en México. La primera, Holiday Inn Mexico, de George Sidney (comedia musical de 1946); la segunda, del mismo año, la comedia Easy to Wed, con Lucille Ball. Sus dotes no le alcanzaron para triunfar en el exigente mundo actoral, pero sí le sobraba juego para embaucar gente en el mundo político caribeño, en donde se movía con notable astucia.

A los 90´años de edad y a casi 60´de aquella revolución, Fidel Castro murió sin poder corregir la herencia del gobierno de Batista: no sólo no devolvió las libertades prometidas sino que confiscó los derechos todos los derechos entonces vigentes. Desparramó la hambruna. Esclavizó a una población entera. Promovió la guerrilla y el terrorismo el terrorismo por varios continentes y jamás brindó las declamadas elecciones libres.

Evidentemente no pudo cumplir sus promesas en tan solo un período de gobierno…


***

[1]Gambini, Hugo. El Che Guevara. La biografía, Planeta, 19ª ed., 2007,pág. 184.

[2] O’Donnell, Pacho, Che, la vida por un mundo mejor, Sudamericana, 2ªed., 2005, pág. 144.

[3] O’Donnell, Pacho, Che, la vida por un mundo mejor, Sudamericana, 2ª ed., 2005, pág. 146.

[4] John Lee Anderson, Che Guevara – una vida revolucionaria, Editorial Anagrama, segunda edición, 2007, pág. 368.

[5] Kalfon, Pierre. Che, Ernesto Guevara, una leyenda de nuestro siglo, Plaza & Janés Editores, 1997, pág. 271.

[6] Director of Central Intelligence, Special National Intelligence Estimate # 85-58, “The Situation in Cuba”, 24 de noviembre de 1958 secreto,  citado en Georgie Anne Geyer, Guerrilla Prince, Little, Brown, Boston, 1991, p. 190. Citado en Castañeda, Jorge G., La vida en rojo, una biografía del Che Guevara, Espasa, 1997, pág. 175.

[7] William Bowdler, Embassy to Dep. of State, 20 de marzo, 1959, Comunist Penetration at La Cabaña Fortress confidential, US Department Files, vol. X, Despatch 1053, citado en Castañeda, Jorge G., La vida en rojo, una biografía del Che Guevara, Espasa, 1997, pág. 193.

[8] Foreign Service Despatch, Braddock Embassy to Dep. of State, 14 de abril, 1959, Growth of Comunism in Cuba Confidencial, Foreign Relations on the United States, 1958-1960, Department of State, Central Files, LBJ Library, citado en Castañeda, Jorge G., La vida en rojo, una biografía del Che Guevara, Espasa, 1997, pág. 193.

[9] Lazo, Mario. Daga en el corazón, Cuba traicionada, Minerva Books, 1972, pág. 239.

[10] Herbert Matthews, Fidel Castro, París, 1970, p. 165. Citado en Kalfon, Pierre. Che, Ernesto Guevara,una leyenda de nuestro siglo, Plaza & Janés Editores, 1997, pág. 282.

[11] Theodore Draper, Castroism: Theory and Practice NY: Frederick Praeger. 1965, p. 17, Lazo, Mario. Daga en el corazón, Cuba traicionada, Minerva Books, 1972, pág. 240.

[12] Theodore Draper, Castroism: Theory and Practice NY: Frederick Praeger. 1965, p. 17, citado en Daga en el corazón, Cuba traicionada. Mario Lazo. 1972. Minerva Books, pág. 240.

[13] Theodore Draper, Castroism: Theory and Practice NY: Frederick Praeger. 1965, p. 17, citado en Lazo, Mario. Daga en el corazón, Cuba traicionada, Minerva Books, 1972, pág. 240.

[14] Kalfon, Pierre. Che, Ernesto Guevara, una leyenda de nuestro siglo, Plaza & Janés Editores, 1997, págs. 287, 288.


[15] Citado en Kalfon, Pierre. Che, Ernesto Guevara, una leyenda de nuestro siglo, Plaza & Janés Editores, 1997, pág. 283.

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domingo, 27 de noviembre de 2016

HECTOR LEIS, EL EX MONTONERO, QUE DEMOLIÓ EL "RELATO" SOBRE LOS AÑOS '70

Héctor Ricardo Leis, ex oficial Montonero falleció en 2014 a los 71 años en Florianópolis, Brasil, nación en la que se había exiliado con su familia en 1976.

A diferencia de la gran mayoría de los terroristas de los '70 en nuestro país, este intelectual elaboró un pensamiento crítico sobre la lucha armada de los años 70, impulsada por Cuba en varios países de Latinoamérica, y su participación personal en esa experiencia.

La importancia del testimonio y la autocrítica de Héctor Leis reside en su autenticidad. Fue politólogo y doctor en filosofía. 
Su libro: Un testamento de los años 70. Terrorismo, política y verdad en la Argentina (Katz Editores), es fundamental para echar luz sobre la historia falsa que el kirchnerismo le narró a los más jóvenes. 

***

Entrevista con Héctor Leis: "Para que el país supere las divisiones que hoy lo aquejan, es forzoso hacer la catarsis de los 70"

Este ex montonero, distanciado de la militancia, criticó el "uso sectario, político e ideológico de los muertos" y pidió poner fin a los "ciclos recurrentes de esta guerra civil"
Por Astrid Pikielny | Para LA NACION (31 de marzo de 2013)


Hay, en el gesto de entrelazar las nociones de testimonio y testamento, una intención de esclarecimiento y entrega, pero también de acto final que busca restaurar la verdad, trascender la propia finitud y transmutar en legado. Así sucede con el nuevo ensayo de Héctor Leis: Un testamento de los años 70. Terrorismo, política y verdad en la Argentina (Katz Editores), un escrito político y moral que estará en la calle esta semana y que interviene con voz propia en el debate sobre la memoria y la responsabilidad de las organizaciones guerrilleras en el escenario de sangre y violencia que marcó la historia de nuestro país.

Militante comunista y peronista, Leis participó de la lucha armada, fue combatiente de Montoneros hasta el final de 1976 y hoy desenmascara el relato que manipula, aviesamente, historia, memoria y verdad, cuestiona el concepto de "delito de lesa humanidad", asume la violencia y las muertes provocadas por las organizaciones guerrilleras y reclama -atravesado por las nociones de perdón y reconciliación- una lista única de víctimas y un único memorial en el que figuren todos los nombres de los muertos: los de la guerrilla, los de las Fuerzas Armadas y los que mató la Triple A.
"Asumo públicamente y con pesar mi propia historia de guerrillero. No puedo arrepentirme por lo que hice porque lo hice queriendo y empujado por el espíritu de época. Pero sí pido perdón por el sufrimiento causado por mis acciones. Lo nuestro fue una locura que fue al encuentro de otra locura", escribe Leis desde Brasil, destino del exilio desde 1977.

"En ese sentido entiendo la mal llamada «teoría de los dos demonios» expresada en el Nunca Más por Ernesto Sabato: los dos lados del conflicto de los años 70 fueron igualmente ciegos y locos. Desde el punto de vista criminal y moral, hubo diferencias notables, pero no en el grado de locura, de atreverse a hacer lo impensado e imperdonable. Confesar y pedir perdón por mi participación en esa locura es mi contribución al futuro del país. Si existe algún legado sería el de instruir modestamente a las nuevas generaciones para que puedan mirarles de frente la cara a todos los actores de aquellos años sin caer en sus redes", agrega.

Aunque la participación de Leis en el debate por la memoria fue relativamente distante, desde hace un tiempo, afirma, lo asedia un sentido de urgencia y angustia frente al "uso sectario, político e ideológico de los muertos" y la construcción de un discurso faccioso por parte del kirchnerismo. "Siempre me pareció difícil este debate, pero nunca hubo un discurso tan hegemónico y perverso sobre aquellos años como ahora. La memoria es fundamentalista cuando el Estado no busca el consenso y asume una versión de los hechos como única, condenando a la sociedad a dividirse en torno de memorias opuestas. La peor violencia, la que más destruye el tejido social, es la impuesta por un Estado fundamentalista. De igual forma, la peor memoria, la que más destruye la comunidad política, es la impuesta por un Estado fundamentalista. Estados que en ambos casos pueden ser autoritarios o democráticos, no importa", sostiene.

A 37 años del 24 de marzo de 1976, Leis equipara en responsabilidades a militares y militantes, cuestiona la falta de autocrítica de la dirigencia de Montoneros y considera que La Cámpora es una copia mala y oportunista de la militancia de los 70.

Profesor universitario con una maestría en Ciencia Política y doctorado en Filosofía, desde hace algunos años su militancia se asocia al Club Político Argentino.

-¿Por qué equipara en responsabilidades a quienes detentaron el poder del Estado y quienes ejercieron la violencia armada por fuera de él y desde la sociedad civil?

-Mi mirada no es la del jurista, que ingenuamente cree posible entender y operar la realidad a partir de las normas, sino la del filósofo político. En este sentido me preocupa más la trama de la historia y su sentido que los hechos aislados. El concepto de terrorismo de Estado, tal como es usado, es engañoso y sin valor teórico, y no ayuda a entender la dinámica de aquellos años. Si fuéramos a usar este concepto en sentido estricto podemos verificar que en la Argentina existió terrorismo de Estado desde el golpe de Onganía hasta la llegada de Alfonsín. Todos los gobiernos de ese período aplicaron una dosis mayor o menor de terrorismo de Estado, que siempre contó con la complicidad de las máximas autoridades. ¿O acaso se puede dudar de que los gobiernos de Cámpora, Lastiri, Perón e Isabel Perón no fomentaron y ampararon algún tipo de terrorismo desde el Estado, se llame formaciones especiales, Triple A, Operativo Independencia o cualquier otra cosa? En la Argentina hubo violaciones de los derechos humanos a lo largo de 17 años, de 1966 hasta 1983, en un crescendo que tendrá su apogeo con Videla. Esas violaciones fueron fruto de una dialéctica terrorista infernal entre actores con base en el Estado y la sociedad civil, que se alimentaban mutuamente y que perjudicaba a la nación como un todo.
-Pero, ¿por qué afirma que esos crímenes no constituyeron delitos de lesa humanidad?

-Es que esos crímenes hubieran sido contra la humanidad si el Estado argentino hubiera desparecido, pero el Estado no desapareció. En 1983 retornó el Estado de Derecho, que estaba en condiciones plenas de juzgar los crímenes habidos. El Estado existe o no existe. Si existe, los crímenes en su territorio y contra sus habitantes deberán ser juzgados, más tarde o más temprano, por ese Estado. Los crímenes contra poblaciones indefensas e inocentes, como sería el caso de un grupo nacional, étnico, racial o religioso que se encuentre fuera del amparo del Estado pueden ser considerados, sí, crímenes contra la humanidad. Por lo tanto, pretender que en la Argentina hubo crímenes contra la humanidad es, en mi opinión, un artificio jurídico que atenta contra nuestra soberanía y esconde que en los 70 hubo una lucha armada donde los militares defendieron, aunque de forma ilegal y demoníaca, la existencia del Estado como tal, contra la amenaza de su disolución por causa de esa guerra civil en curso y la casi total ausencia del gobierno. Por otro lado, las organizaciones guerrilleras, como ya lo habían probado, no luchaban en defensa de la Constitución Nacional, ya que en ese caso se hubieran autodisuelto en 1973 cuando llegó Cámpora al poder. Ellas luchaban por otro Estado y otra Constitución.
-¿El robo de bebes tampoco es un delito de lesa humanidad?

-El robo de bebes es uno de los pocos casos que, por la extrema indefensión e inocencia de las víctimas, encuentro buenos argumentos para tipificarlo así.

-¿Por qué nunca hubo una autocrítica pública de la conducción de Montoneros?

-El hecho más extraño de la Argentina contemporánea es el limbo en el cual permanecen los dirigentes de la conducción de Montoneros. Nadie les cobra nada, ni crímenes ni cuentas bancarias. Y cuando alguien se anima a hacerlo, ellos no responden. Se puede pensar dos cosas sobre ese silencio. La primera es que no saben qué decir porque todavía están tratando de entender lo que pasó. La segunda, que es la más probable, es que por el momento creen conveniente no decir nada. La conducción interna de Montoneros siempre tuvo un estilo centralista y militarista, a un grado tan o más alto que las FFAA. Después de todo, las FFAA no ejecutaban a sus miembros por motivos banales, como ocurrió algunas veces con Montoneros. Esa dirigencia debe pensar que la historia habrá de reconocerle sus méritos algún día y hasta entonces mejor no abrir la boca, porque tampoco saben para dónde va la historia. Todo esto tampoco explica por qué los ex montoneros no les piden una explicación a sus ex comandantes. En cuanto a la conducción, continúa sin rendir cuentas del dinero que estaba en su poder, que no era poco.

-¿Qué similitudes y diferencias advierte entre aquella militancia y la actual, en algunos casos rentada y que ocupa puestos de poder? ¿Cuál es su opinión sobre La Cámpora?

-La militancia de los 60 y 70 fue tan heroica y altruista como voluntarista e ignorante de la realidad de las cosas. Primero fue víctima de la ideología, después de la metodología militarista-leninista-terrorista de sus organizaciones, y, por último, de Perón y los militares. Usamos ideas y métodos errados para combatir a todos al mismo tiempo. Pero fuimos originales, no reivindicamos la herencia de nadie, inventamos nuestros valores y nos sacrificamos por ellos. Las generaciones que nos siguieron son copias mal hechas de la nuestra. Adoptaron nuestra tradición de forma oportunista, desde el poder. No lucharon sino que fueron cooptados por los Kirchner. No existían antes de que ellos llegaran y fueron un invento del poder. No son ciegos, como fuimos nosotros, sino algo peor, son lacayos del poder del Estado. La Cámpora sería más coherente si se llamase "La Cayos". Su lealtad con el amo dura mientras esté en el poder.

-¿Cree que hay un uso mutuo de los derechos humanos tanto por parte del kirchnerismo como de las organizaciones de los derechos humanos?

-En algún momento los argentinos tendrán que preguntarse por qué toleran la instrumentación política de la actual memoria histórica de los años 70 hecha por algunas organizaciones de derechos humanos, como las Madres de Plaza de Mayo de Hebe Bonafini, y los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Existe, por supuesto, un uso mutuo por parte de actores de la sociedad civil y del Gobierno para glorificar y victimizar a la guerrilla de los 70 y culpabilizar absolutamente a los militares. Pretenden con eso legitimar su populismo de izquierda y sus aspiraciones de poder. Pero hay un uso de esa memoria que es peor todavía.

-¿En qué sentido peor?

-En el sentido de que esa memoria mentirosa y cínica es tolerada por la gran mayoría de la sociedad argentina porque le permite olvidar la verdad de aquellos años y, sobre todo, ocultar sus responsabilidades. La violencia y el terror practicado por los principales actores en conflicto de aquellos años fueron deseados de forma abierta o silenciosa por la mayoría. De todas las memorias posibles, la actual es la mejor para ocultar la verdad, ya que la culpa es únicamente de los militares. La sociedad argentina tiene miedo de abrir la caja de Pandora de su pasado: el rechazo que eventualmente les produce la mentira e instrumentación de la memoria histórica es infinitamente menor que el horror que les produciría confrontarse con su participación en ese pasado. Para que la Argentina supere las divisiones y enfrentamientos que hoy la aquejan es forzoso hacer la catarsis de los 70. La memoria actual es mentirosa porque es anticatártica. Es el alter ego de la sociedad argentina que prefiere la mentira a descubrir sus responsabilidades, tanto con la violencia de la guerrilla como de la dictadura, y de las consecuencias de ambas. Y digo sociedad argentina porque aún muchos de aquellos que padecieron la locura de la época permaneciendo neutrales, hoy también callan, esperando que la verdad sea producida por otros. ¿Por quiénes?

-¿Cuán necesarios son los muertos para alimentar una épica en el kirchnerismo?

-En esto debemos aliviar la culpa del kirchnerismo. El culto a los muertos es parte del ser nacional y Gardel es un ejemplo. Pero el uso político de ese culto es obra del peronismo y comenzó con la muerte de Eva Perón, a quien Perón declaró santa y le decretó un feriado. Es evidente que el actual gobierno pretendió legitimarse también sobre la figura de los muertos y desaparecidos víctimas de la dictadura militar, a los cuales agregó más recientemente a Néstor Kirchner. La cosa salió bien al comienzo, pero recientemente los familiares y amigos de los muertos en Once le mostraron a la Presidenta que el uso que podía hacer de la muerte de su marido era limitado. Puede ser una buena señal, indicando que los argentinos se están cansando del uso sectario, político e ideológico de los muertos. Es la señal que la sociedad argentina precisa para comenzar la tarea de actualización de la memoria histórica de los 70, aproximándola lo más posible a la verdad. Respetemos por igual a todas las víctimas de aquellos años y dejemos que los muertos entierren a sus muertos porque nadie sabe lo que pensarían hoy si estuvieran vivos.

-En ese sentido usted reclama una lista única de víctimas en la que figuren todos los nombres de los muertos y desaparecidos: los que mató la guerrilla, las FF.AA. y la Triple A. ¿Cree que algún día será posible?

-Creo que sí. De no serlo, esos nombres se perderán en la neblina de la historia. Mi propuesta apunta a salvarlos para que contribuyan a salvar el futuro de los argentinos. Si continúa la exclusión de unos u otros, los resentimientos del pasado continuarán alimentando el presente, generando nuevas listas de muertos en el futuro. La Argentina tiene que poner un fin a sus ciclos recurrentes de guerra civil. Tal como están hoy las cosas la guerra civil no es manifiesta, pero los instintos y odios que la alimentan continúan latentes.

-¿Qué les diría a los compañeros de militancia que sostienen que estas posiciones suyas, en lugar de avanzar en un proceso de sinceramiento y reconciliación podrían "hacerle el juego a la derecha"?

-Presumo que te referís como compañeros de militancia a los miembros de mi generación del 60, junto con los cuales quise hacer la revolución por la vía de las armas. Si fuesen ellos, les diría que están equivocados y que quien hace esa crítica decidió ser leal al peor de sus pasados, no al mejor. Decidió apegarse a los errores del pasado para defender su participación en la historia, en vez de mirar de frente a la verdad, pensando en el futuro de la nación. Diciendo la verdad sobre los años 70 no se le hace el juego a nadie, especialmente cuando en ese pasado no hubo héroes, ni vencedores, sino que fuimos todos víctimas y victimarios recíprocos. En los 60 y 70 nosotros creíamos que la verdad era revolucionaria y luchábamos contra las mentiras del poder. Cómo podría entonces hacerle el juego a la derecha si la memoria oficial, tal como aparece consagrada en los "museos" impulsados por algunas organizaciones de derechos humanos y la secretaria de Derechos Humanos del Gobierno, es mentirosa porque oculta una parte importante de los hechos. Todos lo sabemos. Yo les preguntaría a mis compañeros por qué se callan, por qué le hacen el juego a la mentira. Por otra parte, en la Argentina es imposible hacerle el juego a la derecha -o a la izquierda- si no aclaramos de quién estamos hablando. Desgraciadamente, en nuestro país existen derechas e izquierdas tan autoritarias unas como las otras, y no me une ninguna lealtad con ellas. Les preguntaría a los ex compañeros que me critican si ellos defienden todavía las muertes y el terror que provocamos durante un régimen democrático con gobiernos peronistas. Les preguntaría si ellos repetirían lo mismo otra vez.

-¿Y si le responden que sí?

-Si ellos me responden que sí, mucho me honran con sus acusaciones. Ellos están del lado de las dictaduras y las mentiras, y hoy mi única lealtad es con la democracia y el Estado de Derecho.

MANO A MANO

Calidez en un largo intercambio epistolar

Nunca nos cruzamos en el Club de Cultura Socialista, ámbito de intensos debates intelectuales durante la primavera alfonsinista y que yo frecuenté en mis épocas de estudiante de Ciencia Política. Leis había dejado su exilio brasileño y volvía a la Argentina en 1984 para reencontrar afectos y discutir críticamente el pasado. "Tenía que volver al lugar del crimen. En el exilio yo me había distanciado tanto de mi pasado que no me reconocía. A veces me parecía que era otro el que había vivido mis experiencias. Volví para discutir críticamente mi pasado, pero no encontré recepción. Los cinco años que estuve en la Argentina fueron intensos, fui profesor en las universidades de Buenos Aires y de Rosario y conviví con el maravilloso grupo humano del Club de Cultura Socialista. Pero lo que sería un retorno definitivo a la Argentina en 1984, se transformó cinco años más tarde en un retorno definitivo a Brasil. Nunca dejé de ser argentino, pero a la distancia", escribe Leis a través del correo electrónico, en un intercambio epistolar que tuvo varias etapas, todas ellas marcadas por su enorme calidez y la confianza prodigada hacia alguien a que nunca conoció personalmente.

UN FUTURO POSIBLE, SEGÚN LEIS

¿Cuál cree que será el impacto del papa Francisco en la vida de los argentinos?

-Es difícil hablar del papa Francisco para los argentinos, un pueblo mental y emocionalmente saturado por políticas e ideologías del pasado. En ningún país del mundo ocurre que cuando se recibe la noticia de la elección de un papa connacional no surja inmediatamente una alegría y emoción unánime. Las críticas mezquinas hechas a la elección de Bergoglio muestran, una vez más, que la Argentina es un país dividido por resentimientos originados en el pasado. 
Si Francisco continuase la obra de Bergoglio, ciertamente el Vaticano comenzará una nueva etapa. Su acción será espiritual y pastoral sin distinción de identidades políticas o ideológicas. Su compromiso será con los pobres y los necesitados. Su mensaje será de amor, reconciliación y fraternidad.


lunes, 21 de noviembre de 2016

LAS 7 PROPUESTAS DE DONALD TRUMP QUE LOS GRANDES MEDIOS CENSURARON... Y QUE EXPLICAN SU VICTORIA

Por Ignacio Ramonet

El éxito de Donald Trump (como el ‘Brexit’ en el Reino Unido, o la victoria del ‘no’ en Colombia) significa primero una nueva estrepitosa derrota de los grandes medios dominantes y de los institutos de sondeo y de las encuestas de opinión. Pero significa también que toda la arquitectura mundial, establecida al final de la Segunda Guerra Mundial, se ve ahora trastocada y se derrumba. Los naipes de la geopolítica se van a barajar de nuevo. Otra partida empieza. Entramos en una era nueva cuyo rasgo determinante es lo ‘desconocido’. Ahora todo puede ocurrir.

¿Cómo consiguió Trump invertir una tendencia que lo daba perdedor y lograr imponerse en la recta final de la campaña? Este personaje atípico, con sus propuestas grotescas y sus ideas sensacionalistas, ya había desbaratado hasta ahora todos los pronósticos. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban además con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo veían imponerse en las primarias del Partido Republicano, y sin embargo carbonizó a sus adversarios, reduciéndolos a cenizas.

Hay que entender que desde la crisis financiera de 2008 (de la que aún no hemos salido) ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos están profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas políticos han sido sacudidos hasta las raíces. En Europa, por ejemplo, se han multiplicado los terremotos electorales (entre ellos, el Brexit). Los grandes partidos tradicionales están en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o de partidos antisistema y anticorrupción (Italia, España). El paisaje político aparece radicalmente transformado.

Ese fenómeno ha llegado a Estados Unidos, un país que ya conoció, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupción del multimillonario Donald Trump en la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Aunque pervive, en apariencias, la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos, la victoria de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero seísmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los políticos estadounidenses, le ha conferido un carácter de autenticidad a ojos del sector más decepcionado del electorado de la derecha. Para muchos electores irritados por lo «políticamente correcto», que creen que ya no se puede decir lo que se piensa so pena de ser acusado de racista, la «palabra libre» de Trump sobre los latinos, los inmigrantes o los musulmanes es percibida como un auténtico desahogo.

A ese respecto, el candidato republicano ha sabido interpretar lo que podríamos llamar la «rebelión de las bases». Mejor que nadie, percibió la fractura cada vez más amplia entre las élites políticas, económicas, intelectuales y mediáticas, por una parte, y la base del electorado conservador, por la otra. Su discurso violentamente anti-Washington y anti-Wall Street sedujo, en particular, a los electores blancos, poco cultos, y empobrecidos por los efectos de la globalización económica.

Hay que precisar que el mensaje de Trump no es semejante al de un partido neofascista europeo. No es un ultraderechista convencional. Él mismo se define como un «conservador con sentido común» y su posición, en el abanico de la política, se situaría más exactamente a la derecha de la derecha. Empresario multimillonario y estrella archipopular de la telerealidad, Trump no es un antisistema, ni obviamente un revolucionario. No censura el modelo político en sí, sino a los políticos que lo han estado piloteando. Su discurso es emocional y espontáneo. Apela a los instintos, a las tripas, no a lo cerebral, ni a la razón. Habla para esa parte del pueblo estadounidense entre la cual ha empezado a cundir el desánimo y el descontento. Se dirige a la gente que está cansada de la vieja política, de la «casta». Y promete inyectar honestidad en el sistema; renovar nombres, rostros y actitudes.

Los medios han dado gran difusión a algunas de sus declaraciones y propuestas más odiosas, patafísicas o ubuescas. Recordemos, por ejemplo, su afirmación de que todos los inmigrantes ilegales mexicanos son “corruptos, delincuentes y violadores”. O su proyecto de expulsar a los 11 millones de inmigrantes ilegales latinos a quienes quiere meter en autobuses y expulsar del país, mandándoles a México. O su propuesta, inspirada en «Juego de Tronos», de construir un muro fronterizo de 3.145 kilómetros a lo largo de valles, montañas y desiertos, para impedir la entrada de inmigrantes latinoamericanos y cuyo presupuesto de 21 mil millones de dólares sería financiado por el gobierno de México. En ese mismo orden de ideas: también anunció que prohibiría la entrada a todos los inmigrantes musulmanes…Y atacó con vehemencia a los padres de un militar estadounidense de confesión musulmana, Humayun Khan, muerto en combate en 2004, en Irak.

También su afirmación de que el matrimonio tradicional, formado por un hombre y una mujer, es “la base de una sociedad libre”, y su crítica de la decisión del Tribunal Supremo de considerar que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Trump apoya las llamadas “leyes de libertad religiosa”, impulsadas por los conservadores en varios Estados, para denegar servicios a las personas LGTB. Sin olvidar sus declaraciones sobre el “engaño” del cambio climático que, según Trump, es un concepto “creado por y para los chinos, para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad”.

Este catálogo de necedades horripilantes y detestables ha sido, repito, masivamente difundido por los medios dominantes no solo en Estados Unidos sino en el resto del mundo. Y la principal pregunta que mucha gente se hacía era: ¿cómo es posible que un personaje con tan lamentables ideas consiga una audiencia tan considerable entre los electores estadounidenses que, obviamente, no pueden estar todos lobotomizados? Algo no cuadraba.

Para responder a esa pregunta tuvimos que hendir la muralla informativa y analizar más de cerca el programa completo del candidato republicano y descubrir los siete puntos fundamentales que defiende, silenciados por los grandes medios.

1) Los periodistas no le perdonan, en primer lugar, que ataque de frente al poder mediático. Le reprochan que constantemente anime al público en sus mítines a abuchear a los “deshonestos” medios. Trump suele afirmar: «No estoy compitiendo contra Hillary Clinton, estoy compitiendo contra los corruptos medios de comunicación» . En un tweet reciente, por ejemplo, escribió : «Si los repugnantes y corruptos medios me cubrieran de forma honesta y no inyectaran significados falsos a las palabras que digo, estaría ganando a Hillary por un 20%
».
Por considerar injusta o sesgada la cobertura mediática, el candidato republicano no dudó en retirar las credenciales de prensa para cubrir sus actos de campaña a varios medios importantes, entre otros: The Washington Post, Politico, Huffington Post y BuzzFeed. Y hasta se ha atrevido a atacar a Fox News, la gran cadena del derechismo panfletario, a pesar de que lo apoya a fondo como candidato favorito…

2) Otra razón por la que los grandes medios atacaron con saña a Trump es porque denuncia la globalización económica, convencido de que ésta ha acabado con la clase media. Según él, la economía globalizada está fallando cada vez a más gente, y recuerda que, en los últimos quince años, en Estados Unidos, más de 60.000 fábricas tuvieron que cerrar y casi cinco millones de empleos industriales bien pagados desaparecieron. 
  
3) Es un ferviente proteccionista. Propone aumentar las tasas sobre todos los productos importados. «Vamos a recuperar el control del país, haremos que Estados Unidos vuelva a ser un gran país», suele afirmar, retomando su eslogan de campaña.
Partidario del Brexit, Donald Trump ha desvelado que, una vez elegido presidente, tratará de sacar a EE.UU. del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). También arremetió contra el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), y aseguró que, de alcanzar la Presidencia, sacará al país del mismo : «El TPP sería un golpe mortal para la industria manufacturera de Estados Unidos».
En regiones como el rust belt, el «cinturón del óxido» del noreste, donde las deslocalizaciones y el cierre de fábricas manufactureras dejaron altos niveles de desempleo y de pobreza, este mensaje de Trump está calando hondo.

4) Así como su rechazo de los recortes neoliberales en materia de seguridad social. Muchos electores republicanos, víctimas de la crisis económica del 2008 o que tienen más de 65 años, necesitan beneficiarse de la Social Security (jubilación) y del Medicare (seguro de salud) que desarrolló el presidente Barack Obama y que otros líderes republicanos desean suprimir. Tump ha prometido no tocar a estos avances sociales, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de los «sin techo», reformar la fiscalidad de los pequeños contribuyentes y suprimir el impuesto federal que afecta a 73 millones de hogares modestos.

5) Contra la arrogancia de Wall Street, Trump propone aumentar significativamente los impuestos de los corredores de hedge funds que ganan fortunas, y apoya el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall. Aprobada en 1933, en plena Depresión, esta ley separó la banca tradicional de la banca de inversiones con el objetivo de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Obviamente, todo el sector financiero se opone absolutamente al restablecimiento de esta medida.

6) En política internacional, Trump quiere establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organización Estado islámico (ISIS por sus siglas en inglés). Aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexión de Crimea por Moscú.

7) Trump estima que con su enorme deuda soberana, los Estados Unidos ya no disponen de los recursos necesarios para conducir una política extranjera intervencionista indiscriminada. Ya no pueden imponen la paz a cualquier precio. En contradicción con varios caciques de su partido, y como consecuencia lógica del final de la guerra fría, quiere cambiar la OTAN: «No habrá nunca más garantía de una protección automática de los Estados Unidos para los países de la OTAN.»

Todas estas propuestas no invalidan en absoluto las inaceptables, odiosas y a veces nauseabundas declaraciones del candidato republicano difundidas a bombo y platillo por los grandes medios dominantes. Pero sí explican mejor el por qué de su éxito.

En 1980, la inesperada victoria de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos había hecho entrar el planeta en un Ciclo de cuarenta años de neoliberalismo y de globalización financiera. La victoria hoy de Donald Trump puede hacernos entrar en un nuevo Ciclo geopolítico cuya peligrosa característica ideológica principal –que vemos surgir por todas partes y en particular en Francia con Marine Le Pen – es el ‘autoritarismo identitario’. Un mundo se derrumba pues, y da vértigo.

http://www.arbia.org.ar/