miércoles, 29 de julio de 2009

Instigación al suicidio social

El descomunal laberinto edificado por el matrimonio gobernante en los últimos 30 días, luego de la derrota, además de significar el principio de su propia ruina, resulta ser la casi perfecta instigación a un suicidio social.

Por el Lic Gustavo Adolfo Bunse



El daño, que parece incluso haber sido científicamente inferido al país, es hoy algo irreversible y no ha de tardar demasiado tiempo en verse en su dimensión.

Ya se han fagocitado casi el 60% del año, en un diseño sofisticado que, en manos de la pareja, está desembocando en un escenario con muy pocas salidas posibles. En efecto, si alguien piensa que aquí se define todo en las próximas semanas, podrá ver pronto que comete un craso error.

En semanas nada se define. Lo que ha de ocurrir, conforme a la construcción de este casal sombrío, es que se abran las compuertas para un largo período de penurias en el país. Hay tiempo para eso, hasta el 2011… hasta que se consuma todo el plexo de tolerancia social a la sombra de la parsimonia conductiva.

Y, como dijo Maquiavelo, ojalá tengamos la suerte de que este mal, que han decidido hacerle al país, lo terminen de hacer todo junto, de una vez por todas, … de un solo golpe, para evitarnos el dolor de otra agonía.

Es realmente dramático los que sostuvo Santiago Kovadloff.
Pero hay infinitas razones para suscribirlo.

Dijo que, lo del matrimonio Kirchner, es un caso absolutamente patológico.
Ella quema incienso en el mismo templo que su marido. No se diferencian.
El odio forma parte de cada uno de sus mapas genéticos.
En sus ADN hay una inconfundible raíz de odio con genes irrepetibles.

No hubo jamás en la historia argentina democrática un clima de odio y una instigación al enfrentamiento desde el gobierno como se ve hoy.

Tampoco hubo jamás un periodismo tan cobarde, incapaz de señalarlos con un lenguaje claro, denunciándolos sin titubeos, por la preparación trágica de este escenario de pre guerra civil, clave del totalitarismo que los inspira.

Obsérvese bien:

Después de la paliza ¿que cosa fue a buscar el mariscal de la derrota?
A los piqueteros y a los movilizadores profesionales de aprietes públicos.

¿Los fue a buscar para que enriquezcan la democracia constitucional?

No. Fiel a sus principios de instigación concreta al odio y al enfrentamiento, lo que avizora este tipo, en verdad, es un escenario de pre movilización en el que las minorías agitadoras que vivieron del sueldo oficial, van a imponer, por la violencia, el mantenimiento de las estructuras que ellos quieran prolongar en el tiempo.

Acaso imagina un momento en el que su esposa se cae, y entonces prepara todo para que haya una especie de salvataje popular desde los mismos sectores en los que se apoyaron para aparecer en el ágora cada vez que los necesitaron.

Imaginan que, esa gente, va a ir a la plaza a suplicarles que se queden.
E incluso a ungirlos de nuevo… si acaso los halla rodando por las escaleras.

Las fuerzas de choque son su sostén.
Por eso las instiga este demente ahora en forma abierta… y las exhorta a la violencia sin decirlo. Las prepara para un inminente combate.

La pareja, no se siente exigida en lo absoluto por nuestra sociedad.
Con tal comodidad, huyen de lo concreto y… luego de ver el horizonte de la mansedumbre y la resignación social, saben muy bien que a los rebaños de ovejas debe dársele sólo pasto barato y retórica. Nada más que eso.

Las iniciativas políticas que brillaron por su ausencia desde los comienzos de este régimen, son, recién ahora, un tibio clamor de nuestra conocida oposición reclamando, ya muy tarde, un sinnúmero de reformas estructurales de las que nadie se puede explicar el motivo de su parálisis.

Para enmascarar la parálisis, se ha empleado la “ideología del sofisma”.

No les ha bastado con mentir.
Deseaban instalar las mentiras como una rígida convicción social.

Contaron, para eso, con que:

El que no se somete, se resigna… y el que no se resigna se somete.

Para quienes no se resignen ni se sometan, hay un basural desparramado en un desierto de arena y tierra, con un sendero cívico de suplicios.

Navegan todos en la inercia del ominoso anquilosamiento político argentino.

Se pueden ver allí cien espejismos que aturden mucho más a los resignados y que sirven de acicate a los sometidos para entregarse en una cómoda espera, sentados sobre la blanda poltrona de las ovejas.

El catálogo de reformas pendientes, empezando por la reforma del Estado, es tan extenso que no deja dudas sobre la inconsciencia y la irresponsabilidad sobre lo que, para ellos, debe existir y dejar de existir en este país.

Es fácil explicar lo anterior: Lo que pasa, ya lo he dicho aquí, es que no hay Estado, es decir, ocurre que el Estado realmente no existe y, por lo tanto, estos infames no perciben la necesidad de reformar absolutamente nada de él.
Nadie quiere ni puede reformar, lo inexistente.

El odio y la confusión, guían e inspiran todos sus actos.

Desde que llegaron al poder, se los puede ver hoy en su primer escenario de postración, después de una derrota. Aparecen, sólo por eso, algunos brotes verdes de reproche en el verdadero páramo de contrapoderes de la Argentina.

Saben que van a tener problemas, básicamente con el formidable “poder adquisitivo” de la “caja” del Gobierno.

Eso jamás podría haber funcionado tan fácil si este país no se caracterizara por la genuflexión social y empresarial así como la proliferación de una dirigencia política y gremial advenediza, sin el menor escrúpulo.

La resignación de las ovejas y la complicidad de los parásitos, es el clima en el que mejor sea movido este par de mercaderes de la confusión social.

Él, con una irresponsabilidad mayúscula, como una viva muestra de su mediocridad, después de haber convocado a su milicia de choque, se apresta a asumir su banca para disimular que allí tiene los fueros que lo protegen.

Con el país parado, con la gente absolutamente confundida y hastiada, con el arrastre de un conflicto de un año y 4 meses, ahora su mujer dice que dialoga con todos y en realidad no puede disimular que no tiene la menor idea de para qué lo hace.

Cuando lo anunció, dio mucha pena ver como prometía el obsequio de poder entrevistarla y como se reproducían las imágenes de sumisión.

La ideología del sofisma hace que las aspiraciones de cualquier persona se vean compelidas a caer postradas en un conformismo teñido de ignorancia y alejado por completo de la ambición más elemental para exigir.
Con esto que se “ve”… le basta a la gran mayoría.

El largo plazo es un concepto ajeno a estos dos especuladores del “día a día”.

La inseguridad y la pobreza, ausentes por completo de los diálogos, fueron, según ellos, cosas instaladas por los medios.
Y acaso también… el nuevo clima de enfrentamiento civil, que aquí advierto.

Cualquier enfoque político debe merecer para ellos solamente un tratamiento de corto plazo, con una visión de supervivencia, que es refractaria a cualquier advertencia internacional sobre los niveles mínimos de crecimiento que hacen falta en los próximos diez años para que, la Argentina, evite una temprana recaída en el desastre cíclico que viene transitando en el último medio siglo.

Son tributarios del cortoplacismo y de la más grave improvisación como herramientas primarias de la subsistencia en el poder.

Es la insólita estrategia de la ambigüedad, de las imágenes difusas, de la generalización de las culpas ajenas y de la victimización de las propias.

La resignación social devenida en mansedumbre ya instalada, es como una gran epidemia de la que se alimentan estos sátrapas.
Un ejército de temerosos colaboradores, aún elogian las trapacerías de ambos.

La democracia no puede vivir sin la verdad y del mismo modo el totalitarismo no puede vivir sin la mentira.

La democracia se suicida si se deja invadir por el odio y la mentira.
Y el totalitarismo se suicida si se deja invadir por la verdad.

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