jueves, 5 de abril de 2018

LA VOCACIÓN NO DEBE IGNORARSE




"Sin mística no hay servicio"

Por Ariel Corbat


VOCACIÓN:

1. Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de religión.
2. advocación.
3. Inclinación a un estado, una profesión o una carrera.
4. Convocación, llamamiento.

Toda fuerza de seguridad tiene un marco de actuación legal que determina su misión, ámbito territorial e incumbencia profesional. Pero leer la normativa que guía institucionalmente a una fuerza no es suficiente para entenderla en profundidad.

Un error que suelen cometer los políticos devenidos burócratas con pretensiones tecnocráticas, es ignorar el profundo significado de la vocación en quienes forman parte de una institución de seguridad y creer, en consecuencia, que esas personas se guían por la lógica contractual de cualquier empleo.

Uno de los más exactos medidores de degradación institucional es, justamente, discernir quienes se enlistan y/o permanecen por vocación y quienes por necesidad de empleo. En la medida que haya más vocación que necesidad estas instituciones pueden exhibir una identidad de espíritu de servicio, que implica un grado de abnegación, sacrificio y orgullo profesional que no guarda relación con la escala de costo beneficio que podría determinar el sueldo.

Lo sencillo del asunto lo explica la vocación como formadora de la identidad: "trabajar de" algo no es lo mismo que "ser" ese algo. Quien sólo trabaja de, aunque pueda hacerlo bien, no está cumpliendo una vocación y por lo tanto no se desarrolla en plenitud ni ofrece todo de sí. Mucho menos en una función donde morir es un riesgo contemplado. Son muchísimas las historias que dan cuenta del efecto de la vocación en la voluntad humana, como ejemplo voy a limitarme a recordar el caso de Darío Ávalos que dedicó su vida a ser miembro del GEOF. No buscaba un trabajo, quería "ser" un GEOF. Y lo fue. (DARÍO ÁVALOS, SEMBLANZA DE UN GEOF).

Cuando el kirchnerismo con Marcelo Saín creó la PSA, Policía de Seguridad Aeroportuaria, se pensó en "especialistas civiles" que trabajaran de policías, sin proyectar un perfil vocacional definido. Como resultado de ese experimento la PSA todavía busca su alma, por lo que a diferencia de las otras tres fuerzas de seguridad federales es muy difícil conceptualizar la vocación que puede guiar la incorporación a la PSA como heredera bastarda de la Policía Aeronáutica Nacional.

Desde el macrismo, por su parte, se dio creación a la Policía Metropolitana cuyo principal "gancho" de reclutamiento fue atraer a efectivos de otras fuerzas con mejores sueldos y la promesa de una nueva institucionalidad sin el daño que experimentaban las otras, sean armadas, de seguridad o policiales, por el maltrato de origen ideológico con que las desconducía el régimen kirchnerista. La "Metro", pese a su impronta Federal y con su variada integración, no llegó a consolidar una identidad propia lo que de un modo grotesco terminó siendo explicitado por el horroroso colorinche vomitado en los uniformes de su derivación como "Policía de la Ciudad".



Policías de la Policía Federal Argentina movilizados para evitar ser traspasados a la Ciudad de Buenos Aires.

Tanto en la creación de la PSA, como la Policía de la Ciudad, y ni hablar de las policías locales, el factor vocacional ha sido menospreciado, olímpicamente ignorado o en el mejor de los casos visto como un difuso complemento.

La cuestión policial en la Ciudad de Buenos Aires plantea una disyuntiva entre la histórica tradición y ser de la Policía Federal Argentina y la incógnita a develar de la Policía de la Ciudad. La resistencia de muchos policías federales a ser integrados como policías de la Ciudad acompaña desde antes de su inicio el proceso del traspaso. Otra vez, no se reparó en la vocación e identidad institucional como factor esencial a trabajar en el curso de ese proceso. Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", porque lo esencial es invisible a los ojos, los que planifican con las fuerzas no sepan apreciar aquello que, haciendo a la mística, no se obtiene con licitaciones o franquicias.

La vocación no debe ignorarse.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha




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