lunes, 28 de marzo de 2016

GRACIELA FERNÁNDEZ MEIJIDE: “Aunque lo odié, fue una vergüenza que Videla muriera así en la cárcel”


Algún día alguien tendrá que dar cuenta de cómo el Estado K, que cuestionaba el terrorismo de Estado de los '70, dejó morir en la cárcel al ciudadano Jorge Rafael Videla (si le quitaron el grado militar, no le podían eliminar la definición que garantiza derechos constitucionales). Semejante revanchismo impide a mucha gente presumir de interesarse por los derechos humanos del prójimo. Más bien parecen clientelares sólo interesados en la venganza y el subsidio estatal por la muerte de algún familiar. En tanto, habrá que reconocer la madurez de Graciela Fernández Meijide, con apreciaciones que permiten imaginar por dónde va el camino de la reconciliación para cerrar una brecha que no siempre comprende cómo suturar la Administración Macri (por ejemplo, la incompetencia de Claudio Avruj nunca lo permitiría).


Jorge Rafael Videla: Quizá la Administración Macri debería consultar a Graciela Fernández Meijide para comenzar a cerrar en serio la brecha interminable.



por CARMEN DE CARLOS

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sudamericana Hoy). Argentina venía de “una tradición de golpes de Estado pero aquel tuvo algunos rasgos únicos. Hasta entonces, los protagonizaba una Fuerza y colocaba un presidente pero, en 1976, se unieron las tres Armas y formaron las Juntas Militares”.

Graciela Fernández Meijide, miembro de la CONADEP, la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas creada durante el Gobierno de Raúl Alfonsín y madre de Pablo, el hijo que el régimen le robó cuando tenía 17 años, hace repaso a los años de plomo de la etapa más trágica de la Argentina.

En el camino, condena el trato que le dieron a Videla en prisión, “una vergüenza cómo se murió”, advierte .

Defiende el derecho de los presos del terrorismo de Estado a “estudiar una carrera” en la cárcel, tal como lo hacen los delincuentes comunes.

Reconoce “el daño” que hace Hebe de Bonafini a los movimientos de Derechos Humanos.

Cuestiona que se “mienta y tergiverse el número de desaparecidos”.

Y, observa, “todos los desaparecidos” tenían algún contacto con la guerrilla.

Los militares “desde el primer minuto gobernaron de forma ilegal e ilegítima”, recuerda Meijide al analizar el gobierno de facto (1976-83) que optó por “actuar en la clandestinidad, secuestrando, torturando y haciendo desaparecer a las personas” en lugar de detenerlas y someterlas a juicio.

La idea de que la dictadura se equivocaba y capturaba a personas que eran ajenas a cualquier actividad con las guerrillas de Montoneros y del Ejército Revolucionario del Pueblo, que eran las más populares, Meijide la pone entre paréntesis.

“Todos los desaparecidos, de un modo u otro, estaban vinculados o tenían una ligazón con la guerrilla. No estaban con un fusil en la mano pero… Hasta mi hijo Pablo –observa- que jamás fue activista ni acudió a una reunión, estaba conectado. Su novia y su hermano eran militantes y él, posiblemente, estaba de acuerdo con ellos” .

Meijide, de 85 años, menciona una excepción histórica que protagonizó el ex almirante Emilio Eduardo Massera al “mandar matar al esposo de su amante”, Fernando Branca, para poder mantener su romance.

Graciela Fernández Meijide pasó de ser una profesora de Francés a buscar desesperadamente a su hijo Pablo.

Fue diputada, senadora y ministra.

Su apego a la verdad la acompañó en todo momento. En especial, durante los años de kirchnerismo, una etapa en la que los derechos humanos se utilizaron como arma política arrojadiza.

“Hebe de Bonafini –reflexiona- resultó funcional para desviar fondos del Estado para la militancia y financiar campañas electorales”.

Bonafini, envuelta en una estafa monumental de construcción de viviendas por su fundación, Sueños Compartidos, Meijide interviene, “no me consta que se enriqueciera”.




De lo que sí tiene constancia es de que Bonafini “pedía a las Madres que no fueran a hacer la denuncia a la Conadep, una consigan de cumplimiento imposible”, le decía ella. Tan imposible como mantener la unidad del movimiento y evitar que lo dañara con sus declaraciones (apología permanente del terrorismo con Farc y ETA, etc.) .

“El daño que puede provocar un símbolo… Hebe ha hecho mucho daño”, reflexiona dolida.

Graciela Fernández Meijide diferencia entre “justicia y venganza”, valora la reapertura de los juicios contra la dictadura pero, matiza, “no se ha seguido el debido proceso en todos. Se abusó de la figura de partícipe necesario” advierte al considerar injusta “la condena a cadena a perpetua a un militar que hacía guardia en un operativo con otro que torturó y asesinó”.

También censura “el circo en los juicios” al recordar “los insultos y agresiones a los familiares de los militares condenados. Aunque fueran culpables –añade-, tienen todo el derecho a dolerse y llorarles”.

Ella sigue sin saber qué fue de su hijo Pablo, dónde están sus restos y lamenta que no se buscara una fórmula que hubiera podido ayudarla a ella y al resto de las madres, a terminar con la incertidumbre.

“Propuse reducir la condena de los militares a cambio de información sobre el paradero de los desaparecidos” pero las críticas fueron feroces. Como las que ella debe escuchar cuando censura que “hayan prohibido a los militares condenados que estudien una carrera universitaria en la cárcel mientras los presos comunes pueden hacerlo”.

Tampoco comparte la decisión de los jueces de “mantener en prisión a los mayores de 70 años” y considera “una vergüenza que Videla, y mira que yo he odiado a Videla, muriera en la cárcel por no tener el tratamiento médico adecuado al tener una fractura expuesta. Tenía 80 años, debía haber estado en su casa y que le cuidara su familia”.

Estas situaciones, reflexiona, “me parece que están más cerca de la venganza que de la justicia”.

Por último, no escapa al revuelo que ha causado la visita del presidente Barak Obama y que coincidió con el 40 aniversario del golpe de Estado.

“Se acuerdan de los gobiernos republicanos”, comentan al advertir su connivencia con las dictaduras del cono sur en los años 70, “pero -reprocha- se olvidan de Jimmy Carter (activo detractor de aquellos regímenes) y no dicen nada de que Obama haya terminado con el embargo a Cuba y quiera cerrar Guantánamo… Tratar de impedir su visita es como prohibir al rey de España que venga porque fuimos colonia”. (La entrevista fue un día antes de la visita).

En su departamento del barrio residencial de Belgrano, Graciela Fernández Meijide reconoce“el valor de los 30.000 desaparecidos como un símbolo instalado, igual que tienen los pañuelos de las madres en la cabeza –añade- pero, una cosa es la consigna, como parte de la lucha, y otra la verdad histórica”.

Autora de “Historia íntima de los derechos humanos en Argentina” Meijide averiguó de dónde salió y a quién se le ocurrió la idea de poner sobre la mesa el número de 30.000 desaparecido durante la última dictadura argentina (1976/83).

“Los exiliados en España habían formado la Comisión Argentina de Derechos Humanos. Entonces, -recuerda- no existía la figura de desaparición forzada. Eduardo Luis Duhalde me contó allí que pusieron ese número para poder apelar al genocidio y denunciar el terrorismo de Estado”.

Duhalde (N. de la R.: íntimo de Hugo Anzorreguy durante los años de Carlos Menem), nombrado posteriormente secretario de Derechos Humanos en el gobierno de Néstor Kirchner, decidió incorporar, oficialmente, la cifra de 30.000 en un nuevo prólogo que escribió, por delante del de Ernesto Sábato, en el "Nunca Más", el libro que recoge, con nombres y apellidos, a todas y cada una de las víctimas del régimen militar que recopiló la Conadep.

Fernández Meijide detalla la búsqueda por toda Argentina y el exterior para localizar a familiares o gente que supiera de desaparecidos y no duda.

“¿Dónde están los nombres de esos veinte mil más? ¿Dónde sus familias y las denuncias? Colocan las placas vacías porque no pueden poner un nombre”, comenta en alusión al Parque de la Memoria de Buenos Aires, donde hay inscripciones de personas desaparecidas durante gobiernos anteriores.


URGENTE24







domingo, 27 de marzo de 2016

Soltando Lastre


Obviamente, la semana estuvo signada por el innegable triunfo diplomático que constituyó la visita de Barak Obama, quien nos ha garantizado reingresar al mundo civilizado, del cual habíamos sido expulsados por la patotera e inexplicable política exterior de ambos Kirchner, que nos dejó como amigos y socios sólo de regímenes tan encantadores como el iraní, el venezolano, el ruso y el cubano. El otro gran suceso fue el éxito logrado en la Cámara de Diputados, con la media sanción de la derogación de las leyes de pago soberano y de cerrojo, ya que desnudó a qué ha quedado reducido, a sólo cien días de dejar la Casa Rosada, el poder de Cristina, autoexiliada y muda en Calafate.

La conmemoración del 24 de marzo cumplió el mismo efecto. Claros y permanentes militantes de los derechos humanos, como Lancha Scioli, Patotín Moreno, Amor D'Elía, Algorrobo Esteche y Anímal Fernández, por supuesto acompañados por Hebe Bonafini (faltó sólo Shoklender para cantar bingo) y otros héroes de la "década relatada", después de calificar al gobierno de Mauricio Macri (¡qué enorme favor le hicieron!) como dictadura y agredir a periodistas, se transformaron en plañideras viudas de un proyecto político que murió enterrado bajo montañas de dinero sucio, robado a quienes hoy carecen hasta de los hospitales tanta veces inaugurados.

Por eso no debemos olvidar los monumentales escándalos de corrupción, que han adquirido nueva vida con la divulgación de los videos (en las noventa horas filmadas aparecerían caras que, dicen, nos asombrarán aún más) y de las hojas de ruta de los aviones que mostraron a Martín, el hijo de Bóvedas Báez, viajando con gigantescos bolsos de dólares y euros, pesándolos y contándolos en La Rosadita, y por la sorpresiva declaración de nada menos que Ricardo Echegaray, un delincuente, ex titular de la AFIP y hoy cuestionado Presidente de la Auditoría General, que empezó a soltar lastre y aseveró, muy suelto de cuerpo, que el testaferro de los Kirchner terminará preso.

Los demoradísimos llamados a indagatoria de los involucrados que ha generado el Juez Tortuga Casanello, han hecho entrar en pánico a papá Lázaro, que cometió la torpeza de involucrar a su retoño, que contaba con poco más de veinte años cuando empezó a firmar los papeles complicados que llevarán al joven a prisión. ¿Aceptará Bóvedas calladamente ser el único pato de esa boda, ahora que su patrona y sus corifeos lo han dejado sólo, como le sucedió a Guita-rrita Boudou? La causa Hotesur, que avanza despacio pero sigue adelante, produce idéntica preocupación sobre la madre de Hijitus Máximo, ya que ni Rafecas ni Oyarbide podrán salvarlos y, al final, ambos y sus cómplices (Sanfelice, Mercado, etc.) también darán con sus huesos en la cárcel.

El cerco se estrecha, asimismo y desde muchos frentes, sobre Cristóbal Timba López. Este Al Capone de entrecasa ha sido el mariscal del avance del juego en nuestro país, con todas las inmensas y nefastas consecuencias sociales que el mismo tiene. Su sociedad con los Kirchner lo habilitó para sembrar de casinos todo el territorio y, cuando la ex Presidente "permitió" que comprara el Banco Finansur, recibió el mejor instrumento para el lavado del dinero compartido; para justificar esta afirmación, baste pensar que se auto-controlaba los beneficios que generaban sus miles de máquinas tragamonedas.

El Consejo de la Magistratura tiene una sideral deuda con la sociedad actual, ya que es la única herramienta de la que ésta dispone para presionar a los jueces federales para que actúen con celeridad en las investigaciones y en el juzgamiento de los responsables. La ciudadanía se está autoconvocando para marchar el 13 de abril, masivamente y en todo el país, para exigir al poder político la recuperación del esencial rol que la Constitución impone a la Justicia, y ese reclamo a los jueces no podrá ser desoído mucho tiempo más, so pena de que no acepte transitar pacíficamente el período tan duro que se extenderá hasta que la política del Gobierno -soy muy optimista al respecto- pueda exhibir logros en materia de inflación, de desempleo, de protección a la clase pasiva, de salud, de educación, de seguridad y de narcotráfico; resulta al extremo irritante ver cómo se persigue a los individuos por sumas nimias cuando adeudan impuestos, mientras que los que probadamente han robado cantidades exorbitantes disfrutan de la buena vida, aquí y en el extranjero.

El Presidente Macri debe tomar conciencia de su paralela obligación de exigir a su gabinete formular detalladas denuncias en todos los casos de corrupción y de apropiación de bienes públicos que encontraran en sus respectivas áreas, incluyendo en ellas a la propia Cristina Kirchner, ya que las inversiones extranjeras, tan esenciales para el éxito de la reconstrucción nacional a la que aspiramos, no llegarán mientras se mantenga la sensación de repugnante impunidad -y ella es el mejor ejemplo- que existe en nuestro país.

Para entender el fin del kirchnerismo, es útil observar los papelones que están haciendo los diferentes populismos en la región: Nicolás Maduro, en Venezuela, es el caso paradigmático, pero también Michelle Bachelet está pagando en popularidad el escándalo que se produjo en Chile cuando se descubrió que su yerno había lucrado con su parentesco, y a Evo Morales le sucede lo mismo en Bolivia porque su amante, que ya está presa, utilizó su influencia para conseguir contratos para las empresas chinas que representaba. Los vientos moralizadores, a los que nadie puede considerar un golpe contra la democracia, se está llevando puesta a toda la clase política de Brasil, comenzado por Dilma Roussef y el propio Lula quien, para intentar recibir un imposible salvavidas, hasta fue frustradamente designado jefe de gabinete.

El miércoles, la Policía Federal brasileña dio a conocer una gigantesca lista -tiene más de doscientos nombres- de políticos, actuales, antiguos y de todos los partidos, que recibieron coimas de Odebrecht, la mayor constructora del país y de la región, a cambio de ventajas comerciales. El escándalo ya ha adquirido tal magnitud que la salida de la coyuntura se vuelve cada vez más incierta, toda vez que los candidatos de la oposición que podían soñar con suceder a la Presidente en las próximas elecciones, cuando fuera que éstas se produzcan, tienen las manos tintas de corrupción; la única excepción es Marina Silva, del PSB, hasta ahora rechazada por las grandes ciudades y los grupos de poder, que podría convertirse en líder de un movimiento similar a Podemos, que está poniendo en jaque a todo el sistema político español; si se hiciera con la Presidencia, las consecuencias resultarán impredecibles

Para la Argentina, la situación de Brasil reviste características dramáticas, porque se trata de nuestro principal socio comercial y ha sido el motor de la recuperación de América del Sur en las últimas décadas. La profunda recesión que afecta a nuestro gigantesco vecino, y el crecimiento del desempleo, con la consecuente recaída en la pobreza de las multitudes que habían accedido a la clase media durante la primera gestión del PT, será una pesada piedra agregada al collar de melones que doña Cristina fabricó con tanto esmero para colgar del cuello de su sucesor.

Por fin, deseo que usted y los suyos tengan una muy feliz y santa Pascua de Resurrección, mientras todos esperamos que nuestro castigado país también resucite después de la muerte a la que nuestro desinterés, nuestra desidia, nuestra anomia y nuestro egoísmo lo condenara.

Bs.As., 27 Mar 16

Enrique Guillermo Avogadro


40 AÑOS Y UN HOMENAJE VIL


Texto no apto para cipayos, personas políticamente correctas o con la conciencia anestesiada

En el Parque de la Memoria, el 24 de marzo, los presidentes Obama y Macri homenajearon con discursos y flores que arrojaron al río, a los subversivos y terroristas que - desde fines de los años 60 hasta los 80 - amenazaron la existencia del Estado Nacional Argentino.

Ahora bien:
¿Quién rinde homenaje a los oficiales, suboficiales y soldados de las FF.AA., y de las Fuerzas de Seguridad, Policiales, Penitenciarias, a los agentes de inteligencia y a las víctimas civiles que fueron asesinados, mutilados, heridos o afectados por graves lesiones psicológicas, por los ataques subversivos y terroristas, o a los que actualmente purgan condenas y procesos en las cárceles del Sistema, el mismo que les inculcó, ordenó y obligó a cumplir la orden de “aniquilar la subversión” en su deber de defender la Patria y asegurar la continuidad histórica de la Nación?
¡NADIE!



¿Qué monumentos se han levantado en su memoria y honor por haber muerto y combatido contra el “terrorismo subversivo” en defensa de la Patria, como testimonio, ejemplo y agradecimiento eterno de sus compatriotas?
¡NINGUNO!



Sendos hechos contradictorios y discriminatorio hacia una parte que debió intervenir en el conflicto sin buscarlo ni provocarlo - para rechazar la agresión contra las instituciones del Estado y su soberanía, representan la actitud más miserable, injusta y de extrema ingratitud de toda la Historia Argentina.
Ello confirma la corrupción de lo más íntimo del alma individual y colectiva de la sociedad nacional, que perdió aceleradamente su identidad y su sentido de pertenencia, además de indicar que se quebró la natural solidaridad fraterna entre las sucesivas generaciones y  entre los diferentes sectores sociales.
En el futuro,  con este ejemplo infame y despreciable:
¿Quién luchará para defenderte Argentina?
¡NADIE!



Los “subversivos y terroristas” de ayer  reciben honores, consideraciones y son exaltados ante la opinión pública como pobres e inocentes idealistas, víctimas del terror irracional y puramente criminal de las “fuerzas legales del Estado” - por parte de la totalidad de los medios de comunicación y de las autoridades públicas de turno - y los “revolucionarios” sobrevivientes o sus deudos (a pesar de que muchos se encuentran con vida y otros murieron en combate) recibieron indemnizaciones y compensaciones que en total suman varios miles de millones de dólares.
En cambio, los que sirvieron lealmente al Estado en las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales y otros organismos, así como las inocentes víctimas del “terrorismo subversivo”,sólo reciben el desprecio, el repudio, el vituperio público y la discriminación de sus conciudadanos, alimentados diaria y pertinazmente a través de la TV, las radios y los medios gráficos - por obra de un periodismo venal supuestamente independiente o de cualquier cagatinta que oficia de funcionario o de representante del pueblo - privados de cualquier tipo de compensación ni reconocimiento, ni siquiera con los familiares de los más simples soldados que fueron alevosa y traidoramente asesinados.
En el futuro,  con este ejemplo vil:
¿Quién llorará por tu destino Argentina?
¡NADIE!


El Estado argentino se va de la cadena Telesur


El Estado argentino ya no integrará la sociedad propietaria de Telesur, la señal multiestatal de noticias que emite desde Caracas y es manejada por el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro. Con el lema, "nuestro norte es el sur", la señal -lanzada por el fallecido Hugo Chávez en 2005- nació con el objetivo de ser una voz alternativa al flujo informativo "hegemónico" y "neoliberal" pero de inmediato se convirtió en vocera de los los gobiernos populistas que la financiaron, entre ellos los de Néstor y Cristina Kirchner.
Tras varias semanas de análisis jurídico, el ministro de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, y el secretario de Comunicación Pública, Jorge Grecco, resolvieron abandonar La Nueva Televisión del Sur C.A., la compañía estatal integrada por los gobiernos de Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Uruguay y, hasta ahora, Argentina (que tenía el 16% de las acciones). Lombardi y Grecco confirmaron a LA NACION que "acordaron iniciar el trámite correspondiente para dar por finalizada la participación del Estado Argentino en Telesur" y notificaron de esa decisión a la ministra de Relaciones Exteriores, Susana Malcorra.
Lombardi y el Secretario de Medios Publicos, Jorge Sigal, mantuvieron varias conversaciones telefónicas con la presidenta de Telesur, Patricia Villegas, para anticiparle la decisión que ya era esperada por el gobierno bolivariano, con el que el presidente Mauricio Macri está enfrentado desde antes de asumir por su reclamo de libertad a los presos políticos en Venezuela. La desvinculación también implica que Telesur dejará de emitirse en la plataforma estatal televisión digital abierta, que llega a más del 80% de los habitantes, y también dejaría de ser de inclusión obligatoria en las grillas de todos cableoperadores del país.
"Nuestro país no tenía ninguna injerencia en los contenidos de la señal ni en su gerenciamiento. Esta determinación va en línea con lo que nos hemos propuesto para los medios públicos en términos de pluralismo y austeridad", resumió las razones de la decisión el ministro Lombardi, que había anticipado este paso en diciembre pasado. La Argentina se convertirá así en el primer socio fundador en salir de Telesur, que en 2015 cumplió su primera década al aire. Se desconoce cuál fue la inversión del Estado argentino en la puesta en marcha del canal -que se distribuye gratuitamente via satélite a América, Europa y Asia y que carece de ingresos publicitarios-, pero en los últimos dos años ese gasto se limitó al mantenimiento de la sucursal de la emisora en Buenos Aires, donde trabajaban unas diez personas.
Hasta diciembre pasado, la representante argentina en la empresa fue Carolina Silvestre, esposa del dirigente kirchnerista Juan Carlos Dante Gullo. En tanto, el corresponsal de la señal es el periodista, cineasta y ex combatiente de la Guerra de Malvinas Edgardo Esteban, que fue candidato kirchnerista al Parlasur en las últimas elecciones.

Mecanismo de desvinculación

El vínculo de la Argentina con Telesur se basa en un convenio de cooperación firmado con Venezuela el 28 de enero de 2005. Según explicaron desde el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, en el apartado primero de aquel convenio la Argentina se comprometió, a través de la entonces Secretaría de Medios de Comunicación de la Jefatura de Gabinete, a suscribir hasta el 20% del capital accionario inicial de Telesur, asumiendo al mismo tiempo una serie de contraprestaciones relativas a la producción de contenidos, a la formación de recursos humanos, a la emisión por enlace satelital de segmentos de noticias, el financiamiento de la corresponsalía de Telesur en la Argentina, la promoción de la distribución de la señal satelital de Telesur en territorio argentino y la designación de los representantes argentinos en la dirección general de Telesur.
En aquel documento se estipuló que el convenio tenía una duración de cinco años desde la fecha de su firma y que ese plazo se prorrogaba automáticamente por iguales períodos a menos que una de las partes notifique a la otra, por escrito y por vía diplomática, por lo menos seis meses antes de la fecha de vencimiento, su intención de darlo por terminado. Esa "terminación surtirá efecto a los seis meses contados a partir de la fecha en que la otra parte sea notificada", prevé el convenio. "Una vez cumplida la notificación se procederá a dar de baja la sucursal argentina de Telesur que fuera inscripta en la Inspección General de Justicia y registrada en el Registro de Señales de la por entonces Afsca y en la AFIP", agregaron desde el gobierno del presidente Mauricio Macri.
Aunque Argentina participó de la creación del canal en 2005, el cargo de "representante argentino en Telesur" fue creado recién el 27 de julio de 2012 mediante el decreto 1269/2012, fecha en la que -con la firma de la presidenta Cristina Kirchner y el jefe de gabinete Juan Manuel Abal Medina- fue designada Silvestre. Anteriormente, el representante directo fue el propio secretario de Medios de Comunicación, Enrique Albistur.
Telesur comenzó a transmitir el 1 de julio de 2005, cuando algunos gobiernos de izquierda latinoamericanos ya operaban coordinadamente -como se confirmaría en noviembre de ese año en la Cumbre de las Américas que sepultó la idea de una integración comercial continental-. Inicialmente, la empresa estatal -una sociedad anónima adscripta al Ministerio de Comunicación e Información de Venezuela- estuvo conformada por cuatro accionistas: el Estado venezolano, con el 51%; Argentina, 20%; Cuba, 19%; y Uruguay, 10%. Pero esos porcentajes fueron variando con la incorporación de nuevos socios, como Bolivia (2006), Nicaragua y Ecuador (ambos en 2007). Tras los reacomodamientos societarios, y según consta en el Boletín Oficial, al 31 de mayo de 2012, la Argentina tenía el 14,17% del capital del canal.
En Argentina, Telesur es una señal de inclusión obligatoria en las grillas de la televisión paga desde el 9 de septiembre de 2010, cuando la extinta Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) dictó la resolución 296 que obligó a los cableoperadores a incorporar una serie de canales, entre ellos Telesur como primera oferta del segmento internacional. Esa obligatoriedad -basada en que Telesur era considerada una señal del Estado nacional y debía tener el trato privilegiado que la ley de medios prevé para esos canales- está ahora en duda tras la reforma por DNU de la ley de medios, que transfirió la regulación del cable a la ley de telecomunicaciones. Por otro lado, y por fuera de la ley audiovisual, Telesur se emite desde 2010 en la plataforma estatal de TV digital abierta que llega a más del 80% de la población, algo que dejará de ocurrir cuando la desvinculación se haga efectiva.

Víctor Hugo y Maradona

En los últimos años, en la programación de Telesur se destacaron el relator uruguayo Víctor Hugo Morales y el futbolista Diego Armando Maradona, que condujeron el programa "De Zurda" durante el mundial de Brasil 2014 y la Copa América de Chile 2015. Más recientemente, Morales realizó en el mismo canal el ciclo "La entrevista decide", por donde pasaron entre otros Marcos Peña y el propio Lombardi, semanas antes de asumir sus respectivos cargos de jefe de gabinete y ministro de Medios Públicos.
Más allá de su severa y permanente crítica al presidente Mauricio Macri, al que define como "derechista", Telesur ha incurrido en los mismos errores que la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, que en la última cumbre del Mercosur acusó al mandatario de "liberar a los responsables de las torturas, desapariciones y asesinatos durante la dictadura en la Argentina" y de "haber vetado leyes contra el trato injusto, la tortura y las desapariciones forzadas".
También estuvo a cargo de Víctor Hugo Morales la cobertura de las elecciones presidenciales de 2015, cuya sorpresa por los resultados fue épica.
Este mes, Cablevisión (principal cableoperadora del país, propiedad del Grupo Clarín) sacó a Telesur de su abono básico-al que había sido incorporada el 27 de enero de 2014 en el contexto del plan de adecuación a la ley de medios- y provocó un airado reclamo de la presidenta de la cadena, la periodista colombiana Patricia Villegas. Como otras señales internacionales, Telesur puede verse en el servicio digital de Cablevisión y está disponible en la mayoría de los sistemas de TV paga. La cableoperadora de Clarín argumentó que sacó de la grilla a la señal de menor rating para hacer espacio a la llegada de la versión en alta definición de América TV.

Consejo asesor y expansión regional

El canal había nacido con un barniz de prestigio internacional a partir de la creación de un consejo consultivo que ayudaría en la definición de "la agenda noticiosa". Dicho consejo inicial estuvo integrado por el premio nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel; el ex sacerdote de la Teología de la Liberación y líder sandinista Ernesto Cardenal; el recientemente fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano; el escritor pakistaní Tariq Ali -que en 2014 se integró al servicio en inglés de Telesur-, el fallecido politólogo y cineasta estadounidense Saul Landau; el redactor jefe de Le Monde diplomatique e historiador Ignacio Ramonet -habitual columnista de la señal-, el cineasta y ex presidente de Radio y Televisión Argentina (RTA), Tristán Bauer; el actor y activista estadounidense Danny Glover y pionero del software libre Richard Stallman. Este último abandonó en 2011 dicho consejo acusando a la señal de haberse convertido en"un aburrido canal de propaganda" por su defensa del derrocado régimen de Muamar Kadafi en Libia. En la misma línea, la señal fue la expresión de la alianza de Venezuela con el régimen iraní de Mahmud Ahmadineyad y con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
En la XXXI Reunión Extraordinaria del Grupo Mercado Común del Mercosur, que se realizó el 18 de julio de 2006, la delegación de Venezuela -que aún no era miembro pleno del bloque comercial- propuso a los Estados que "adopten la Nueva Televisión del Sur (Telesur) para informar y difundir los avances del Mercosur y para desarrollar una industria sudamericana de contenidos audiovisuales". A aquella cumbre del Mercosur asistió como invitado el líder cubano Fidel Castro. En la cumbre siguiente, en 2007, una delegación de Telesur expuso ante los representantes de los países del bloque. A pesar de esos esfuerzos, la mayoría de los países de la región evitaron sumarse al proyecto de Telesur.

LA NACION

OBAMA, EL GOLPE Y LOS DDHH TUERTOS


Por Malú Kikuchi   (26/3/2016)
Bien, el Presidente Barak Obama visitó Argentina. Desde la visita oficial de Bill Clinton en 1997,  ningún presidente estadounidense vino al país. La visita de George W. Bush no cuenta, vino para la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata 2005, de muy triste memoria para los EEUU y un bochorno para Argentina. Desde entonces, la relación entre los dos países se congeló.
Congelamiento fogoneado por Cristina Fernández y sus políticas de acercamiento a Irán, su amistad entrañable con Venezuela, extensiva a todo país populista de la región o fuera de ella. Con el cambio de gobierno y un explícito giro en la política exterior argentina, en 100 días, después de las visitas del primer ministro italiano Renzi y del presidente francés Hollande, llegó Obama.
El presidente de los EEUU, a pesar del rechazo de la izquierda, de las organizaciones de DDHH y de gran mayoría de argentinos que hacen un tema de honor denostando al país del Norte, la visita de Obama fue un éxito para el gobierno y sus esperanzas cifradas en la llegada de capitales que el país necesita desesperadamente. ¿Sucederá? Es una buena pregunta, sin respuesta por ahora.
Los argentinos que detestan a los EEUU, dejando de lado la izquierda que perdió la partida con la desaparición de la URSS y las ONG de DDHH (tuertos), sumidas en su dolor y algunas en sus lucrativos negocios, los argentinos medios que odian, son los que toman Coca Cola, usan tecnologías y zapatillas de marca  americanas, todo ello comprado en Miami con US$ esforzadamente atesorados. Incongruencia total.
Barak Obama dio todos los respaldos políticos posibles al gobierno de Macri. La simbología fue perfecta. El encanto y el carisma del presidente estadounidense, incuestionables. Su don para la oratoria, ídem. La concreción de capitales llegando a Argentina, capitales de esos que generan trabajo en blanco digno, está lejos todavía y sigue siendo un deseo a futuro.
En cuanto a las respuestas del presidente Obama sobre la actuación de los EEUU durante el golpe del 24 de marzo de 1976 y a lo largo del llamado Proceso, no fueron “light”, como consta en la acusación de la izquierda y las ONG de DDHH, fueron las respuestas que un presidente puede dar sobre lo hecho por su país, haya sido esto bueno, regular o malo. Dijo lo que podía decir.
Haciendo memoria: el gobierno de los EEUU en 1976 era republicano, el presidente era Richard Nixon y el secretario de estado (ministro de RREE en Argentina) era Henry Kissinger. Apoyaron el golpe, hay que recordar que se estaba en plena guerra fría y que la URSS era un peligro para el mundo libre. También hay que recordar el giro de los EEUU con el presidente demócrata James Carter y la colaboración de Patricia Derian, adalides de los DDHH y cómo lucharon por ellos.
Más memoria: los países que realmente apoyaron al Proceso a lo largo de  los siete años que duró, casi ocho (24/3/1976-10/12/1983), fueron la URSS y Cuba, las naciones que habían catequizado, entrenado, subvencionado y armado a los terroristas argentinos. La URSS porque al pedir EEUU (Carter) que no se le vendieran granos, Argentina lo siguió haciendo.
En cuanto a Cuba, madre del terrorismo en el continente, respaldó al Proceso acusado de violar los DDHH en todos los foros internacionales, a raíz de lo cual Argentina no fue sancionada. ¿La razón? Muy simple. Durante el tercer gobierno de Perón, su ministro de economía, José Ber Gelbard, afiliado al  comunismo, le prestó a Cuba US$600 millones, que el Proceso no reclamó.
Cuba nunca pagó. Hoy, sumados los intereses, la deuda debe andar  alrededor de los US$ 2.300 millones.
El presidente Obama dijo lo que pudo, y fue bastante. Criticarlo por eso, es infantil y no tiene sentido. Que las cabezas de las ONG de los DDHH se hayan negado a asistir a la cena de gala en su honor, es incomprensible. Si ha habido un presidente de los EEUU que ha luchado por los DDHH, ese es  Obama.
De tanto luchar por los DDHH, a veces pierde la perspectiva. Lo hizo en Buenos Aires. La situación era difícil, resbaladiza. Pero en su visita al parque de la memoria, donde sólo se recuerda a los desaparecidos (palabra horrorosa) por el llamado terrorismo de estado, no están recordados los muertos a manos del terrorismo sin agregados.
El terrorismo de estado es imperdonable, tiene todos los medios y el poder. El terrorismo sin agregados, también es imperdonable, y los muertos de ambos lados les duelen a sus familias de la misma manera. No hay un “dolorómetro”. El terrorismo es abominable, se llame como se llame y diga defender lo que fuere.
Se puede llamar IRA, ETA, Brigadas Rojas, Baaden Meinehof, Hezzbollah, ISIS, Al Quaeda o lo que sea. Matan indiscriminadamente, tratando de hacer el mayor daño posible a la mayor cantidad de personas. El mundo civilizado cree que hay que detenerlos. A montoneros y al ERP, ¿no?
El Proceso actuó mal, los “desaparecidos” son una figura monstruosa. Regalar bebés como si fueran chupetines es un cumpleaños infantil, estremece de indignación. Pero los militares del Proceso no aterrizaron en Argentina enviados por la CIA o la KGB de entonces, encarnaron una  pésima reacción a un mal previo insoportable.
Hubiera sido reconfortante para los familiares de los muertos por el terrorismo (sin agregados), una pequeña alusión a las víctimas no recordadas en mal llamado parque de la memoria. Es una memoria hemipléjica, una memoria tuerta, que Obama aceptó como algo natural. El muy humanista presidente de los EEUU en su visita a la Argentina, ignoró las otras víctimas.
¡Qué pena! ¡Qué injusto!

lacajadepandoraonline

viernes, 25 de marzo de 2016

Al final, la "abogada exitosa" es una hermosa y simpática primera dama...


Por Ricardo Bustos

Los argentinos abandonamos la curiosidad para conocer mejor a nuestra "abogada exitosa", la que nunca ejerció, la del barrio,  que se burló de los estudiantes argentinos en Harvard cuando comparó a esa universidad con la de La Matanza, la señora de las carteras y las joyas, los hoteles, las propiedades y su falta de humildad la misma que gobernó a su antojo durante ocho años nuestro país. 
Valió la pena no hacerse tanto problema porque al final y sin querer, un día apareció la verdadera, la que nació en un hogar humilde y no lo niega, desciende de una familia de esclavos, su padre no fué un exitoso empresario colectivero y su madre se dedicó a darle a sus dos hijos lo mas importante para un niño, aquello que mas necesitan...el amor.  Hoy esa madre es quien hoy la acompaña a su hija, yerno y nietas en la mayoría de sus viajes y es quien aconsejer en todo momento a la familia.  
La dama que nos ocupa, nació el 17 de enero de 1964 en Illinois . Su padre, Fraser Robinson, era empleado en una planta de agua, mientras que su madre, Marian Shields Robinson, trabajaba como secretaria. Entre su ascendencia familiar se encuentra Jim Robinson, un esclavo  nacido en Carolina del Sur , donde aún conserva gran parte de su familia.
La familia Robinson vivía en el sector sur de Chicago, en la planta de arriba de un búngalo de ladrillo. Fraser trabajaba como operador de bombas en el Departamento Hidráulico de Chicago, y aunque le diagnosticaron esclerosis múltiple a una edad temprana, casi nunca faltó al trabajo. Marian se quedaba en casa cuidando a Craig y Michelle, cuidando de su hogar y llenándolo de alegría, amor e importantes lecciones de vida.
Egresada de las escuelas públicas de Chicago, Michelle estudió Sociología y Estudios Afroamericanos en la Universidad de Princeton. Al graduarse de la escuela de leyes de Harvard en 1988, empezó a trabajar con el bufete de abogados Sidley & Austin, donde conocería al hombre que se convertiría en el amor de su vida.
En 1998 , se licenció en Leyes en la Facultad de Derecho de Harvard (Harvard Law School) . Fue en esta Universidad donde comenzó a involucrarse en participaciones políticas, reclamando actuaciones para que las autoridades universitarias empleasen a profesores miembros de minorías. Llegó a estar entre las 10 mejores abogadas de Estados Unidos, incluso mejor que su marido. es, lo que se dice..."una abogada exitosa", se llama Michelle ,  es la primera dama de los Estados Unidos de Norteamérica y esposa del 44 presidente Barack Obama. Según los analistas políticos, la verdadera "abogada exitosa" se está preparando para intentar ser candidata  a presidente dentro de cuatro años.

"En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras"
Bertrand Russell (1872-1970) Filósofo, matemático y escritor británico.



Una vision distinta de los 70...


No creo equivocarme si digo que esta es una de las primeras notas o escritos, sino el primero que habla sobre el tema que ahora lo tenemos encima y es el de los PRESOS POLÍTICOS (militares y civiles, hombres y mujeres) de la loca venganza de los TERRORISTAS de ayer que fueron derrotados por los militares, esta derrota no se perdona, hoy son vilipendiados y juzgados en parodias de juicios donde los testigos están preparados con el mismo discurso y, se da el caso que en algunas salas los testigos NO conocen al acusado y son señalados por personas del publico... No lo hace desde un enfoque estratégico, ni militar, ni jurídico, si desde la filosofía y el humanismo bien entendido.... - Luis Quiroga

UN FRAGMENTO DE HISTORIA

Parecería que la fatalidad hubiera querido ponernos a prueba en este momento de la historia, mostrándonos la patria como un gran enterramiento en las ruinas de la violencia desatada por el terrorismo.
Ante un antagonismo ideológico, la lucha tenía que estallar y estalló entre la subversión de la izquierda más radicalizada y depredadora que quería arrebatar el poder y el exceso de los que tenían el deber de defenderlo.
La historia de ese pasado inmediato, casi presente, muestra ese perfil a pesar de la prolijidad con que el sectarismo quiso disimular la imagen de una sociedad encorvada sobre un charco de sangre.
Toda acción provoca reacción y cuando se trata de la sociedad, la mano que la defiende se va haciendo más dura a medida que la agresión se acrecienta.
Las causas, son las mismas de todas las revoluciones marxistas que urgen la impaciencia de los pueblos con promesas que luego olvidarán en el poder.
La subversión se reconoce como el proceso armado para la toma del poder por una minoría que no repara en medios para conseguir sus fines.
En la Argentina la agresión terrorista apareció fomentando resentimientos, como un hecho nuevo, inusitado, sin que se contara con la legislación pertinente, ni tribunales adecuados.
No obstante, ni la historia, ni la sociología admitirán que esta tragedia fue un hecho aislado ni repentino, porque en la mentalidad del terrorismo organizado, hay siempre siniestras intenciones que aguardan el momento psicológico, para dar el golpe.
Por razones éticas el crimen no debe quedar impune. Pero las legalidades se vuelven arbitrarias cuando la intención es enlodar una institución por un egoísta interés proselitista.
Sin la perspectiva que da la distancia en el tiempo para apreciar los hechos con serenidad, por los medios de comunicación de masas excitaron las mentes predisponiendo las voluntades a atender el grito de venganza de quienes antes habían suplicado clemencia por sus actos terroristas.
La literatura nacional tendrá nuevos motivos para alimentar enfrentamientos internos que conspiran contra la unidad nacional.
Aún no superamos los enconos que dejaron las luchas memorables del pasado, que la poesía las hizo imperecederas, como esta estrofa de Ricardo Gutiérrez que quedó flotando sobre la historia patria:
Ah! No levantes canto de victoria en el día sin sol de la batalla, ni el santo templo del Señor profanes con plegaria de triunfo y de matanza.
La historia no descansa y si no es repensada en cada nueva circunstancia, quedará en la penumbra de la leyenda que justifica por igual al héroe y al bandido.
Será siempre loable el esclarecimiento de los hechos que debe juzgar la historia, pero impropias y bastardas las minuciosidades legalistas que ponen bajo la misma lupa al que ataca y al que defiende la patria.
El valor moral implícito en la investigación de la verdad, no puede depender del aplauso de las barras que sienten el placer del terror.
La vana erudición con que se somete la ética a la ley que no es inmutable ni absoluta, no se compadece con las meditaciones gnoseológicas del derecho.
Los servidores del extremismo invasor no pueden ser iguales a los que combatieron desde las trincheras de la patria.
Oponer violencia a la violencia puede ser un mal ocasionalmente necesario cuando peligra la fe en la justicia y la libertad está amenazada.
Esta premisa no tuvo en cuenta para elevarse sobre la incomprensión de la ley, los que medraron con el exceso propio de toda contienda.
Acatar la ley es un acto de conducta, pero puede constituir una inmoralidad porque en toda ciencia hay leyes verdaderas y leyes que son falsas.
Por esa incomprensión se atribuyó terrorismo a una institución donde la conciencia del deber es superior a los códigos legales.
Liberando terroristas y protegiendo fugitivos obtuvieron lucimiento y resonancia afectiva en las filas de la violencia ilícita.
No se buscó el equilibrio entre el derecho y la ética que está por encima de la ley y omitieron los móviles y fines de una y otra violencia, disimulando las intenciones de la guerrilla que en el futuro aparecería con más virulencia en La Tablada.
La conciencia del deber, sin ser ley escrita, es el compromiso de honor del soldado que vela las armas de la patria en defensa de la sociedad y su incumplimiento fue siempre trágico en toda época y en cualquier lugar.
En la medida que la justicia consagre derechos humanos, debe imponer deberes que son su complemento natural.
Un enemigo que no presenta línea de frontera y ataca por la espalda, mal puede pretender la protección de la sociedad porque es nocivo a la humanidad.
El fin del terror es aterrorizar decía Lenin y el odio el elemento apto para matar fría, violenta y eficazmente.
En el libro "El Terrorismo" de Clire Sterling se analiza la capacidad de ataque de la guerrilla a través de equipos electrónicos que pueden contactarlos por TV vía satélite con cualquier lugar del globo, derribar aviones, interceptar proyectiles, sintonizar la frecuencia de la policía, con sólo apretar un botón.
En el libro del Gral. Alberto Marini "De Clausewitz a Mao Tsé Tunó", se citan las explicaciones del Mariscal Foch y Ludenforff, quienes advierten que la guerra subversiva es integral porque supera a los Estados y es de responsabilidad del pueblo. Considera asimismo que cada país debe elaborar su propia filosofía y una codificación especial de acuerdo al Derecho Internacional Público en tiempo de guerra y a la Convención de La Haya en materia de guerra convencional.
En el área doctrinaria, la voz más autorizada de Jacques Maritain señala al respecto: "Yo creo en la efectividad de los métodos de Ghandi, pero en ciertos campos de la actividad política. En el caso de la guerra deben emplearse otros medios. En el caso de la guerra desatada por el maquiavelismo total, donde el agresor nada respeta, obligan a la humanidad a recurrir a la ley terrible de las represalias justas, a dejar a un lado momentáneamente - si un superior concepto de justicia nos obliga a hacerlo- ciertas reglas jurídicas que la bárbara conducta del adversario ha hecho ineficaces para la justicia".
Algunos aspectos de lo que fue el episodio de la guerrilla se están aclarando. En la obra citada de Sterling a la década del setenta se la distingue como "la década del terror" destinada a desestabilizar la democracia donde se encontrará, con un calendario que abarcó a más de cuarenta países de distintos continentes.
En nuestros avatares, el autobombo de algunos buscadores de bronce, secundando por un grupo de mujeres enfurecidas de signo invisible pero fácil de identificar, cuyos alaridos estridentes son el sarcasmo para encubrir la escoria del rencor, doblegó el sentimiento patrio de dirigentes políticos que analizaron los hechos según sus influencias.
La masa puede ignorar que el sentimiento de unidad nacional es la fuerza más poderosa ante un enemigo externo o interno. El político como el sociólogo no pueden ignorarlo.
La masa puede confundir la consigna del soldado con la insignia de sangre encarnada en el guerrillero. El político como el historiador, no pueden confundirlo.
El revisionismo histórico nos enseñó que derramando ácido y pintando telones se consigue el veredicto de las muchedumbres. En el siglo XIX, Edgar Poe ya había descubierto que la frase más impactante para el oído humano es "Nunca más" y se la aplicó para ganancia de votos y de odios.
El culto reconcentrado del "yo" de los buscadores de bronce de ahora, sopla la misma cantilena del siglo pasado.
En su mensaje, las cabriolas literarias descuidaron intencionalmente el centro del drama de distinguir los buenos de los malos principios y con astucia temeraria, impulsaron la voluntad popular a menospreciar el fervor que despierta el deber de defender la patria.
Los arabescos legalistas subordinaron la ética arrastrando las masas a secundar planes tendenciosos contra la institución que custodia la soberanía de la Nación.
Las páginas más negras de la historia se escribieron cuando los gobiernos se doblegaron bajo la presión de los gritos de rencor y de la prédica de la venganza.
Tal vez la opinión de Jean Kirkpatrick: "Los gobiernos son más temibles que las guerras", tenga que ver con nuestros avatares.
El mentado principio de la pluralidad del diálogo, en una sociedad dividida e infiltrada de extremismos irracionales y nihilistas que creen en el poder redentor de la sangre del crimen, se parece más a una babélica confusión prestando aliento a sus prédicas tenebrosas.
No existe por cierto un fundamento ético que pueda consagrar el crimen y si hubo excesos, se debe aplicar la ley con todo su rigor. Pero es necesario considerar las circunstancias en que se plantean los hechos para justipreciarlos, porque mantener una constante agitación terrorista en el terreno de la acción por hordas vandálicas que quieren apoderarse de la sociedad, acaparar el poder e imponer un régimen de opresión, provoca reacciones que suscitan los excesos censurables en quienes la defienden.
Siguiendo con el desarrollo de los hechos, en tanto el amor y los valores reales de justicia no superen el concepto de lucha de clases y la injusticia social, ese drama tendrá un cordón conductor y el clima apropiado para su desarrollo.
El malestar aumenta cuando la democracia se convierta en el negocio de unos cuantos, enceguecidos en el rancio triunfalismo partidario que defiende privilegios injustos en contra del bien común.
La primavera de los políticos, el can can de las dietas y las extras de los funcionarios, mueven a repulsión y a la protesta generalizada.
Como lo enseña Ortega y Gasset: "La nueva política no necesita criticar la vieja ni darle tantas batallas".
Las democracias anárquicas, aunque consagradas por el sufragio popular, llevan en sí el germen de su destrucción.
Hay en el electorado quienes empiezan a dudar que es menos malo, si las minorías ilustradas que sazonaban las fórmulas en las salas confortables de los clubes, en un ambiente apacible que el pueblo miraba indiferente o el gobierno de las agresiones partidarias y del reparto de privilegios que subvierten valores sociales.
Al respecto Chateubriand afirmaba: "Las diferentes formas de gobierno - excepto el despotismo - pueden resultar eficientes si respetan las leyes morales y religiosas que son el fondo permanente de las sociedades y el verdadero gobierno de los hombres".
La evolución del progreso no se detiene nunca. Avanza o retrocede conservando su fin. Pero la guerrilla como reapareció en La Tablada, amenaza sepultar para siempre la tradición de los hombres".
Lic. Oscar E. Quiroga Galíndez - Formador de generaciones...


Es hora de contar la verdad completa


Mientras la sociedad se apresta a recordar un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, los hechos ocurridos antes y después siguen enfrentándonos. La guerra librada en el país para contrarrestar el ataque subversivo nunca fue debidamente esclarecida. Desde el retorno al sistema democrático de gobierno, mucho se ha intentado por echar luz sobre esos años, por buscar justicia y por contar lo sucedido. Sin embargo, que cuarenta años después el tema nos mantenga divididos indica que la revisión no se hizo del todo bien.
Tras el reciente cambio de gobierno, hubo alguna esperanza en que se caminara hacia una auténtica reconciliación, que no significa entregar banderas, ni siquiera dejar de sufrir. Pero para seguir adelante es imprescindible asumir nuestra historia completa y es lo que no se hizo durante las últimas décadas.
Cuando las Fuerzas Armadas fueron convocadas por el Gobierno constitucional para “aniquilar el accionar subversivo”, el país estaba sumido en el terror, iniciado por el accionar de grupos armados paramilitares extremadamente violentos, entrenados en Cuba para matar. El tiempo transcurrido sirve para mirar con perspectiva los acontecimientos. Hoy se hace evidente que nunca se alcanzó un tratamiento pleno de los hechos.

Los movimientos de derechos humanos, que se multiplicaron en las últimas décadas, se enfocaron en demandas parciales. Desde entonces, sólo los grupos violentos que se armaron contra el Estado y el orden institucional del país tuvieron voz. Se escucharon con exclusividad sus reclamos, sus historias y su versión de nuestro pasado reciente. Sin entrar en la discusión respecto de esos contenidos, la narrativa de los hechos los erigió en víctimas. Y, casi por defecto, a quienes los reprimieron, en victimarios.
Pero la realidad suele ser más compleja que la explicación binaria que se quiso dar a aquella década trágica. Nos hemos cansado de escuchar: “justicia lenta no es justicia”. Pues verdad a medias tampoco es verdad. Que los terroristas se hayan reivindicado subiéndose al colectivo de las víctimas de la represión es una lectura sesgada y caprichosa de los hechos.

Una de las preocupaciones iniciales del presidente Mauricio Macri fue la de diferenciarse de Fernando de la Rúa, quien pasó a la historia como un hombre débil de carácter. En el apremio por generar hechos, Macri se equivoca y, a veces, rectifica. Tras sus primeros meses de gobierno y habiendo aventado aquella sombra al encarar rápidamente varios temas pendientes, corre otro riesgo: parecer improvisado. Hacer y, luego de las críticas, deshacer, puede interpretarse como el producto de decisiones tomadas sin la suficiente elaboración. Sus simpatizantes exaltan la virtud de rectificarse; sus detractores, la carencia de convicción suficiente para defender sus propuestas.
Mientras sus votantes festejan, aún eufóricos, el alejamiento del kirchnerismo y con él el clima de discordia, las cadenas nacionales y la arenga permanente, algunos observadores empiezan a reclamar la existencia de un plan maestro, una proyección más allá de la coyuntura, un catalizador que oficie de marco a las políticas implementadas.
Sin ello, los indicios en materia de derechos humanos no son auspiciosos. Más allá de la firmeza y a propósito del mensaje que pretende enviar, no suma que en el tema de derechos humanos el primer mandatario haya sucumbido al lobby de Abuelas de Plaza de Mayo y del presidente de los Estados Unidos, ya que ambos responden a intereses particulares que en nada coinciden con los de la sociedad argentina. Unas quieren mantener el peso político obtenido en la década anterior; el otro, construir un líder latinoamericano con epicentro en la temática de los derechos humanos, mientras que todos nosotros necesitamos trabajar sobre esa herida aún abierta.

Los actos previstos por la administración de Mauricio Macri alrededor del 24 de marzo, haciendo lugar a los reclamos de los organismos de derechos humanos para que no se escuche a las víctimas del terrorismo y tomando el año 1976 como fecha de inicio de la tragedia, hacen pensar en que tampoco ha llegado la hora de la verdad completa.
Del kirchnerismo no puede esperarse sino mala fe, pues fue una gestión signada por la mala fe, la trampa y el doble discurso. Pero en Cambiemos había depositada una expectativa distinta. No podremos superar nuestras diferencias mientras se siga consumiendo una versión falaz de nuestra historia reciente.

¿Qué tiene de memoria, de verdadero y de justo un acto que invisibiliza a gremialistas, empresarios, militares y civiles que el terrorismo asesinó? ¿Hay muertos de primera y muertos “kelpers”? A Augusto Timoteo Vandor lo mataron en 1969. ¿Qué les decimos como sociedad a sus familiares y a los de los sindicalistas José Ignacio Rucci (asesinado en 1973) y José Alonso (asesinado en 1970)? ¿A los del empresario italiano Oberdan Sallustro (asesinado en 1972)? ¿A los de los militares Jorge Ibarzábal (secuestrado en enero de 1974 y asesinado diez meses después) y de Argentino del Valle Larrabure (secuestrado en 1974 y asesinado en 1975)? ¿A los del juez Jorge Quiroga (asesinado en 1974) o a los del profesor Carlos Sacheri (asesinado en 1974)? ¿Son menos condenables los asesinatos de Paula Lambruschini, Francisco Soldati y los de miles de víctimas de ese terrorismo que sin piedad sembró de sangre y muerte la historia del siglo XX?
¿Cómo se puede adherir a la mentira de una historia mal contada? ¿Cómo se construye concordia sobre la falsedad? Un llamado a la unidad a partir de una injusticia está vaciado de contenido; es sólo un eslogan de campaña. Es puro marketing.
La ausencia de justicia ha sido tal durante estos años que, agotada esa vía, algunos presos se han dirigido directamente al presidente Macri para ponerlo en antecedentes de las irregularidades a las que están sometidos. Tal es caso de un suboficial principal que en 1973, con 17 años, ingresaba a la Escuela de la Fuerza Aérea, hoy detenido en Mendoza y cuyo proceso engrosa la lista de los que esperan, presos, que alguien resuelva sus situaciones. La respetuosa carta que Julio Escudero le envió a Mauricio Macri en diciembre pasado es la expresión afónica y desesperada de una situación insostenible para una sociedad que votó un cambio porque parece decidida a abandonar la anarquía y la adolescencia. Ahora falta que la dirigencia política también se anime.

MARÍA ZALDÍVAR

Es licenciada en Ciencias Políticas (UCA) y profesora universitaria. Ejerce el periodismo hace casi dos décadas en televisión, radio y medios gráficos. Su último libro es "Peronismo Demoliciones". Miembro de Usina de Justicia y del Club Político Argentino.