sábado, 28 de julio de 2012

El anti marxismo de Eva Perón

Una explicación para los acólitos de "el presidente que no fue" (peronista)...

Editó: Diego Mazzieri

 “SI EVITA VIVIERA SERÍA COMPAÑERA: EL QUE HACE EVITISMO, ES ANTI PERONISTA Y "ANTI EVITA"

FRAGMENTO DEL LIBRO: "NI YANQUIS, NI MARXISTAS ¡PERONISTAS!", ed. Anti sinárquicas, segunda edición.

Fracasados los intentos por justificar lo infundado, desde 1973 comenzó una nueva intentona para ocultar los pelos que heredaron los jóvenes al haber sido hijos de los más grandes de los primates herbívoros (los gorilas), conato que hasta el día de hoy siguen esgrimiendo impunemente y sin vergüenzas de pecar en lo ridículo: crearon el Evitismo. Así pretendieron y pretenden hacernos creer que ellos fueron Peronistas defensores de las banderas levantadas por Eva Perón. Sus criminales acciones durante los gobiernos constitucionales de 1973 y casi dos años y medio subsiguientes, respondían al mandato de Evita que esgrimía “¡La Vida por Perón!”. Perón, con su astucia discursiva volvió a “bajar línea” al decirles: “por un lado gritan ¡Viva Perón!; y por el otro están esperando ¡que se muera Perón!”

Era una realidad patente imposible de ser mejor sintetizada.

La única verdad, o sea la realidad según la filosofía aristotélica tan citada por el General Perón, y que tiene plena vigencia aun en estos días de gobiernos “cuestionados”, es que “quien hace Evitismo está haciendo antiperonismo”. Una realidad a secas. Eso no implica significar que quien homenajea a Eva Duarte de Perón, sea antiperonista desde un análisis puramente tautológico, de ninguna manera. Quiere decir que los intentos por “divorciar” políticamente a un matrimonio civil y político con inconfesables fines de tergiversar la historia del Peronismo y con meras estrategias de “entrismo”, eso es propio de un sistemático plan gorila que lo venimos experimentando desde hace treinta y nueve años.

Los “evitistas” (tal vez subrepticiamente son acólitos del lema “Evita el Peronismo”, disfrazado de reivindicaciones genuinas a la segunda esposa de Perón), olvidan el profundo catolicismo de Evita, o sus misiones y reivindicaciones conexas a la España del Generalísimo Francisco Franco. John William Cooke, pionero en el “Evitismo”, pedía a Perón que resida definitivamente en La Habana castro – comunista, porque no estaba bien visto que conviva en Madrid con el dictatorial régimen franquista. Omitía Cooke manifestar que Franco al lado de Castro y de todo el genocida régimen marxista a lo largo de la historia, era un angelito. Nadie puede negar por lo menos, excepto desde pasiones infundadas, que España siempre fue más popular y democrática que la totalitaria Cuba o la Unión Soviética. Además Cooke también olvida muy a propósito, las reivindicaciones y homenajes surgidos de los propios labios de Eva Perón, sin aparentar su voluntad viciada, hacia la persona de Francisco Franco.

Por otra parte, nadie podía negar las constantes y permanentes reivindicaciones, homenajes y reconocimientos, que hacía Perón cada 12 de octubre.

Asimismo, hemos relatado anteriormente que Evita, describía al marxismo como un “peligro”, en 1951 sito en la Escuela Superior de Guerra: “Ante el peligro comunista y antes de que el Pueblo lo aceptase como solución desesperada, Perón tomo en sus manos la tarea inmensa de hacer en la Argentina una cosa nueva, porque Perón es de los hombres a quienes les gusta andar por los caminos nuevos a diferencia de otros a quienes les gusta siempre caminar sobre las cosas hechas. El grupo grande se conforma con un éxito, mientras que el grupo pequeño no se conforma sino con la gloria...”

Así también, la por siempre genuina Jefe Espiritual de la Nación, Evita Perón, opinaba sobre el comunismo:

“un día me asomé por curiosidad que derivaba de mi inclinación (por la justicia), a la prensa que se decía del pueblo.
Buscaba una compañía. ¿No es acaso la verdad que casi siempre en los libros y diarios que leemos buscamos más una compañía que un camino para recorrer o una guía que nos conduzca?
Por eso tal vez leí la prensa de izquierda de nuestro país, pero no encontré en ella ni compañía, ni camino, ni menos quien me guiase.
Los diarios del pueblo condenaban, es verdad, al capital y a determinados ricos, ricos con lenguaje duro y fuerte, señalando los defectos del régimen social oprobioso que aguantaba en nuestro país.
Pero en los detalles y aun en el fondo de la prédica que sostenían, se veía fácilmente la influencia de ideas remotas, muy alejadas de todo lo argentino, sistemas y fórmulas ajenas de hombre extraños a nuestra tierra y a nuestros sentimientos. Se veía bien claro que lo que ellos deseaban par el pueblo argentino no vendría del mismo pueblo. Y esta comprobación me puso de inmediato en guardia…
Me repugnaba asimismo otra cosa: que la fórmula para la solución de la injusticia social fuese un sistema igual y común para todos los países y para todos los pueblos y no podía concebir que para destruir un mal tan grande fuese necesario atacar y aniquilar algo tan natural y tan grande también como es la Patria.
Quiero aclarar aquí que hasta no hace muchos años, en este país, muchos dirigentes sindicales a sueldo consideraban que la Patria y sus símbolos eran prejuicios del capitalismo, lo mismo que la religión.
Sospeché que aquella gente trabajaba más que por el bienestar de los obreros, por el debilitamiento de la nación en sus fuerzas morales.
No me gusto el remedio para la enfermedad.”

Esto, sumado a que los izquierdistas contra el mandato de la propia Eva Perón, combatían los proyectos políticos de su marido, nos revela la única verdad: “SI EVITA VIVIERA ¡SERÍA COMPAÑERA!”

Decía también Evita: “Luchamos por la Independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera, por la felicidad de un pueblo escarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas. (…)
Soy peronista por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo, vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de su Jefe, el General Perón.
Esta es la definición de un peronismo auténtico, que tiene su raíz en la mística revolucionaria. (…)  Lealtad de todo un pueblo que siente que en su alma no cabe la traición, y cuando la sospecha pasa como una sombra hay un solo grito: ¡La vida por Perón!”

Una vez más, Eva ratificaba seguir el humanismo cristiano, discriminando todo materialismo dialéctico y toda clase de elitismo propio de minorías iluminadas. Por ello una vez más, Montoneros deberían enrolarse en el concepto de traidores. Sin más, sin menos, sin peros.

No hay forma de concebir a Evita sin Perón. Ella misma enseñó eso:
"¡Si, soy peronista!, fanáticamente peronista pero no sabría decir que amo más: si a Perón o a su causa; que para mí, todo es una sola cosa, todo es un solo amor; y cuando digo en mis discursos y en mis conversaciones que la causa de Perón es la causa del pueblo, y que Perón es la Patria y es el pueblo, no hago sino dar prueba de que todo, en mi vida, está sellado por un solo amor". Es que solamente los fanáticos -que son idealistas y son sectarios- no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben servir al pueblo. No pueden servirlo aunque quieran.”

Y Eva anticipadamente terminará por bajar línea a los futuros “entristas” del Movimiento:
“Para que no haya luchas de clases, yo no creo, como los comunistas, que sea necesario matar a todos los oligarcas del mundo. No, porque sería cosa de no acabar jamás, ya que una vez desaparecidos los de ahora tendríamos que empezar con nuestros hombres convertidos en oligarcas, en virtud de la ambición, de los honores, del dinero o del poder. El camino es convertir a todos los oligarcas del mundo: hacerlos pueblo, de nuestra clase y de nuestra raza. ¿Cómo? Haciéndolos trabajar para que integren la única clase que reconoce Perón: la de los hombres que trabajan.
El trabajo es la gran tarea de los hombres, pero es la gran virtud."

Por último, Eva Perón deja en claro sobre la distancia metódica entre el marxismo y el Justicialismo: “Para nosotros Marx es un propulsor. Ya he dicho que vemos en él a un jefe de ruta que equivocó el camino, pero jefe al fin.
Como conductor del movimiento obrero internacional, los pueblos del mundo le deben que les haya hecho entender que los trabajadores deben unirse.
Es interesante destacar que Marx, como conductor de las primeras organizaciones obreras, interpretó el sentir de las masas, y por este hecho le debemos considerar como un precursor en el mundo.
Su doctrina, en cambio, es totalmente contraria al sentimiento popular.
Solamente por desesperación o desconocimiento de la doctrina marxista pudo el comunismo difundirse tanto en el mundo; se difundió más por lo que iba a destruir que por lo que prometía construir.”

Una vez más, se demuestra que Eva es “De Perón”. Porque lo dice su unión marital en el apellido. Porque lo dice la causa por la que trabajaban. A tal punto esto era tan notorio, que fue expuesto hasta por los intelectualoides más anodinos:

“La consigna ‘Si Evita Viviera Sería Montonera’ es incorrecta. Primero: porque era foquista. Porque sobrevaloraba la acción de los grupos violentos. Porque los consideraba la ‘vanguardia’ del pueblo peronista. Segundo: porque separaba a Evita de Perón. Porque era una consigna ‘evitista’. Porque si Evita era montonera, entonces estaba en Argentina, con los montoneros, y no en Madrid con Perón. Y si ser montonero era el lugar más arriesgado en la lucha, en la ‘vanguardia, entonces Evita si lo estaba y no Perón. De aquí a caer en el ‘gorilismo evitista’ había un paso (…) que muchos dieron.”

Pregunta 1: ¿También la zurda creerá que las palabras de Eva Duarte de Perón al Generalísimo Francisco Franco, fueron porque  ella estaba “entornada” por Perón?

Pregunta 2: ¿POR QUÉ A DIFERENCIA DEL ANTIGUO BILLETE, AHORA EVA PERÓN APARECE AHORCADA CON ESTRELLAS DE DAVID SUBLIMINALES? (“SOGA” MÁS ARRIBA DEL PESCUEZO)

Más información www.politicaydesarrollo.com.ar

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