domingo, 31 de diciembre de 2017

FELIZ AÑO NUEVO!!!


sábado, 30 de diciembre de 2017

BALANCE FINAL

A pesar de las persistentes complicaciones que afectan a la economía nacional, la planilla de sumas y saldos de la Argentina del año que terminará mañana ofrece, a mi entender, resultado positivo.

Por Enrique G. Avogadro

"Al analizar las dificultades para avanzar en las reformas, a pesar de todo, se demostró que el Congreso, con sus peculiaridades y morosidades, representa los intereses y las visiones existentes en la sociedad. Cabe al Gobierno (y principalmente al Presidente) entender los términos del juego democrático".
Fernando Henrique Cardoso

A pesar de las persistentes complicaciones que afectan a la economía nacional, la planilla de sumas y saldos de la Argentina del año que terminará mañana ofrece, a mi entender, resultado positivo. Esos problemas trabarán el desarrollo hasta tanto la sociedad en su conjunto cambie su chip y deje de pensar de un modo tan raro.

No debemos olvidar que, en octubre pasado, el 60% de los votantes optó por variantes populistas, que tanto nos han costado durante las últimas siete décadas. Y, peor aún, casi el 50% de los ciudadanos de la Provincia de Buenos Aires sufragó a favor de Cristina Elisabet Fernández, aún habiendo confirmado que la asociación ilícita que encabezara con su marido muerto ha saqueado el país hasta dejarlo exangüe.

Si alguien todavía duda acerca de los límites a los que está dispuesta a llegar la procesada Senadora de la Nación, bastará con que observe cuál fue la postura de su Unión Ciudadana en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, donde se opuso con armas (con su violenta invasión al recinto, el Intendente de Ensenada, Mario Secco, probó que no es sólo literatura) al acuerdo fiscal que permitirá a la Gobernadora, María Eugenia Vidal, disponer de los fondos necesarios para transformar el siniestro Conurbano en un lugar apto para vida humana. La razón de esta sinrazón es bien clara, ya que ha sido el peronismo, que gobernó ininterrumpidamente la Provincia desde 1987, quien lo convirtió en la base decisiva de su clientela electoral, utilizando pobreza, ignorancia y subsidios arbitrarios.

De todos modos, ese raro síndrome no afecta sólo a los que votaron contra Cambiemos: todos, al menos los que pagamos nuestros impuestos con regularidad, protestamos por la exacción que ellos representan pero, a la vez, nos quejamos por el alza en el precio de los servicios públicos que implica la quita de subsidios a los mismos; pretendemos acceder a bienes de consumo importados y, en sentido contrario, queremos proteger la cara e ineficiente industria nacional; nos inquieta que suba el dólar y salimos corriendo a comprarlo, mientras reclamamos por el sufrimiento que significa para muchos productos regionales la baja cotización de la divisa; nos conmueve el 30% de pobreza que padece nuestra población, pero despotricamos contra los planes sociales destinados a paliarla; no ahorramos en pesos, pero nos indignamos cuando el Estado se ve obligado a endeudarse en el exterior para cubrir el déficit fiscal; nos parecen denigrantes los montos previsionales pero, sin vergüenza alguna, aprovechamos las moratorias que permitieron jubilarse sin aportes a más de dos millones de personas; y los ejemplos pueden seguir hasta el infinito.

El Gobierno ha logrado algunos triunfos legislativos que, pese a ser bastante menores, van en el sentido correcto y otorgan cierta previsibilidad al futuro. Ello es tan así que, cuando los suman a la transparencia en las estadísticas públicas, son ponderados por los mercados internacionales y han permitido bajar a la mitad la tasa de interés de los préstamos; si bien es cierto que el endeudamiento externo puede convertirse en una grave crisis si apareciera algún cisne negro en el mundo, el crecimiento pequeño pero constante que se ha previsto permitirá controlar en poco tiempo ese riesgo, ya que la incidencia de la deuda, medida como % del PBI, se irá reduciendo paulatinamente. Los países exitosos crecen poco pero en forma constante, mientras la Argentina lo hacía fuertemente algunos años y caía en otros en recurrentes y demoledoras crisis, en un proceso de suma cero.

Seamos conscientes que, hasta ahora, sólo se trató de modificaciones casi cosméticas y ajustes leves que, a pesar de ello, habilitaron la generación del caos que se vivió frente al Congreso y que dejó un saldo de policías heridos lamentable. ¿Qué sucederá cuando se discutan proyectos esenciales que podrán doler en el bolsillo de la población? En este aspecto, también se muestra la misma esquizofrenia que nos afecta, ya que exigimos terminar con piquetes, ocupaciones y marchas, pero nos horrorizamos si las fuerzas de seguridad se ven obligadas a reprimir.

Uno de los logros más relevantes que obtuvimos como sociedad en estos dos últimos años se relaciona con la cultura del diálogo y la negociación, pilares de cualquier democracia moderna. Eso se puso de manifiesto en el Congreso, que permitió sancionar leyes claves, y en especial cuando cerró filas para oponerse a la violencia de los marginales contratados por el kirchnerismo en alianza con el trostkistmo irredento, con la penosa excepción de los pocos legisladores que conservan Cristina Fernández y Sergio Massa. Algo sin duda bueno fue el aislamiento que aplicaron las organizaciones sociales -Barrios de Pie, CCC y CTEP- que se retiraron de la plaza cuando comenzaron los orquestados disturbios.

En la columna de los muchos dramas que nos sucedieron, lo más trágico fue la pérdida del submarino ARA San Juan, con su terrible costo de cuarenta y cuatro vidas, que nos enlutó a todos desde que desapareciera las profundidades; espero que las investigaciones en marcha brinden las respuestas que la sociedad exige. Debemos reflexionar acerca de qué política de Estado queremos para la defensa nacional, y atribuir a las fuerzas armadas los recursos económicos necesarios para cumplir su rol de preservar nuestros recursos naturales y la soberanía.

La Justicia, siempre tan atenta a los efluvios del poder y también a la temperatura de la calle, comenzó a salir del estado catatónico que la afectó durante doce años, y encarceló a muchos figurones de la corrupción; de todos modos, quedan inexplicablemente en libertad tipos tales como Ricardo Echegaray, los Eskenazy (Banco y fondos de Santa Cruz e YPF), Florencia Kirchner, Anímal Fernández, Daniel Scioli, todos los implicados en las coimas de Odebrecht, etc., amén de los protegidos por fueros, como Carlos Menem, Cristina Fernández y Máximo Kirchner. Está pendiente la ley que permita la caducidad del dominio de los corruptos, en especial respecto a aquellos fondos que se encuentran en el exterior y que podrían ser embargados por los jueces argentinos para solicitar su repatriación.

El Gobierno continúa en deuda en el tema "del curro de los derechos humanos" (Mauricio Macri dixit), tanto en lo que se refiere al reconocimiento a las víctimas de la guerrilla cuanto a la publicación de las siderales indemnizaciones pagadas a los terroristas y sus familiares y, sobre todo, en la falta de reclamo al cese de las prisiones preventivas que afectan a tantos ancianos desde hace décadas, violando los pactos internacionales que el país ha suscripto y dado rango constitucional.

En el orden internacional, nos hemos reinsertado exitosamente en el mundo civilizado; y nos hemos sumado a los países de la región que van dejando atrás las falsas recetas de izquierda para gobernar, y donde sólo quedan como rémoras la curiosamente bien administrada Bolivia y la trágica Venezuela; contra toda esperanza, anhelo que la comunidad internacional ponga rápido fin al inhumano sufrimiento ese país, que diariamente muere por falta de alimentos y remedios en manos de un decadente chavismo.

Ha llegado el momento de cerrar, por este año, las notas semanales con las cuales he intentado que dejemos esa extraña pulsión suicida que nos acompaña desde hace tantas décadas. Ruego a Dios que nos otorgue un 2018 en paz y tranquilidad, con la serenidad individual y colectiva que permita esa transformación vital. ¡Hasta el año próximo!

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado



jueves, 28 de diciembre de 2017

¿SERA EL PRINCIPIO DEL FIN DEL CURRO DE LOS DDHH?


La izquierda vernácula está muy preocupada. Finalmente la administración Macri comenzó a tomar cartas en el asunto y ha decidido desparasitar áreas improductivas que mantenemos todos los argentinos.

"El Ministro de Defensa Oscar Aguad desmantela el área de Derechos Humanos" anuncian los medios afines al kirchnerismo y al terrorismo de los '70, ya que el gobierno confirmó 70 despidos (personas a quienes no les renovarán los contratos después de Diciembre) y con esa medida, "se desarma el equipo encargado de registrar y sistematizar los archivos de la dictadura que se convirtieron en prueba de las causas de lesa humanidad".

Estos cómplices de los verdugos de los ddhh ingresaron hace más de cinco años al Ministerio durante la "DeKada Afanada" de la corrupta y ahora procesada Cristina Fernández de Kirchner.

Los mercenarios a cargo de la ejecución de la venganza terrorista crearon esta área en 2010 con la excusa de "documentar, clasificar y sistematizar todos los archivos de las fuerzas militares de la última dictadura, que se convirtieron en la prueba del actuar represivo y clandestino del terrorismo de Estado".

Para la ejecución de la represalia subversiva, primeramente hurgaron en información reservada con la finalidad de implicar a prisioneros políticos en las anticonstitucionales "causas de lesa". Luego, en 2011, estas sanguijuelas de nuestros bolsillos se expandieron bajo la figura de "personal técnico archivista, investigadores y conservadores" para garantizar la continuidad de los ilegales "juicios de lesa".

Según "laburantes del curro de los ddhh", el negocio comenzó a desarticularse a partir de la gestión de Aguad cuando pasó a varias personas "especialistas en técnicas de archivo y conservación", a otras áreas administrativas.

Quienes lucran con los derechos humanos están muy preocupados y con razón. Creyeron que el caudal de dinero que abastecía este "curro" de unos cuantos vivillos no se acabaría nunca y por ese motivo, solicitarán una audiencia con el Ministro Aguad, a quien la izquierda más recalcitrante apoda despectivamente “El Milico”.

Cris Yozia





lunes, 25 de diciembre de 2017

EL PEOR AÑO DE CRISTINA

Cristina está atrapada sin salida por el lado de la política y la justicia. La única carta que le queda es la agitación y las piedras y las molotov junto a grupos propios y aliados que están en contra del sistema democrático.

Por Alfredo Leuco

El 2017 será recordado por Cristina como el peor año de su vida. Fracasó políticamente en su estrategia y perdió su virginidad electoral. Fue derrotada por primera vez en las urnas y consiguió el premio consuelo de ser senadora por la minoría después de haber sido dos veces presidenta de la Nación y haber llegado a sacar en su reelección el 54% de los votos. Por supuesto que fue incapaz de saludar y felicitar al ganador al que ni siquiera le atendió el teléfono en dos ocasiones. “Saber perder es la clave, que ganar cualquiera sabe”, dicen en el campo.

En su momento de gloria ella sumó doce millones de sufragios. Esta vez, en las elecciones de medio tiempo apenas sumó 3 millones que no le alcanzaron para triunfar sobre un dirigente poco conocido de apellido Bullrich. La suma a nivel nacional de sus referentes merodea los 5 millones de votos. Es decir que en este tiempo, por aciertos de Cambiemos y Mauricio Macri, pero básicamente por errores no forzados de ella, perdió la confianza de 7 millones de argentinos.

Esta vez formó un partido neo frepasista y se alejó del justicialismo. Confió más en piantavotos como Martín Sabbatella, Leopoldo Moreau y los chicos de La Cámpora que en los experimentados intendentes o gobernadores. Y así le fue. Fracaso total.

Pero en su foja de servicios negativos no está solamente el número electoral. Ella también fue la mariscal de la derrota de hace dos años de la fórmula Scioli-Zannini y de la peor actuación del peronismo en la provincia. Fue ella la que generó movidas absolutamente contraproducentes que se transformaron en crónicas de una derrota anunciada: mantener caprichosamente la candidatura de Aníbal Fernández gobernador en el 2015 y borracha de soberbia no darle las elecciones internas a Florencio Randazzo. Si su conducción hubiera sido menos altanera y más colectiva, si hubiera escuchado un poco más los consejos sensatos que algunos le daban hoy la historia seria otra para la Argentina y para su estado mayor de colaboradores, testaferros y cómplices, la mayoría de los cuales está preso.

Por eso es el peor fin de año de Cristina. Porque está en decadencia política producto de su falta de capacidad de construcción de coaliciones y en la elección de los candidatos y porque eso la llevó directamente a las arenas movedizas de la justicia. En ese plano, el cerco se cierra sobre ella. Fue tanto el dinero que robó y los delitos que cometió que está cada días más cerca de la cárcel.

Tal vez pase más tiempo en los tribunales de Comodoro Py que en el senado. Y no solo porque tiene 4 procesamientos.

Es muy probable que en el 2018 que ya llega, se concrete la idea de generar una megacausa con un juicio oral y público que busque el juicio, castigo y condena para el plan sistemático de saqueo al estado y la asociación ilícita que lideró.

Por eso tuvo que apelar a su bala de plata, que es producir caos y violencia callejera con el objetivo de debilitar hasta el derrocamiento al presidente Mauricio Macri. Cristina está atrapada sin salida por el lado de la política y la justicia. La única carta que le queda es la agitación y las piedras y las molotov junto a grupos propios y aliados que están en contra del sistema democrático.

Esta es su peor cara, la más egoísta y enemiga de la patria. Porque con tal de salvarse de ir a una celda a pagar por la mega corrupción de estado que lideró, es capaz de tirar del mantel de la democracia y apostar al helicóptero contra un presidente constitucional y democrático que acaba de ganar las elecciones con más de 10 millones de votos.

Las últimas imágenes del naufragio tienen que ver con su histórico contador, Víctor Manzanares que, harto de estar entre rejas, empezó a prender el ventilador y a revelar cuestiones que a Cristina la dejan peor que antes. En realidad son situaciones que ya las había revelado el gran periodismo de investigación de este país. Pero ahora las está confirmando nada menos que quien dibujó los libros de contabilidad de la familia Kirchner durante años. Hace 30 días que Manzanares se desvinculó. Y ahora confesó dos cuestiones trascendentes.

Primero que fue una orden de Cristina la que lo llevó a alterar actas societarias y balances con el famoso liquid paper. Fue la exitosa abogada que nunca ganó un juicio la que obligó al contador a tachar y enmendar documentos públicos. Eso solo ya es un delito.

Pero como si esto fuera poco, Manzanares también dio fe de que Lázaro Báez pagaba fortunas por alquilar habitaciones que nunca utilizaba en el holding de hoteles que los Kirchner supieron construir con dinero ajeno. Esto también fue primicia del periodismo que a esta altura debería ser reconocido por la sociedad. Casi el 95% de las cuestiones que se denunciaron fueron rigurosamente comprobadas. Néstor Kirchner decía: “Que te pasa Clarín, estas nervioso, o Clarín miente” pero lo cierto es que lo que mentían eran ellos. Y ahora es Cristina y su banda la que está nerviosa.

Todo lo que se reveló sobre el caso Ciccone y la empresa trucha que armaron Nuñez Carmona y Vandenbroele para robar con Amado Boudou fue certificado con pelos y señales por este último en calidad de arrepentido. Insisto, todo lo que dijo, ya había sido dicho por los periodistas.

Amado Boudou negaba todo, se burlaba de los colegas y ahora se le borró la sonrisa porque es muy difícil que salga en libertad en los próximos años. La mayoría de los periodistas perteneces a lo que Néstor antes y Moreau ahora, llaman “los medios hegemónicos” que para Moreau son motivo suficiente para que la patota que les responde ataque a un periodista de manera salvaje y con riesgo de asesinarlo. Ni Moreau pidió disculpas después de esos argumentos fascistas de que “por algo será” que le pegaron a Julio Bazán. El mismo mecanismo justificador que utilizaron civiles para tragarse el sapo criminal de la dictadura genocida.

Cristina tampoco pidió disculpas por la violencia de su militancia. Es más, ni siquiera dijo una palabra de condena a los grupos antidemocráticos que intentaron mutilar el sistema republicano evitando que sesionar al pueblo a través de sus representantes. Por eso queda claro que ella fue la autora intelectual de la intifada de piedras en las calles y de insultos en el recinto de diputados. Insisto: no tiene otro camino para zafar de la cárcel. Si el gobierno de Macri logra encaminar la economía y entregar su gobierno en tiempo y forma, el futuro de Cristina es de cárcel segura. Y por varios años.

La detención de Carlos Santiago, el primo de Néstor fue simbólica por dos motivos. Porque confirma que robaron millones todos y todas (salvo algunas excepciones) y porque el apellido Kirchner tiene un representante en prisión.

En esa misma situación están los principales funcionarios de Cristina. Los más importantes. El monje negro ideológico Carlos Zannini, el cajero Julio de Vido con todo su cártel de la corrupción y las coimas que integran Julio López, Roberto Baratta y Ricardo Jaime entre otros, y hasta su cuñado el contrabandista Claudio Minnicelli, el ex canciller del tenebroso pacto con Irán, Héctor Timerman, el ex comandante del ejército César Milani, sus tres empresarios de los sobreprecios y los retornos como Lázaro Báez, Cristóbal López y Fabián de Souza, los capos de las fuerzas de choque como Luis D’Elía y Fernando Esteche, dos de sus sindicalistas mafiosos preferidos como el Pata Medina y el Caballo Suárez, la violenta y corrupta Milagro Sala y siguen las firmas.

El resto son los empleados administrativos, los contadores de la corrupción como Manzanares, Jorge Chueco o Daniel Pérez Gadin o Nuñez Carmona entre otros.

Es impresionante la lista.

Nunca en la historia de la democracia recuperada hubo tantos presos vinculados a un gobierno como el de Cristina. Nunca ninguna mujer llegó tan alto como para ser dos veces presidenta de la Nación y nunca amenaza con llegar tan bajo de convertirse en una conspiradora de la democracia para salvarse de la cárcel. El 2017 será recordado como el peor año de Cristina. Solo puede ser superado por el 2018 si es que ella pierde su libertad. Pero eso todavía está por verse.



domingo, 24 de diciembre de 2017

TRIBUTO DE SANGRE


"Que un Rey se ame más a si mismo que a su pueblo es muy triste. Que un pueblo ame más a su Rey que a sí mismo es muy peligroso". Joaquín
 Lavado, Quino

Por Enrique G. Avogadro

Cual sanguinaria diosa fenicia, Cristina Elisabet Fernández espera que la sociedad argentina pague su cuota anual de dolor y, cuando no es complacida, manda a sus fieles -Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada), Verónica Magario (La Matanza), etc.- a exigirla a pedradas en la calle. Allí los barrabravas y lo peor del lumpenaje del Conurbano bonaerense, convertidos en carne de cañón a base de prebendas y de drogas, se encuentran con los energúmenos antisistema y con las entrenadas milicias de los partidos troskistas, fogoneados por los diputados de la oposición que, en el recinto, no sólo justificaron la violencia sino que pretendieron inútilmente utilizarla para frustrar el trámite del proyecto de reforma previsional, como Nicolás del Caño, Agustín Rossi, Máximo Kirchner, Victoria Donda, Eduardo de Pedro, Andrés Larroque, Mayra Mendoza, Leopoldo Moreau, Fernanda Vallejos o Graciela Camaño.

La clara posición de esta última, jefa del bloque massista, al igual que el papelón de Ignacio de Mendiguren la semana pasada, mostró la desesperación de quien ha perdido protagonismo y trascendencia como constructor de la "ancha avenida del medio", tan pregonada en la campaña electoral y tan desenmascarada en su pretensión de simular ser algo distinto a lo peor del PJ.

El debate legislativo permitió realizar ejercicios de gimnasia revolucionaria, y los frutos serán seguramente puestos en práctica antes de fin de año. La explicación es simple: la ya extensa nómina de funcionarios y testaferros kirchneristas presos hace que la siniestra viuda perciba más cercano el aliento en la nuca de los jueces, y sabe que sus hijos están al borde de convertirse en nuevos huéspedes de las prisiones federales; doña Cristina no se entregará sin pelear, aunque ello requiera llenar de muertos la Argentina. ¿Qué duda puede caber respecto a la falta de escrúpulos de quien no hesitó en saquearlo hasta la extenuación?

Lo ocurrido el lunes permite su análisis desde distintos ángulos: la Policía frente a la protesta, la participación de inmigrantes, el accionar judicial y la conducta de los gremios, en especial los que prestan servicios públicos. Esa mirada debe ser puesta sobre otros escenarios conflictivos que se viven hoy y a las cuales debemos ponerles freno ya mismo, so pena de asistir a una escalada de terror que nos haría retroceder cuarenta años y confirmar nuestra sempiterna vocación suicida.

Ver, como dijo el Fiscal Germán Moldes, cómo se enviaba a la Policía a cabecear adoquines por impunes asesinos (no queda un solo detenido por lo ocurrido), debe hacernos reflexionar como comunidad acerca de qué esperamos de las fuerzas de seguridad. Resulta imposible que cualquier sociedad humana funcione sin la autoridad del Estado, al cual hemos delegado el monopolio de la fuerza; sin embargo, los argentinos ponemos permanentemente en duda su proceder, como quedó claro cuando se develó el monumental fraude del caso de Sergio Maldonado, cuando se miró por meses con desconfianza a la Gendarmería.

Otro grave problema que quedó expuesto en los recientes episodios de violencia cuando una enorme mayoría de los heridos era extranjera, es la carencia absoluta de una política migratoria seria y responsable. Los países aplican el concepto de reciprocidad en sus relaciones con los demás y, por ejemplo, imponen la necesidad de contar con una visa a los turistas de las naciones que las exigen a sus ciudadanos, o facturan al país de origen los gastos en salud pública que éstos hubieran generado.

Aquí no preguntamos nada a los inmigrantes, ni siquiera si tienen antecedentes penales o disponen de un trabajo asegurado; les regalamos salud y educación, incluida la universitaria, y permitimos que contingentes permanentes ingresen desde los limítrofes para operarse o cambiar su dentadura gratuitamente; permitimos que hayan sentado sus bases las grandes bandas de narcotraficantes bolivianos, peruanos, colombianos y paraguayos; y obsequiamos documentos de identidad, jubilaciones, planes sociales y hasta viviendas a los extranjeros. No se trata de discriminar, sino de evitar que aumente la pobreza, crezcan las ocupaciones de tierras y los saqueos mientras, con los excesivos impuestos que pagamos, bancamos ese dislate.

La explicable -por su adscripción política- conducta de una Juez, Patricia López Vergara, que accedió rápidamente al pedido de Mariano Recalde, precisamente uno de los claros responsables de los movimientos sediciosos y criminales que se desarrollaron en el centro porteño, y dispuso que la Policía encargada de custodiar la zona no reprimiera, merece una particular atención y, por supuesto, su denuncia ante el Consejo de la Magistratura local, ya que la magistrada privilegió su ideología sobre el ordenamiento legal que rige en la República.

El oficialismo parlamentario recayó en la ingenuidad, como quedó demostrado por el estrecho margen que le permitió obtener la sanción de la discutida ley; nuevamente, creyó a los gobernadores que le dijeron que, para conseguir que el PJ no K lo apoyara, bastaba una foto, mientras se negaban a emitir una declaración de respaldo al Gobierno. Esos mandatarios jugaron a dos puntas, y sus representantes en la Cámara dividieron sus esfuerzos aprobando y rechazando a la vez el proyecto previsional. Y los diputados que responden a Sergio Massa, que justificaron de viva voz a los violentos y acompañaron los esfuerzos del kirchnerismo y la izquierda para levantar la sesión, mostraron a las claras de qué lado están, olvidando la "ancha avenida del medio" que pregonaba su jefe.

La CGT, corrida por izquierda, decretó un paro nacional con efectos "ni-ni", en especial por la UTA, que pobló de colectivos las calles de la ciudad. Pero, al menos, fue notoria su falta de acompañamiento a los violentos; una posición similar adoptaron Barrios de Pie y la CTEP, que encabeza Juan Gabrois, el tan conspicuo hombre del Papa. Muy distinta fue la conducta de las dos CTA y de algunas organizaciones sociales -a las cuales el Gobierno no cesa de financiar-, que dieron un claro respaldo a quienes promovieron los disturbios. Aún espero que la Justicia declare la ilegalidad del Partido Obrero, en el cual milita Sebastián Romero, el terrorista fotografiado mientras atacaba con un mortero a la Policía; antes de los hechos, esa organización emitió una convocatoria a la manifestación, en la que dejó en claro su objetivo principal: la destitución del Presidente.

Pero sí merece que hablemos de Aerolíneas Argentinas, "su" compañía, que tan cara resulta para el presupuesto nacional. Los gremios aeronáuticos han puesto a parir a los ciudadanos y turistas extranjeros con paros cada vez más salvajes, mientras sus siderales costos incluyen salarios que no guardan relación alguna con lo que percibe el resto de los argentinos. Ahora que tenemos varias compañías internacionales operando en el país, ¿no será hora de plantearnos si se justifica una "línea de bandera" tan cara y tan ineficiente? No la tienen Suiza, Brasil, Chile, Gran Bretaña ni Estados Unidos; entonces, ¿por qué nosotros?

Sólo me resta desearle, a usted y a los suyos, una feliz y santa Navidad; o feliz Janucá, si es usted uno de mis muchos amigos judíos. Sigo siendo optimista, y tengo la certeza de que 2018 será un buen año para nuestro querido país, al que tanto hemos maltratado.

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado


sábado, 23 de diciembre de 2017

"CUANDO LEVANTE LA COPA PARA BRINDAR, ACUÉRDESE DE LOS PRESOS POLÍTICOS"

Por Juan Giovarruscio

Sr.
Presidente de la Nación Argentina
Ing. Mauricio Macri

De mi mayor consideración:

Al finalizar el año, siempre surge la necesidad de pensar y poner en orden nuestras ideas y, tras lo mismo, surgen reflexiones, las que trataré de trasmitir.

Hace 41 años, diciembre de 1976, (Ud. muy joven aún), los integrantes de las FF.AA., FF.PP., fuerzas de seguridad y varios miembros del sector productor e industrial argentino, pasamos las Fiestas bajo la amenaza y agresión de bandas terroristas, apoyadas por estados marxistas, con la intensión de establecer un modelo totalitario basado en la supresión de las garantías individuales.

No obstante, el resto de la sociedad y, creo, su familia, la de la señora vicepresidente Michetti, la del ministro Garavano, la de la señora Carrió y así las del resto de la mayoría de los actores principales de la política, junto a la de la mayoría de los comunicadores y formadores de opinión actual, deben haber disfrutado alegremente dichas fiestas navideñas.

Hoy, del total de aquellas tropas, más de 3 milmiembros nos encontramos sometidos a encarcelamientos SIN PRUEBAS (reitero, SIN PRUEBAS) y así, bajo la figura de la Prisión Preventiva, se VIOLAN todos los plazos legales por lo que permanecemos privados, junto a nuestros seres queridos, de la libertad. Es decir, de manera traicionera, el “mismo Estado” y la misma Constitución Nacional, CAMBIANDO LAS REGLAS JURÍDICAS de aquella época y SIN EL CÓDIGO DE JUSTICIA MILITAR (artimaña pergeñada entre Kirchner y Lorenzetti y apoyada por Carrió, Bullrich, entre otros muchos) lograron llevar adelante estos JUICIOS POPULARES, con Tribunales compuestos por miembros y/o parientes de las organizaciones terroristas ERP y Montoneros.

Dicho esto, y en la idea de no apartarme de la finalidad central de la misiva – que no es otra que reflexionar – digo que lo que más DUELE, a 41 años, “no es estar preso” sino continuar escuchando a las actuales autoridades gubernamentales y políticas oficialistas, que de manera grosera e irresponsable pretenden argumentar ante la sociedad que “no se puede reprimir”, dado que “represión se asocia a dictadura militar”.

Ello es falso y forma parte de una posverdad, muy alejada de la realidad.

DavidRey.Com.Ar

viernes, 22 de diciembre de 2017

HONOR Y GLORIA

Me da mucha pena que esto no haya cambiado aún. Porque cambió el gobierno, pero el complejo nacional hacia lo castrense sigue intacto. Siguen siendo los descastados, como si tuvieran lepra. 

Por Juan Martín Perkins 

El eje de la noticia ya cambió. Hoy los periodistas estudian el fixture y ensayan notas sobre Islandia, que juega su primer mundial. ¡¡¡O sobre la potencia física de Nigeria que nos clavó 4 hace poco!!! 
Ya es un monopolio del fútbol pero quedan algunos pequeños espacios para meter un flash sobre la reunión del G20 y las escaramuzas inmobiliarias de Villa Mascardi. 
Sampaoli insiste con que Croacia es una selección para respetar y Diego Maradona pasea su imagen de barón del conurbano por los palacios de la jerarquía futbolística que tanto critica, a los besos con Pelé. Muy digno todo. 

Mientras tanto, la actualidad de ayer, comienza su derrotero hacia el olvido. 

“44 Menos” pintó un resentido odiador de esos que van y defecan donde nosotros rezamos. 

El parte de hace unos días dijo que se abandona la búsqueda de sobrevivientes y se pasa a otra fase del protocolo de rescate. 

Pensé como será eso de ser una “fase de protocolo… así sin luto, sin duelo, sin cuerpos, sin banderas a media asta, sin ceremonias, sin salvas de gloria, sin toque de silencio. 

Me da mucha pena que esto no haya cambiado aún. Porque cambió el gobierno, pero el complejo nacional hacia lo castrense sigue intacto. Siguen siendo los descastados, como si tuvieran lepra. 

El homenaje mas lindo que tuvieron fue el de un futbolista que fue entrevistado al terminar el partido. Interceptado por un periodista en la boca del túnel, demoró la respuesta sobre las alternativas del encuentro y dijo algo mas o menos así: 

-“Mirá, antes de contestarte la pregunta quiero mandarle un abrazo fuerte a los familiares de los 44 marinos argentinos que tenemos en el fondo del mar con el ARA San Juan. Estoy muy conmovido por ellos y creo que lo nuestro es una fachada, esto es un juego. El juego mas importante, el partido mas bravo es el que jugaban ellos defendiendo la Patria nuestra, la de todos.” 
-“Estoy conmovido porque esto es una máscara, un juego menor… y pasan los días y esa gente que está sola y espera, necesita de nuestro cariño y reconocimiento” 

¿Lindo no? Se llama Adrián Arregui y juega en Temperley. Él se acordó de enviar cariño y respeto. 

Es lo que intento hacer yo en este momento. Humildemente en estas líneas. Expresar cariño y respeto. 

El día ha terminado 
Se fue el sol de los lagos, las colinas y los cielos. 
Todo está bien. 
Descansen protegidos… con Dios. 
No hemos podido ponerles un crespón. 
Porque están durmiendo en el azul profundo 
Lejos de este llanto amargo e iracundo, 
Cuidando la patria aunque estén dormidos, 
Honrosos marinos de un sueño perdido, 
Vigilantes del mar argentino. 

Espero que el presidente arbitre para que se rindan los honores debidos. 

QEPD. 


 

jueves, 21 de diciembre de 2017

LA COSIFICACIÓN DE LA POLICÍA


La ideología progresista cosifica al policía: es la cosa que representa todo lo que debe ser arrasado y, al mismo tiempo, es el primer obstáculo para perpetrar el arrasamiento. 

Por Agustín Laje

Cierta tradición de la teoría política, cuyos orígenes modernos se remontan a Thomas Hobbes, entiende que los hombres formamos un Estado para delegar en él el uso de la fuerza que, de otra manera, haría imposible nuestra sana convivencia. Con todas las reservas que se puedan tener respecto de la filosofía hobbesiana, hoy todos entendemos que el Estado es precisamente esa institución que, al decir de Max Weber, monopoliza el uso de la fuerza legítima sobre un territorio.

Los discursos político-ideológicos que vemos circular hoy por los principales medios de comunicación y que escuchamos salir de la boca de importantes dirigentes políticos y sociales construyen un Estado al cual no le asiste ninguna legitimidad en el uso de la fuerza, lo cual es, en última instancia, una negación de todo Estado como tal. Así pues, la preocupación ya no es que grupos extremistas arrasen con toda una ciudad, destruyendo toda propiedad pública y privada que encuentren a su paso. El tema de preocupación tampoco son los damnificados ni la suerte de aquellos que reciben la orden estatal de contener la violencia, sino la seguridad de los mismos revoltosos que eligieron la violencia como medio de expresión política.

Hay un poder ideológico que protege a quienes violentan la ley y niegan las instituciones republicanas a través de las cuales los procesos democráticos tienen lugar. Ese poder se estructura a partir de la idea de que toda violación de la ley es legítima en la medida en que se lleve adelante en el marco de una movilización política (encabezada por las izquierdas, claro): "No criminalizar la protesta social" es un exitoso eslogan que significa, en la práctica, "los crímenes cometidos en protestas sociales son legítimos".

Así se logra invertir la ecuación; ahora los victimarios son las víctimas y los villanos son aquellos que reciben del Estado la orden de contener la violencia política. Tiene su lógica: si la legitimidad del uso de la fuerza en una protesta social no la tiene más el Estado, ¿por qué esos hombres uniformados deben entrometerse en la "sana violencia" de los militantes políticos?

Esta es la ideología típicamente progresista en la materia, que no sólo desarma en la práctica al Estado frente al extremismo, sino que además cosifica a esos hombres y mujeres que, detrás de un uniforme, representan a las fuerzas de seguridad.

Mientras se votaba la reforma previsional en el Congreso Nacional, en las redes sociales corrían numerosas fotos de hombres y mujeres policías severamente heridos en las calles de Buenos Aires. Una de aquellas destacaba: una mujer policía tendida en el piso, agonizando, con la cara ensangrentada.

¿Qué tiene para decirnos al respecto la ideología dominante que estamos analizando? Pues que lo que está tendido en el suelo no es ni una persona ni una mujer: es un policía. Y como policía, no tiene humanidad y, por supuesto, tampoco género. Es un mero artefacto represivo que "viola derechos humanos" y, como tal, ningún derecho humano puede asistirle. Las cosas, claro, no tienen derechos; tampoco inspiran empatía alguna.

Como cosa que es, el policía puede entonces recibir un piedrazo contra su cabeza, un linchamiento masivo o una bomba molotov, y absolutamente nada habrá ocurrido. En efecto, hemos sido formateados para asumir que el policía, en tanto que cosa, no puede sufrir el dolor; su vida es pura virtualidad y, por añadidura, es no vida. La muerte de la no vida no suscita ninguna conmoción. El dolor de lo insensible no despierta sensibilidad alguna. Solo la muerte de los vivos compunge, y sólo el dolor de los que pueden sentir duele. ¿Y no podríamos arriesgarnos a adivinar que ese "absolutamente nada habrá ocurrido" podría cumplirse incluso con la eventual muerte de algún policía?

La ideología progresista cosifica al policía: es la cosa que representa todo lo que debe ser arrasado y, al mismo tiempo, es el primer obstáculo para perpetrar el arrasamiento. El policía es la cosa a través de la cual se canalizan los odios y las frustraciones sociales. Su función ya no es más la de repeler con la fuerza legítima la fuerza ilegítima de quienes protestan violentando la ley: su función es la de colocarse frente a estos últimos y absorber con sus propios cuerpos toda la violencia que puedan absorber, sin reaccionar, a los efectos de proteger los cuerpos de aquellos que desde la política bajan las órdenes mientras despotrican contra la represión policial. Si tuviéramos que decir qué cosa es hoy el policía bajo la ideología del progresismo, posiblemente esa cosa tendría la forma de una bolsa de boxeo.

Como efecto de la cosificación, el policía deviene en una cosa que, además de no ser, ha sido desactivada también en su hacer. El policía, al final del día, es una cosa que no puede siquiera actuar como debería: una cosa desactivada por una ideología que hizo de aquellos que hacen de la violencia el fundamento de su praxis política, los nuevos dueños de la Argentina.

El autor es licenciado en Ciencia Política, presidente de la Fundación Libre.


miércoles, 20 de diciembre de 2017

LA TRAICIÓN Y EL HONOR


Esta es la historia de dos soldados que cumpliendo con el servicio militar habían jurado defender a la Patria, dos jóvenes de muy distintos orígenes y condición social, uno proveniente de acomodada familia porteña, hijo de la reconocida psicóloga Eva Giberti e hijastro del laureado pediatra don Florencio Escardó; el otro un joven formoseño, proveniente de una humilde familia de trabajadores, carente tal vez de recursos materiales, pero con superávit de honestidad y amor por la celeste y blanca.

Y ¿Qué los relaciona? Simple: La traición y el honor. La traición a la Patria y el honor de dar la vida por ella.


Hernán César Invernizzi

LA TRAICIÓN: El 6 de septiembre de 1973, durante el Gobierno de Juan D. Perón, se produjo el asalto al Comando de Sanidad del Ejército por parte del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Los terroristas entraron con suma facilidad gracias a que uno de sus militantes cumplía con el servicio militar en dicha unidad y les facilitó el ingreso, era el porteño Hernán César Invernizzi quien pidió la apertura de los portones fingiendo que el camión que ingresaba traía “mercadería para el Comando”. Durante el ataque fue asesinado el Teniente Coronel Raúl Juan Duarte Ardoy. Como partícipes recibieron condenas, el nombrado Invernizzi: reclusión perpetua, el hoy periodista Eduardo Anguita: 16 años de prisión y Carlos Ponce de León (el jefe de la operación): 19 años de prisión. Todos recuperaron su libertad durante el gobierno de Raúl Alfonsín.


el formoseño Hermindo Luna

EL HONOR: El domingo 5 de octubre de 1975, durante el gobierno de Isabel Perón, el formoseño Hermindo Luna se encontraba de guardia en el Regimiento de Infantería de Monte 29, de Formosa. Era la hora de la siesta y el soldado Luna cubría el ingreso al cuartel, mientras sus compañeros dormían la siesta. Alrededor de las 4 de la tarde dos jóvenes vestidos de azul y armados con FAL, pateando el portón, ingresaron y le advirtieron: "Rendite, dame el arma, que la cosa no es con vos". Pero este soldado tenía los atributos que le faltaban a Invernizzi… su respuesta "¡Acá no se rinde nadie, mierda!" forma parte de los capítulos más honrosos de nuestra historia Patria.

No le dieron ni tiempo a defenderse, murió acribillado por las balas de aquellos cobardes asesinos.


EL COROLARIO:
1) El traidor Hernán Cesar Invernizzi, luego de ser amnistiado por la ley de punto final, recibió la recomendación de la montonera Alicia Pierini por la que fue nombrado funcionario de la Defensoría del Pueblo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que ella presidía. Fue durante el mandato del Ingeniero Macri, cargo que le fue ratificado por su sucesor Rodríguez Larreta y sigue hasta el día de la fecha, pese a sus antecedentes criminales de traición a la Patria.


¿Funcionario actualmente?

2) La familia del valiente soldado Hermindo Luna no tuvo reconocimiento oficial alguno, su humildad es tan grande como su amor por la Patria. Su hermana Jovina Luna se dirigió al Secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, solicitando se le permita acceder al listado de terroristas que cobraron indemnizaciones por haber atentado contra la Nación, pero su pedido fue rechazado por el funcionario quien adujo que se trataba de “información sensible”.

Jovina Luna, hermana del Soldado Conscripto Hermindo Luna

Estos dos capítulos me vienen a la memoria y me producen asco cada vez que nuestro Presidente envía adhesiones de solidaridad a las autoridades y víctimas de países que hayan sufrido ataques terroristas… y también cada vez que recibe a mandatarios extranjeros junto a quienes homenajea a los traidores asesinos arrojando flores al Río de la Plata….

Juan Manuel Otero

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

Centro de Estudios Salta


martes, 19 de diciembre de 2017

JUBILACIONES


Hagamos un ejercicio para tratar de explicarles a los jubilados y al resto de los ciudadanos cómo es que debería funcionar el sistema previsional y cómo es que funciona en la actualidad.

Por Denis Pitté Fletcher

Supongamos que hoy fundamos la República Argentina desde 0 kilómetro. Y sancionamos todas las leyes necesarias para sentar las bases que el gobierno y los ciudadanos deben cumplir.

En el sistema jubilatorio (aún no tenemos ni un solo jubilado porque estamos arrancando de cero), tenemos dos posibilidades.

O creamos una caja de jubilaciones “individuales” (estatal o privada), donde cada trabajador hace sus aportes mensuales (que se colocan en determinadas inversiones para que se vayan valorizando con el paso del tiempo) y el día que se jubila se le paga la jubilación conforme a lo que aportó y lo que tiene “ahorrado”.

O creamos un sistema de “reparto”, donde los actuales trabajadores realizan sus aportes para pagar no sus futuras jubilaciones, sino las jubilaciones de los jubilados que se jubilan –valgan las redundancias- desde el día cero. En este sistema, lo que hacemos es un simple cálculo: para que se recaude una jubilación del 80% de un salario normal, se necesita quitarle a cuatro trabajadores un 20% a cada uno. Y ahí tenés una jubilación completa, sin que el Estado (es decir, el resto de la sociedad) deba poner un solo peso.

La Argentina optó por este último sistema durante la gestión del kirchnerismo: Sistema de reparto.

El punto es que esa relación de 4 activos (trabajadores) por cada 1 pasivo (jubilado) dejó de existir hace mucho tiempo. Y actualmente la relación está, en la mejor de las cuentas, en 1,5 activos por cada 1 jubilado.

Como dato de interés, durante el gobierno del kirchnerismo se pasó de 80.000 pensiones por invalidez a 1.300.000 pensiones por invalidez, sin haber tenido una guerra, ni un tsunami, ni ninguna plaga generalizada. Un “curro” más del kirchnerismo para comprar votos a la gente pobre. Porque el que no tiene nada para vender, vende su voto. Y eso las izquierdas populistas lo tienen muy claro.

Obviamente, ese 1,5 de activos no puede ser saqueado al punto de generar una jubilación del 80% de un salario normal. Y, en consecuencia, es el Estado (el resto de los argentinos) quienes deben completar el 2,5 faltante. Y para ello el Estado debe cobrarle impuestos a los ciudadanos, que en lugar de destinarse a obra pública, salud, seguridad, justicia, educación, redes de contención social para niños, etc., van a parar al pago de jubilaciones.

Hoy, del total de lo que el Estado recauda en impuestos (o, si se quiere ver diferente, del total del gasto del Estado o gasto público), debe destinarse en términos redondos el 50% a pagar jubilaciones, pensiones, pensiones por invalidez y otro rubros similares. Reitero: 50%.

Así no hay país que resista. No hay economía en el mundo que resista. Los argentinos tenemos los impuestos más altos del mundo –¡¡del-mun-do!!-, y al no poder imponer nuevos tributos porque serían impagables para las personas, el Estado fabrica dinero (pesos) para poder pagar esas jubilaciones. Y ese dinero fabricado es el que produce inflación, que la pagan los más pobres pues los salarios se perciben a mes vencido y durante los días del mes los bienes van subiendo de precio. Es decir, es un impuesto disfrazado de aumento de precios, para así poder culpar a los fabricantes y a los comerciantes y no al gobierno.

El gobierno del presidente Macri ha decidido pagar el altísimo déficit que genera el gasto público (se recauda menos de lo que se gasta), tomando préstamos de dólares en el exterior. Por tal razón, ingresa al país una masa enorme de dólares, que el gobierno le canjea al Banco Central por pesos para poder así pagar las jubilaciones. A su vez, el Banco Central, para que esos pesos no aumenten la masa de moneda que circula y generen inflación por su exceso, ofrece letras (lebacs y otras yerbas) con altas tasas de interés para que los Bancos compren y así se aspiren los pesos excedentes de las calles. Lo que trae endeudamiento interno, a la vez que sobrevalúan el valor del peso (hoy el dólar debería rondar los $ 25 y están a $ 17,5) y el peso sobrevaluado hace que los que exportan ganen poco y que los bienes importados sean mucho más baratos que los nacionales, generándose así la quiebra de las empresas nacionales productoras de diversos bienes.

En materia de jubilaciones, lo primero que debería hacer el gobierno del presidente Macri, y que contaría con el apoyo del verdadero pueblo trabajador y jubilado, es derogar inmediatamente las jubilaciones de privilegio, y en forma retroactiva. Si es necesario, por decreto de necesidad y urgencia. El ex juez Zaffaroni percibe hoy una jubilación de $ 385.000 (con medio aguinaldo se va a $ 577.500), lo que no lo priva de tener un discurso socialista, de distribución de la riqueza, de derechos humanos, de igualdad, y de haber sido parte del kirchnerismo que impuso el sistema de reparto, avalado por fallos de la Corte Suprema que este juez integraba.

Es algo francamente inadmisible, repugnante, injusto, y cuantos más adjetivos descalificativos se nos ocurran, sostener ese tipo de jubilaciones, que en el país las hay por miles, ¡¡por-mi-les!! Y que el gobierno ni siquiera menciona como parte del problema.

Luego de esa decisión patriótica y correcta podremos hablar con mayor autoridad moral sobre un sistema jubilatorio consistente, viable, justo y que permita a los jubilados tener una vejez digna y sin angustia.

Mientras tanto, el juez Zaffaroni y tantos otros, disfrutan de sus viajes al exterior y de sus cuentas bancarias bien llenitas.



lunes, 18 de diciembre de 2017

¿CUAL FUE UNO DE LOS PEORES ASESINATOS EN MASA DE LA HISTORIA?



Por Jack Phillips

Mientras que la mayoría de personas podrían suponer que el holocausto de Adolf Hitler, las purgas de Stalin, el “terror de la hambruna” de Ucrania, o tal vez incluso la masacre de los nativos americanos en el nuevo mundo, fueron las peores matanzas de la historia, parece que Mao Zedong los superó a todos en un lapso de tiempo incluso más breve.

Decenas de millones de personas murieron durante el Gran Salto Adelante, el proyecto favorito del ex líder del partido comunista chino Mao Zedong entre 1958 a 1962, cuando pensó que podría desviar el trabajo agrícola rural chino y colectivizarlo.

Un escritor que expuso la muerte de millones de personas chinas durante este movimiento, ha liberado cada vez más documentos que detallan el derramamiento de sangre y la hambruna.


Retrato de Mao Zedong en la Plaza de Tiananmén el 10 de marzo de 2015. (AP Photo/Andy Wong)

El Gran Salto Adelante mató a unas 45 millones de personas, según el historiador Frank Dikötter, autor del libro “La gran hambruna de Mao”, que escribió una actualización de su investigación en un artículo en History Today publicado recientemente.

Como Dikötter resume en el Gran Salto Adelante de Mao:

Mao pensó que podía catapultar su país más allá de sus competidores agrupando a los aldeanos en todo el país en gigantes comunas populares. En búsqueda de un paraíso utópico, todo fue colectivizado. La gente fue desprovista de su trabajo, sus casas, terrenos, pertenencias y de los medios de subsistencia. En los comedores colectivos, el alimento distribuido a cucharadas de acuerdo al mérito, se convirtió en un arma utilizada para obligar a la gente a seguir cada orden del Partido. Como se eliminaron los incentivos al trabajo, en su lugar se utilizó la coacción y la violencia para obligar a los hambrientos agricultores a realizar el trabajo en proyectos de riego mal planificados mientras que los campos fueron desatendidos.

Pero la política resultó ser un desastre, matando a decenas de millones de personas a través de la inanición. Pero no fue sólo el hambre, que dejó un sinnúmero de personas muertas, como lo muestran nuevos registros los cuales muestran que varios millones de personas también fueron torturados hasta la muerte o ejecutados abruptamente en el mismo lapso de tiempo.

Por ejemplo, escribe, “un niño robó un puñado de grano en un pueblo de Hunan y el jefe local Xiong Dechang obligó a su padre a enterrarlo vivo”. El padre más tarde murió de pena varios días después.

En otro ejemplo más brutal, un hombre llamado Wang Ziyou fue acusado de desenterrar una papa, por lo que los funcionarios cortaron una de sus orejas, y “le ataron sus piernas con alambre de hierro, una piedra de diez kilogramos se dejó caer sobre sus espaldas y luego lo marcaron con una herramienta muy caliente”, señala Dikötter.

Mientras tanto, durante el Gran Salto Adelante, la comida o la falta de ella, se utilizó como un medio para matar.


Empleados del Hotel Shin Chiao en Beijing construyen en el patio del hotel un pequeño y rudimentario horno de fundición de acero durante el período del “Gran Salto Adelante” en Octubre de 1958. (JACQUET-FRANCILLON / AFP / Getty Images)

“En todo el país a los que estaban demasiado enfermos para trabajar se les cortaba rutinariamente el suministro de alimentos. A los enfermos, vulnerables y ancianos se les prohibió la entrada al comedor, ya que los cuadros encontraron inspiración en la frase de Lenin: “El que no trabaja no come”, escribe Dikötter.

Según los registros históricos de las reuniones directivas del Partido Comunista Chino, Mao estaba plenamente consciente de lo que estaba pasando, y aun así ordenó adquirir más grano.

Dikötter también encontró nueva evidencia de los abusos del PCCh a principios de 1950. En muchos pueblos chinos, los líderes fueron torturados, humillados, y ejecutados mientras sus tierras se redistribuían a los militantes del PCCh, quienes utilizaron a campesinos y a matones para llevar a cabo su brutalidad. “Cuando se trata de las formas en que asesinaron a las personas, algunos fueron enterrados vivos, a otros los ejecutaron, a algunos los cortaron en pedazos, y entre los que estrangularon o mutilaron a muerte, algunos de esos cuerpos los colgaban de árboles o puertas”, Liu Shao-chi, segundo al mando del Partido, fue citado diciendo que, al parecer la violencia estuvo fuera de control.

Pocos años después, en respuesta al fracaso del Gran Salto Adelante y la crisis económica que siguió, Mao pondría en marcha su devastadora revolución cultural, que duró desde 1966 hasta 1976, creando su culto a la personalidad para “aplastar a aquellos dirigentes que tomaban el camino capitalista” y para reforzar sus propias ideologías, de acuerdo con una directiva anticipada.

Al menos dos millones de personas murieron y millones fueron encarcelados, según Dikötter.

Pero los asesinatos en masa no fueron lo peor de todo.

“Sin embargo, el punto debe ser que en comparación con La gran hambruna de Mao”, que tuvo lugar a principios del 58 hasta el 62, parece ser una cifra más bien baja. Pero el punto es que no es tanto las muertes lo que caracterizó la Revolución Cultural, sino el trauma”, dijo a NPR en mayo del 2016.

“Fue la manera en que las personas se enfrentaban entre sí, se vieron obligados a denunciar a miembros de la familia, colegas, amigos. Fue acerca de la pérdida, la pérdida de confianza, pérdida de la amistad, la pérdida de fe en los demás seres humanos, la pérdida de previsibilidad en las relaciones sociales. Y esa es en realidad la marca que deja la Revolución Cultural”.

Décadas después de la Revolución Cultural y Mao, las formas de asesinar del PCCh, no han cesado. En junio de 2016 un impactante informe reveló que en China se realizaron unos 1,5 millones de trasplantes de órganos mediante el asesinato de los “donantes”, que en realidad son prisioneros de conciencia, principalmente de practicantes de Falun Dafa, una disciplina espiritual de la Escuela Buda.

“La conclusión final de esta actualización, y de hecho nuestro trabajo anterior”, dijo el coautor del informe, David Matas, “es que China está implicada en el asesinato en masa de personas inocentes
.


LA GRAN ÉPOCA



domingo, 17 de diciembre de 2017

GOLPE, INGENUIDADES Y TRAICIONES

"Desde 1989 el peronismo dejó de ser un partido o un movimiento para convertirse, más sencillamente, en la herramienta política de un conjunto de gobernantes que, cada uno en su nivel, construyen su poder con recursos del Estado. Esa notable máquina política, engrosada con no pocos tránsfugas, sólo se preocupa por la caja y el poder". Luis Alberto Romero

Por Enrique Guillermo Avogadro

El Gobierno está pagando, en la calle, el precio de una notable ingenuidad: haber silenciado, al comienzo de su gestión, la homérica crisis que heredó del kirchnerismo, tan eficiente a la hora de quemar todas las naves disponibles y el país entero con tal de impedir que explotaran antes del 10 de diciembre de 2015 los miles de minas con las que había sembrado el terreno económico y social. Nada dijo, cuando debió hacerlo, de las cajas estatales vaciadas para robar con obras públicas y hoteleras, de los millones de jubilados sin aporte alguno al sistema, de los departamentos y campos por todo el país, de las cajas fuertes llenas de billetes, de las financieras rosadas, de los aviones y autos de lujo, de los robados subsidios a los trenes y colectivos, de las cuentas en Seychelles, de la apropiación de empresas y actividades enteras, de la pérdida del autoabastecimiento energético, .

La razón presunta de tal torpeza también fue de una inocencia grave: evitar que los inversores se espantaran ante la magnitud del desastre encontrado; con eso, mostró ignorar que éstos siempre saben todo acerca del país en el cual planean aumentar su presencia o ingresar. Las obvias contrapartidas de ese ocultamiento inicial fueron la falta de percepción de la ciudadanía sobre la realidad y la consecuente intolerancia social hacia las amargas pero indispensables medidas que, pese al lógico gradualismo, hubo que adoptar de inmediato.

Otra costosa falta de cintura política fue dejar que los jueces federales intuyeran que la Casa Rosada prefería a Cristina Elisabet Fernández en libertad, para utilizarla como permanente sparring electoral y agente disolvente de cualquier tentativa de reunificación del peronismo, para poder negociar con fracciones de éste y no tener enfrente a una oposición unida y blindada; el jueves, en torno a sus fieles, volvieron a reunirse muchos de los perdedores del PJ.

También pecó el Gobierno al confiar en los pactos que firmara con los gobernadores, por los cuales estos se comprometieron a obtener de sus diputados una posición favorable a las leyes que el oficialismo -en realidad, la República- necesita con urgencia, al igual que en los acuerdos con los líderes gremiales, a los que aflojó vanamente la bolsa de recursos. Olvidó así el consejo de un viejo militante del PJ, con la piel curtida en trenzas políticas: "a nosotros se nos debe cobrar al contado y pagar en cuotas".

Y quizás la peor fue no informar con claridad y transparencia a toda la sociedad en qué consistía el proyecto de reforma previsional, lo cual habilitó al kirchnerismo, a la izquierda y a los oportunistas de siempre a montarse sobre la natural inquietud de los jubilados a los cuales, convengamos, cualquier alteración de sus magros emolumentos preocupa, y mucho.

Pero, más allá de la ingenuidad, de la torpeza y de la mala comunicación, lo que Argentina está viviendo en las calles desde que Mauricio Macri asumiera, y también en el sur del país con el terrorismo mapuche, es literalmente un golpe de Estado.

Ese golpe no se da solamente en la calle, donde confluyen piqueteros de todos los colores y nacionalidades (la enorme mayoría de los heridos del jueves son extranjeros) -pero un único bolsillo- con los grupos tradicionalmente terroristas de la izquierda radicalizada. Dentro del recinto de la Cámara de Diputados, el escenario fue mucho peor; se juntaron para ejercer la violencia y el patoterismo e impedir el funcionamiento de la democracia, a través de los representantes electos hace sólo dos meses, los delincuentes preocupados por su libertad, los ladrones de toda laya, los energúmenos representantes de esa izquierda petardista y los peores tránsfugas del escenario político; allí estaban Máximo Kirchner, Agustín Rossi, Leopoldo Moreau, Axel Kiciloff, Andrés Larroque, Nicolás del Caño, Victoria Donda y las grandes figuras del massismo.

Todos ellos, con una cara más dura que el cemento, no hesitaron en interrumpir una sesión legislativa, convocada para tratar la reforma previsional, invocando el imposible respeto al 82% móvil, esa meta que, cuando fue alcanzada por ley durante el reinado absoluto de Cristina, ella vetó sin contemplaciones, mientras falsificaba las estadísticas nacionales para ocultar la inflación galopante que legó a su sucesor. Ver a esa facción canalla, que convirtió por más de una década el Congreso entero en un recinto donde sólo se levantaba la mano para aprobar sin discusión todos los disparates que sus jefes imaginaban, hablar de la "dictadura" de Cambiemos, que no tiene mayoría en ninguna de las cámaras, no hace más que confirmar los peores pronósticos. Y más repulsivo fue verlos salir luego, exultantes y a carcajadas, por haber impuesto su voluntad por la fuerza y haber ganado una baza para el destituyente "club del helicóptero".

Es eso lo que pretenden, que Macri se vaya, y lo conseguirán sin duda si tanto el Gobierno cuanto los ciudadanos de a pie no lo impedimos, con toda la fuerza de la Constitución y de la ley. Todos debemos cambiar nuestra forma de pensar respecto a la seguridad, en especial las jóvenes generaciones a las cuales el kirchnerismo lavó la cabeza durante toda su gestión. No podemos permitir un minuto más que los violentos se apoderen de nuestro país y de nuestras calles, y reprimir con toda severidad y firmeza a quienes, una vez más, quieren arrebatarnos el futuro para continuar con el latrocinio miserable que nos trajo hasta aquí.

El Juez Marcelo Martínez de Giorgi archivó, sin siquiera investigarlas, las denuncias que formuláramos el Dr. Eduardo San Emeterio y yo contra Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto y las organizaciones de pseudo derechos humanos por la reinvindicación de la guerrilla que expresaran en la Plaza de Mayo el 24 de marzo último, mientras convocaban a echar a Macri de la Presidencia; sostuvo que pretendíamos limitar la libertad de expresión. Si, a esta altura estuvieran procesados, tal vez otro ya sería el cantar.

Aplaudo, sin restricción alguna, a la Ministro de Seguridad, Patricia Bullrich, por la forma en que conduce y respalda a las fuerzas bajo su mando, y al Presidente Macri por sostenerla contra todas las críticas; Lilita Carrió, a quien mucho respeto, cometió una mayúscula estupidez el jueves cuando criticó por excesivo el aparato de disuasión montado en torno al Congreso. Porque eso fue, un anillo de seguridad para evitar que las hordas de encapuchados, armados con hondas, palos, piedras y bombas molotov pudieran llegar al edificio legislativo, mientras los efectivos que lo conformaron sufrían todo tipo de agresiones; si estos mismos terroristas intentaran acciones similares en Cuba, Venezuela, Bolivia, Rusia o Irán, recibirían algo mucho más definitivo que balas de goma y gas pimienta.

Diciembre es, tradicionalmente, un mes de protestas y piquetes, pero ahora estamos presenciando una gimnasia subversiva y destituyente que, como siempre, busca obtener muertos para usarlos como ariete contra la República. Raúl Sendic, fundador de los Tupamaros, sostenía que había que golpear sin descanso a la democracia burguesa hasta que ésta se hartara y reprimiera, mostrando así al enano fascista que todas llevan dentro. Eso, nos guste o no, es lo que tenemos servido en la mesa de fin de año; espero que sepamos lidiar con ello.

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado


DE LOS HÉROES DEL SUBMARINO A LAS JUBILACIONES DE LAS "SEÑORAS BIEN"


Cada olla que se destapa, nos muestra con crueldad los resultados de la corrupción generalizada que la mala política ha provocado en la sociedad argentina. 

Por Ricardo Bustos

Tuvieron que sacrificar sus vidas los 44 héroes de la Armada Argentina para que una investigación descubriera algo que en la Fuerza todos conocían. 

Según los medios nacionales y con la denuncia de la diputada Elisa Carrió, “ha comenzado a trascender información respecto al aparente mal estado en el que se podría encontrar esa nave, existía una entrada de agua por el interior de los cables Loop en el cuarto de la radio o que ni siquiera contaba a bordo con las señales pirotécnicas que pueden usar los submarinos si entran en emergencia. Sí contaba con dos balizas, pero “obsoletas”, y cuya frecuencia de emisión no es compatible con el actual sistema de comunicaciones”.

Todo tiene olor a podrido en el desarrollo institucional de nuestro país.

Como todo tiene un ritmo vertiginoso si de delitos hablamos, un tema va apoyándose en otro y el tema jubilatorio ocupa los espacios políticos y comunicacionales por estas horas. 

Alieto Guadagni, doctor en economía, ex funcionario de los gobiernos nacional y bonaerense, experto en educación y energía, enciende el ventilador y pone énfasis en la defensa de un sector de la población con bajos recursos que encontraron en la moratoria previsional una ayuda mínima de subsistencia, pero también reconoce que aprovecharon y se jubilaron "señoras bien de pasar holgado", que cumplían los requisitos de la edad, aunque vivieran de rentas. 
"¿Sabe por qué? porque la clase alta y media alta están más al tanto de los trámites, de cómo anotarse, reclamar y obtener los beneficios. Pero es como le digo, medio Patio Bullrich se jubiló, toda la clase alta se jubiló, querido"
Cuando le preguntaron: -¿Para cobrar una jubilación que no necesitaban dice usted? 
El ex funcionario contestó con otra pregunta: "¿usted no las conoce a las señoras?" 
Mientras la presión de mi cuerpo sube y sube, leo que Guadagni dice..."Hubo un informe, que luego desapareció, que yo vi, hecho por el sistema jubilatorio. Demostraba que la mayor parte de los que se habían jubilado con la moratoria previsional, pertenecían a los niveles más altos de la sociedad. Uno no puede estar en el segmento del 10% más rico de la población y ser, digamos, una señora de 70 años que no trabajó nunca y jubilarse porque el marido fue juez de la Corte o Gerente General de una gran compañía... Y ojo, esa señora cobra 6 mil, 7 mil pesos para gastos menores, ir a comer con las amigas o ir a Miami y traer regalitos porque no los necesita. Desapareció ese dato, yo no lo volví a buscar. Lo tenía una funcionaria de ahí, de la ANSeS. Le habrían dicho "cuidado con eso", quemá ese papel".

Mientras los Legisladores y el gobierno debaten como hacer para que los jubilados reciban dentro de tres meses un bono de 700 o 400 pesos por única vez mientras perciben $7.300 para respirar y pagar los servicios, en el otro extremo, vemos que cada funcionario del gobierno que requiere de custodia, le cuesta al Estado unos $600 mil pesos por mes porque deben abocarse a él entre 8 y 12 efectivos que se van rotando.

Leer los diarios del día, nos produce una sensación de bronca, angustia e impotencia a quienes somos parte de una juventud acumulada sobre el cuerpo, pero con la mente lúcida. De uno y otro lado de las veredas políticas nos llegan ofensivas demostraciones de soberbia.

Pablo Quirno tiene de 26 años y es hijo del jefe de Gabinete del ministro de Finanzas, Luis Caputo, y tiene el cargo de subsecretario en la Cancillería Argentina cuyo ministro es un hombre de carrera, el Canciller Jorge Faurie. Según los medios, no se sabe si es por “venganza” de algún herido por el recorte de gastos que dispuso el presidente Macri, cuyo detonante fue precisamente la desproporción entre los haberes con los jubilados y otras áreas del gobierno. En el recibo de haberes del muchacho, se lee la suma de $ 305.020,29 que cobró en el mes de setiembre.

Observemos los motivos de las internas en los tres poderes del Estado. La gran mayoría son fruto de luchas de poder y dinero, mientras que allá lejos... muy lejos, está la miseria humana a la que han llevado estos personajes a quienes dieron forma y sostuvieron a muchas instituciones de las que hoy viven quienes ignoran a sus mayores.

Discépolo se quedó corto cuando dijo que era la "biblia y el calefón". Hay otra vida.

"Esto es peronismo muchachos. Todo tiene un precio" cuenta "el Bryan" de Dock Sud, como le llaman en la jerga piquetera. "Por un piquete un día de semana te pagan unos 400 mangos, incluida la vianda y la movilidad en bondis. ¿Hay que llenar Plaza de Mayo? Bueno, ahí es otro tema. Se cobra bastante más y viene con chori y tetra. Si "arriás" a tus vecinos, cobrás el triple. Si hay que salir un día de lluvia, la tarifa sube un 50%. Para acompañar a las Madres un día jueves tenemos que hacer un descuento. Cuando hay que quemar gomas o generar un lindo caos como para que la gente se pegue un cagazo importante, ahí nos sentamos a negociar. Porque una cosa es ser fiel a una causa, pero otra muy distinta es que crean que esto es por amor al arte, pero la guita de verdad está en el caos como el de esta semana. Con la que junté en tres días, me voy de vacaciones a Florianópolis con la familia completa y el perro".

¿Y los que ponen el capital a donde viajan?

"Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro" 
Confucio - (551 AC-478 AC) Filósofo chino.


Ricardo Bustos
Locutor Nacional Comunicador
Capioví - Misiones

fuentes: Infobae-Clarín


sábado, 16 de diciembre de 2017

CARRIÓ DENUNCIA QUE SE INVESTIGUE ASOCIACIÓN ILÍCITA EN EL MINISTERIO DE DEFENSA ENTRE 2005 Y 2015


La diputada nacional, Elisa Carrió, presentó hoy en Tribunales una denuncia para que se investigue a los ex ministros de Defensa, Agustín Rossi; Nilda Garré y Arturo Puricelli y al ex jefe de Gabinete de Asesores del Ministerio, Raúl Garré, por la posible conformación de una asociación ilícita ante supuestas irregularidades que se habrían cometido en las reparaciones de la flota de mar y fuerza de submarinos durante el períodos 2005-2015. 


También se le solicita a la Justicia que se investigue la conducta de las autoridades y representantes del Complejo Industrial y Naval Argentino (Cinar), formado por la integración de los astilleros Tandanor y Almirante Storni --ex Domecq García--, y por las autoridades de la Armada Argentina.

“Ha llegado a nuestro conocimiento información sobre diversas irregularidades cometidas en los procesos de reparación de la flota de mar y submarinos, en distintos casos, además del ARA San Juan, las que nos vemos obligados a poner en conocimiento de la justicia, para su debida investigación”, señala la diputada de la Coalición Cívica ARI en su presentación.

“Creemos indispensable que la Justicia inicie una pronta investigación respecto de diversos hechos irregulares que aquí venimos a poner en conocimiento, los que podrían configurar distintos delitos en contra de la Administración Pública. Incluso entendemos que podrían ser parte de una maniobra generalizada o ´matriz de corrupción´ desarrollada durante el período comprendido entre los años 2005/2015, dentro de la Armada Argentina”, sostiene Carrió en la denuncia.

“Distintos medios periodísticos dieron cuenta de una investigación interna del propio Ministerio de Defensa que habría alertado sobre irregularidades en la compra directa de las baterías del ARA San Juan. De acuerdo con un artículo del periodista Hugo Alconada Mon en el diario La Nación, la investigación desarrollada por expertos de Defensa entre 2015 y 2016 determinó que la Armada habría incumplido los estándares normativos y operativos para la reparación de media vida y el recambio de baterías; también que se buscó direccionar la compra de suministros para beneficiar a ciertos proveedores y que, en ese proceso, se habrían adquirido insumos con garantías vencidas y cometido delitos”, dice la legisladora en su escrito y cita la nota de Alconada Mon: "´La información colectada resulta contundente al menos para sostener no sólo que esas contrataciones no se ajustaron al procedimiento administrativo reglado, sino que además el personal militar a cargo de las mismas posiblemente haya incurrido en conductas ilícitas que beneficiaron a las empresas adjudicadas, HAWKER GMBH y FERROSTAAL AG´, habrían precisado los investigadores de Defensa”.

La denuncia presentada por Carrió hace referencia, también, a una evaluación realizada por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) sobre la ejecución física y financiera del Proyecto de Reparación Media Vida Submarino S-42 ARA San Juan, llevado a cabo en el período de tiempo comprendido entre agosto de 2007, momento en el cual el submarino ingresó al Complejo Industrial y Naval Argentino (CINAR), hasta la fecha de finalización de los trabajos con el Acta provisoria del final de obra del mes de julio de 2015. “A partir del trabajo realizado por el referido órgano de control se identificaron hechos susceptibles de ser encuadrados en tipos penales, y que, por ende, deben ser investigados y sancionados por la justicia”, explica.

“Más allá del análisis que puede hacerse de cada irregularidad, resulta importante dimensionar la implicancia de los hechos a los que nos estamos refiriendo y el entramado de relaciones que resulta evidente, lo que nos permite identificar algo más que ilícitos aislados. Entendemos que resulta necesario investigar la posible existencia de una asociación ilícita entre los ex funcionarios del Ministerio de Defensa involucrados, las autoridades de la Armada mencionados, y los representantes del Complejo Industrial y Naval Argentino (Cinar) -astilleros Tandanor y Almirante Storni-
, concluye la líder de la CC ARI en su denuncia.


viernes, 15 de diciembre de 2017

EL ACONTECIMIENTO HIZO AFLORAR LA PEOR CARA DE LOS SECTORES MÁS VIOLENTOS QUE QUIEREN VOLVER AL PASADO


"Esto no ha sido una casualidad, ha sido un plan orquestado"


Por Alfredo Leuco

El telón de fondo tiene que ver con el desastre económico que dejó 12 años de kirchnerismo. Por eso me provocaba bastante indignación ver a Axel Kicillof empujando a Gendarmería.

Hay un tema mucho más profundo que tiene que ver con la posibilidad de evitar que Cristina Fernández de Kirchner, Máximo Kirchner y Andrés Larroque vayan presos.

Tanto Máximo como Larroque tuvieron muchísimo protagonismo en la provocación de los diputados que empezaron a tirar nafta al fuego empujando a la Gendarmería. 
Los dos están procesados.
Tiene serios riesgos de ir preso Máximo Kirchner.

Ellos no tienen otra posibilidad de zafar de las terribles causas judiciales que tienen que destituir, que derrocar, que ponerle palos en la rueda al gobierno de Mauricio Macri.

Los acontecimientos fueron absolutamente coordinados entre el kirchnerismo sindical, los movimientos sindicales kirchneristas, entre los kirchneristas más conocidos, Leopoldo Moreau, Wado de Pedro. Entre el más fanático y violento de los intendentes kirchneristas de la provincia de Buenos Aires que es Mario Secco.

El presidente de la Legislatura Manuel Mosca lo va a denunciar por incitación a la rebelión y a la violencia contra las instituciones democráticas.

Lo sacaron de quicio a Emilio Monzó, le sacaron el teléfono.

Esto no ha sido una casualidad, ha sido un plan orquestado.

Hay que defender las instituciones democráticas y la posibilidad de consensuar y de disentir en paz.

Estos sectores kirchneristas están apuntando contra eso en defensa propia porque tienen miedo de ir presos.

Tengo un profundo respeto intelectual por la doctora Elisa Carrió.

Creo que muchas veces ella tiene una salida demasiado espontánea, sin pensar las consecuencias que puede tener la importancia política de su palabra. Está bien que diga que no quiere que salga por DNU, pero lo tiene que decir adentro de Cambiemos.

Ha sido injusta con la ministra Patricia Bullrich. Si la Gendarmería no hubiese actuado, el objetivo era entrar al recinto.

El operativo fue inteligente, saturar con efectivos para intimidar con la presencia.

En ningún país del mundo si alguien le tira piedras, si alguien le tira con palos, con bombas molotov a la policía, esa fuerza del orden no reacciona.

El Gobierno de Mauricio Macri tiene luces y sombras, tiene aciertos y errores. Entre los errores muy serias este gobierno tiene una negación a la hora de comunicar. No creen en la comunicación tradicional y no terminan de comunicar en la comunicación novedosas de redes sociales. Sacar una ley implica trabajarla con tiempo, ganar voluntades.

Este gobierno necesita algo que Corach llamaba gladiadores mediáticos.

Ellos subestiman el debate público y creen que lo importante es la decisión del hacer.

MarceloLongobardi.RadioMitre


jueves, 14 de diciembre de 2017

TERMINAR CON LOS "ÑOQUIS" Y EL EMPLEO PUBLICO SUPERFLUO


El ejemplo debe empezar por el ajuste de la política para tener un Estado al servicio de la sociedad y no del financiamiento de la actividad partidaria.

Un presidente que invita a todos los sectores de la sociedad a ceder algo para enfrentar con reformas permanentes los graves problemas estructurales que tiene la Argentina no puede desentenderse de la necesidad de poner fin al abundante gasto improductivo de un Estado que, desde hace muchos años, ha venido creciendo desproporcionadamente en cantidad de personal, al tiempo que ha visto caer su eficiencia en forma inversamente proporcional.

A pocos días de las elecciones legislativas que le dieron el triunfo a la coalición oficialista Cambiemos, Mauricio Macri convocó a sus ministros a profundizar la austeridad para disminuir el gasto público y el fuerte déficit fiscal. Reiteró que no se puede seguir gastando más de lo que se recauda, al tiempo que cuestionó, con llamativos ejemplos, la desconsideración hacia los esfuerzos de la ciudadanía que reina en varias áreas del Estado. Citó, por caso, los más de 1700 empleados de la Biblioteca del Congreso y la existencia de legisladores con más de 80 personas a cargo.

Podría criticarse también que, sumando los empleados públicos de los niveles nacional, provincial y municipal, hemos pasado de 2,3 a 3,6 millones de personas en los últimos 15 años. Y lo peor es que todos saben que un alto porcentaje de quienes cobran un sueldo del sector público no trabajan para quien les paga. Se trata, en muchos casos, de militantes políticos, de amigos del poder o de simples "ñoquis". Abundan, del mismo modo, trabajadores o funcionarios que efectivamente asisten a las oficinas públicas, pero cuya tarea no representa el más mínimo valor agregado para una estructura estatal de por sí ineficiente. Es así porque no poseen una misión clara, carecen de objetivos o tienen funciones que se superponen con las de otros empleados o funcionarios. En no pocas ocasiones, son el lastre de verdaderas capas geológicas de empleados que se van adosando al aparato estatal, gobierno tras gobierno.

De acuerdo con informaciones periodísticas, estudios que circulan dentro de la Casa Rosada dan cuenta de la existencia de al menos unos 17.000 puestos que pueden calificarse de "superfluos" en el orden nacional. Se trataría de agentes públicos que carecen de tareas asignadas o cuyas funciones se superponen con las de otros empleados.

Desde que el populismo impregna prácticamente todo el arco político en la Argentina, en mayor o menor medida, se ha escuchado que aplicar cirugía mayor en el Estado, aunque éste sea elefantiásico y esté lejos de brindar elementales servicios a sus contribuyentes, implicaría dejar en la calle a miles de argentinos que, fuera del sector público, no estarían en condiciones de amoldarse a los requerimientos del mercado laboral. Habría que preguntarse, en contrapartida, por qué el resto de los argentinos tienen que estar condenados a sostener con sus impuestos un gasto absolutamente improductivo, y por qué se debe seguir manteniendo una ley de estabilidad del empleado público que representa un cáncer para el Estado, además de resultar discriminatoria con el resto de los trabajadores.

Existen, por cierto, alternativas para reducir el peso del Estado sin mayores costos sociales. Si el gobierno de Macri ha puesto de manifiesto su intención de transformar cada plan social en un voucher para convertir a su beneficiario en empleado de una empresa privada que, por contratarlo, recibiría beneficios impositivos, cabe preguntarse por qué no podría adoptarse un plan similar para que una porción de los empleados públicos sean absorbidos de la misma forma por el sector privado.

Se conoció en los últimos días un proyecto de la Dirección de Diseño Organizacional, dependiente de la Jefatura de Gabinete, para achicar en un 20 por ciento el número de cargos políticos. Se trata de una medida esperada, por cuanto el propio gobierno de Macri elevó llamativamente la cantidad de ministerios, secretarías, subsecretarías, direcciones y demás unidades administrativas del Estado nacional. La referida decisión política está causando no poco revuelo en más de una cartera ministerial. Pero es fundamental que se lleve a cabo, como un primer paso hacia una racionalización mucho más efectiva del aparato estatal.

El ejemplo debe empezar por casa y por el ajuste de la política -tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo-, de manera que avancemos hacia un Estado pensado para serle útil a la sociedad y no para continuar financiando en forma espuria la actividad partidaria y el clientelismo.


EDITORIAL DE LA NACIÓN